Restaurante Mercatbar en Valencia

Restaurante Mercatbar

Datos de Mercatbar
Precio Medio:
27 €
Valoración Media:
6.1 10
Servicio del vino:
5.3 10
Comida:
6.2 10
Entorno:
6.3 10
Calidad-precio:
6.5 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Valencia
Localidad: Valencia
Zona: L'Eixample
Dirección: Joaquín Costa, 27
Código postal: 46005
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 17,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingo y mes de agosto

Teléfono


55 Opiniones de Mercatbar

Lo aceptable, el vino; el resto vulgar: la comida pre-elaborada y totalmente ecléctica e impersonal, el espacio excesivamente reducido y un punto agobiante. Uno más de los muchos locales que se abren en la zona de un tiempo a esta parte, pero que no aportan nada nuevo. Eso si, el personal acudiendo en masa como si lo regalaran.
El precio por persona no salió elevado porque, a la vista de lo que nos sacaban, nos limitamos a pedir algo para acompañar el vino, y ahí nos paramos.

El pasado sábado después de ver en el cine Bon Appétite (por cierto, bonita película) decidimos realizar un nuevo intento de probar Mercatbar, pasaban un poco de las 22.30 h, preguntamos la posibilidad de cenar 2 personas y tras una pequeña espera nos adjudicaron mesa. El local és agradable, estéticamente a mí me gusta, opinión subjetiva sin más. La separación entre mesas, al menos donde nos ubicaron, era casi inexistente, y claro cuando esa pequeña distancia es la separación con una mesa de grupo de potente volumen se acusa y mucho, pero bueno, sin duda contábamos con lo bullicioso del local. La vajilla tiene un punto retro divertido, manteles y servilletas de papel y copas para el vino adecuadas.

Para cenar decidimos probar el menú mercatbar (16.50 € por persona) que consta de 5 tapas para compartir, un plato y postre, pensamos que para una primera visita podía ser interesante conocer, a través del menú, las diferentes secciones de que se compone la carta. Después de una media hora de espera empezamos la cena, los platos fueron:
Mojama con cebolla encurtida. Buena
Provolone a la llama sobre focaccia de aceite, poco acertado.
Pizza margarita, sin pena ni gloria.
Ostra, buena
Fritura de rabas de pollo, rebozado aceitoso,
Platos
Suquet de atún, fundamentalmente salado.
Chuletillas de cerdo, carne rebozada (igual que las rabas de pollo), un tanto aceitosa que ocultaba el sabor de la carne.
De postre del dia una tarta de yema, muy seca, des de luego lo del “día” suena un tanto irónico.
Servicio de pan con tomate (1.50 € por persona), bueno.

De beber tomamos 3 cervezas de barril y una copa de vino Viña Sastre crianza (3,50 €), el vino me gustó aunque no estaba a la temperatura adecuada.

Realmente el menú de esa noche resultó muy decepcionante, fue un paseo por lo más desacertado de la carta (almenos ese día) y sin ningún equilibrio, demasiado repetitiva la utilización de masas y rebozados. Las mejores tapas la ostra y la mojama, es decir las que no tenían ninguna elaboración.
Nuestro primer pensamiento se limitó a considerar que no habíamos acertado al elegir el menú y que tendríamos que volver para pedir a la carta, pero a medida que maduramos la cena cambiamos ese pensamiento por el de no volver (al menos en un largo tiempo),puesto que nos quedan muchas propuestas interesantes por probar, seguramente menos mediáticas pero más auténticas, y la economía doméstica no está, desgraciadamente, como para dar muchas segundas oportunidades.
Lo mejor de la velada....la película.

Interesantísima nueva propuesta en el Eixample valenciano.
Se trata de un destacado exponente de este concepto que está en boga: gastro-bar.

Local modernote, al que se accede atravesando un angosto pasillo, formado por la barra y una pared que también tiene una barrita. En una se agolpa la gente que decide comer en ella y en la otra la que espera mesa.
Siempre animado, buen ambiente, atmósfera trendy.
Tiene el gran inconveniente de que no reservan. Sólo por eso entran unas terribles ganas de no ir, pero mi curiosidad gastronómica pudo, una vez más, con mis prejuicios.
Y tuve premio, pues era festivo a mediodía, pasadas las 15.00 hrs… y no esperé ni 5 minutos.

