Restaurante Hostal Cal Fuster en Serrateix
  

Restaurante Hostal Cal Fuster

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Datos de Hostal Cal Fuster
Precio Medio:
45 €
Valoración Media:
8.5 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
8.8 10
Entorno:
9.5 10
Calidad-precio:
8.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Catalana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 28,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


9 Opiniones de Hostal Cal Fuster

El 27 de octubre fuimos a Cal Fuster a celebrar el cumpleaños de Rosa. Para ello les envié un email pidiéndoles si nos podían preparar un menú degustación un poco especial y Marcel nos preparó un pedazo de menú de los que hacen época. Paso a enumerar los platos:

- Coca de espelta con cebolla caramelizada, foie, boletus y germinados: la potencia de cada elemento se conjugaba perfectamente dando un plato delicioso.

- Huevo del gallinero con panceta del cuello confitada y espuma de patatas: buf, sólo con pensar en esa cansalada confitada y marcada en la paella para darle el toque crujiente... y combinada con el huevo y la espuma de patata, pues forman un plato para el recuerdo.

- Arroz cremoso de"camagrocs" con canelón crujiente de setas: no recuerdo las setas del canelón, pero sí que el arroz estaba realmente sabrosísimo. Estando todos los platos a gran nivel si me dieran a elegir, seguramente me quedaría con éste.

- Lomo de bacalao gratinado con allioli de membrillo, trompetas de la muerte y espinacas: muy bueno aunque quizás fue el plato menos destacable.

- Lengua de ternera con salsa de ratafía, verduritas y cantharellus: a estas alturas ya empezábamos a estar llenitos, pero es que esa lengua de ternera con esa salsa con el punto dulce de la ratafía estaba irresistible.

- Paletilla de cordero ecológica de "Cal Pauet" con milhojas de patata y queso de cabra: carne tiernísima y muy sabrosa. Acompañando, ese milhojas que era una especie de "gratin dauphinois", muy bueno.

- Pan con vino y azúcar, sopa de coco y helado de vainilla: un clásico de toda la vida muy bien acompañado por la leche de coco y el helado. Al nivel del resto de platos, o sea, muy bueno.

- Pastel de chocolate y mermelada de arándanos: vamos, la clásica tarta Sacher. En la línea.

Panes de "cal Vidal" elaborados con harinas ecológicas. Si no recuerdo mal había unos panecillos de nueces y unas mini-chapatas. Los van horneando a medida que calculan que les hacen falta con lo cual te los comes aún calentitos. Qué cosa más rica!

Para beber un Románico, diría que 2010. Carta de vinos que han ido acortando progresivamente pero con referencias interesantes. Copas adecuadas.

Respecto al local, simplemente recordar las magníficas vistas del Pirineo y pre-Pirineo que hay a través de esos inmensos ventanales encarados al norte. Hay una terraza donde se puede salir a tomar el café y fumar si uno lo desea, cosa que creo que no había apuntado en anteriores comentarios.

El precio del menú sin bebidas es de 45 €, así que la RCP la encuentro fantástica. Y los precios de los vinos son también muy correctos (tienda x 1'5 más o menos).

En fin, que para mí Cal Fuster se ha convertido en una referencia en muy poco tiempo. Es de aquellos sitios que tienes en cuenta inmediatamente cuando quieres hacer alguna celebración especial. Como ya he comentado, queda "lejos" del mundanal ruido pero vale mucho la pena la visita.

