Restaurante Moratin Vinoteca-Bistrot en Madrid
  

Restaurante Moratin Vinoteca-Bistrot

8
Datos de Moratin Vinoteca-Bistrot
Precio Medio:
35 €
Valoración Media:
8.2 10
Servicio del vino:
8.3 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
8.1 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 29,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo noche y Lunes todo el día

Teléfono

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8 Opiniones de Moratin Vinoteca-Bistrot

Cena para dos comensales previa reserva una semana antes. Local completo.

Compartimos una riquísima sopa de tomate con queso majorero, media ración de puerros confitados con salsa romesco, un extraordinario pulpo de Santoña con aceite de pimentón y cilantro sobre parmentier de patata, y boletus confitados sobre crema de coliflor (fuera de carta). A estos últimos les sobraba algo de sal.

De postre, helado de violetas y una deliciosa crema quemada.

De su completa carta de vinos elegimos un fresquísimo y cremoso Champagne Jean Paul Deville (33 €) a base de pinot noir, chardonnay y pinot meunier, que disfrutamos en copas Riedel.

Servicio estupendo.

No nos decepcionó este diminuto bistrot en pleno barrio de las Letras. Local encantador, acogedor, íntimo, tranquilo. Si además el servicio es agradable, atento (Marcos Gil llega a ser entrañable) y eficiente, el entorno ya solo puede ser de 10. Apenas 10 mesas para unas veintitantas personas.

Carta muy cortita y desgraciadamente con poca rotación.

Cena para 2 personas:

- Como detalle de la casa, unas patatitas asadas con aceite y pimentón.

- 1/2 de gazpacho: Nos presentaron dos vasos de ceramic con un fresquito y suave gazpacho de tomates "corazón de buey". Como toque original muy acertado, llevaba unas lascas de queso de cabra canario.

- 1/2 de puerros confitados con romesco: Media docena de puerros que se presentaron templaditos, sin apenas fibras y tiernos. Muy agradables de comer.

- 1/2 de salmon marinado casero: Media docena de filetitos gruesecillos de lomo de salmón fresco con un marinado muy agradable de vinagreta de encurtidos y que respetaba el producto. Muy bueno.

Segundos:

- Bacalao confitado sobre escalibada de verduras: Generoso taco de bacalao fresco. Muy buen punto de cocción. Bravo !!!

- 1/2 de steak tartar tradicional: Uno de los platos estrella de la casa. Quizás aquí hubo un malentendido. Lo pedí fuertecito y sin embargo me lo sirvieron demasiado plano de sabor. Lástima porque el producto, cortado a cuchillo, era de primera. Yo diría que nos presentaron una ración completa aunque solo pedí media y nos cobraron media.

Postre:

- Un coulant de chocolate con una lágrima de sorbete de yogurt griego: Muy buen coolant, con alto percentaje de chocolate amargo de muy buena calidad y con el aporte de lascas de sal. El sorbete, de bandera.

En cuanto al servicio del vino, muy buena oferta a precios algo más que razonables. Pedimos Chavy Chouet "La Taupe" 2012 (28€), un borgoña "genérico" que nos gustó, servido en copas schott y perfecto de temperatura. También tomamos al principio dos copas de un estupendo oloroso: Micaela de Bodegas Barón.

Precio total: 85€ (inc. IVA, vinos y botella de agua de 1/2 litro a 2.50€).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, un segundo y postre, sin bebidas.

Recientemente se publicaba un artículo en prensa que informaba de los restaurantes con mas meses de antelación en “reservas” en la ciudad de Madrid, en dicho listado no estaba la Vinoteca Moratín. Puedo dar fe (y creo que no soy el único, ni mucho menos) que no sé cuántas han sido las veces que durante los últimos tres años he tratado de conocer (y reservar una mesa) la cocina de Marcos Gil y su magnífico bistrot. La respuesta a todos mis requerimientos siempre finalizaban igual: Completo… Por algo será.

Local pequeño y agradable, decorado con mucho gusto y sensibilidad por el hermano de Marcos, de las paredes cuelgan obras modernas-contemporáneas pertenecientes a su galería (la magnífica A CUADROS de Augusto Figueroa).

