Amarillo dorado limpio y brillante.
Nariz de media intensidad que nos muestra desde el inicio su innegable origen y procedencia. Delicados toques florales, fruta blanca fresca, pera, manzana, ligeros recuerdos cítricos, un mínimo tamiz mineral elegante y delicioso…pues eso, riesling del Mosela. De los sencillos, pero ya con el marchamo que solamente poseen estos vinos sin par.
En boca sigue sin engañarnos y nos muestra todo lo que esperamos de él. Limpieza de registros, redondez en el paso, acidez marcada y perfectamente integrada y final muy placentero que nos deja toques cítricos, frutales y minerales, con un ligero amargor en posgusto. Buena persistencia. Siempre se me queda pequeña la botella con estos vinos.
Los grandes bodegueros se muestran y se deben mostrar desde sus vinos más básicos y C. von Schubert lo hace con creces. Este vino es Mosela. Sencillo, pero Mosela. El triunfo de la sencillez. Para beber a pares. Unos 13 euros, excelente RCP.
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