-Color rojo rubí granate, ribete teja, capa media baja, con ligeros sedimentos y brillante.
-En nariz está cerrado al inicio, conviene decantarlo sutilmente o abrirlo un rato antes para que se oxigene, matices de larga crianza, cuero, tabaco de pipa, flores secas, algo terroso como trufa negra,en segundo plano fruta roja seca en licor, intensidad aromática alta.
-En boca es delicado, seco, acidez presente aún, alcohol bien integrado, con algo de cuerpo, tanino pulido, sabores especiados, tabaco de pipa, regaliz juanola, herbal,terroso y mineral, fruta roja seca en licor, final sutilmente ahumado y algo amargo, posgusto largo.
El color es rubi un poco turbio morado.
En aromas esta muy bien con frutos rojos y exóticos muy dulces y maduros, las especias y el tábaco presente, sobresalen las carnes de caza con toques ahumados, balsámicos y cueros.
En boca es muy delicado y aterciopelado, yo diría que ya un poco en decadencia, los taninos muy dulces, el paso de boca demasiado dulzón aunque con gran estructura, tiene gran parecido a un Tawny joven del Baixo Corgo, el final largo, largo y con mucha persistencia.
Sin dejar de ser un gran vino, yo lo bebería ya pues no creo que le queden más de 2 o 3 años.
El corcho un 8.
Rubí de ribetes ligeramente atejados capa media.
Nariz intensa y compleja, que se muestra muy cambiante. Las iniciales y típicas notas animales de reducción van dando paso a esa preciosa fruta roja madura que es santo y seña de este elaborador. Además de esa maravillosa fruta hay un encantador fondo especiado de pimienta negra y unos toques balsámicos y de monte bajo. Se advierten también ligeros tonos minerales que aporten elegancia. Magnífico.
En boca es la elegancia hecha vino. Paso limpio, suave, etéreo, vertebrado por una buena e integrada acidez y sobre todo por su final amplio, lago y persistente que deja un fantástico recuerdo de frutos rojos y especias. Clásico e intemporal es vino de verdadero disfrute en el paladar. Redondez y equilibrio son sus señas de identidad.
Con vds. la garnacha más pura y auténtica que existe. Una manera clásica de entender el vino que seguro que no gustará a los más “modernos”, pero que a mi me resulta una delicia por su expresión frutal y su elegancia en boca. Gran añada para Rayas, será un vino muy longevo. Espectacular.
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