Impresionante cata vertical de La Tâche
Hola foreros. Os escribo desde un cibercafé en los Madriles para daros una crónica de urgencia de lo que ha sido un gran momento en la vida de este aficionado al vino. Aprovechando que tenía que estar por motivos profesionales en Madrid he podido asistir a la amable invitación que nos realizó Pablo Alvarez (presidente de la Fundación para la Cultura del Vino) para una cata vertical de La Tâche (Domaine de la Romanee Conti).
El escenario, fastuoso, en el Salón Real del Casino de Madrid. Allí estaba buena parte del sector patrio de prensa especializada y las bodegas que forman parte de la Fundación (Vega Sicilia, Chivite, Codorniu, La Rioja Alta, Riscal).
Los vinos han sido presentados por el propio Aubert de Villaine, el co-propietario del Domaine. Compartiendo mesa de cata (eramos tres por mesa) el Sr. Marqués de Griñón y Abraham del restaurante Viridiana.
10 Copas Riedel modelo Chianti -creo- (ojalá los hubieramos podido probar con la copa Borgoña) y diez añadas por delante. Todos los vinos estaban sin decantar por expreso deseo del Sr. Aubert y la verdad es que muchos necesitaban una buena oxigenación. De hecho, el principal problema que he encontrado a la cata es que ha faltado tiempo para poder disfrutar cada vino en su justa medida. Poco más de una hora no hacen justicia a la complejidad de estos vinazos. Me he quedado el último en la cata, disfrutando de los últimos momentos pero no he podido exprimirlos más... snif
Algunas notas rápidas. Hemos empezado con el 99, que promete ser uno de los más grandes. Gran pureza la de este vino, que ya tiene un magnífico equilibrio entre potencia y elegancia. Me ha parecido muy, muy bueno.
El 97 ha sido la cenicienta de la cata, algo vegetal, no estaba en su mejor momento aunque es un gran vino, amplio y sabroso en boca.
El 96 tenía una nariz algo animal, con una "mierdecita" maravillosa, se veía mucha complejidad por detrás de esos momentos iniciales. En boca muy sabroso, espléndido, invitaba a beber, pulido y sedoso.
El 95 tenía una nariz muy potente y en boca era grande de verdad.
El 93 tenía un aroma que me ha seducido por completo, enamoraba por su fineza y complejidad. Boca larga y muy profunda. Un vino muy grande de una añada que no prometía cosas especiales.
El 91 también estaba magnífico, aroma de gran personalidad e impresionante paso de boca. Largo, muy largo.
El 90 es un vino con mucho de todo (100 puntos Parker, que para ser un Borgoña tiene su mérito con Bob Jr. :-), se nota que ese año hubo mucho sol. Frutas muy maduras, llena la boca, muy carnoso, gran fruta, explota en la boca aunque no tiene, posiblemente, la complejidad de otras añadas.
El 89 aparecía muy rustico inicialmente, aunque luego se ha ido abriendo para presentar una potente nariz y un sabrosísimo paso de boca. Uno de los damnificados por la falta de tiempo.
El 88, potente e intenso en nariz, aunque en boca estaba algo más delgado que los otros. Al final del aperitivo posterior lo he vuelto a catar y se había crecido. ¿Por qué no nos habrán dado más tiemporrr?
Finalmente, un 1971, con un aroma profundo y complejo, esculpido por su edad. En boca es vigoroso, amplio, profundo, aristocrático, con un postgusto larguísimo. Un vino muy Cambloriano :-)
Después hemos disfrutado de un excelente aperitivo-comida en la terraza del Casino. En fin, no sigo que ya le veo los colmillos a alguno...
No sabeis cómo me gustaría haber compartido estos vinos con tantos amigos/as habituales del foro. Había aromas o pasos de boca que emocionaban y a uno le recordaban mensajes en el foro. En fin, una gran experiencia para este humilde aficionado de a pié. Gracias, de nuevo, a Pablo Alvarez por haberlo hecho posible.