Restaurante Las Torres en Huesca
  

Restaurante Las Torres

10
Datos de Las Torres
Precio Medio:
61 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.4 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 40,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos

Teléfono

Restaurante Las Torres Trucha Las Torres Esturión conchilindrón y caviar de coco Las Torres en Huesca Aperitivos

10 Opiniones de Las Torres

Guiados por la Guia Michelin, en la que este restaurante cuanta con una estrella, y habiendo conocido otros de la misma guia con estrella de manera muy satisfactoria, nos diriguimos a comer a La Torres.
Por desgracia, la Guia tiene una errata demasiado grave e impropia de una publicacion de este prestigio dando una estrella a Las Torres que no se merece ni una mencion.

Mala comida y mal servicio, no merece ni un comentario mas.

Visita a Huesca y comida en Las Torres. Local en una zona moderna de la ciudad, de esas zonas sin personalidad, que lo mismo es Huesca que otro lugar.

Local en dos plantas, la planta baja tiene dos espacios con mesas algo juntas de más, lo que casi permite participar de las conversaciones de las otras mesas aunque no quieras, y una planta superior dónde se estaba celebrando algo con mucho entusiasmo y niños correteando, quizá una convención de correpasillos.

La planta baja, donde nos ubicaron, con una decoración algo kitsch, bueno kitsch del todo.

Como digo, mesas algo juntas y poco espaciosas y sillas incómodas -un poco estrechas-. Bien puesto todo, eso sí, y copas adecuadas. Bueno, la del agua es un vaso dorado a juego con la decoración del local

Las Torres ofrece una carta, un menú de temporada a 50 euros y un menú degustación a 60 euros, que es por el que nos decidimos, sin saber nada de su composición.

Empezamos con unos aperitivos, comunes con cualquier decisión de menú, que nos presentaron pinchados en unos palillos largos: una patata negra canaria y en el otro salmón ahumado.

Seguimos con más aperitivos: un buñuelo de cocido, un polvo de chocolate y ¡chorizo! con peta zetas, bueno, una esencia de chorizo debía llevar, queso rosa con palomitas y una cebolla con pimiento líquido, algo picante.

El pan: blanco, otro con tomate y otro con aceituna negra. Buen pan.

Y unos bastoncitos con parmesano

Empezamos con el menú
Huevos con trufa negra y crujiente de patata. Muy sabrosos
Gamba, su ajillo y una especie de arena de cigala.
Garbanzos negros con rabo de cerdo ibérico. Casi me atrevo a decir que fue lo mejor de la comida.
Un plato doble:
A la izquierda un calamar -no recuerdo con qué estaba acompañado- (el calamar algo duro)
Y a la derecha del plato unas alcachofas con foie y salsa de mostaza, muy buenas.
Un dentón con una ensalada de col lombarda.
Y la carne fue un solomillo de cordero relleno de morcilla. El cordero no lo probé, pero la morcilla excelente.
Dos postres:
Una naranja en diferentes texturas a la derecha y a la izquierda una tarta de queso con coco y helado de mango.
Los petit-four que acompañaban al café e infusiones
El café, bien
Y la infusión de menta natural

Bebimos un Celler Batlle 1998 de Gramona y, como sólo había una botella, completamos la comida con un champagne rosado Alfred Gratien , recomendado por Rafael -perfecto, dirigiendo la sala-. De saberlo, habría sido mejor alterar el orden, ya que el champagne estaba bastante más punzante. El Celler Batlle, excelente.

Aquí con fotos
http://felixthefox.blogspot.com.es/2014/02/las-torres.html

Tercera estrella michelin en mi cinturón.
Menú equilibrado en sabores, presentación y cantidad.
Atención muy agradable, con mucho tacto por parte de los empleados y distinción por parte de Rafa, el dueño.
Mesa muy bien presentada.
El pan es fantástico.
En conjunto, muy bien. Recomendable por el precio del menú. 50€ +IVA, no me parece para todo lo que se ofrece ninguna barbaridad.
No os lo perdáis.

Era mi primera visita a Huesca, y recomendados por un amigo fuimos a Las Torres. Elegimos el menú de temporada (50 euros más IVA). Es un menú bastante bueno teniendo en cuenta que estás en un restaurante con estrella Michelin (con lo bueno y "malo" que ello puede llegar a suponer) y lo que pagas.
Servicio atento, muy correcto, explicando los diferentes platos que conforman el menú (varios aperitivos, una crema, bacalao, taco de carne riquísimo....). Quizás los postres fueron lo más flojo en cuanto a sabor, si bien es cierto que estaban muy bien presentados.
En cuanto al vino, carta amplia, con precios asumibles. Pedimos un Ribera que por lo visto no estaba bien conservado con lo cual ni tan siquiera lo sacaron y nos recomendaron otro. Nos sacaron Viña Sastre 09 Crianza sin cargo adicional (incluido en el menú) y luego nos recomendaron un Acos 2006 de la misma bodega que, la verdad, nos decepcionó un poco a los tres, nos pareció bastante plano, quizás estaba ya en el inicio de su fase de "caída".
En cuanto al local, buena separación entre las mesas, bien climatizado, amplio, bien en este sentido.
El menú, con el vino adicional (Acos), 3 cafés y 3 gin tonics de London nº1 muy bien presentados, por 235 euros en total.
En definitiva, buen experiencia, y lugar a tener en cuenta en Huesca.

