La versatilidad de la Albariño a través de los vinos de Eladio Piñeiro
Otra viticultura en el Salnés es posible, o al menos eso es lo que pretende Eladio Piñeiro inculcar a través de su trabajo en la bodega Frore de Carme.
Llevaba tiempo oyendo cosas bastante buenas sobre Eladio Piñeiro pero sin poder catarle porque por Reino Unido no nos llega nada de lo que hace. Para aquellos a quienes no os suene su nombre, deciros que Eladio es una de las figuras más relevantes en Rías Baixas desde la creación de la D.O. Sería él quien dio vida a la famosa bodega Mar de Frades, posicionándola inteligentemente en el mercado apostando por el uso de las ya más que distintivas botellas de vidrio azul. Aunque la gente no recordase la marca se recordaba de la botellita azul.
Un proyecto con el que conquistó mercados pero que, a pesar de su éxito, tuvo que dejar de lado cuando su compañera de vida, Carme, enfermó. Fue ahí cuando, sin dudarlo ni un minuto, vendió la marca para poder llevársela a Estados Unidos para combatir su enfermedad.
Después de ese paréntesis, una vez de vuelta en Galicia, y con Carme plenamente recuperada, se decidió a implementar su proyecto personal con una filosofía completamente distinta. Si bien en Mar de Frades buscaba hacer vinos tecnificados que les generasen unas buenas ventas comerciales, ahora quería hacer Abariños de verdad, honrados, como los que hacían las gentes del lugar antaño, sin oler a tutti frutti, apegados al origen y saludables, sobre todo saludables.
Por eso, el compromiso de Eladio para con la viticultura ecológica (con algunas prácticas biodinámicas) es incuestionable. Los viñedos están absolutamente ‘salvajes’ ya que no utilizan ningún tipo de fitosanitario, herbicidas o fertilizantes sintéticos. La bodega sigue un calendario agrícola basado en los ciclos lunares y astrológicos. Sus viñedos están en la zona de Vilagarcía de Arousa, de echo son los viñedos top que se quedó de Mar de Frades. Tienen viñedos en ladera, terraza y al borde del mar. Es ahí, en la viña, donde pretende que nazcan sus vinos de uvas muy concentradas para darnos un Albariño crudo, de paisaje.
En bodega la elaboración es muy artesanal. Eladio empieza siempre sus elaboraciones con maceraciones pre-fermentativas largas en contacto con sus hollejos. Hacer piés de cuva es fundamental para que arranquen las fermentaciones en espontánea y así no depender de levaduras comerciales que enmascaran las características de la variedad dándole ciertos toques tropicales. Le gusta que las fermentaciones se hagan de una manera prolongada en el tiempo a temperatura muy baja. También es partidario de las crianzas sobre lías bastante largas porque no comercializa vinos de añada. Hace bâtonnage con nubes de nitrógeno para que la caída sea lenta dejando chicha en boca en lugar de reducciones indeseadas.
Dentro de su línea caté:
- La Ola 2021: Es un homenaje a los comienzos, de ahí que haya apostado por usar el vidrio azul para embotellarla. Un Albariño que te lleva a pensar casi en una Traminer.
- Envidia Cochina 2023: Es la niña bonita del proyecto. Tanto La Ola como esta cuvée nacen de las mismas parcelas, pero este lleva un 15% de la añada anterior (2022) del Frore de Carme (vino que, hasta ese momento, se pasó 15 meses en lías).
- Frore de Carme 2020: Es su vino fetiche, con el que, en su día, arranca esta aventura. Es el vino más elegante de todos los que elabora Eladio, con un perfil que te hace recordar a las partes frías de la Borgoña.
- Amodiño 2018: Representa esas antiguas elaboraciones para autoconsumo que, de alguna manera, cuando los astros conspiraban, daban un vino espectacular. Es un Albariño como se hacía en las casas.
- Flor de Carme, Millesime, 2019: Estas burbujas elaboradas bajo el método ancestral proceden de una parcela en la desembocadura del Río Umia, la cual es la última que vendimia. De las burbujas mejor trabajadas que se están haciendo en Galicia hoy en día.
Mis impresiones en profundidad sobre cada una de estas cuvées están disponibles en mi blog, pero intentaré subirlas en la sección de vinos, pero como resumen deciros que el factor tiempo es un elemento de vital importancia para Eladio Piñeiro, quien tiene por escudero al sosiego y la paciencia para poder hacer vinos rurales capaces de regalarnos algunos de los Albariños más interesantes de la contorna.
¿Vosotros los habéis podido catar?
Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/