Restaurante Rafa Morales Restaurante  en Valencia
  

Restaurante Rafa Morales Restaurante

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Datos de Rafa Morales Restaurante
Precio Medio:
42 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
5.5 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
5.9 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 33,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Rafa Morales Restaurante

Tras los comentarios contradictorios, nos animamos mi pareja y un servidor a probar el restaurante de Rafa Morales que se encuentra en la zona de la piscina del Hotel Balneario de Las Arenas.
Día soleado que nos empujó a comer en la terraza, gran acierto por el día y el paisaje y entorno, inmejorable con las vistas y la brisa del Mediterráneo.
Servicio muy atento, amable y sin descuidar ningún detalle, gran profesionalidad por parte de Albert.
Probamos el menú degustación de tapas con un principal (carne o pescado a elegir) 55 euros. Empezamos con unas papas, olivas, frutos secos, cervezas y refrescos antes de iniciar la comida, que tuvieron el detalle de regalarnos. Primeras tapas jamón ibérico, picatostes en plato de pizarra bien presentado, con pan con tomate, correcto de sabor y cantidad; acompañado de 2 anchoas del cantábrico bien de sabor y tamaño. Seguimos con el típico Gofre italiano de Rafa espolvoreado con queso y menta (interesante), 2 empanadillas de bonito y cebolla muy correctas de sabor y carpaccio de bacalao con mazorcas y alcaparras. Continuamos con pinchos de púlpitos con mojo, muy bueno tanto en presentación y sabor. Ensalada mejicana con aguacate, huevos de codorniz, nueces, picatostes, palmitos, brotes de soja, tomates charrúa y huevas con cilantro, correcta de sabor y presentación. Finalizamos como principal con un bacalao con espuma de tomate, hacia tiempo que no probábamos un bacalao tan bueno de sabor, gran acierto de elección, muy recomendable. Acabamos con especie de coulant de chocolate caliente con peta zetas de oro, muy suave, acompañando de mouse de merengue y plátano caramelizado, como digo muy recomendable y nada pesado. Finalizamos con infusiones de Experience de menta y unos detalles de cacao dorados y gomina las de cítricos. Como detalle de la casa pequeños mojitos, muy buenos.

Tomamos copas del nuevo blanco chardonnay de Jean León del Penedés, correcto. No evaluo el servicio de vino, porque se sirvió el vino en copas e plástico, muy conseguidas por decisión nuestra de comer en la zona exterior al lado de la piscina.
Como única critica, pero también hacia el hotel, es la falta de sensibilidad a la hora de dejar a los huéspedes o personas de la piscina, que en la zona de mesas o comunes fuera de la piscina se les permita ir sin camiseta o sentarse a comer en la zona exterior sin camiseta.
Resumiendo sitió muy interesante, con gran cocina, diferente menú por las noches, más Rafa Morales. A partir de Junio nos comentó Albert la apertura de zona chillaout en zona conjunta para tomar copas en tan inmejorable lugar. Menú degustación más copa por la noche hasta las dos de la madrugada 69 euros.

Volveremos, gran descubrimiento. Muy recomendable.

Ninguna de las seis personas que estuvimos cenando en el restaurante de Rafa Morales habíamos probado antes su cocina, y teníamos ganas. Aprovechamos el Cuina Oberta para hacerlo por un buen precio. Lleno para ser un domingo por la noche en época de crisis.
Local acogedor de decoración moderna con vistas agradables al paseo marítimo. Quizás yo le quitaría un poco de luz.
El servicio estupendo. Cordial, atento y muy profesional. Nos hicieron sentir cómodos y a gusto.
Cenamos,claro está, el menú del Cuina Oberta. Como entrantes: aceituna esférica (muy originales las sensaciones en boca); rosas rojas de manzana (visualmente muy bonito); fritura andaluza de camarones en cucurucho de papel (lo más divertido de la cena); fresas,naranja y campari (quizás lo que menos nos sorprendió); protengue de remolacha y queso fresco (sabor muy conseguido); turrón helado de foie y almendras (sin sorpresas pero acertado); gofre italiano con parmesano (un acierto estratégico en ese momento de la sucesión de platitos); huevo mollet con migas al jamón de bellota (servido en ollita individual, me encantó); y salmorejo cordobés "revolucionado" (estética y sensorialmente probablemente de lo mejor de la cena). Como plato principal carrillera de buey en Orza (sabrosísima) y como postre Todo Frutos Rojos con Peta Zetas (muy divertido y logrado para acabar).
Para beber tomamos unas cervezas y un Venta del Puerto nº 12 (nunca falla). Probablemente ésta sea la mayor critica que le haría al restaurante, la carte de vinos tan escasa. Es algo que quizás deberían mejorar y cuidar.
En definitiva, en conjunto una grata sorpresa en Valencia. Ojalá perdure y podamos disfrutar de Rafa Morales durante mucho tiempo en nuestra ciudad.

