Vino picota con una nariz superfragante. Apenas al abrir la botella se perciben aromas de frutos negros y rojos con pimienta negra. Se le da una hora de oxigenación y se mantienen los aromas iniciales, a los cuales se suman ligeras notas de vainilla, especias y cierta mineralidad. Perfectamente armónico con cordero, quesos y jamones. Es un vino fresco, sabroso, muy elegante y dueño de una estructura excelente que podrìa evolucionar por varios años más. Muy buen trabajo de la tierra y de Stephane Derenencourt.
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