Restaurante Shibui Bilbao en Bilbao
  

Restaurante Shibui Bilbao

6
Datos de Shibui Bilbao
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
6.3 10
Servicio del vino:
5.4 10
Comida:
6.7 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Japonesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

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6 Opiniones de Shibui Bilbao

Son varias las visitas hasta ahora el que pensaba era el único japonés de Bilbao y alrededores, sin embargo dada mi afición a esta cocina, cada día voy apreciando más ciertas elaboraciones o eso creo.

En esta ocasión combinamos un bono que salía casi treinta euros por persona, bebidas aparte con una ración de fideos para Uxue y una ración de sashimi Moriawase par todos, ya que Uxue le da al pescado crudo , la pasta a 12€+iva y el sashimi a 20,55€+iva.

El menú empezaba yakigyozas al estilo japonés, muy ricas, tostaditas y con una salsa entre dulce y salada.

Kimuchi yakimesi, arroz salteado con especies, no somos de picante, sin embargo este te atraía hacia la siguiente cucharada.

Un plato variado de sushi, makis, nigiris y uramakis, todos ricos.

Maguro teriyaki, un buen trozo de atún rojo con salsa de soja, no muy hecho, como debe comerse a mi entender.

Luego añadimos el sashimi, he de reconocer que me gusta mucho más el salmón o el pez mantequilla, que el atún y sobre todo que la caballa, que me sabe demasiado a pescado, ya se que es una contradicción, pero ya os digo me gusta lo que me gusta.

Un sorbete shibui y todos tan contentos, para beber, y casi siempre lo pido aquí Angosto blanco, vino valenciano que me entra como un tiro con esta comida y encima a buen precio, 10,09+iva.

La verdad me he aficionado a estas elaboraciones, me encantan y tengo la sensación de comer mas sano, eso si me lleno menos, pero me sacio por lo que la satisfacción es doble.

Tras unas cuantas visitas creo tener una idea subjetiva como siempre pero sólida de este japonés. A mi me resulta un espacio atractivo y sugerente sobre todo para cenar. El servicio es bueno, te explican, te dan mil nombres japoneses que la mayoría no retenemos, pero informan. toman una actitud algo esricta , excesiva para el restaurante que es, pero repetable, cada uno hace con su negocio lo que desea. Me refiero a horarios, esperas si falta alguién y fianlización de la comida sin mucho tiempo postpandrial, la verdad. Pero bueno, es mi experiencia. La cocina creo que es buena, ha mejorado, resulta de calidad, pero tambén cara y escasa. Probé el sushi y sashami habitual y me impactaron dos versiones de atún que me sorprendieron positivamente. Una buena y distinta carne de solomillo dio pasó a unos interesantes postres ya conocidos como los canutillos de piña y otros. Recomendable, pero para acudir muy puntual, sin mucha hambre y con pasta

Intenciones había tenido y muchas de visitar este restaurante pero la cosa iba apartándose por un motivo o por otro. Ver algunas fotos con las mesas más o menos juntas era algo que no me gustaba demasiado.
El magnífico comentario de Juanjo y el hecho de ser un día laborable y encima con partido en San Mamés, nos hizo animarnos a sabiendas de que el aforo no iba a ser multitudinario.
Por fin se me presenta la ocasión de llevar por delante una estupenda descripción del local e incluso de haber compartido algún plato con lo que mi comentario va a ser muy sencillo de hacer. Y me ha venido de perlas para elegir el título.
Añadir como detalle que en la antesala del local tienen un espacio muy agradable con mesas y sillas para poder tomarte el café o un GT, eso sí, sigue siendo un espacio “limpio” de humos. Luego saldremos a la calle y nos tragaremos el de mil tubos de escape pero aquí, salud por encima de todo.
Nos acomodan en una mesa similar a la de Juanjo, junto a la cristalera, para nosotros, al ser de noche, no deja de ser un cristal oscuro.
Nos atiende un camarero joven, al ver el modo de tratarnos y de involucrarse en la conversación le pregunto si ha estudido algo de hostelería y efectivamente es de la escuela de Artxanda. El día 13 ha cumplico 23 años, casualidad, mi hijo los cumplió el 11. Diosssss. Que viejo es uno ya……
Nos aconseja la comida a pedir y encima al hablar de vinos también se “moja” con uno y le haremos caso para ver el resultado.
Comenzamos con una presentación en “barco”, Gabarra como dice Juanjo. Muy original y apropiado y más aún hoy que con el 4-0 del Athletic pues dan ganas de sacarla a la calle. Allí aparecen:
Chichukai Setto y Uramaki especial.
Quizás no me sienta yo muy capacitado para juzgar esta comida. Los arroces me encantan pero cuando llevan otro tipo de “alegrías”. No dejamos ni una hoja verde pero dejamos, sin dudarlo esa “bolita” endiablada que es capaz de anestesiarte la boca hasta dejarla sin sentido. Eso no es que pique, eso “mata” directamente.
Aún y todo diría que todo ello está rico, curioso y realmente sí que parece comida de buena calidad.
Tenpura Moriawase: me encantan a mi las tempuras. En este caso es algo menos parecido a un rebozado en sí, más suelto. Los gustos son individuales, propios. Yo le echaría sal de la buena y dejaría de lado la salsa que la acompaña pero reconozco que le da un sabor especial. Es un plato de buen tamaño con varias verduras y pescados.
Maguro Teriyaki: un buen trozo de atún con esa salsa dulce tan agradable. Para nuestro gusto el pescado estaba demasiado hecho, un tanto seco para comerlo solo, pero acompañado de la salsa, que por cierto estaba para untar pan, era un plato destacable, muy sabroso. No había probado yo nunca esta preparación, recordándome un tanto a los yakitoris pero con un toque más dulce. Rico, me ha gustado.
Hablando de pan…..el “problema” y “grave” en mi caso es su ausencia total. No hay pan. Prefiero que me quites la silla, prefiero comer en la barra, prefiero incluso si me apuras beber agua pero eso de no tener pan……… para mi es un pecado.
Para acompañar la cena el joven nos recomienda, después de escuchar nuestros gustos, un vino australiano. Casualmente hacía poco que habíamos probado uno y no nos había disgustado.
Con tapón de rosca en esta ocasión también, nos saca una botella de The Litle Penguin. Un Chardonnay de 2012, de color muy brillante con mucha frescura. Aromas a frutas tropicales, diría yo que a piña. Quizás hubiese necesitado yo un vino más asentado sobre todo para el atún pero he salido satisfecho con la elección.
Bien presentado explicado y dado a catar a ambas personas, esto es algo que debería hacerse ya en todos lados.
Aunque nos ofrecen cubitera, como viene frío, preferimos dejarlo coger algo de temperatura y ganar posibilidades de mejor cata.
Un cafecito bien preparado y aunque no va a ser uno de nuestros restaurantes de referencia, no descartamos ni mucho menos volver a visitarles.

Local ubicado en el centro-centro de Bilbao, entre el Corte Inglés y el edificio Diputación, en los bajos de un edificio de viviendas de nueva construcción. Decoración mezcla de tradicional japonés y moderno. Da acceso al restaurante una enorme y pesada puerta de acero oxidado; una vez en el interior, se alternan las maderas en mesas, sillas y mostradores con materiales más actuales en paredes y techos. Todos ellos unidos por una iluminación intimista consiguen una atmósfera particular que a mí personalmente me gusta.
Al parecer, este restaurante tiene su hermano mayor en Barcelona; una vez estuvo consolidado en aquella ciudad, decidieron abrir este segundo local en Bilbao, por cierto, con una gran inversión económica a tenor del precio que tienen los pisos que están sobre el restaurante.

He de reconocer que antes de visitar este local nunca antes había tomado contacto con la comida japonesa, no por prejuicios, sino porque había dado prioridad a otro tipo de cocinas.
A día de hoy, en total habré estado en 5 ó 6 ocasiones. En la primera de ellas, me llevé una sensación de decepción y no salí muy convencido. Le di una segunda oportunidad y las cosas mejoraron. Así he ido volviendo hasta que en las últimas ocasiones he disfrutado realmente de su cocina. Quizá sea debido a que ahora soy más consciente de lo que quiero comer, habiendo probado de todo un poco por el camino.
La carta es muy extensa y para aquellos que no se manejen en un japonés, puede resultar complicada. Es por ello que lo mejor es dejarse aconsejar por los camareros que en todas las ocasiones en las que he estado, siempre han estado predispuestos a ello y han acertado con sus indicaciones.

Nos ubican en una mesa para dos situada junto a la cristalera que da a un patio interior de viviendas (no hay ventanas del restaurante que den a la calle). Mesa de madera, tamaño justo para dos personas, sin mantel, sobre la misma encuentras dos pizarras a modo de bajo platos, los palillos y un cuenco con soja. Yo me manejo bien con los palillos, pero para aquellos que les de apuro, con solicitar cubiertos normales te los traen sin ningún problema.

Lo degustado en mi última visita fue lo siguiente, comida de mediodía para dos personas:

1-“Yakigyôza”: Empanadillas de carne y verdura. 6 empanadillas cocidas previamente y marcadas a la plancha. Las he comido en varias ocasiones y están exquisitas. Siempre me quedo con las ganas de comer más pero hay que poder con lo demás. (9,50 € Iva incluido).

Seguimos con todo lo siguiente, que vino presentado en una “Gabarra” (barca) de madera estilo tradicional japonés:

2-“Chichukai Setto”: Nigiris de salmón, anguila, atún y langostino, acompañado de makis de atún, mango, salmón y anguila. A lo anterior hay que añadir sashimi de atún, salmón y otro pescado de carne blanca que no recuerdo. Para mí todo rico. Buen pescado y producto final bien elaborado. (26,42 Iva incluido).

3-“Tataki Uramaki”: Uramaki con arroz, alga, langostino en tempura y atún sobre el mismo. Éste es otro de mis favoritos. Muy muy rico. (18,95 € Iva incluido).

4-“Skin Cream Uramaki (media ración)”: Uramaki con salmón por fuera y relleno de aguacate y más ingredientes que no llego a reconocer. El resultado también muy rico. (9,15 € Iva incluido).

5-”Uramaki especial (media ración)”: Uramaki de arroz, rodeado de huevas de pez volador (creo) y relleno de salmón, algas y aguacate. El resultado muy sabroso.(10 € Iva incluido).

Para finalizar, no podíamos con los postres y fuimos directamente a por un té rojo y un té japonés. Muy rico el té normal y el té japonés no le gustó mucho a mi acompañante. (4,70 € Iva incluido los dos).
Acompañamos la comida con una botella de agua. (2,20 € Iva Incluido).

En cuanto a la carta de vinos, aunque en esta ocasión no bebimos, la ojeé y vi que tenían un poco de todo, pero poca variedad en cada denominación, excepto en Riojas y Riberas que sí que había un poco más dónde elegir, pero nada destacable.

En la ciudad existen varios restaurantes asiáticos, he estado en casi todos y en mi opinión la comida más conseguida está en Shibui. Hay que reconocer que es más caro que las otras opciones, pero a su favor tengo que decir que el producto final para mí es mejor, más fino, mejor elaborado y con mejor materia prima.

Al poco de abrir este restaurante, cuyo restaurante principal esta en Barcelona, lo visite con mi familia y la verdad, como comenta el anterior forero, un local mas sin grandes pretensiones , bonito , moderno , con varios espacios diferenciados , tienes para picotear en la barra , luego mesas mas informales y un apartado mas , digamos lujoso , separado por cortinas muy exóticas.

La comida nos gusto, pero sin más y a precio más alto, que el resto de asiáticos, aunque también es otro estilo.

Así que cuando vi una oferta, se me ocurrió cogerla para un amigo al que le debía un favor y que le gusta mucho el tema del sushi, sin embargo mi mujer se dio cuenta de que era para todos los días menos los sábados, por lo que al final nos acercamos nosotros un domingo, no era plan de regalar algo con restricciones los sábados, que generalmente es el día que mas sale la gente.

La verdad es que fue un acierto, no solo por el precio 34,50€, por persona, con una copa de vino incluida, sino porque nos gusto mucho la elección de platos y los sabores.

Nos obsequiaron con dos copas cocktail bellini, champagne con zumo de melocotón.

Luego nos sacaron para compartir, una ración de yakigyozas, empanadillas al estilo japonés, sabrosísimas.

Otra ración de shonyu , sopa de fideos ramen y pollo , también muy rica y reconfortante.

Luego sushi para compartir, nos sacaron una gabarra moriawase (8 makis, 7 nigiris y 8 uramakis con crujiente de langostino), lo de gabarra, es como se llama a la embarcación que sacamos cuando el athletic de Bilbao , gana algo importante , para pasearse por la ría de Bilbao , si yo la he llegado a ver , pero hace muchos años que no se pasea por la ría , bueno al comercio , que es a lo que estamos , buen genero , buena elaboración y si que en esta ocasión se ve la diferencia con otros asiáticos , muy bien.

Para finalizar una ración de Butaniku , secreto ibérico al jengibre , súper rico y contundente mogollón de salsa y salsa súper sabrosa.

De postre elegíamos de la carta, uno escogió canutillos de piña con espuma de umeshu y otras mil hojas de espuma de yuzu, al menos distintos en los sabores.

Para beber el mismo vino que la vez anterior, Angosto blanco, blanco, me gusta la variedad de uvas y me gusta el vino, aunque solo me lo he encontrado aquí, y además me gusta el precio.

Resumiendo, no es por el precio, que también pero en esta ocasión los sabores y quizás el día o el estado de animo o que se yo , nos han dejado mejor recuerdo que la vez anterior.

Sin confirmar grandes expectativas previas, Shibui ofrece una cocina japonesa aceptable, con múltiples posibilidades, variantes, menús a asequibles y opciones de probar productos muy concretos, típicos de esta cocina a precios ya no tan asequibles. El local resulta atractivo, sugerente e induce a pasar un rato agradable. Muchas mesas, algunas demasiado cercanas, mucho ruido. En Shibui nos podemos divertir con el exotismo de la comida japonesa, sobre todo si no eres experto en la misma. La carta de vinos aceptable, con posibilidades de escoger un vino adecuado a esta cocina. El servicio amable, algo desorganizado, pero con deseos de instrucción de acoger, y de acomodar al cliente.En definitiva una nueva propuesta en Bilbao, diferente, sugestiva, moderna en su puesta en escena, divertida, sin grandes expectativas gastronómicas, pero suficiente para disfrutar.

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