Restaurante El Estudio de Ana en Murcia

Restaurante El Estudio de Ana

Datos de El Estudio de Ana
Precio Medio:
49 €
Valoración Media:
8.7 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
9.2 10
Entorno:
9.3 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Murcia
Localidad: Murcia
Dirección: Carril de los canos 104
Código postal: 30006
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos noche y lunes

Teléfono


11 Opiniones de El Estudio de Ana

Tenía ganas de volver al Estudio de Ana, tras el fichaje de José Miguel García Pellegrino, donde se nota que hay un cocinero sin trampa ni cartón, en el que se nota su paso por sitios nada sospechosos de comer bien como es Casa Marcial de Arriondas, o Diverxo de Madrid. Me he venido sin la factura, por lo que no puedo ser muy preciso, pero éramos 6, y con los vermuts de aperitivo en el jardín (con hueva, mojama y almendras) y los cafés con petit fours igualmente en el jardín (los lujos de Murcia cuando media España está con paraguas) y dos botellas de Viña Lavia (Bullas) no hemos pagado más de unos 45 euros por persona, una relación calidad precio excelsa, cuando describa lo tomado. Como snacks de bienvenida, sablé bretón de parmesano, trufa e ibéricos; gazpacho sólido y crema de calabaza, con jamón y galleta especiada. No sabría por cuál de ellos decantarme, porque los tres rayaron a gran nivel. De hecho habríamos repetido de los tres: la cocina, generosa, repitió los sablés en donde la mezcla de los sus componentes se volvió a revelar de matrícula. Como platos principales, lubina salvaje con jugo de pescados y una verdura parecida al brécol pero más sutil, y un pequeño detalle de puerro rematado con una mouse de verdura, y lomo de salmonete con caldo escabechado y chalota. Ambos pescados, al vapor o con breve paso por el horno, perfectamente confrontables con el más afamado cocinero en el tratamiento de los pescados, ya que conservaban todo su sabor y de punto en el justo. Aquí la mano de José Miguel se nota y de qué manera. Fuera de programa nos hemos tomado un raviolón de gallo, con una muy ligera salsa, parmesano y con la pasta hecha en casa. Plato redondo. El capítulo goloso empezó con cremoso de queso con orejones (o tierra de vainilla, a elección) y helado de toffee con una pequeña teja y concluyó con plátano flambeado con crema de vainilla, galleta de nata y helado de chocolate, que supusieron un muy digno remate a un lujo para los sentidos. El punto de nivel, recordándome otros sitios "estrellados" y que éste injustamente no lo es, lo trajeron los petits fours, con un café de matrícula (¡cuántas comidas tienen como final lastimosamente un café indigno!) de bizcocho de zanahoria y nueces; nubes de melocotón sanguino y brownie de chocolate Venezuela. No sabría por cuál optar, quizás por el primero. No hubo tiempo más que para un gin tónic, una copa (pequeña en la cantidad) de Constitución y un whiskie de Malta, y un par de orujos Rúavieja, como dije en el coqueto jardín flanqueado por naranjos con el azahar en sazón.

Concluyo: lejos de haber sido una pérdida, la salida de David Laínez como sommelier y de Freddy Salmerón en los fogones, que podría haber supuesto un serio inconveniente, ha demostrado que el plus que le podías echar en falta a este desafío en elevar la restauración en Murcia ya se ha resuelto de manera muy satisfactoria, con el buen hacer de Alberto Hernández en la sala y el citado JM García Pellegrino dirigiendo la cocina. Conozco de mis visitas a esta ciudad muchos restaurantes, y puedo asegurar que se trata del mejor, en una ciudad donde la oferta es de mucha categoría.

Volví al Estudio de Ana, y esta vez, sí. Muchísima diferencia con respecto a la visita anterior de hace dos años, con la cocina de Salmerón espectacular, el servicio de cava y vinos impecable y buena atención con los clientes.
A destacar los entrantes como la tosta con anchoas o las gambas. De plato fuerte buena carne angus.
Cava Elena de Mestres y Vino Bosque de Matasnos (Ribera de Duero).

