Murrieta inolvidable

Hoy va a ser un gran día. Le ha llegado el momento a esta botella de Murrieta con 10 años de crianza en barrica, lo cual por desgracia, es actualmente muy inusual. Qué ganas le teníamos. Además el nivel de líquido es bastante bueno, justo al final del cuello. Decir que intentamos abrirla con el abridor de lamas pero el tapón se nos iba hacia adentro por lo que decidimos utilizar el abridor estándar de tijeras y casi milagrosamente conseguimos sacar el corcho intacto. Estaba tintado en toda su longitud pero muy compacto, largo y de gran calidad. La cata se realizó a 18°C.

VISUAL: Viste un color rojo rubí añejado de capa media con un amplio ribete en tonos teja. Lágrima abundante, esbelta y transparente (88).

OLFATIVA: A copa parada presume de aromas frutales acompotados, densos y profundos (culis de fresa). En movimiento es algo escandaloso, un no parar de matices con notas herbáceas de montebajo y regaliz de palo, apuntes viejunos a desván, fúngicos de trufa negra, flores marchitas y polvorilla así como unos finos especiados de canela, vainilla, fenogreco y nuez moscada. Como fondo aparecen unos sutiles terciarios consecuencia de sus 10 años de crianza: duelas envinadas, madera, mucha madera, notas de chocolate, caja de puros, café torrefacto y elegantes tostados de la barrica. Qué grande!, una delicia aromática en la que uno no puede parar de oler una y otra vez. Fantástico y sofisticado bouquet (96).

GUSTATIVA: En boca es un animal, ataque impactante, amplitud abrumadora y con una acidez que mantiene por todo lo alto después de 39 años. Los taninos perfectamente dulcificados formando parte de una estructura pétrea de gran elegancia. Hay un fondo amaderado omnipresente que armoniza el conjunto creando una sensación única en boca de calidez. Redondeado de un modo sublime, ha llegado a un equilibrio con la fruta que lo convierte en algo fascinante. Retronasal con apuntes de mermelada de frambuesa, orejones y fruta escarchada sin dejar de mostrar los recuerdos amaderados. Persistencia eterna, casi cuatro minutos, minutos de enorme goce con un postgusto dulzón encantador que embelesa. Madre mía, qué maravilla, esférico e inolvidable amigos. Nos queda otra botella que guardaremos para de aquí unos años ya que sin duda tiene cuerda para rato. En el podio de las mejores bocas que he tenido el placer de catar, uhmmmmmmm...(99).

La RCP la considero excelente, conseguí dos botellas, una por 47 euros y la otra por 50 allá por 2015. Para la calidad que atesora un verdadero regalo.

Maridamos esta delicia en dos ocasiones. En la primera acompañó un surtido de ibéricos y un magnífico queso añejo de oveja al romero. En la segunda a un suculento solomillo al tomillo con unas patatas al parmesano. Exquisita la combinación con el jamón de bellota, incluso con el potente queso supo lidiar y sobreponerse. Respecto al maridaje con el solomillo local, una vez más rozamos el cielo. Jugosos apuntes cárnicos perfectamente compensados por su descomunal acidez, un tira y afloja aromático en total armonía. Murrieta inolvidable.¡Larga vida a los viejunos!
Salud-os!!

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Expatriator69

    Fotos:

    • El vino

      El vino

    • Perfecto tapón

      Perfecto tapón

    • En la copa

      En la copa

    • Con el embutido

      Con el embutido

    • Con la carne

      Con la carne

    • Jugoso solomillo

      Jugoso solomillo

  2. #2

    Juanjosantos

    Vaya pasada de vinazo, vaya pintaza la de la botella, la del tapón, la de los ibéricos, el quesazo de oveja y, sobre todo la de ese solomillo tan jugoso con esas patatitas con tan buen aspecto... ñam, ñam, ñam, me das envidia (sana) y se me hace la boca agua a estas horas de la tarde uhmmmm jejeje ;-)

    Me alegro un montón saliera tan buena la botella y ver el vino aún con esa capa tan elevada, tan en forma.

    Sin duda la calidad de aquellos Murrieta de los 70s era espectacular, también sus 10 años de crianza en barrica (hoy impensables, un GR te lo sacan con 24-26 meses de madera, te piden 40€ por la botella y se quedan tan panchos) y, sobre todo, los corchos, de una calidad abrumadura. Impresionante que un vino con casi 40 años lo pudieras descorchar con un abridor de dos tiempos de toda la vida y saliera entero. Yo eso lo he conseguido hacer con un 904 La Rioja Alta Gran Reserva 1995, pero claro, no es para nada igual un vino de 1995 que de 1978 (hay 17 años de diferencia, es decir, un mundo).

    Enhorabuena y a seguir catando y disfrutando de estos vinazos :-)

    Un abrazo,
    Juanjo

  3. #3

    Expatriator69

    en respuesta a Juanjosantos
    Ver mensaje de Juanjosantos

    Me alegro que te guste la cata y las fotos, je,je... La verdad es que fue un disfrute de los de verdad. Para serte sincero aún me queda un último culito bien guardado en la botella con tapón de vacío. Intento repetir la experiencia al menos tres veces por botella y más si salen botellas como esta.
    De verdad que esos Murrieta son espectaculares. Probamos un reserva de 1950 con más de 17 años de barrica que fue otro espectáculo (https://www.verema.com/vinos/122377-marques-murrieta-reserva-1950). Inimaginable es estos tiempos que un vino salga al mercado con 17 años, una auténtica barbaridad.
    En fin, te haremos caso y seguiremos catando y disfrutando. Muchas gracias por tu amable comentario Juanjo.
    Salud-os!!

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