Como digo en el título, gracias Obiwan Ferran por tu recomendación. Cuando una persona sale de un restaurante al mediodía y le gustaría volver a cenar ese mismo día, buena señal. Tomamos el menú de caza y la verdad es que disfrutamos como enanos: paté de perdiz, lomo de ciervo ahumado al momento, canelones de pintada, arroz de perdiz con alcachofa y colmenillas y finalmente liebre a la royal. De postre compota de invierno y aunque no soy mucho de fruta pasificada me gustó bastante para acabar el menú en vez del típico postre pesado de chocolate. En el tema vinos pues bien: vinos mayoritariamente catalanes y dentro de estos de El Pla de Bages (como tiene que ser, proximidad al máximo) a precios razonables (calculo que aprox. tienda x 1.6)y buenas copas (no hace falta que sean Riedel o Spigelau). El vino te lo sirves tú, lo cual ya me está bien. Tomamos un Bernat Oller merlot que nos pareció tremendo (chocolate, setas, fruta, redondo, ideal para este menú). Gracias también a Marcel y a la chica de sala por el buen rato que pasamos comiendo y después de comer.

Escribo por tercera vez una crítica de este excepcional restaurante porque creo que es de justicia dar a conocer un rincón tan asombroso para los amantes de la buena mesa y de una gastronomía de división de honor como es Cal Fuster.

En esta ocasión reservamos mesa para cuatro a Marcel y Estel para disfrutar de un MENU DEGUSTACIÓN marca de la casa. Como siempre, al final del ágape la sensación fue de un placer absoluto. Se fueron sucediendo platos,a cual más sabroso ( a título de ejemplo, una royal de trufa espectacular, garbanzos con tripita de bacalao, liebre a la royal, etc. etc.)en raciones perfectas para poder degustar sobradamente sus propiedades y elaboración. No quiero extenderme en cada uno de los platos, ya que me consta que Marcel suele cambiarlos muy a menudo, con lo que el factor sorpresa está garantizado aunque con la garantía de que seguro serán un acierto.

En fin, como siempre....de matrícula de honor. Me temo que seguiremos siendo unos encantados cautivos de Cal Fuster y de al alta gastronomía que allí se disfruta.

NOTA: el precio es sin bebidas

Serrateix es un minúsculo pueblecito de la comarca del Berguedà, conocida por su riqueza micológica y donde todos los el bolet (la seta).

Unos cuantos amigos veremeros nos pusimos en manos de Ferran, buen conocedor de la zona y de sus restaurantes y siguiendo sus indicaciones no dirigimos a “Cal Fuster” .

Difícilmente puedo añadir algo a los comentados y a la exhaustiva descripción de los platos efectuada por el amigo Ferran, así que el único motivo de colgar el comentario en Verema es que podáis visualizarlos, ya que veo que Ferran no ha colgado fotografías y me costa que las hizo, y simplemente ratificar sus sensaciones sobre el disfrute de unos productos difíciles de encontrar fuera de esta zona.

Como avanzaba el amigo Ferran, el menú estaba compuesto por:


  • Coca con cebolla confitada, escalope de foie a la plancha y ceps.

  • Huevo frito, panceta del cuello y rovellones. Dice Ferran que se hubiera comido 4 platos como este, y yo puedo asegurar que lo habría acompañado en la labor muy gustosamente.

  • Calamar con trompetas de la muerte. Un “mar y Montaña” simplemente espectacular.

  • Ternera a baja temperatura, caldo de escalivada y llenegas. Una de las terneras más melosas que he probado.

  • Crema de mascarpone, camagrocs, coulis de frutas del bosque y avellana garrapiñada.
  • Un día que sin duda quedará en nuestro recuerdo tanto por la excepcionalidad de los platos, como por la compañía de los amigos que nos acompañaron.