Animado por mis magníficas experiencias anteriores en esta casa, y tras la mención recibida por la guía Repsol, me permití sugerir la comida siguiente a la Nochebuena en algún sitio diferente al del tradicional caldo con pelotas murciano, y creo que el acierto no pudo ser más pleno, ya que aunque se trataba de un menú cerrado (aunque el maître nos permitía alguna "licencia" sobre la oferta prefijada) el resultado no ha desmerecido las anteriores ocasiones, donde la carta siempre da más posibilidades de calibrar las potencialidades de un restaurante. Porque cabe suponer que al ofrecer un menú se combina la sabiduría de los "platos seguros" y que no defraudan con la necesidad de ajustar un precio.
Nos dieron un "aperitivo de bienvenida" que consistía en un recnfortante tapón de caldo de ave (ayer hacía frío para lo que se destila por estas latitudes, y además llovía), al que se le había añadido una pequeña "pelota" típica murciana ensartada en una varilla a modo de pincho. Una bienvenida sencillamente espectacular a pesar de su sencillez, pero para no olvidar que estábamos en Navidad.
Rápidamente llegaron a la mesa dos platos de jamón ibérico con regañás, jamón que estaba magníficamente cortado y de sabor "para ponerle un piso". Tan es así que pregunté por su pedigrí y me dijeron quese trataba de un Guijuelo, de Bernardo Hernández, que ha sido premiado con el título de "mejor jamón ibérico del mundo" (sic) en la Feria IFFA 2013 de Franckfurt. De los mejores que probé en mi vida, lo puedo asegurar sin empacho. A este manjar le siguieron tres croquetas especiales de la casa (boletus, gamba y chipirón con su tinta) y un foie a la sal y queso de cabra, que llevaban algún sustento más para redondearlos (lágrimas de mermelada para el foie sobre una salsa de brandy, por ejemplo) platos ambos de una gran altura y delicadeza.
Como plato fuerte las alternativas "oficiales" eran una caldereta de pescado (en la que destacaba un taco de mújol) o un arroz caldero con merluza de pincho (también un buen trozo del pez). Para no perderme nada pregunté si era posible probar ambos y así fue. No sabrí por cuál decantarme, ya que estoy más familiarizado con el caldero, pero los dos platos estaban plenos de sabor, en su punto de sal, la caldereta con judiones de buen tamaño (sin llegar a los del Barco) y el arroz al dente pero meloso. De diez ambos segundos.
El capítulo postres lo abrió un plato de higos chumbos (muy de Navidad en esta tierra de María Santísima) para continuar con el capítulo dulce consistente en una selección que llevaba buñuelos de crema, rocas de chocolate y dulces de Navidad -turrones de fabricación propia y rollos de anís- todo al mismo nivel de sobresaliente que los platos precedentes.
Para el capítulo bebidas, dado que el restaurante estaba a rebosar, habiendo habilitado el piso alto de coctelería para la comida, el servicio de sala dispuso unas mesas auxiliares con recipientes con hielo para enfriar como Dios manda las cervezas, el vino blanco y el cava, y el resultado fue espléndido. Se inició la comida con un Protos verdejo 2012, Rueda, redondo, seco, con buena acidez y el final amargo de los verdejos. Como dice la Guía Peñín "equilibrado". El capítulo del vino tinto lo ocupó un Señorío de Villarrica 2010, Rioja, un vino con taninos dulces pero potente a la vez y también, para mi gusto, equilibrado. Me parecieron ambas unas magnfícas elecciones de vinos, de gama media de precio, pero muy bien pensados para maridarlos con los platos que llegaban a la mesa. Antes de un magnífico gin tonic (incluido en el menú) los postres se acompañaban de un cava que me sorprendió, el Mestres Coquet (con esta elección se demuestra el conocimiento del sommelier del restaurante) ya que aun tratándose de un producto más del Penedés, con el coupage tradicional de la Macabeo, Xarel-lo y Parellada, en boca tiene un aroma muy peculiar y un carbónico tan fino que recuerda al champán. Yo que no soy muy de esta bebida (salvo si empiezo la comida con ella y la mantengo hasta el final) he hecho un descubrimiento.
Ya he hablado en otro momento de los cafés de esta casa, y ovidarlos ahora sería no hacer justicia. Hora y media para recordar a los ausentes y disfrutar de los presentes (en los dos sentidos de la palabra). Fuera seguía lloviendo. ¿Qué cuánto costaba este festín? 40 euros de vellón por persona. ¿Alguien da más? Trapatroles, tienes que volver, yo creo que no tuviste suerte. Anímate, hombre.

