Restaurante El Retiro

Datos de El Retiro
Precio Medio:
74 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
5.3 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
5.7 10
Fotos:
0
 
País: España
Provincia: Asturias
Localidad: Pancar (Llanes)
Dirección:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de El Retiro

Interesantes creaciones en base a productos locales (casi todos ... y seria mejor si fueran todos) y excelente carta de vinos (aunque no de todo tenian). Comedor muy agradable ... aun mas si el servicio no fuese can "tieso" (parace que les han instruido en exceso quitandoles la espontaneidad y calor natural). Todo qizas un poco Michelin-obsesionado y podria ser fabuloso si se liberasen algo mas.

Que en la mayoria de los comentarios , la ostra sea calificada como buena , me deja estupefacto , una ostra corriente de cultivo que son todo tripa , francamente el que la encuentre buena .... En fin . Mira que es dificil hacer que el foie no este delicioso , pues aqui lo consiguen con un marinado extraño y una remolacha que le otorga un gusto y color poco apetecible . Cochinillo pasable y pescado correcto sin mas , postres correctos
La fijacion por poner a todo coliflor tampoco la entendi demasiado.
Le queda mucho mucho mucho que aprender y que mejorar , ¿la estrella? Francamente no entiendo el criterio para concederlas.

Me ha gustado El Retiro, he percibido talento y capacidad. Es cierto que se amolda a unas referencias Michelin conocidas, pero creo que lo hace aún alto nivel y con cierta personalidad. Desde luego muy por encimadeotros estrellados mucho mas convencionales y rutinarios. Local amplio, con separacion entre las mesas, madera y roca. Servicio correcto aunque algo frio y estereotipado,con mas tendencia a la falta de detalles que a la ambilidad o adaptacion al cliente. Buenadisposicion en mesa , Riedel ,aq con mantel marron....Carta de vinos suficiente, algo cara,servicio correcto,aq mejor estar pendiente.Me Gusto el menu de 75 euros, combinando ofertas clásicas bien ejecutadas y asentadas en un buen producto ,con otras propuestas novedosas que alcanzan un altisimo nivel como la sopa fina de manzana , la ostra sobre fruta de la pasion y naranja sanguina o el curioso foie escabechado con remolacha y anguila. Magnifico me resulto el aguacate con helado de mostaza, y algas sobre jugo de tomate, sorprendente, complejo y perfecto en su ejecucion tecnica,sabores,texturas,contrastes.. Dosbuenos postres, en especial el esponjoso de chocolate y cafe,riquisimo,fresco ,livianizando el chocolate..Creo que es una opcionde alta cocina recomendable que probablemente,crecera en el futuro mas inmediato

Buenos reportajes, aunque lo que yo probé no se parecía en nada.
Comí muy bien, una ostra gigante con manzana verde, un hígado de pato escabechado con anguila ahumada y manzana verde, y un pichón a la parrilla (no recuerdo si llevaba manzana verde) y un postre de naranja sanguina con helado de yogur (este sí llevaba manzana verde).
Cada plato estaba en su punto y realmente delicioso, el servicio amable y la decoración muy a la moda. ¿El pero? Pues que podía haber comido lo mismo en Oviedo, Badajoz, Murcia o Montpelier.
Fue un arquetipo de estrella Michelin. Si hubiera academias de cocina para conseguir una estrella, sin duda que este chico habría pasado por allí.
Hace tiempo que puse en veto a estos restaurantes, pero bueno, a veces pico y luego me arrepiento, aunque repito que todos los platos estaban deliciosos.

Como en otros casos significativos de la gastronomía asturiana, Ricardo González Sostres moderniza un negocio tradicional ampliando desde hace unos años la oferta del restaurante familiar El Retiro (Pancar – Llanes) hacia una perspectiva más gastronómica. Con 25 años, fue segundo en el VI Campeonato de España de Jóvenes Cocineros (2011) por detrás de Paco Morales. Y en el 2014, dentro de Madrid Fusión, el restaurante quedó también segundo en la categoría de revelación por detrás del madrileño Montia.

Ricardo, es discípulo de Nacho Manzano, Manolo de la Osa y Raúl Aleixandre. En el menú que degustamos se pudo notar influencias de cada uno de ellos . Aperitivos, nueve platos y dos postres,un menú bastante completo donde Ricardo plasma la cocina absorbida durante estos años. Como siempre, atrevimiento y riesgo al ir convirtiendo poco a poco una sidrería familiar en un restaurante de enfoque gastronómico en un entorno complejo.

Comenzamos con los aperitivos: Sandía, vermut y naranja; fresco y ligero, y con el milhoja de foie, salmón y manzana; la versión asturiana del snack “berasateguiano” por excelencia que tantas influencias ha provocado.

Como en buena casa asturiana, no pueden faltar las croquetas. A nivel global, Asturias es el territorio donde esta tapa por excelencia alcanza mayores cotas. Las de Jamón en Casa Marcial y compango en Casa Gerardo están por derecho propio en el top nacional. Esta de cecina y queso sorprende por ese toque ahumado que llega a la boca y destacan por su cremosidad.

Los influjos de “De la Osa” se comienzan a divisar en la Ostra con naranja, calabaza y azafrán, tanto por la utilización del molusco como de la especia. Producto, tamaño, carnosidad, y un buen número de matices: cítricos, amargos y dulces. Este marisco solemos encontrarlo en muchos menús degustación por la amplitud de registros que soporta, y la flexibilidad sápida que otorga a los cocineros.

