Casar de Santa Inés Chardonnay 1998
Vino Casar de Santa Inés Chardonnay 1998
FICHA TÉCNICA
D.O./Zona
Pais:
España
Tipo de Vino:
Blanco
Graduación (vol):
12,50%
Varietales:
Chardonnay
Precio aproximado
Precio Aprox:
De 20 a 29,9 €
PUNTUACIÓN
Nota de cata NOTA MEDIA:
9.01
/
95
Nota de cata CALIDAD-PRECIO:
-
ELABORACIÓN
Casar de Santa Inés 1998 es un vino blanco de mesa elaborado a partir de Chardonnay de cultivo biológico, sin riego y vendimiada a mano. Casar de Santa Inés 1998 fermentó (con sus propias levaduras) en depósitos de acero inoxidable, antes de su embotellado.
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Opiniones de Casar de Santa Inés Chardonnay
OPINIONES
7

Vino que desde su vertido en copa llama la atención por su color oro viejo con densos reflejos de miel al girar la copa.
Intensidad aromática alta y compleja, notas muy marcadas de miel pero que no esconden una ciruela muy madura, cítricos de piel de naranja, resinas de pino, flor de azahar y toque de hidrocarburos.
Gran complejidad en boca con piedra blanca y sequedad, concentración y densidad. Salino, yodado, grasa láctea (mantequilla) y vegetal (olivas). Notas ligeramente dulces de calabaza asada.
Un prodigio de buena uva y del paso del tiempo.

Ya desde el inicio, desde que se vierte en copa, el vino Casar de Santa Inés 1998 nos dice que es diferente con su precioso color miel con reflejos anaranjados, denso y pausado.
Nariz de gran intensidad, con una equilibrada combinación de fruta muy madura (ciruela), notas cítricas de piel de naranja, ligeros cauchos y flor de azahar, todo envuelto en una sensación de untuosidad aromática que recuerda a la resina. Un perfil aromático subyugador que te invita a no dejar de oler y oler.
En boca se muestra serio y fresco a la vez, concentración de hidrocarburos, dulzor de calabaza asada, notas salinas que recuerdan a la aceituna y cremosidad de manteca de chocolate blanco.
Francamente es una maravilla cómo se ha mantenido este vino que hace 18 años salió como vino de mesa y elaborado con una variedad que entonces debía ser casi un experimento en la zona.
Si os podéis hacer con él no dudéis, es de esos vinos que hay que probar.

Es de un elegante color dorado, denso y de buena lágrima. Se ve graso.

En nariz es miel. Le sale posteriormente la fruta confitada, la ciruela, la piel de naranja y la flor del azahar. Tiene unos toques de hidrocarburos y una mineralidad que refleja a riesling o a un sauternes. Es cambiante constantemente desprendiendo nuevos aromas cada minuto. Frutos secos. Y sigue, y sigue. Un alcohol presente pero sensato casi un perfume

En la boca fluye con una impresionante frescura y se refleja la piedra, el chocolate blanco, la calabaza asada y una manzanita al punto.

Es un vino hecho para gustar y que no se le ha dado prisa por comercializar. Es sorprendente.

Es de un bonito color amarillo dorado, amielado y brillante.
En nariz es fragante, rico y profundo, resalta la manzana madura y la ciruela claudia, hay notas a miel, a fruta confitada a pulpa y cascara seca de cítricos. Va girando evoluciona, ahora recuerda a la manzana asada con su mantequilla y una ligerísima nota de canela, también hay compota. Es eterno largo, ahora nos muestra otra cara donde descubre notas a hidrocarburos, calizo y frescura, hay un fondo dulce, alcohol fragante, especiado, linimento, resinas, manzanilla seca. Al tiempo recuerda a un Sauternes.

En boca es seco, grato, untuoso, con un aparente paso ligero, renace, es realmente profundo, tan largo como ancho, deja un gran recuerdo y persistencia de flores blancas, es impresionante como arrastra y limpia el toque seco. El vino crece te muestra dedicación y esmero, es tan delicado, tan distinto, sientes las flores, la hierba, la manzana asada. Es curioso el juego y los cambios amargo y seco adorables con el paso jugoso y ensalivante, no tiene fin persiste. En su mejor momento aunque tiene arrestos para continuar en la botella.

Este es un vino complejo, que despliega su abanico sensaciones durante largo rato. Se muestra muy interesante desde el principio y sorprende por su sucesión de registros cambiantes, por eso el título de la nota como "sinfonía", de aromas y sabores, y en "varios tiempos" por la sucesión de sensaciones a lo largo de la hora en la que estuve catando y recatando. Lo dejo respirar y se suceden los acercamientos a él para ver su evolución, que efectivamente va mostrando.
Se nos presenta con un color amarillo dorado y reflejos que nos recuerdan la miel, tiene brillo. El aspecto es graso, untuoso.
Tiene buena intensidad aromática y su nariz es complejo. Despliega aromas en sucesivas oleadas: a fruta muy madura, incluso confitada, a fruta blanca, a cítricos en sazón, notas de hidrocarburos, fondo mineral, sensaciones salinas, notas de canela, de orejón. Al rato una nota de miel muy clara, al siguiente acercamiento nota de avellana, a los minutos un toque licoroso, seguimos al rato con almendra garrapiñada, con notas de aldehídos con sus frutos secos. Un festival por etapas.
En boca tiene volumen y muy buena acidez, sorprendiendo que corresponde a la añada de 1998. Es un vino largo.

Fase visual: vino blanco de un potentísimo color miel, muy dorado y brillante con reflejos anaranjados.
Fase olfativa: aparecen aromas a fruta madura o confitada. También están presentes las pinceladas de la madera,como el cuero o el caucho. Aparecen, asimismo, aromas que recuerdan a los cítricos.
Fase gustativa: es un vino muy fresco, pese a que tiene mucha contundencia. Tiene mucho peso y es seco en boca, pero magníficamente equilibrado con sabores balsámicos como el mentol o el eucalipto que aportan esa frescura. Evoluciona hacia ahumados como la calabaza o la manzana asada, al mismo tiempo que gana fuerza un recuerdo a oliva verde o infusión de manzanilla.

Visual:

Color oro tirando a viejo.

Olfativa:

Nariz de buena intensidad. Un espectáculo de matices. Almíbares, flores secas, miel, ligeros hidrocarburos, resina, manzana, calabaza asada, flor de azahar, Agua del Carmen, fruto seco (avellana y almendra garrapiñada) y uva de mesa.

Gustativa:

Untuoso, tiene volumen, es mineral, hidrocarburos como en nariz, floral. lácteos en forma de chocolate blanco, infusión de manzanilla, ligeramente salino, frutos secos. Un blanco que te llena la boca, tiene calidez, persistencia y un final amargoso.

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