Regajal 2008: a la espera de un poquito de tiempo

Sabía que estaba cometiendo un pequeño infanticidio, pero me apetecía probar la nueva añada de este vinazo madrileño. Efectivamente el vino está falto de unos meses de botella, para afinarlo un poco más y pulirlo y que no vaya la madera por su lado y el vino por el suyo. Guinda picota de gran intensidad con ribete violáceo. Fruta madura, especiado. Cuerpo medio en boca, falta todavía algo de estructura, buena acidez, mucha fruta. Ahora se puede apreciar la fruta en toda su intensidad, para su disfrute. Un vino que dentro de poco tiempo tendrá la nota que le corresponde. Por cierto, sorprendente que una bodega de semajante tamaño con tan limitados medios sea capaz de ofrecer este caldo.

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