El servicio de sala es dirigido y coordinado (incluido el servicio de vino) por el propio Marcos. La atención al cliente solo puede ser calificada de sobresaliente.

Una muy interesante carta de vinos. A lo largo de la comida pude disfrutar de manzanilla en rama “MICAELA”, de Bodegas Barón de San Lucar de Barrameda, “CALIZA” (Dominio de Valdepusa) tinto con crianza de menos de 12 meses de las variedades syrah y petit verdot, “PRIMA” (DO Toro) de Bodegas Maurodos (Bodegas Mauro) con tinta de Toro 95% y garnacha 5%; y para finalizar “PREDICADOR” (DO Rioja). Todas grandes elecciones.

Como entrantes:

- “Corazones de alcachofa con sal de cecina” (1/2). El detalle de la sal de cecina sobresaliente. Muy buen producto.

- “Puerros confitados con salsa romesco” (1/2). Puerros preparados al estilo del calçot catalán, producto perfecto de textura con una salsa muy ligera, realmente muy recomendable.

- “Pulpo de Santoña con aceite de pimentón y cilantro sobre parmentier de patata”. Punto correcto del pulpo, presentado en pequeñas porciones en donde la parmentier de patata asume exceso de protagonismo junto con el aceite al pimentón. Correcto.

Como principales, dos platos excelentes: “Bacalao confitado sobre escalibada de verduras”, bacalao fresco preparado de manera sobresaliente, perfecto todo el conjunto, y “canelones de carrillada de ternera”, sin duda alguna un plato soberbio, presentación clásica con un sabrosísimo guiso de carrillera, ¿exceso de queso? Tal vez, pero en cualquier caso nos encantó.

Sin duda uno de los mejores restaurantes de Madrid en donde poder disfrutar de una velada "de verdad" sin agobios y sin excesos. El precio: un escándalo.

Vinoteca Moratín estaba en mi lista desde hacía tiempo. Todos los comentarios positivos no debían ser fruto de la casualidad y después de la visita está muy claro que así es. Reserva telefónica con una semana de antelación por si acaso. Luego ya nos enteramos que suele haber más problemas para las cenas y que rechazan muchas reservas porque la capacidad de este restaurante es la que es. El local ya está suficientemente comentado. Nos gustó: destila calidez a la par que sencillez. No hay nada que desentone.

Nos recibe una chica la mar de amable y luego se nos presenta Marcos, el chef y alma mater de Moratín a explicarnos su carta, sus platos y alguna que otra sugerencia del día. Es de agradecer y destacar el esfuerzo que realiza por transmitir esas ideas nada más uno se sienta a la mesa. En nuestro caso la conversación se extendió algo más de lo habitual al decirle que éramos de Valencia pero eso ya fue más tarde. La comanda fue la siguiente con todos los platos al centro. De nuevo interesante la posibilidad de compartir.


. Sopa de Tomates asados: Comenzamos con el plato de cuchara del día. Perfecto para calentar el cuerpo. Una sopa a destacar por su suavidad, exenta de acidez y servida con un buen chorro de AOVE y queso canario.

.Puerros confitados con romescu: Simulando los calçots los puerros son confitados en su propio caldo con la parte verde de los mismos. La romescu más suave al retirar el ajo y el pan siendo sustituidos por más frutos secos. Uno de sus platos con más éxito.

. Bacalao confitado con verduras escalibadas: Pieza fresca no desalada confitada con un caldo de su piel y espinas. Personalmente prefiero el bacalao desalado aunque este tuviera bastante más sabor que el fresco que se puede tomar habitualmente. Las verduras escalibadas perfectas. De escándalo. Me transmitieron ese sabor tradicional de la cuina catalana. El que la conoce sabe de lo que hablo.

.Steak Tartare: Aquí Marcos nos aconsejó media ración. Lo pedimos no demasiado picante y así salió. Excelente steak que prepara personalmente con la pieza de la cadera conocida como el solomillo del carnicero.

. Crema quemada: Homenaje creme brulee. Receta familiar como ya se ha indicado en otros comentarios. Similar a una crema catalana pero con menos dulzor.