    • Ternera a baja temperatura, caldo de escalivada y llenegas

    • Huevo frito, panceta del cuello y rovellones

    • Coca con cebolla confitada, escalope de foie a la plancha y ceps

    Aprovechando el encuentro de foreros quedamos unos cuantos para ir a algún restaurante de la comarca del Berguedà a comer el "menú del bolet" (bolets=setas). Desde hace ya unos años cuando llega la temporada de setas hay una serie de restaurantes que ofrecen menús con platos donde las setas hacen su siempre interesante aportación. Yo ya vine hace un par de años a este mismo restaurante y la experiencia fue excelente así que optamos por repetir. El menú consistió en:

    - Coca con cebolla confitada, escalope de foie a la plancha y ceps (boletus): muy buena combinación. El dulzor de la cebolla, el foie y el cep resultan una combinación de lo más acertado.
    - Huevo frito, panceta del cuello y rovellones: me hubiera comido 4 platos como este. La panceta del cuello es la parte más sabrosa de la panceta y hecha a la brasa es una pasada. Producto excelente y de proximidad (los huevos se les habían acabado y tuvieron que ir a buscarlos esa misma mañana) y los rovellones (como el resto de setas) son de la zona. Si la temporada boletaire es mala y no tienen producto de la zona no ofrecen el menú (me pasó el año pasado), cosa que les honra mucho.
    - Calamar con trompetas de la muerte: pues como indica su nombre, y aunque el chiste sea fácil estaba de muerte. Para mi fue el plato más sorprendente por su sencillez y la potencia del sabor de la combinación.
    - Ternera a baja temperatura, caldo de escalivada y llenegas: qué rico estaba! La ternera se cortaba con el tenedor, la salsa estaba deliciosa y las llenegas son una de las setas que va más bien para los guisos por la gelatina que les aporta.
    - Crema de mascarpone, camagrocs (trompeta amarilla), coulis de frutas del bosque y avellana garrapiñada: buen postre para acabar al menú. Los camagrocs son unas setas pequeñitas con un puto dulce que las hace aptas para combinar en diferentes postres.

    Para beber tomamos:

    - L'Hereu de Raventós i Blanch.
    - Recaredo GR brut nature 2007.
    - Formigues de vellut.
    - Maximin Grunhaus Abtsberg Auslese 2007 (este lo trajimos de sobaquillo).

    También tomamos una botella de un macabeo-picapoll de la que no recuerdo el nombre.

    Servicio muy amable y atento, como siempre. EL negocio lo llevan entre Marcel (cocinero) y su mujer que se encarga de la sala. Al final de la comida salió Marcel para compartir impresiones sobre la comida. A partir de ahora empieza la temporada de caza y ya le dije que nos tuviera sobre aviso por si encontramos un hueco y subimos a probar esos platos de caza, que si están al nivel de los de ayer no podemos perder la oportunidad de disfrutarlos.

    Respecto al entorno y otros detalles ya los he comentado anteriormente por lo que no me voy a extender en repetirlo.

    Por cierto, el precio del menú sin vinos es de 37'50 €.

    Desde mi primera valoración ya ha pasado un tiempo en el que mi esposa y yo nos hemos convertido en unos incondicionales de este maravilloso restaurant. Hemos repetido en innumerables ocasiones y jamás nos ha defraudado, al contrario, se superan día a día.
    Hemos degustado muchos platos del menú de la casa (18 € vino a parte)a cual mas delicioso, hemos disfrutado de veladas a la carta y siempre hemos acertado. Incluso hemos podido degustar la siempre apreciada becada, cocinada con verdadera maestría por el extraordinario chef (y dueño del restaurant) Marcel. Y como gran restaurant de montaña que es, también nos ha ofrecido la ocasión de comer una liebre a la royal de factura insuperable.
    Ciertamente estamos hablando de un local a recomendar a todo amante de la buena mesa, donde la sencillez no está reñida con el "savoir faire" de Marcel en los fogones y Estel (su esposa) como jefa de sala y estupenda directora de orquesta de todo lo que allí se organiza.
    Hemos llevado a muchos de nuestros amigos y todos han quedado maravillados al descubrir un rincón tan adorable con una cocina de altísimo nivel.
    Nosotros seguiremos disfrutando y descubriendo nuevas sensaciones de la mano de esta pareja encantadora.
    Por cierto, también tienen habitaciones en el marco de un turismo rural elegante y cercano.
    Felicidades !!!