Tras mi visita en septiembre pasado, he seguido con algún interés su evolución, que ya ha incluído menciones en academias locales o en la prestigiosa guía Repsol avalada por la Real Academia de Gastronomía. Ha cambiado la página web (con acierto) y ha incorporado algún fichaje en su equipo de relaciones públicas. ¿Y la cocina? Pues precisamente La Cocina de Freddy sigue siendo de estrella michelín (si esta guía fuera como los comisarios de Verema ya la tendría) y hablo después de haber pisado Can Roca; Akelarre; Arzak; Ramón Freíxa; Diverxo; Atrio; El Cenador de Amós; Casa Fermín; Sant Pau; Coque; Las Rejas; El Club Allard; Zalacaín; Horcher; El Bohío o los añorados Jockey o Club 31, y más de diez que no cito por no alargarme. Hoy nos han ofrecido un menú "cerrado" en el que no había problema para cambiar alguno de sus platos. Tras una muy buena cerveza con unos pinchos de sushi, en la mesa hemos empezado con un buen arbequina con pan y una mini coca cola de gazpacho espléndidos; para continuar con dos primeros consistentes en ensalada de tacos de sandía con queso de cabra, toque de yerbabuena y balsámico y mini tortilla de chanquetes y ajetes con bizcocho de yoghurt y brotes de soja, ambos espectaculares; los segundos igualmente fabulosos en punto y calidad de producto: atún de ijada (plato muy murciano) levemente tocado por la plancha con tomate frito y solomillo de angus con colmenillas en salsa. Un comensal no tomó ensalada y optó por el peculiar salmorejo según la receta de Freddy, que tuve la suerte de probar y la ambrosía llegó a mis papilas. El postre, preparado personalmente en la mesa por Freddy y Paco Nogueira, consistió en una originalísima fondue de fruta previamente helada con nitrógeno líquido que permite la impregnación del chocolate (yo sugeriría un choco más negro amargo) pero el resultado igualmente atractivo. No me detengo en la vajilla porque no se come, pero este detalle también se cuida. La bebida, un Jean Leon 3055 Chardonnay 2012, perfecto de bouquet, temperatura y servicio, que por su crianza es, a mi criterio, con los grados murcianos en la calle, el marido perfecto de la comida ofrecida. Cafés (mi anterior visita el café era de matrícula, hoy se quedó en el sobresaliente) con mignardises de bizcocho y rocas de chocolate, y dos copas de Tokaj Oremus, 2006, 3 Puttonyos, sobresaliente (el Eszencia lo dejaré para celebrar la Primitiva, si llega, pero éste es un muy digno hermano menor). Todo este festín por 59,4 € por persona, pero que sin frivolités no pasa de unos comedidos 50 €. Y viernes y sábados noche se puede cenar en terraza con acompañamiento musical de primer orden y si la Guardia Civil o los municipales no merodean, rematar con una copa de la coctelería más que bien surtida.

