Restaurante Poncelet Cheesebar en Madrid
  

Restaurante Poncelet Cheesebar

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Datos de Poncelet Cheesebar
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
6.6 10
Servicio del vino:
7.2 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
4.6 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Chamberí
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,92 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Poncelet Cheesebar

Si te gusta el queso, es una visita obligada y recomendable.

Restaurante con un salón agradable y amplio, con un servicio atento y amable para disfrutar de una experiencia gastronómica orientada al disfrute del queso.

Aparte de las tablas de queso y las fondues, cuenta con una carta variada para acompañarlas, con especialidades en las que el queso sigue participando.

Pedimos para compartir (te los traen ya emplatados en raciones individuales):

*”Tataki de Bonito del Norte” en costra de maíz picante y guacamoles de Queso Petitot (13,90 €). 5 porciones para cada uno, de un bonito muy sabroso, muy bien acompañado por el guacamole cremoso, con un punto picante

*”Roastbeef” sobre torta de aceite de oliva virgen extra, mayonesa de mostaza, yema curada y Queso Mahón en dos texturas (13,90 €). 3 bocados por ración, pero una combinación con el queso de mahon que resulta exquisita.

Y vamos a por las tablas. Te las puedes hacer tú mismo entre las más de 100 variedades de queso de las que disponen. También tienen ya algunas preparadas temáticas para los que no quieran pensar (como fue el caso) con 6 variedades de quesos solo españoles, franceses, italianos e internacionales. Nos decantamos por una tabla de quesos franceses y otra internacional que sirvieron a la vez, y cuya características, procedencia y orden de cata fueron amablemente explicados.

Tabla de quesos franceses, de menor a mayor intensidad (16,90 €). Todos buenísimos.

*Laguiole Affinage
*Cazelle St Afrique
*Crottin de Chavignol
*Munster
*Ardi Gasna
*Bleu des Casses

Tabla de una selección de quesos de varios países, de menor a mayor intensidad (16,90 €). Muy equilibrada. Me sorprendió el queso cántabro picón, que no lo conocía, con fuerza, pero suave y cremoso a la vez. Muy rico.

*Chabichou (Francia)
*Tilsiter de los Alpes (Suiza)
*Taleggio (Italia)
*Cochon Nez (Bélgica)
*Picón Bejes-Treviso (España)
*Fiore Sardo Ahumado (Italia)

Lógicamente en un sitio centrado en el queso, debe dar la réplica en el apartado de vinos. Carta amplia (casi 100 variedades, aunque quizás muy convencional y centrada en referencias nacionales, aunque eso sí de casi todas las regiones. Tiene una interesante selección de vinos por copas, la carta es muy completa en información (D.O., bodega, graduación, añada y tipo de uva) y el servicio y atención del vino es bastante correcto.

Pedimos 2 copas de Lusco (3,60 € / copa) para el aperitivo (una crema de queso). Para la comida nos tomamos un muy ríco Borgoña de Olivier Guyot (27 €) y para terminar los quesos azules sendas copas de Oporto (Taylor’s Tawny 10, a 3,60 € cada una).

En definitiva una comida muy agradable, que disfrutas mucho si eres un amante de los quesos. Quizás precios pelín caros en relación a las cantidades, pero imagino que los podrán sostener comercialmente por la singularidad de la propuesta.

Buena experiencia en el CHEESE BAR, el restaurante abierto por Poncelet, la tienda especializada en quesos. Estuve en este sitio al poco de que abrieran y me gustó mucho pero no había vuelto desde entonces. Aprovechando que había quedado con una amiga a la que le chifla el queso nos pasamos por allí para comer. El local está igual que cuando abrieron hace cuatro años, decorado en colores claros y con un gran jardín vertical que ocupa una de las paredes. Pero lo más impresionante es la barra donde se puede ver el trabajo de los maestros queseros y la cámara acristalada donde se almacenan y afinan unas 150 variedades de todas las nacionalidades. Sobra decir que, aunque tienen platos sin pizca de queso, es mejor venir aquí con alguien a quien le guste pues desde que se entra por la puerta un suave aroma a queso impregna todo el restaurante.

Como no podía ser de otro modo pedimos de entrante la tabla de quesos del día y además unas croquetas. La tabla incluye seis quesos diferentes un trocito de membrillo y unas uvitas pasas. Todos los quesos (tres franceses, dos españoles y uno italiano) estaban deliciosos, a la temperatura adecuada y en su punto de maduración. Nos gustó especialmente uno francés, el Perail Fermier, un queso cremoso de leche cruda de oveja con un sabor muy intenso. Las croquetas muy buenas también, rebozado fino y bechamel casi líquida. De segundo, lomo de atún rojo apenas marcado en la plancha y con una salsilla de chiles que realzó bastante el sabor del túnido. También pedimos pez mantequilla, pescado que siempre habíamos tomado crudo en niguiris. En este caso, lo sirvieron asado, con un velo de tocino ibérico por encima y en una cama de una suave salsa de queso, que le iba de miedo. Resulta que cocinado, el pez mantequilla es muy jugoso y tiene una textura parecida al rape, en definitiva nos gustó mucho. Dijimos al camarero que íbamos a compartir todo y directamente nos trajeron todo repartido en dos platos, una cosa detrás de otra, al tiempo y sin agobiar (como debe ser). Gran nivel en todos los platos, demostración que aquí hay una cocina que sabe hacer las cosas, y que hay que venir no sólo a comer queso. Terminamos muy llenos, perdonamos el postre y pedimos directamente dos cafés.