    Volvimos a este restaurante con ganas de probar ese menú de 18 € que nos llamó la atención durante nuestra anterior visita y la verdad es que no nos decepcionó. Hay que decir que hay algunos platos que encarecen el menú, pero es una opción que ya he encontrado en algún otro sitio y me parece muy bien ya que de esta manera da mucho más juego aunque se tenga que pagar algo más. Como snack nos sacaron una cucharita con tomate a dados, queso de cabra y aceite de oliva con alguna hierba, muy rico. De primero yo tomé un risotto negro con tallarines de sepia, aceite de oliva con perejil y allioli. Muy bien de sabor un pelín justo de cocción (para mi gusto, que con esto del arroz hay mil gustos, ya se sabe) pero realmente delicioso. De segundo, pollo de granja guisado con ciruelas, buenísimo también, con la salsa bien reducida, casi caramelizada, buf, para mojar montañas de pan. De postre tomé una crema de mascarpone con coulis de frutas del bosque, en la línea de calidad del resto de platos. Rosa se pidió una ensalada de crujientes de queso de cabra, frutos secos y vinagreta de miel, muy rica también, el risotto y de postre un brownie muy bueno también. La pequeña Marta se zampó unos canelones que debían estar buenísimos, pues no me dejó probarlos y le duraron 5 minutos. Para beber Agustí Torelló Mata brut reserva. Como ya comenté anteriormente, carta de vinos no muy extensa pero con referencias bien seleccionadas. Servicio muy amable y eficaz. El restaurante está situado en una antigua masía en una sala bastante grande y con una muy buena separación de mesas, que siempre se agradece. Entorno magnífico, con esos ventanales con vistas impresionantes del prepirineo.

    Resumiendo: cocina con buen producto muy bien tratado, sin excesivas complicaciones pero que te hace disfrutar. En fin, que me volverán a ver por allí, seguro.

    Recomendados por una persona entendida en el tema gastronómico nos acercamos a este rincón del bereguedà y la verdad es que acertamos de pleno. Tomamos el menú degustación (32 €)en el que los protagonistas de todos los platos furon los "bolets", al encontrarnos en temporada.
    Platos muy bien cocinados y presentados, servicio atento y amable en un entorno con unas vistas inigualables. Chapeau !

    ...es el nombre del menú degustación que disfrutamos en este precioso restaurante. El entorno es de 10, realmente. Está situado en una casa de pagés en el pueblecito de Serrateix con unas vistas sobre el Pirineo espectaculares. Y bien que las aprovechan con esos fantásticos ventanales que tienen! Respecto a la comida, todos los platos estaban buenísimos. Paso a detallar el menú:

    - Aperitivo: essencia de ciervo con gulas del bosque (camagrocs).
    - Sopa de rossinyols con botifarra negra y gambas.
    - Canelón crujiente de setas y arroz cremoso de pinatells.
    - Rodaballo con patatas enmascaradas, jugo del "rostit" y rovellones.
    - Cordero del berguedà relleno de boletus con compota de manzana y berenjena.
    - Mouse de chocolate blanco con helado de castañas y camagrocs.

    Si me dieran a elegir 2 platos me quedaría con el arroz (en su punto, sabor potente y contundente) y el postre (suave, cremoso, gran combinación de sabores).

    Respecto a los vinos, la carta es corta, con referencias sobre todo de la DO Bages. De todas formas, hay bastantes vinos interesantes para elegir. Nosotros bebimos Agustí Torelló Mata brut reserva. Copas correctas, sirven la primera copa y después dejan la botella en la champañera.

    El precio del menú degustación, sin vinos, es de 32 €. Tienen un menú muy interesante por 18 € sin vinos que iremos a probar un día de estos, seguro.

    En resumen, lugar muy recomendable, servicio amable, comida muy muy rica... en fin, qué más se puede pedir!

    • Mousse de chocolate blanco

    • Cordero relleno de boletus

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