Cocina marcadamente mediterránea con comedidos ramalazos creativos. Cada plato tiene un “algo”. Basada y concebida para y por el tapeo, el tapeo no en su concepción norteña sino en la sureña y levantina, o sea la ración o ½ ración. En muchas de ellas, Quique Dacosta, el mediático ideólogo, homenajea a otros cocineros que son de su agrado.

Degustamos:

Pulpitos con patatas machacadas y pimentón de la Vera.
Papas bravas (Homenaje a Arola).
La pizza más fina del mundo (Homenaje a Fabián Martín).
Brocheta de rape, champiñón y bacon con mojo rojo.
Erizos gratén.
Torta del casar tibia, orégano y aceite pimentón con obleas de pan.
Fritura de alcachofas con romescu.
Sandwich de jamón y mozzarella trufado.
Presa a la parrilla con chimichurri.

Mil hojas de hojaldre nossette y crema.

Como decíamos casi todos los platos tienen su aquel, o lo intentan. No es nada del otro jueves, pero todo está rico y despierta tu interés.
La pizza no me dijo gran cosa. En cuanto a las bravas, ricas, pero me esperaba algo más innovador. Sin embargo, la presa estaba sabrosa, con un chimichurri espectacular que la elevaba, la hacía levitar. Destacables también los erizos por su suavidad al tacto y potencia al paladar, y los pulpitos por la sensacional conjunción del plato.

Carta de vinos sugestiva. Tomamos una botellita de Billecart Salmon que estaba delicioso. Bien tratado, saben de vinos.

En resumen, se come y se bebe bien, a precio más que razonable, en un agradable entorno y con buen rollo. Y como también me gusta el concepto, no puedo sino concluir que volvería con asiduidad… si reservaran mesa.

Cena para dos,

Ensalada de tomate con ventresca; Muy abundante la ventresca y tomate correcto.

2 Ostras; Sin novedad en la presentación pero excelente la calidad.

Berberechos; Servidos en su jugo casi gelatinoso y en lata, explosión de sabor.

4 Croquetas de jamón ibérico; Se nota el toque del jamón, abundante bechamel y gran tamaño. Bien

Salmorejo; Servido con pan crujiente para mojar. El mejor que he probado fuera de Córdoba.

Hongos; En su jugo con reducción de balsámico. Correcto sin más.

Yogur griego con frutos rojos; Servido en bote de cristal, poco original el producto pero de sabor sensacional.

Tarta caliente de manzana; Lo mejor de la noche, pese a ser un producto muy visto, no dejó de apasionarme su textura y sabor. Excelente el helado de vainilla y el servicio inmejorable, lo que tenía que estar caliente lo estaba y lo que tenía que estar frio también.

Bodega; 2 copas de fino Tio Pepe, 1 cerveza y 1 copa de Casta Diva Furtiva Lágrima.

54.-€

Si sabes a lo que vas, disfrutarás como un enano. Buen producto y excelente RCP. No tenemos que olvidar que vamos a un BAR, el propio nombre lo dice, por lo que me apasionó el detalle de los platos y vasos Duralex. El servicio lo ví algo mejor que en un bar normal, pero desde luego no esperes que te atiendan como en un restaurante.
Si esperas otra cosa diferente a esto, no vayas.

Nosotros volveremos sin lugar a dudas.

Cuando entras en el local y ves mucho acero, mucho uniforme, mucha gente, y siendo de Quique Dacosta, piensas en tapeo sofisticado y original. Pues no. Es la primera decepción que te llevas.
Por cierto, me llamó mucho la atención los platos de duralex que están en la barra, no cuadra, con la imagen del local para nada.