Para beber varias cervezas y un par de copas de rioja La Montesa crianza, el cual sirven de una botella tipo magnum (no sé, pero parece que el vino de las magnum sabe mejor). Manteles y menaje de calidad. Servicio atentísimo, explicando perfectamente tanto las distintas variedades de queso como el resto de platos. Nos aprovechamos de un descuento del 40% de la Web del Tridente y pagamos por todo 65,42 euros, no llegó a 35 euros por barba. Buena relación calidad-precio. Volveremos a probar una fondue o una raclette, a ver qué tal las ponen.

  • Pez mantequilla (media ración)

  • Atún rojo (media ración)

Habiamos reservado mesa para dos a las 22,30 pero salimos tarde del teatro sin poder avisar y llegamos a las 23:00. Al llegar la persona que nos atendió nos dijo que cuando transcurren 15 minutos anulan la reserva y dan la mesa …. Afortunadamente era festivo en Madrid y la mesa seguia libre.
El local es muy grande y lo mas impactante es el tremendo olor a queso que puede resultar algo violento al principio . Nos sentaron cerca de la espectacular vitrina donde guardan los quesos que es tambien muy curiosa..
Nos dieron la carta de vinos y comida y aparte la de quesos que esta cuidadosamente explicada. Como era la primera vez que ibamos nos decidimos por una tabla de quesos internacional para una persona que eran 6 quesos en una cantidad suficiente para los dos. Nos gusto mucho
En cuanto a la comida compartimos:
- Ensalada de pollo de corral y parmesano. Tipo ensalada cesar. Bien
- Solomillo de ternera con salsa de queso (que no recuerdo). Muy bueno. Nos presentaron el solomillo emplatado individual

Para beber tomamos un Chivite merlot y como al final quedaba algo de queso pedimos por copas La Montesa y un vino frances Lieu Dit que no recuerdo exactamente de donde era.

En general nos gustó el sitio ya que es “diferente”. Los precios son algo elevados pero merece la pena conocerlo al menos una vez..

Aprovechando un fin de semana de visita en Madrid, y tras hacer una reserva con casi un mes de antelación, teniendo en cuenta lo que me gusta el queso, nos acercamos el domingo a mediodía a este curioso restaurante.

Pretendíamos tomar algo en la barra pero ante la cantidad de gente que había allí decidimos pasar directamente a la mesa que teníamos reservada. pedimos unas cañitas para las que nos pusieron una aperitivo parecido a lo que sería una ensaladilla pero en la que había queso, como no, estábamos en el Cheese Bar!

Éramos 4 y pedimos para compartir risotto de setas con queso y después lo que habíamos ido a buscar: tablas de quesos. Pedimos quesos con leche cruda (nos gustan los quesos fuertes) y las tablas que aparecieron resultaron espectaculares. Una variedad increíble, a cada cual mejor.
Para acompañar la comida tomamos Pétalos 2010 (Bierzo) y Can Blau 2009 (Montsant). A pesar de ser muy comercial me gustó más el Pétalos por su frescura. No sé si la añada 2009 en Monsant fue muy cálida pero es un vino muy potente.
Terminamos con cafés y nos fuimos muy satisfechos.

La cuenta salió por 190€ para 4 personas. Teniendo en cuenta lo que comimos me parece una relación calidad - precio no demasiado buena aunque no hay nada que decir de la calidad de los quesos.

Es un restaurante al que volvería por mi gusto por el queso.

Estaba por la zona un domingo por la tarde con ganas de picar algo. Tenía ganas de conocerlo porque me encantan los quesos, así que me acerqué a probar suerte ( serían las 19:00h ).

Cuando entro no veo a nadie, espero un poco en la barra y como no aparece nadie, me adentro hacia el comedor de donde provienen voces del personal. Pregunto si está abierto, se disculpa un camarero muy amablemente y me dice que puedo tomar algo en la barra.

La cocina abre a las 20:30 ( creo recordar ) pero tienen servico de tostas y alguna cosa más.

Como tienen vinos por copas y tenía ganas de probar un Godello, pido el Louro do Bolo. Me ponen un quesito de aperitivo.

Pido una tosta burrata bastante normalita. Luego mi intención es pedir las croquetas ( en la carta aparecen 4 quesos ), pero el camarero me pregunta de que queso las quiero ¿?. Le pregunto si no puede ser 2 de cada ( la ración es de 8 según me dice ) y me comenta que no ya que los tiempos de fritura son diferentes según el tipo de queso.

Pido una coca 4 quesos y una cerveza. Los quesos están buenos pero la base está chiclosa. No parece una coca.

