Vino Conde de Valdemar reserva 1982: En su clímax en este momento.


Pues año y medio después vamos con la segunda de las botellas que me agencié de este Conde de Valdemar reserva de la excelente añada en Rioja de 1.982. Abrimos la botella con el abridor de tijeras y el tapón salió perfecto, tintado sobre 1 cm desde su base, compacto y quizás un pelín corto. Servimos en copa borgoña y dejamos respirar por espacio de 90 minutos antes de su valoración a 18°C.

VISUAL: De color rojo rubí de capa media sin apenas diferencia con el ribete. Decir que con el tiempo se va apagando en intensidad de color (84).

OLFATIVA: A copa parada encontramos aromas de fruta escarchada y a compota de frambuesas. Al agitar aparecen notas balsámicas de eucalipto, herbáceos de hierbabuena, algo de coco, especiados de canela y apuntes viejunos a polvorilla, hojarasca húmeda y desván. En la pátina terciaria asoman fragancias de cuero viejo con un fondo amaderado de roble muy elegante. Buena complejidad aunque penaliza un poco su intensidad media-baja (88).

GUSTATIVA: En boca resulta un coloso. De tremenda amplitud, con una acidez brutal y con los taninos maravillosamente dulcificados. Intenso y corpulento (más que la anterior botella) pero a la vez lácteo y sedoso en su paso por boca. Con un retronasal con aromas a compota de frutos rojos con notas especiadas de canela y vainilla. Post-gusto delicioso con apuntes de coulís de fresa, regaliz y vainilla. La madera de nuevo haciendo acto de presencia, el alma de este vinazo, elegante y maravillosamente evolucionado. Creo que está en su clímax en este momento. Una muestra de la gran añada del 82 que otras veces no ha estado a la altura, pero hoy no es el caso. Mejor que la disfrutada en Nochevieja de 2017, sobre todo en boca (94).

La RCP la mantenemos en excelente, 15 euros fue un gran precio.

MARIDAJE: Nos acabamos la botella con tres ágapes: El primero fue nuestro recurrente surtido de queso curado y embutidos ibéricos. En la segunda ocasión acompañó unos callos a la madrileña y nos la terminamos con una paellita de leña. Maravilloso en las tres ocasiones pero quizás destacaría el maridaje con la paella de pollo, conejo, costilla y caracoles. Las notas dulzonas y frutosas y los aromas amaderados de nuestro reserva armonizaron a las mil maravillas con los apuntes cárnicos, grasos y ahumados de nuestra paellita a la leña. Además en muy buena compañía, cinco mujeres y yo sólo!! Brutal!! ):

Salud-os!!

Recomendado por 1 usuario
  1. #1

    Expatriator69

    Fotos:

    • En la copa

    • Con el embutido

    • Con los callos

    • Con el arroz

    • Paellita a la leña

    • Con las 5 mujeres...

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