Comí el menú en la barra, y como digo decepción. No por flojo, porque todo está bueno, sino por poco original.
El menú, 5 minitapas + arroz + postre. Las tapas fueron, 2 tigres, 1 coquita de atún, esgarraet, 1 boquerón, y una navaja. El arroz fué lo mejor, de azafrán con cintas de calamar. Por último, el postre, helado de turrón, que la verdad, después de Navidad, cansa. Me lo dejé, y los chicos que estaban a mi derecha también.

Como se destaca en otro comentario, lo de comer en barra te permite enterarte de comentarios de los camareros. Yo vi que tropezaban continuamente, y la simpatía de algunos brillaba por su ausencia. La encargada de caja, una chica rubia, seca como la mojama.

Como he dicho antes, la comida buena pero nada original. Para un tapeo clásico hay mejores sitios. Ya lo he probado, y no volveré.

Hora prudente(20:30), local casi a tope, suerte que eramos 2 y pudimos sentarnos en barra.

De verdad, que lo que mas llama la atención es la cantidad de gente esperando dentro y fuera del restaurante, en nuestro caso, resultó bastante molesto y agobiante. Parece que por ahora,MercatBar es garantia de exito, independientemente de lo que ofrezcan.

Pese a estar asesorados por parte del equipo del Poblet, varios cocineros que anoche estaban, trabajan en el Poblet, se les veía como desbordados por el ajetreo constante de pedidos, alguna mala cara e incluso algun mal rollo(es lo que tiene estar cenando en barra, que te enteras de todo). En nuestro caso el servicio fue bastante malo, la camarera nos llegó a pedir perdón porque era su segundo día.E incluso recibió varias broncas subidas de tono a escasos metros por sus errores.No entraré a especificar los errores que tuvo;y la verdad es que nosotros tuvimos bastante consideración y no nos quejabamos.

Nos decantamos por el menu para descubrir varios platos,en general resaltar que te van trayendo los platos sin informarte de que se trata, y te los van poniendo en la barra haya espacio o no; en algún plato directamente nos lo dieron en la mano y ya te apañaras para dejarlo donde te quepa.Dejemos el servicio aparte

La relación calidad precio del menú la veo bien, 6 platos a compartir y 2 postres.Ningún plato me encandiló,pero en general la calidad del prodcuto es buena, navajas a la plancha, chuletitas rebozadas, trozitos de pollo en tempura, pizza... y la elaboración la sigues en directo, cosa que yo agradezco.

Respecto a los vinos, en mi caso carta suficiente y servicio limitado al descorche, recordemos que nos encontramos en la barra de un bar, a destacar la posibilidad de elegir por copas la mayoria de referencias, presencia de generosos, incluso por copas y a buenos precios, las botellas subiditas de precio.Nosotros empezamos por una copa de manzanilla, botella de vino tinto que elabora Gutierrez de la Vega y un par de copas de vino dulce, Olivares y el clásico Casta Diva.

Pese a los errores del servicio veo el sitio bien, pero deberian de plantearse una politica de reservas y no admitir a mas gente, porque al final la barra acaba pareciendo un mercado el dia de Nochebuena.

Segundo intento de entrar a cenar en Mercatbar y lo conseguimos. Pasamos a las 20,35 horas por la puerta y vemos la cola del paro, pero en ese momento suben la persiana y dejan entrar a la gente, lo que aprovechamos para entrar y cenar.
Nos acomodan en una mesa al fondo, y al lado hay una mesa de 14 plazas reservada cuyos comensales empiezan a entrar a partir de las 9,30 horas mientras hay gente haciendo cola, con lo que eso de que no admiten reservas no es verdad, se ve que depende del enchufe que tengas.
Bueno, empieza el desfile de camareros; una camarera lo primero que hace, sin carta ni nada, es decirnos si queremos beber algo, respuesta: cuando veamos la carta lo pediremos; otro nos trae la carta (se agradecería un "buenas noches",)al rato llega otro que nos toma nota, le pedimos que nos informe de las tapas del menú( a 16,50€ más IVA) y no nos gusta porque incluye algunas tapas que me las puedo tomar en casa (mejillones en conserva, por ejemplo).