El servicio es muy amable y correcto. La cocina no la puedo juzgar, pero si solo sirven 4 cosas en la barra, creo que estas deberían estar bien. Eso me quita las ganas de ir a probar suerte con el restaurante. Para probar quesos, mejor me voy a su tienda

Varias veces me han acusado, sin fundamento, de que mi nevera, parece un mueble bar y que soy la única persona que conocen (espero que algún forero respalde mi "mania", mejor con fotos,)que tiene dos botellas de ginebra en el congelador, pero lo que nunca falta, junto con la bebienda, es , al menos, un trozo de queso...por eso la visita a Poncelet era una tema pendiente.
Hay que reconocer que el sitio esta muy bien montado, una pequeña biblioteca del queso, un chulisimo jardín vertical, unas cavas de vino y queso a la vista, me gusto la iluminación, sillones sesenteros en el centro del restaurante, y unas mesitas pegadas al jardín, el lugar prometia...
La comida, si no te gusta el queso mejor abstenerse, (aunque tiene paltos anti-queso pedir esto en este templo del queso seria como espera comer un buen chuleton en un vegetariano), lista de variedades de queso, con el que puedes autoconfeccionarte tu propia tabla inabarcable, Fondues, raclettes, ensaladas , algun plato de carne...todo como no podía ser de otra manera gira en torno al queso.
Apasionado como soy de las Foundues nos decimos por una clasica española con idiziabal, queso de menorca...muy rica aunque ligeramente escasa. De postre un helado de queso y un cheesecake de stilton ambos excelente.
No se donde escuche que el al queso no le va bien el tinto (seran algunos)...carta de vinos en donde no predominan los tintos , con bastante variedad de blancos( un cendrillon acompaño la comida, distinto), con espumosos e incluso sidra y dulces y generosos que siempre son de agradecer, precios x2 x2,5 y posibilidad de tomar alguno por copas.
Camareros jovenes, simpaticos, y que tienen la lección bien aprendida.
Como dice su publicidad la calidad y el servicio constituyen nuestra seña de identidad y yo añadiria y el precio...si ya se que estamos en Madrid y que más caro es Mcdonal´s pero cobrar 45€ por un fondue para dos me parece excesivo si añades el impuesto revolucionario de 5 euros por el pan, la sensación es agridulce.
Un sitio con una RCP floja, pero que hara las delicias de los amantes del queso

Teníamos ganas de probar este restaurante, primero por que somos apasionados del queso y segundo porque habíamos probado los quesos de la tienda que tienen abierta en la calle Argensola 27 desde 2004.
El restaurante lleva abierto un año y parece ser que funciona.
Sin reserva nos presentamos 3 personas y un bebé a comer el sábado. El local es grande y diáfano, con colores blancos que aumentan la sensación de espacio.
En la entrada una barra y un espacio para tapear, a continuación una zona intermedia con mesas y al fondo un amplio salón con la cava de quesos y varios ambientes. Decoración moderna y sencilla y un agradable jardín vertical que naturaliza el espacio.
Nos ubican en una mesa para cuatro situada en el centro del local. Destacar los sillones, muy cómodos y que permitieron a nuestro pequeño estar muy cómodo. La atención respecto a entrar con un bebe sensacional, lo cual es de agradecer.
La profusión de personal es notable, nuestro camarero amablemente nos explica el menú y la mejor manera de combinarlo.
Disponen de una carta convencional en la que todos los platos incluyen un queso, una selección de platos para quién no le guste el queso y la carta de quesos con más de 100 referencias de España, Francia, Italia, Irlanda, Reino Unido, Portugal, Suiza y Bélgica.
La carta de vinos es correcta pero un poco escasa, dominan los Ribera de Duero. El precio x2 sobre tienda. Curiosamente ofrecen varias referencias de cervezas artesanas, catalanas y castellanas.
El servicio del vino es bueno, aunque no aparecen las añadas, los camareros te informa de ello. Copas Schoott, decantado si lo precisas y buen servicio. Tomamos un Aalto 2008 muy bueno.
Nos decidimos por un plato principal para cada uno más 2 tablas de queso. Los principales muy buenos, rissoto de azafrán (2) y presa ibérica. Buena presentación, cantidad y sabor.
Por fin vienen las tablas de queso, en este caso elegimos 2 de las 3 tablas del día, no obstante uno puede elaborar su propia tabla. En cualquier caso, los afinadores traen las tablas y te explican las características de cada queso, su origen y el orden en el cual se deben consumir. Te entregan además una hoja explicativa del contenido de cada tabla.
Las tablas propuestas tienen 8 porciones de queso variado y se colocan del menos intenso al más fuerte. Destacar en este caso un queso belga de vaca y leche cruda con un sabor intenso, un zamorano exquisito y un francés trufado fantástico. Buen nivel general.
De postre una selección de postres lácteos, helados de queso (como no!) y una excepcional cheesecake de queso stilton que por si sola merece la visita.
El precio 140 €, a mi entender una relación calidad precio correcta.
En resumen un disfrute si te gusta el queso, un agradable local y una muy buena atención del personal. Muy recomendable, también para tapear.
Volveremos.

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