Para beber tomamos 1 Alhambra reserva, 1 copa de un excelente rosado francés y 2 copas de 30.000 maravedíes. Dispone de una amplia y apetecible carta de vinos muy bien estructurada con abundancia de espumosos y unas 25 referencias para tomar por copas.
El pan excelente sin coste adicional y 2 cafés invitación de la casa.

El servicio amable, esmerado, cercano. No se puede pedir más la verdad. Charlamos un rato más con Marcos aún con el local casi lleno: de las posibilidades que se han abierto con el Ave Madrid-Valencia/Valencia-Madrid, de que ellos lo han notado y que incluso ha habido clientes que al pedir el steak-tartare le han hablado del probado en el restaurante El Gastrónomo (uno de los clásicos) de Valencia. Lo que me dejó de una pieza. De su trayectoria y futuro. De cocineros valencianos que conoce y de las ganas que hay de cogerse el tren un domingo para disfrutar de su cocina. En fin, como diría aquel: Un tío que sabe por dónde pisa en este mundillo gastronómico.

Me abrieron la curiosidad los comentarios anteriores y aprovechando un fin de semana en la capi comimos en este local, pequeño pero muy acogedor, y aún lo hace más el trato afable de todo el personal y las explicaciones de Marco, tanto en las viandas como en el vino. Probamos una excelente sopa de tomate, luego unos puerros a baja temperatura (homenaje a los calçots) con romescu, unos corazones de alcachofa con sal de cecina y rematamos con el steak tartare. Todo cumpliendo sobradamente las expectativas, aunque el steak es un festival de sabor. Lo acompañamos con un tinto madrileño estupendo: 30000 maravedíes. De postre la crema famosa y yo me tomé un coulang de chocolate sabrosísimo. Con un chupito de ron para cada uno pagamos una cuenta de 82 €, que me ha parecido más que razonable.
Espero volver.

Nos trajeron el vino es buenas copas y se hizo algo larga la espera para ordenar ya que Marcos (chef y propietario) entrega las cartas y a la vez va explicando y recomendando cada plato mas emblematico. Este contratiempo no supuso ningun problema porque la amabilidad tanto de Chema el sumiller como Marcos sobresalieron por encima de todo… y por supuesto estuvo tambien la calidad de los platos que compartimos entre los cuatro y que paso a comentar:

• Puerros confitados con romesco. 8 trozos de puerro con una textura esplendida y al lado una salsa romesco muy ligera pero muy buena
• Salmon marinado en casa con vinagreta de encurtidos: esplendido salmon que parecían piezas de sashimi
• Pulpo de Santoña sobre parmentier de patata con aceite de pimenton y cilantro: Es lo que menos me gustó y no por el cilantro que era inapreciable sino porque habia demasiado puere de patata y llegaba a ser pesado. Pero el pulpo estaba perfecto
• Bacalao confitado sobre escalibada de veduras. Bacalao fresco que va sobre una berenjena, cebolla y pimiento rojo a modo de escalibada. La delicadeza en la elaboracion de las verduras me resulto sorprendente por lo casero
• Canelones rellenos de carrillada de ternera. Muy bueno el relleno pero habia demasiado queso en el gratinado lo que ocultaba el sabor. En conjunto estaba rico pero eché en falta mas potencia de la carrillada
• Y la estrella de la noche: steak tartar esplendido. Era el tercero que me comia esta semana ( 1º Nitty Gritty, 2ª Asgaya) y asi se lo hice saber … el liston estaba alto pero fue superado. Marcos nos explicó la elaboracion y que los prepara personalmente. Dijo llevar mas de 5000 en los casi 2 años que llevan abiertos. Es carne de cadera cortada a cuchillo con yema de huevo de corral y finisimos trozos de alcaparras. Lo pedimos picante aunque luego no lo fue apenas ya que según él no quiso arriesgar. Me encantó que el picante no lo logra con tabasco sino con aji. Esa acidez del tabasco que muchas veces mata el plato no existia a pesar del picante. Excelente

Terminamos con una crema tipo catalana o brulée que nos dijo que era la receta de su madre. Estaba rica y muy casera pero no nos aportó mucho. Bien es verdad que ya estabamos llenos.