Pedimos a carta:
- tigres picantes: estaban bien, pero no picaban, y por tamaño más que tigres son gatitos enanos.
- Croquetas de jamón ibérico: bien de tamaño, poco jamón ibérico y mucha bechamel; normales.
- buñuelos de bacalao: no nos gustó, muy aceitosos.
- centolla donostiarra: creíamos que iban a traer un bicho y resulta que era como un picadillo donde la centolla brillaba por su ausencia; no vale la pena.
- patatas bravas: estaban buenas, hechas de forma diferente, como fritas por fuera; sin embargo, la ración constaba de 7 trocitos, y el precio era de 4,50 euros más IVA.
-Pizza prociuto: la pasta era rara, como si estuviera frita y con mucho aceite, daba la sensación de fritanguilla.
- coca de atún con tomate: la misma pasta que la pizza, era como una pizza superenana.
Nos faltaba un plato que habiamos pedido: las hamburguesitas de figatell; se lo decimos a una camarera y después de consultar dice que no consta en el pedido; luego viene el camarero que nos tomó nota y nos dice literalmente: "no han pedido ese plato, si lo hubieran hecho yo lo hubiera traido"; bueno se lo volvemos a pedir y nos acordarmos de la propina que le vamos a dejar.
Las hamburguesitas de figatell fue el mejor plato de la noche.
Los camareros iban dejando los platos sin nombrarlos; en un momento de la noche un camarero nos pregunta si ya nos habían traido la pizza y la coca (descontrol total).
Los platos los teniamos acumulados en la mesa como si se tratara de un restaurante chino, de hecho no cabían en la mesa y tuvimos que poner unos encima de otros.
Pedimos vinos por copas: de rosado un santa cruz de artazu, bastante flojo y algo cabezón; de blanco un do ferreiro, muy bueno; de tinto el San Roman 2006 (pedazo de vino) y de cava el gramona (muy bueno) y el hoya de cadenas (flojo, se agarraba en la garganta); le dijimos a la camarera que nos dejara la carta de vinos en la mesa para mirarla con tranquilidad, y al rato llega un camarero y nos la quita.
De postre: un milhojas y unos churritos para mojar en leche merengada: estaban muy buenos, originales, pero lo mejor de los postres fue que se les olvidó cobrarlos.
La cuenta ascendio a 60,80 euros, teniendo en cuenta que las 5 copas de vino fue para compartir y que los postres no los cobraron. Una cosa que no entiendo es la de cobrar el IVA aparte cuando es ilegal; a ver si de una vez por todas empiezan a haber inspecciones para evitar esta ilegalidad.

En resumen: servicio muy malo, descontrolado, falta de amabilidad, platos servidos a la vez sin guardar un orden. No me vale la excusa de que se trata de un bar, pues yo he comido en bares y el servicio es bastante mejor.
La comida no me dice nada, no creo que Quique esté cocinando, más bien es el que ha metido la pasta en el negocio y nada más; es un sitio que recomiendo para ir a probar lo que es, pero yo desde luego no repito, y menos hago cola para entrar; me falta ir al Carolina para ver si está mejor.
Dentro de 6 meses no creo que haga falta hacer cola para entrar; por cierto, en el local donde está ubicado había antes otro restaurante que cerró, el cual tuvo un momento de boom en el que si no reservabas no cenabas ( a mí me pasó dos veces); cuando pude cenar ví que la comida no era nada del otro mundo, al cabo de un tiempo cerró puertas.

Fuimos a cenar un miércoles noche, llegando sobre las 22,30h al local. Lleno hasta la bandera, por lo que tuvimos que esperar mesa. Apenas en 10 minutos ya teníamos la mesa preparada.
Para cenar está la opción carta o menú de noche que consiste en cinco tapas que ellos indican y una carne o pescado de la carta que también te indican ellos. Elegimos la opción de carta y nos decantamos por unas croquetas, (buenas) mejores que casi todas las que suelen poner en cualquier sitio. Buñuelos de bacalao, muy ricos. Tempura de alcachofas con salsa romesco, estaban bien teniendo en cuenta que no me gustan las alcachofas y el romesco bueno. Patatas bravas, también buenas aunque las he probado bastante mejores. Para acabar presa ibérica, bien sin más.
Para beber tomamos un Viñas de Gain 2007 (21 €), exquisito, para beber ya. El servicio de vino se limita a descorche y prueba, lo cual me gusta.
Buena relación calidad precio, en total 59 € pero 21 € son del vino. El servicio amable y atento, por lo que espero volver en más ocasiones.