Ayer cene en uno de los mejores restaurantes que había estado nunca, el Riff de Valencia y buscaba comer Suave y tranquilo y la verdad es que lo conseguí. De entrada un aperitivo de huevo de codorniz pechado, verduritas y un caldee ave, magistral. Después una ensalada en la que destacaba un espárrago XXL perfecto de textura y sabor. Para terminar una merluza a la plancha. La calidad de este producto dice mucho y bien de este restaurante. Hoy sin postre, días de mucho vísperas de nada. El servicio impecable y el entorno precioso. Un palacete rodeado de unos jardines preciosos. Es mi favorito en Murcia, creo que es su mejor restaurante.

Nos gustó muchísimo. Muy buena cocina y un sitio fantástico en el que estar un rato largo confortablemente.

Muy recomendable.

Desde su inauguración en 2010 se viene abriendo camino la, para mi gusto, mejor opción de la gastronomía murciana, por muchas razones que hoy he confirmado plenamente, en una comida de día festivo, que se ha convertido en todo un festín, que no recuerdo en muchos años de viajar por tantísimos lugares de España, donde hay muchos santuarios en el que tenemos que poner también este Estudio de Ana.

El servicio de pan (2,50 €) no es una excusa en esta casa, y junto a una oferta de distintos panes recién sacados del horno, que hace difícil no repetir, ha llegado a la mesa un aperitivo de la casa que hoy consistía en unas aceitunas aliñadas (verdes y negras, en recipientes separados) y acompañadas con torrezno de bacalao y muselina del mismo pescado. Un aperitivo que parece sencillo, pero hasta el aliño de las aceitunas negras, invita a mojar pan. El secreto, un aceite de oliva virgen extra, de aceituna arbequina, del Valle de Ricote, un oasis verde en Murcia, para quien no lo conozca, producido por Alimentos Valle de Ricote.

Resulta imprescindible el sensacional jamón ibérico, cortado al momento por las sabias manos de Raúl, en cortes perfectos de grosor, sorprendentemente iguales, algo más que translúcidas, combinando el magro y el tocino blanco para obtener el máximo aroma y sabor. Las lonchas se presentaran en el plato en la cantidad justa, de manera ordenada y con un ligero solapamiento, como mandan los cánones. Le acompañó un espléndido pan tostado con el servicio de tomate picado aparte, pare servir según gustos. (28 €, servido en dos medias raciones)

Tras estos inolvidables prolegómenos, nos ofrecen unos chipirones, tiernísimos, rellenos de verdura y gamba, al vapor, sobre lecho de tinta, y acompañados de un chupito con el jugo del propio chipirón, que fue como tomarse el mar a sorbos. Delicadísimos. Soberbios. (4,50 €)

En la necesaria combinación mar/tierra, el siguiente plato fueron unos boletus en papillote y aceite de trufa, con trufa deshidratada (5,00 €). Una delicatesen que no quisieras que se terminara nunca.
El plato central de la magnífica comida, que podía ser la carne de angus o los pescados frescos del día que nos ofreció Álvaro, consistió, prácticamente en opción unánime, en un pez mantequilla con chutney de mango y cilantro (20 €), preparado, como el anterior plato y el que cerró la comida, por Freddy Salmerón, el alma mater de los fogones de la casa, delante de los comensales, explicando con la ilusión del creador, el resultado de sus investigaciones. Realmente soberbio el delicado pez mantequilla, que resulta más fácil de encontrar en buenos restaurantes japoneses, pero no en los clásicos como El Estudio de Ana. Quizás me quedo con la versión en crudo con trufa, pero éste, ligerísimamente salteado, no le desmerece, siendo muy adecuado el chutney de mango y cilantro, preparado quizás según la mejor tradición india, que marida perfectamente con el pescado blanco (del que se me olvidó preguntar de cuál se trataba).

El colofón a tan irrepetible velada lo puso un coulant de frutos rojos y chocolate, con nitrógeno líquido sobre salsa de maracuyá (5,00 €). Reconozco que no soy especialmente goloso, y hasta habría preferido unas piezas del carro de quesos, que me obligarán a volver para probarlos junto a unos arroces de los que ya se habla con mucho interés en los círculos que saben de esto, sobre todo tras la incorporación de Francisco Martínez al equipo de Freddy Salmerón.