Se sigue con las Quisquillas, manzana e hinojo; composición en la cual el crustáceo solo aporta textura. En este caso la manzana con su acidez toma el papel de actriz protagonista, haciendo que se pierdan los detalles de la supuesta actriz principal (la quisquilla).

Rápidamente nos recuperamos con el Tomate de Pancar, representación de esa sencillez compleja y brillante que de vez en cuando nos encontramos. Un agua de tomate multiplica el sabor de éste, más la aportación de una cebolla en crudo, suavísima. Finalmente la albahaca refresca, cerrando el círculo de un plato aparentemente fácil, pero al que hay que llegar.

Continuamos con la emulsión de mejillones en escabeche, papada, hierbas y confitura de limón. Tremenda la emulsión, y esa aportación ácida del limón; en cambio la papada aporta cierto desequilibrio por sus proporciones si se pretende que el mejillón prevalezca en sabor.

La cigala a la sal es un canto al producto y a un tratamiento adecuado y lúcido. Gran ejemplar cortado a la mitad que se cocina a través de la capa de sal. Punto perfecto, y necesidad de cuchara para disfrutar todos los jugos cercanos a la cabeza. Placer.

Como mar y tierra, el guiso de manitas, pulpo y aceituna. Puro goce. Para acabar una comida de dos platos, con un sopero lleno. Manitas muy desmenuzadas, cefalópodo de urdimbre crujiente, alto grado de melosidad y sabor sobre todo sabor. Sobresaliente.

La ternera del cocido es la expresión de la cocina tradicional a través de las manos de Ricardo González. Carne tiernísima, casi esponjosa acompañada de un fondo de esos que tanto nos agradan, comportándose como el hilo conductor de un plato que siempre gusta debido al estímulo de nuestra memoria sápida, y a la concentración del sabor. Disfrute.

En su temporada, se presenta el bonito con jugo de verduras asadas. Buen punto del pescado, y muy atractivo ese fondo de verduras. Unos pequeños trozos de manzana verde contribuyen con algo de frescor, pero de nuevo con un punto de acidez que tiene demasiada presencia en boca.

Para acabar con este largo tramo salado, la codorniz royal, con fabes y azafrán. Tremenda suculencia, multiplicada por ese caldo donde se mezcla el sabor de las fabes y del ave. Combinación inteligente con reminiscencias manchegas.

Iniciamos los postres con la cuajada de leche fresca, piña, y sorbete de mango. Un postre más liviano y fresco que lo que su enunciado pueda sugerir, donde se combinan de forma agradable dulces, ácidos, y amargos.

Más convencional la esponja de chocolate, frutos secos y plátano, a la cual le falta algo más de volatilidad para llevarnos a la sorpresa, y ganar en sutileza.

Deleite con alguno de los platos como la ostra, el tomate con su agua, el guiso de manitas, esa cigala generosa a la sal, y la codorniz con fabes. Cocina arraigada en su tierra y en sus maestros. Directa, sin demasiadas florituras, y enfocada a conquistar paladares a través de sabores que resultan reconocibles, pero agregando matices interesantes en algunos de los platos.

El Retiro: La cantera asturiana

Post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4024

Como en la canción.

Segunda visita y las mismas sensaciones.

Buena cocina, donde sobresale el guiso de Arroz con Pitu.

Una estupenda Fabada con pantrucu.

Buena ostra, muy bien presentada. Aunque bastante menor de tamaño que en la vez anterior. Eso sí el precio no mengüa, 6 euritos.

En definitiva buena cocina y buen lugar. Pero, un lunar negro bastante preocupante. El servicio de sala.
Sigue siendo frío, no hay ninguna complicidad con el comensal y lo más preocupante, muy muy antipático.
Como no cuiden esta "faceta" mal asunto.

Ante nuestra pregunta que cual era el vino que nos podría recomendar. Hubo un silencio sepulcral, mirada fija, seria. Podiamos seguir esperando y esperando...

Muy cerca de llanes, en la aldea de Pancar, nos encontramos con un restaurante-bar como cualquier otro.
La diferencia es que esconde un bonito comedor decorado con gusto, con diez mesas bastante separadas entre sí.

Comenzamos con unos aperitivos
Crema de pichon.
Manteca de ajo.
Tomatitos aliñados.

Continuamos con una estupenda Ostra con lima, rucula, albahaca y manzana. Tamaño XXL, magnífica.

Unos buenos berberechos al vapor.

Extraordinario el Arroz con Pitu de Caleya. Para repetir y repetir. Se nota la mano de Nacho Manzano.

Y terminamos, con una estupenda Lubina al horno.

Los postres correctos.
Creme Brulee de Azafran y Chocolate.
Y mascarpones con helado de piña y café.

Unos GT de Citadelle para rematar.

En lineas generales buena cocina.

Cocinero muy joven. Discipulo de Nacho Manzano. Con varios reconocimientos, entre ellos ser Subcampeón del VI campeonato de Jovenes Chefs. El primero fué Paco Morales (palabras mayores).

Tomamos una sidra de nueva expresion. No se escancia, de mesa. Servida bastante caliente, cosa que se arreglo con una cubitera.

Lo que no me gustó nada y que pudo haber estropeado toda la cena, fue el frío recibimiento por parte de la persona que lleva la sala.

Queriamos el menu degustacion, pero variando un plato. Nos dijo taxativamente que no, que era imposible. Ni una explicacion, ni buscar alguna posibilidad , nada.
Por motivos de salud, uno de mis acompañantes queria variar un plato, pues nada.
Incomprensible. La sala practicamente vacía, un cocinero que esta empezando.
Cuiden estos detalles por favor.

Un cocinero a seguir, sin duda.

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