A pesar de los intentos por retrasar mi visita a este establecimiento - tengo la sana costumbre de dar 4 meses de transición a los locales nuevos - la semana pasada por fin visité Mercatbar.

Llegamos tarde 10.30, solicitamos mesa – NO se reserva - decidimos esperar por voluntad, la espera no supuso más de 30 minutos.

Sentados provisionalmente en la barra pedimos un generoso. Hubo un poco de “confusión” al solicitar una manzanilla, las chicas torearon bien, finalmente al ver la ACERTADISIMA selección de vinos (especial atención a la oferta por copas), optamos por la Bota de Fino Nº 18 Macharnudo Alto - Equipo Navazos- me llevé una grata sorpresa, este vino es una joya enológica. Rareza que pocos hosteleros conocen y menos aún se atreven a trabajar, al menos en esta ciudad.
Tal fue mi alegría y tan buena era la compañía que en vez de copas pedimos la botella. Cristalería correctísima, sacaron cubierta y procedimos al autoservicio del vino - como corresponde en una barra - Para acompañar, ricas aceitunas y unos deliciosos mejillones en escabeche, presentados en “lata” ¡Vamos abriendo boca!

Ya en la mesa, el servicio fue muy ágil, a pesar de estar lleno un miércoles – decir que a las 23.00 seguía llegando gente- Nos atendió un encanto de murciano que a pesar de lo que caía en la sala, nunca perdió la sonrisa.

La comida: 4 comensales, tapas a compartir al centro de mesa:
- Croquetas. Generosas en su tamaño, fritura perfecta muy conseguida - crujientes - la bechamel mejorable
- Pulpitos sobre base de patatas, siendo un clásico, resulta original del todo, por la presentación y las texturas, con su toque de pimentón de la vera francamente recomendable
- Huevos rotos con patatas y jamón muy sabroso, bien presentados
- Pimientos del piquillo asados con bacon el toque del jugo de carne los hacía especiales
- Torta del casar fundida buenísima, en la sencillez se encuentra todo un acierto. Tanto así que repetimos el plato. Decir que el pan que ofrecen en Mercatbar sale calientito. ¡Un pecado! Te lo comes sin darte cuenta. Para el queso acompaña también un crujiente para “mojar”

- Postres: Yogurt griego con frutos rojos; una especie de flan de yogurt con un coulis de frutos que aportan acidez, un conjunto muy suave, uno de esos postres ligeros que se agradecen. El otro postre seleccionado un souffle de chocolate y café, relleno caliente y fundente, exterior esponjoso.
Acompañó un par de copas de Fondillon Salvador Poveda G Rva 1987 y Olivares 2006. Dos emblemas para maridar con el chocolate

- Bodega, Enrique Mendoza Shyraz 2007. Nuevamente destacar la cristalería, temperatura de vino, carta y selección “por copas” de gran calidad a precios ajustadísimos. Una importante apreciación; El servicio del vino es parte del servicio en general, NO hay ni se pretende sumillería, recordemos estamos en un bar.

Entorno; decoración y mobiliario transmite mucha vida . El espacio entre mesas casi inexistente, pero una vez sentados, estuvimos cómodos.
Tal vez algo ruidoso pero eso no es culpa de los responsables, sino de los comensales.

Aviso a navegantes: Se llama Mercatbar… por que es un BAR” Magnífica opción a la que pienso volver muchas veces.

PD. En el servicio del vino, valoro el servicio en general.

Es la primera vez que visito el local. Habrá que intentarlo en otra ocasión, menos lleno. Abrá que darle otro voto de confianza.
Cenamos bien, pero un poco lentos. La comida bien, por lo que volveremos a degustar esa cocina más tranquilos.
Repitiremos

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