La comida concluye con un café sencillamente espectacular (según creo -porque me lo dicen- cuidan este aspecto del café en esta casa de manera singular, y el resultado, confieso, es insuperable, y a un precio de los de antes) (1,75 €). La casa nos obsequia con unos petit fours (a mí me gusta más decir mignardises) que me recordaron por un momento los inigualables del Sant Pau, de Carme Ruscalleda, ya que destilaban esa idea de fuego lento, de pequeño horno, de mucho amor en lo que se pone. Con esto creo que lo digo todo. La única diferencia entre ambas referencias mediterráneas la encuentro en las estrellas michelín, pero seguro que dos años son pocos para los gurús de la Guía Roja, que ya deberían haber reparado en este cachito de cielo en la huerta murciana. Pero estoy seguro que llegarán. El café lo tomamos en los magníficos jardines de la finca donde se encuentra el Estudio, y así no escamoteamos el puro (que no acompañamos, por prudencia, al gin tonic de un carro muy bien surtido) como reflejo de la conocida coctelería que fue y que Ana está intentando rememorar con más de treinta referencias de ginebras y la mitad de tónicas. Hay que indicar que el puro que pude fumarme ha sido detalle de la casa, guardado en la cava de alguna celebración matrimonial, que en la carpa anexa se celebran prácticamente todos los fines de semana del año. Se nos ha anunciado que está en marcha resolver este capítulo de la sobremesa, en contacto con uno de los principales club de Habanos de España.

Las restricciones al consumo del alcohol, cuando queda un viaje largo de vuelta hace que éste sea un capítulo que en esta comida no haya podido disfrutarse como se merece, aunque el vino blanco servido por copas (2,50 €) que nos ofrece Alberto, un Gaba do Sil, un Godello de 2009, resulta todo un descubrimiento. Servido en la cantidad justa en la copa para que no alcance una temperatura de servicio elevada, copa de cristal borgoña y pie alto para que al sostenerla el contacto de la mano no caliente la bebida. La muy bien surtida bodega requiere acercarse al restaurante, para poder aprovecharla, no en coche propio.

La factura de los siete comensales, 311 €, o lo que es igual, 44 € por persona, un precio casi del siglo pasado para la calidad y cantidad que nos han servido, cómo lo han presentado y la profesionalidad del servicio, perfectamente uniformado.

  • Freddy Salmerón preparando el coulant a la vista de la mesa.

  • Vista general del acceso al palacete, con el jardín al fondo.

Local en un antiguo chalet de gusto "hispano árabe" en el centro de la huerta de Puente Tocinos (Murcia). Debido a una reunión de empresa cenamos en los jardines, con buena temperatura, para ser octubre.

De entrantes:

- Vieira salteada con timbal de espinaca y cristal de patata (exquisita).
- Habas baby salteadas con chipirón y alga (plato soso).
- Huevos rotos con salsa trufada y jamón ibérico (plato pobre).

De plato fuerte:

- Atún rojo templado con sésamo y medallón de foie (muy bueno).

De postre:

- Tatin de manzana (insípida)
- Helados artesanos (normalitos)

Vino: Protos crianza. Al servir el vino estaba caliente y tuvieron que enfriarlo en cubitera con sal.

Al menos el servicio de los camareros fue correcto y rápido.

