La temperatura del vino
Leo en la sección El Comidista del País un artículo sobre el tema, especialmente hablando del vino blanco fresco y el tinto a temperatura natural.
Yolanda Ortiz de Spanish Wine lover señala que“El aroma y sabor de un vino cambian mucho según la temperatura a la que se sirve. Cuanto más alta es, más compuestos volátiles se liberan y, por tanto, más se perciben los aromas. Por eso, los vinos con crianza y más complejos, tanto blancos como tintos, ganan al servirse relativamente templados (entre 14 y 18 grados). Pero ojo: por encima de 20 empieza a evaporarse demasiado alcohol, y el vino puede resultar desequilibrado”.
En principio a temperaturas bajas pasa lo contrario, lo cual favorecería a los vinos de menos calidad, aunque con excepciones como los dulces o los espumosos, a los que por sus cracterísticas les sienta bien más frio.
Diría que estoy de acuerdo con estas afirmaciones aunque con matices. El gran cambio que estoy percibiendo es que los buenos blancos cada vez los enfriamos menos y los buenos tintos cada vez los servimos un poco más frescos, lo cual me parece un gran avance aunque, lamentablemente, no es aplicable a la mayoría de los restaurantes.
¿Cual es vuestra opinión al respecto?