Ilusionado por probar este restaurante de este coinero afamado, salimos con un sabor agridulce.
Todo muy bueno pero menú muy corto salimos con hambre!
Menú detallado anteriormente a la perfección.
Tomamos cervezas, servicio correcto, local agradable.
Le daré una nueva oportunidad mas adelante.

Restaurante situado en la piscina del Hotel Balneario Las Arenas, local frio , que comparte aseos con los de la piscina del hotel.
Menú de cena de Cuina Oberta, aperitivos y tapas detallados en el comentario anterior. Todos parecían preparados con la misma crema, incluso el calabacín relleno , decían de atún, con el mismo sabor. Pero fué después del postre , por cierto , muy bueno, cuando nos pasó lo mismo. Pedimos café y té, y en un restaurante que se precie , este último no puede ser de Hacendado , y a precio de té indio ( 3 euros), lo que parece reutilizado el té de la piscina del hotel.
No creo que con el historial que tiene este señor, deba tener esos detalles, aunque sea en VCO.
Precio con dos copas de cava , dos cervezas, café y "té".

No conocía todavía este restaurante, de hecho está abierto desde abril de este mismo año, el local es muy pequeño con decoración minimalista, bastante acogedor, pero lo mejor es donde se encuentra, nunca había entrado en el hotel Balneario Las Arenas, y la verdad que es impresionante. Vayamos al menú, menú a base de tapitas, empezamos muy bien, con una bandejita de snacks, todo muy bueno y original: sferificación de aceitunas, bombón de avellanas, cuenquito de camarones, etc. Seguimos con unas empanadillas de atún, ensaladilla, pan con jamón y embutido, croquetas líquidas de verduras y jamón. Luego una ensaladita de salpicón, presentada en una latita de conservas y con una pipeta para servirte tu mismo el aliño, además te lo tenías que comer con unas pinzas, muy original y muy bueno, después un canelón enrollado con calabacín. Y en mi opinión, aquí vino mi decepción, se acabó... nos sirvieron una especie de sorbete en forma de cubito (muy bueno, refrescante y original) y luego el postre; yogur con frutas del bosque y unas golosinas para el café. Sinceramente, muy corto el menú, hay que tener en cuenta que aunque eran muchas tapitas, eran prácticamente bocados. Vuelvo a hacer hincapié que todo estaba muy bueno y algunas tapas eran muy originales, pero muy escaso. No se si fue un poco la sensación de escasez, o que en la sala no supieron transmitir la pasión de la cocina, pero me fuí con una sensación de "ni fu ni fa". Habrá que volver otro día que no sea cuina oberta a ver que ocurre.

Llegó a nuestros oídos que el afamado cocinero Rafa Morales, presentaba unas jornadas de cocina vegetariana en su restaurante del Hotel Las Arenas, así que nos juntamos 10 amigos y nos fuimos a probarlo.
Primero hay que decir que para quien no conozca el hotel, se trata de un 5 estrellas GL, con una decoración impresionante. El restaurante está situado junto a una de las piscinas del hotel, a la que se llega a través de las terrazas decoradas con fuentes que hay en el complejo. El local tiene capacidad para 24 comensales, y destaca por su sencillez decorativa con toques modernos. La enorme cristalera ofrece una visión panorámica del mar y el Paseo de Neptuno.
Salió Rafa a saludarnos, y fuimos atendidos por su hermana Mónica y una compañera que se dedicaron por entero a nosotros, con un servicio cordial, desenfadado y muy profesional.
Hay que aclarar que el precio del menú de estas jornadas es de 41 euros por persona, en el que se incluyen el agua y los vinos de la cena. Nos explicaron que dado lo ajustado del precio del menú, los vinos que incluyen no son “nada del otro mundo” pero cumplen a la perfección y no desmerecen el resultado final. Se trata de un Marqués de Caro Blanco y un Emilio Clemente Crianza 2004. Ambos fueron servidos en copas correctas, a temperatura perfecta, e incluso el tinto fue decantado previamente al menos una hora.
El restaurante te ofrece la posibilidad de añadir cualquiera de los vinos de su carta, o solicitar una propuesta a Rafa en función de lo que se quiera gastar más en vinos.
Nosotros lo sometimos a votación, y ganó la opción de quedarnos con los vinos que ofrecía el menú.
Así pues, tras ofrecernos unas toallitas calientes al agua de azahar para lavarnos las manos, empezó el desfile de platos, que consistió en:
1. Agua de Valencia en suspensión con Fresa al Campary, sancho y albahaca.
2. Aceituna esférica.
3. Almendras en tempura con cominos.
4. Magdalenas de aceitunas negras.
5. Cruji-pizzas.
6. Trufas heladas dulces-saladas
7. Ensalada mejicana con caviar de trucha.
8. Pan a la brasa con tomate.
9. Empanadillas de cebolla, col y soja.
10. Alcachofas 2 temperaturas.
11. Cubo crujiente-meloso vegetal
12. Buñuelos de patata, all i oli y azafrán.
13. Espuma caliente de Patata con Corona de Trufa.
14. Sorbete sólido de piña colada.
15. Canelón de calabacín, tubérculos y trigo tierno al jengibre.
16. Cremosos de chocolate, copos de avena caramelizados, naranja y anís.
17. Delicias heladas de chocolate.
18. Tagliatelli de Vainilla.
Los dulces fueron acompañados por un gewurztraminer alsaciano, Ribeauville Vandages Manuelles 2007.
Todos las creaciones estuvieron a un gran nivel de ejecución. Disfrutamos enormemente con la cena, el ambiente y por supuesto la compañía. Algunos de los comensales de “muy buen comer” y que acudían con prejuicios hacia la comida vegetariana salieron saciados y muy contentos. Uno dijo que casi se convierte al “vegetarianismo” tras esta experiencia.
Finalizamos la velada con unos gintonics a la luz de la luna de la Malvarrosa, eso sí, junto a una estufita, en los jardines del hotel.
Tremendo esfuerzo el de Rafa y su equipo para ofrecer este menú a este precio, firmado por un ex jefe de cocina de El Bulli, y en un entorno tan bonito. Habrá que seguirles en las próximas jornadas del cerdo ibérico que tiene previsto organizar.
Recomendable 100%.
La crónica más extensa, con fotos y más comentarios en www.gastrodelia.es

  • Cremosos de chocolate, copos de avena caramelizados, naranja y anís.

  • Buñuelos de patata, all i oli y azafrán.

  • Canelón de calabacín, tubérculos y trigo tierno al jengibre.

Dirigido y asesorado por Rafa Morales, que también está en el Casino Cirsa de Valencia y que trabajó varios años en La Alquería en el Hotel Benazuza en Sevilla con 2 michelines, este restaurante de la piscina del Hotel las Arenas (lo que era antes caballito de mar) es una alternativa informal al restaurante gastronómico del hotel.
El restaurante abre de abril a octubre en un principio y está abierto al público en general con reserva previa las noches del fin de semana y a mediodía.
Está ubicado al aire libre, en una terraza cerca de la piscina del restaurante pero a un nivel superior, al que se accede desde la entrada del hotel y con vistas a la playa y al paseo de la malvarrosa. Hay que reconocer que tiene su encanto.
Basa su oferta gastronómica en una cocina moderna, de raices valencianas y por tanto mediterráneas. Dispone de una pequeña carta y un menú de tapas que consiste en varias tapas (algunas individuales y otra no) un plato principal individual a elegir entre carne y pescado y 2 postres
El comienzo no fue bueno. Nadie salió a recibirnos. Los camareros se quedaban mirándonos sin atendernos. Después de 5 minutos esperando, decidimos sentarnos por nuestra cuenta en una las mesas vacías. Las mesas son de cristal, con la incomodidad que supone esto y los manteles individuales
Pedimos unas cervezas para empezar que nos trajeron más calientes que frías y una botella de agua, que por cierto, estaba cerrada. Menos mal que era de rosca.
Optamos por el menú, que constaba de:
-Pan con tomate
-Aceitunas
-Ensaladilla rusa
-Queso curado y lomo ibérico con picos de pan
-Croquetas vegetales
-Alcachofas rebozadas con jamon
-Pescaito frito
De plato principal, lo mejor con diferencia unas alitas de pollo al ajillo, deshuesadas cocinadas a baja temperatura, al aroma de carbón y que nos sirvieron de forma individual.
A continuación nos sirvieron un coctel, Agua de Valencia servida con sifón, bastante flojo y un par de postres:
-Frutos rojos con espuma de yogur al aroma de anis. Muy buen postre
-Gofre con chocolate caliente y mermelada de frutos rojos. Supuestamente era casero, pero me recordó a unos que comí no hace mucho y que no estaban mal teniendo en cuenta que eran industriales.
Un postre para mi gusto, poco acertado
El menú no incuye la bebida. No bebimos vino ya que decidimos acompañar el menú con unas cervezas.
Los platos iban llegando de forma atropellada y sin ninguna explicación más que lo obvio ("ensaladilla, croquetas", etc) con unos camareros que no eran ni muchísimo menos la alegría del huerto.
No encontré el sello personal de Rafa Morales por ninguna parte. Elaboraciones sin riesgo ninguno, con unos acabados y una materia prima mejorables y unas presentaciones no demasiado curradas.
Esta claro que Rafa tiene muy claro el perfil de gente que va a visitar este local y el tipo de comida que van buscando, pero eso no justifica la calidad de lo ofrecido.
Eso sí, el atractivo de poder comer o cenar en la terraza del hotel, cerca de la playa, no se lo quita nadie.
Salió Rafa a saludar. Hay que reconocer que es un tipo sencillo, con muy buen humor y encajando perfectamente todas nuestras opiniones. Chapeau en ese sentido.
En definitiva, una prpuesta que debería de mejorar bastante si quiere equipararse a otras propuestas de similares características por menos de 30€ que hay en Valencia, aunque quizás no tenga rival en ese sentido por el emplazamiento privilegiado en el que se encuentra.
También dispone de un menú de mediodía a 18€.
Calificaría con un 6 la comida ya que hay algún plato bastante conseguido

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