Mi 2a.aparición por este restaurante y me sigue encantando su comida,su servicio y su atención hacia el comensal.
Nos reciben en la misma puerta con una copa de cava y que nos llevamos a continuación a la mesa(la misma mesa que ntra.anterior visita).
-Aperitivo de la casa de inmediato:yuka frita y ravioli de magret de pato(todo un detalle y muy buenos/servidos éstos últimos en latas de mejillones).
-Croquetas de rabo de toro(1 para c.u.nada empachosas,suaves y gustosísimas/idem.presentación original en latas de mejillones).
-Ravioli de gamba y cigala(idem.1 para c.u.que probablemente fue lo que menos nos"gustó"sobre todo algun trozo de almendra amarga que seguro que estaba ahí para darle ese toque)
-Timbal de setas y foie(exquisito gusto y contraste-setas variadas-con buena presentación como todos los platos)
-Vieira a la gallega gratinada con fondo de espinacas(buenísima también,presentada sin la concha claro)
-1/2 Ensalada Estudio(con lechugas varias,tomatitos cherry,brotes de soja y coronada con un boquerón frito abierto-sin espinas-buenísimo)
Nos ponen para sazonar sales(del mundo)de diversos tipos,de ahumados,especias,etc.
Asimismo un aceite-arberquina-exquisito premiado entre 1000 muestras de todo el mundo y que nos sorprende mucho por ser de Yecla(DeOrtegas).
-Merluza al suave pil-pil(2 lomos especialmente buenos con un fondo suave,coronado con flores comestibles y unas mini-gelatinas de pimiento super-originales)
*Bebida:Mestres Brut Nature,servido a su temperatura justa y muy bueno,pero al que la burbuja desapareció rápidamente,ofreciéndonos cambiarlo por un Agustí Torelló Mata G.Reserva Barrica Brut Nature,que decir de éste,buenísima Macabeo acompañante para toda la comida.
-Postre/s:Cucharillas(2)yema al maracuyá(o algo así)cortesía de la casa y un "espectacular" brownie con frutos secos y helado de turrón con fondo de maracuyá también.Terminado éstos,nos ofrecen también por cortesía de la casa,unos mini cornettes de helados caseros(turrón y vainilla-buenísimos).La cortesía siguió con el acompañante de éstos,un PX Jiménez-Spinola,que recomiendo también que probéis.
Como la otra vez,nuestro colofón a la comida fue un exquisito
-gintonic de Brockman's con tónica Boylan,fresas y Haba Tonka.Es importante dejarse aconsejar por David Lainez(jefe de la sala)que de esto,al igual que en los vinos,siempre acierta.RCP.MUY BUENA.Recomendable sitio para esa celebración con tu pareja.Salu2 desde Murcia.

Mereció mucho la pena la invitación por el día de la madre.
Nuestro menú fue: http://www.elestudiodeana.com/
-Aperitivo de la casa:chupito gazpacho de sandía y crema de patata con crujiente de calabacín...muy rico
-Buñuelos de bacalao con tinta de chipirón...buenísimos,aunque si el chef los hizo más pequeños y se aconseja pedir alguno más,el precio debió ser la mitad
-1/2 ensalada estudio,con lechugas varias,ventresca,tomatitos y palmito...muy buena.
-Parrillada de verduras...en su punto;creo que nos pusieron para 3 aunque pedimos sólo 1.
-Habitas baby con chipirones(sólo 2)en fondo frambuesa y alga...muy buenas aunque,ración pequeña.
-Entrecot de Angus al grill...al punto,riquísimo...24 eur.bien pagados
-2 cervezas,1 agua lit.y vino tinto CASA BALAGUER 2006(D.O.Alicante)..muy bueno y recomendable
-Postres:Sorbete de limón y Leche frita(recién hecha)con helado de turrón,también buenísimos.
-Gintonic de Tanqueray Ten con té verde,bayas enebro,lima,phisalys,carambola,etc.y con mezcla de tónicas Pentimans y Abbondio...espectacular preparación;si sois amantes de éstos,tienen hasta 19 referencias diferentes de ginebras.
RCP.Buena aunque un poco caro,para una celebración mejor...114 eur/total
El servicio insuperable;buenísima atención y conocimientos del jefe de sala David Lainez.Salu2 desde Murcia.

  • Entrecot de Angus

  • Buñuelos bacalao c/tinta chipirón

  • Aperitivo gazpacho sandia

Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar