Restaurante Can Miá en Palol de Revardit

Restaurante Can Miá

Datos de Can Miá
Precio Medio:
28 €
Valoración Media:
7.8 10
Servicio del vino:
3.0 10
Comida:
7.9 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
8.9 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Girona
Localidad: Palol de Revardit
Dirección: Can Miá s/n
Código postal: 17843
Tipo de cocina: De mercado, Tradicional, Catalana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 25,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Can Miá

Pues esa fue la impresión, trasladarme a los años setenta del siglo pasado, manteles de cuadros, copas de vino y de cava inaceptables en la actualidad, el mismo tipo de comida que cuando abrió el restaurante, el auto nominado rey del rustido no ha evolucionado un ápice.

Compartimos calamares a la romana, aceitosos y con un mal rebozado y croquetas de rustido, aceptables.

Seguimos con pollo y pato rustidos, el pato mejor que el pollo acompañados de patatas fritas y calabacín, a la vista de los platos y su elaboración el rimbombante título de rey del rustido le queda muy grande.

De postre crema de café y frutos secos y dos cafés

El cava Alsina & Sardà a pesar de beberlo en esas inaceptables copas fué lo unico que se salvó de la comida.

 

”La primera comida del día era el almuerzo. Alguna gente del campo tenía la costumbre de, apenas levantados, romper el gusanillo con una “barreja” (sol y sombra). Era el café con leche de aquella gente, una mezcla de coñac y anís.”

“EI comer a labrador era una necesidad a la que normalmente nunca dedicaban excesiva imaginación, ni tiempo. Comían para vivir, sencillamente.”

“Era más fácil que alguien de la casa se quedara sin comer, que un animal de las cuadras no tuviera nada para mordisquear. Si las comidas del ganado eran sagradas, las de la gente eran sencillamente para cumplir una necesidad biológica. “

Estas y muchas otras son las vivencias que nos cuenta en ”Un día en La Masia” de su web, donde Pera Mià nos habla de la vida en su Masía no hace muchos años, vivencias que seguramente serían muy similares a las de cualquier campesino del resto del país y me atrevería a decir que del mundo.

Pocos sitios se pueden encontrar en la actualidad, donde encontrar una cocina y sobre todo unos productos como los de antes, una “materia prima” criada o sembrada, en la misma casa y de la misma manera que lo hacían sus abuelos.

Pues bien, aquí es donde “decidimos montar la V Quedada de Girona, en un auténtico restaurante Km. 0 “Km. 0” pero Km. 0, de verdad.

Empezamos con una ensalada y unas cazuelitas de caracoles, (muy buenos, una de las especialidades de la casa) almejas que no llegué a probar, y cómo no, uno de sus productos estrella, los embutidos caseros. En Can Mià, crían y matan el cerdo cómo se hacía antes, y eso se nota.

Seguimos con un surtido de “rostits” la especialidad de la casa, entre los que puedo recordar,


  • Carrillada de cerdo.


  • Jabalí con confitura de fresa.


  • Pintada rostida y flameada al conyac.


  • Oca con Peras.
  • Y creo que alguno más pero que no recuerdo.

    El secreto de sus “rostits” nos lo desvela Pera en sus ”X Mandamientos del Buen Rustido”
    I.- Escoger un animal bien criado.
    II.- Dorarlo con un buen aceite de oliva y un poquito de manteca de cerdo.
    III.-Asarlo a fugo lento y sin prisas
    IV.- Cuando esté dien dorado añadirle un chorro de coñac.
    V.-Tapar la cazuela para que s eimpregne del aroma del coñac.
    VI.- Dejarlo reposar un día antes de comerlo.
    VII.- Al día siguiente calentrlo a fuego lento.
    VIII.- Servirlo en la mesa bien presentado.
    IX.- Es mejor acompañarlo con un buen Cava Catalán
    X.- Buen provecho

    Y para terminar su típico


  • Surtido de tartas caseras, frutos secos (un 10 para las avellanas), cafés carajillos………
  • Como todo eso había que regarlo con algo, y en Can Mià el tema de vinos y cristalería, al igual que la comida, sigue normas de las antiguas masías, vino de la bota de elaboración propia y vasos duralex de los que toda la vida, como ya hicimos hace un par de años con motivo de la visita de Eugenio, nos permitieron llevarnos nuestra propia cristalería y por descontado nuestras botellas de sobaquillo .

    Pero eso mejor dejo que os lo cuente alguno que entienda de vinos más que yo.

    • X Mandamientos del Buen Rustido

    El local ocupa una masía de complicado acceso a través de un camino sin asfaltar. Se encuentra en un hermoso paraje natural y lo primero que llama la atención son los numerosos anexos donde podemos contemplar diferentes animales, pavos reales, avestruces, pollos camperos, pintadas, faisanes. Sonidos, olores y colores que nos llevan al más puro concepto del “kilómetro 0”, de un restaurante que trata de autoabastecerse, aunque eso sea imposible técnicamente. El comedor es rústico y sencillo, algo ruidoso, es sábado a mediodía y está a tope. Tiene su encanto.

    La cocina es sencilla, casera y honesta, basada en los productos que nos da la zona, sus especialidades son los caracoles, que probábamos por primera vez y nos gustaron mucho, unas patatas rellenas de carne y por supuesto los rustidos, hablamos del autoproclamado “rei dels rostits”. Por nuestra mesa fueron desfilando rustidos de pintada, pollo campero, pato, oca, faisán y jabalí. Todos ellos jugosos, sabrosos, contundentes, gigantes, respetando siempre los sabores y las texturas de cada carne. Nuestros preferidos fueron los de pintada por lo jugosa que resulta su carne y el de jabalí, que acompañado por una mermelada casera de frutos rojos estaba de lujo. Los postres igualmente caseros y sabrosos, destacando las cremas de café y chocolate, la crema catalana y el flan que queso. Todo un festín imposible de acabar.

    El servicio del vino es casi inexistente, prácticamente se reduce a un tinto de la casa servido en porrones, que los clientes bebían con mucho ahínco y a un cava, nos pareció que era un Jané Ventura servido en copa de cáliz ancho. Como íbamos con amigos de la casa nos dejaron llevar vinos y copas no cobrando descorche y lo cierto es que son situaciones que siempre resultan de agradecer, máxime en un lugar donde se come tan bien y se puede sacar muy buen partido de los vinos. El servicio y el trato de Pere Miá y su gente es casi paternal con el cliente y consigue que te sientas como en casa. En cuanto a precio, salimos a unos 40 euros por persona, más de lo habitual que suele estar sobre los 25-30, pero es que la cantidad de comida que sacó fue también mayor de lo habitual, casi para un regimiento. En cualquier caso, magnífica RCP.

    Un lugar que nos muestra un concepto diferente de lo que debe ser un restaurante, casi una filosofía, una manera diferente de entender lo que es el respeto y la integración con la naturaleza que te rodea. Eso es Can Miá, todo eso y mucho más. La personalidad arrolladora de Pere hace el resto. Un lugar para volver, pero siempre con el estómago vacío. Abstenerse dietistas.

    Para más información con fotografías les remitimos a la página del blog:

    https://www.verema.com/blog/eugenio/847505-bulli-can-mia-dos-caras-misma-moneda-ii

    Comida de miércoles con el local lleno a rebosar, donde la figura de Pere aparece a cada instante: fotografías, cuadros, etc.
    Extraordinarios los caracoles y el embutido de entrada; avisamos a Pere que no se pasara.
    No había comido caracoles tan buenos en mi vida, con tomate, langostinos, calamar y picante; extraordinarios.
    Para comer, pintada, pato y oca acompañados con patatas fritas los dos primeros y peras el último, buenísimos todos, deliciosos.
    Para beber dos botellas de cava de la casa, -con la fotografía, como no, del dueño incluida-, simplemente pasable; fue lo único que para su calidad no me parecio barato, a 14 € cada una.
    Lo dicho, mas dos cremas catalanas, tres cafés y tres orujos, 88 € tres personas. Muy bien.
    Al pato, la oca y la pintada, los paseamos por la preciosa granja antes de coger el coche de vuelta a Girona.
    Curiosa la cuenta; 20 € por persona, mas bebida.
    De obligada visita si se está por la zona.

    Como el amigo Diego estaba hoy por Girona y aprovechando que hacía uno de esos días en los que apetece comer algo consistente, nos hemos llegado a Can Miá.
    De la comida y del sitio poco más que decir, hoy hemos pedido,
    Un plato de embutido con pan y tomate, una ensalada y un plato de alcachofas.
    Y como plato principal un Rostit de Pollo, un Rostit de Pintada y un Rostit de Pato.
    Postres flanes y recuita,
    Dos botellas Cava, carajillo y cafés.
    El “tema” del amigo Pere Mià con la justicia sigue su camino, ahora ha decidido presentarse todos los lunes ante los juzgados de Girona, para protestar por la injusticia de la que ha sido objeto.
    Yo creo que con todo esto se lo está pasando bomba.

    • El Rostit de Pollo

    • El Rostit de Pintada

    • El Rostit de Pato

    Por dios...... Nos e puede comer mas que en Can Mià.

    El amigo pere es un gran "rustidor" pero la verdad es que sus exageradas raciones hacen las delicias de cualquiera.

    Lugar mas que recomendable para ir a comer... a cenar es mas cosa de locos.

    Un pedazo de restaurante autentico.

    Hace tiempo que tenia ganas de comentar este templo de la gastronomía de Pagès, uno de mis restaurantes favoritos de Girona y provincia.
    Antes de entrar al restaurante un letrero de bienvenida nos advierte que entramos en el “Santuario de la Pagesia Gastronómica” y empezamos a ver a nuestro alrededor todos los productos que después encontraremos el plato, Pollos, Palomos, Ocas, Faisanes, Pintadas, Cerdos vietnamitas, etc….
    El propietario Pere Mià es un todo un personaje, conocido por su hospitalidad no tienen clientes, tiene amigos que van a comer a su casa. (Si tenéis ocasión preguntarle por su problemilla con la inspección de trabajo)
    De entrada un pica-pica, unos embutidos hechos en casa. Adjunto foto. Espectaculares!!, caracoles, calamares, patatas rellenas de carne, etc… (Cuidado no os paséis que las raciones son exageradas y después vienen los segundos)
    El rustido, de pato, de cordero, pollo, faisan ….. Que os voy a contar ¡¡¡Es el Rey de los rustidos!!!
    De postre otra exageración pastelitos caseros…
    Aviso a los aficionados al vino … no tiene carta de vinos, ni ningún tipo de vino que no sea el que él mismo produce en su bodega. (Y para que queréis otro tipo de vino si el mío está muy bueno?
    Si no queréis vino tiene también una marca de cava, eso sí servido en copas de las antiguas, las de la teta.
    Precio para 4 personas, comiendo:
    Embutidos caseros, patatas rellenas de carne, caracoles en salsa. Ahí le dije que parara con el Pica-pica.
    1 de Pato, 1 de Pintada, 1 de Jabalí y 1 de Faisán, todos ellos como no, rustidos.
    No podíamos más y le pedimos directamente el café y nos dijo que no, que primero teníamos que probar sus pastelitos caseros.
    Cafes, carajillos, Vino a gogó, Botella de cava brut nature.
    100 € LOS CUATRO

    • Espalda de cordero

    • Embutidos

    • Casa

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