No tomamos café.
Salimos con una sonrisa de satisfaccion y con ganas de repetir porque algun plato sugerente se nos quedo por pedir…

El precio muy ajustado. Todo por 135 € que en Madrid pocos sitios ofrecen esa RCP

Puntuo con un 10 el entorno para poder subir un poco la nota de 8,5 que en mi opinion se quedaria algo corta. Asimismo creo que si por entorno entendemos la atencion al cliente desde luego se merece un 10.

Día de año nuevo pasado por agua en Madrid. Buscando un sitio para comer por el barrio de Las Letras nos encontramos con la inmensa mayoría de los locales cerrados, y finalmente recalamos en MORATÍN, en la calle del mismo nombre. Se trata de una pequeña “vinoteca-bistrot”, como ellos mismos se definen, con unas 8 mesas, ambiente acogedor y una decoración moderna y acogedora (vigas vistas, tonos grises, pavimento de cemento pulido, etc.). Nos presentamos sin llamar y encontramos mesa de casualidad, porque tenían casi todo reservado. 2 personas, nos tomó nota Marcos, el propietario-chef, y en vista de lo simpático que es y lo bien que nos explicó las recomendaciones del día, nos pusimos en sus manos. Todo a compartir comimos alcachofas con sal de cecina: corazones de alcachofa tiernos y suaves, extraordinarios; salmón ligeramente marinado: lomos presentados con una suave salsa de mostaza que realzaba el sabor del pescado, desgrasado gracias a la técnica del marinado, resultó un plato riquísimo, para repetir; por último, un espectacular steak tartar: de carne de cadera, picado a cuchillo con cariño (parece que no pero se nota), jugoso y con el punto justo de picante. De postre, una crema quemada, receta de la madre del cocinero según nos explicó, ligera y nada empalagosa, un final perfecto para el ágape. Como vinoteca que es, tiene una carta de vinos de 6 páginas con unas 100 referencias, con vinos curiosos de muchas denominaciones y precios moderados. Por indicación de Marcos pedimos un vino de San Martín de Valdeiglesias, “30.000 Maravedíes”, de garnacha y syrah un con un puntillo ácido que maridó perfectamente con los platos, especialmente con el steak tartar. Servicio atentísimo, Marcos, el chef, pasando constantemente por las mesas supervisando el servicio y explicando los platos. Vajilla correcta, servilletas de tela y cambio de plato y cubiertos con cada ración. Con un café con hielo, pagamos 58,60 euros. Volveremos a probar más cosas. Un sitio para repetir y recomendar.

Paseando a primeros de Enero`por el barrio de las letras me llamo la atención este establecimiento y unas botellas vacias que se apilaban en una caja de vinos franceses..Eran etiquetas conocidas de Cuvee 3000 ó La Fisna y no muy usuales en rtes.La carta de platos era corta y los precios contenidos.Volví a pasear por la zona y ví que el proyecto estaba asentado ,intente reservar con un par de días y no fue posible(buena señal "pense").Resrve con una semana .
Rte con 6-8 mesas para unos 20 comensales.Mesa pequeña,creo recordar que sin mantel..buenas copas.Carta corta ,luego nos comenta Marcos su cocinero-propietario ,la cocina es minúscula y eso obliga a tener la materia prima al día y los platos casí preparados y darles el último toque.Entrantes como alcachofas,puerros con salsa romescu(10eur),brandada de bacalao(10eur) ,foie micuit y platos ppales como Steak tartar(13eur)por cierto con carne de "cadera",salmón marinado(10eur),ambos muy recomendables.No tome postre,ni cafe.Especial reseña su carta de vinos sin ser enciclopedica esta muy bien selecionada con marcas nacionales y francesas,vinos tranquilos y espumosos..siempre tienen algunas botellas por copas.Precios excelentes. Y lo mejor buen servicio y ganas de agradar,de empatía con el cliente .Mi eleción fue Vallegarcia Viognier (22 eur).

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