Tenía un buen recuerdo de este restaurante desde que lo visité, hace casi 10 años.Fui convencido de que iba a uno de los mejores restaurantes de Aragón, para algunos el mejor. Los comentarios previos excelentes, pero mi experiencia se acerca tanto a lo nefasto de principio a fin, que quiero pensar que fue una mala experiencia puntual. No quiero extenderme tanto como si la comida hubiera resultado satisfactoria, pero también creo comveniente comentar las cosas que nos desagradan o no cumplen nuestras expectativas. Mala experiencia de principio a fin, desde el recibimento , hasta el "cafe malo" del final. Servicio distante, de circunstancias, de aquellos que parece que si haces una segunda pregunta, te van a mirar con mala cara. Vajilla anticuada y de mala calidad, como la cubertería. Local , en mi opinión desgastado y pasado de moda, con molestias de ruidos y pasos si te instalan en la planta de abajo.Baños desatendidos, sin jabón, será que estaban de vacaciones y sin personal??? Menú mediocre,pobre, casi, de mala calidad, hasta los petit foux¡¡¡. Desatención al vino, carta hecha a mano, también desatendida, y con algún vino mal escrito. Trato de buscar algo bueno y me cuesta. Nos pusieron un segundo postre de chocolate que no cobraron, tampoco las dos copas de blanco del inicio, para adaptarse al menú aq tuve que preguntar dos veces que era. En fín, sorpresa negativa , esperaba mucho quizás, una estrella, esas cosas....

Pendiente de comentar desde mediados de septiembre. Se acababa el verano, se acababa lo bueno… Pero antes había que darse algún pequeño homenaje (uno más) Y, aprovechando que disponía de uno de los famosos cupones de comida (99 euros/2 pax) para comer en un restaurante con estrella Michelín, a coger la autovía a Huesca y allá que nos plantamos en el restaurante objeto del presente comentario.

Localización y entorno: El sitio es bastante fácil de encontrar. Muy cercano al centro/centro de Huesca (Diputación Provincial). Desde allí se llega en 5/7 minutos andando.

El entorno exterior no presenta mayor encanto, hasta que se llega a la puerta de entrada. Y ahí cambia ya radicalmente la cosa: un portalón de madera labrada magnífico, sencillamente extraordinario. El mismo nos da paso al interior del restaurante. La entrada tiene un pequeño recibidor y, de allí, se pasa a uno de los tres enclaves o espacios que tiene el restaurante: uno, en la parte alta -que no ví-, otro muy cercano al recibidor -un saloncito con 6 mesas para unas 24 pax, en el cual me ubicaron- y otro situado a la izquierda del recibidor y al lado de la cocina, en el que hay una mesa para 8 o 10 pax, ideal para una comida/cena familiar o de amigos.

En cuanto al salón en el que nos ubicaron la verdad es que es bastante difícil de definir, toques modernistas (las sillas, muy bonitas, con el respaldo en color dorado), toques naïf, (los cuadros), toques clásicos (las mesas, los techos -con vigas de madera- y el suelo). Un poco de todo para un ambiente extremadamente agradable, cálido. Muy, muy bonito. Y limpísimo.

El vajillerío -blanco, de muy variado y elegante diseño- y la mantelería se resume en una sola palabra: excelente. Manteles (y servilletas) blancos, de muy buen hilo con el bordado con el nombre del restaurante. Buenas copas y vasos de agua de color rojo que aportan un nuevo toque “chic” al conjunto de la mesa. A ello se unía que en un lado de la misma había un pequeño jarroncito adornado con albahaca fresca que resultó de lo más agradable.

Servicio y servicio del vino: Aunque en un primer instante nos tuvieron esperando dos o tres minutos, con posterioridad la cosa funcionó como un reloj. Muy profesionales, perfecta explicación de los platos y un muy buen servicio. Excelente la transición entre plato y plato: sin prisas y sin pausas. Servicio del agua (lunares) y del vino muy bueno. Varios vinos a elegir en menú (preferentemente aragoneses -y, en particular, del somontano-), entre los que destacaba, a mi juicio, el gran vos 2004, que fue el que pedí y que luego, por cierto, dejaron de ofrecer en las demás mesas (esto me lo sopló mi mujer).

El vino llegó un pelín caliente. Sin problemas: de inmediato una rápida cubitera (muy elegante) con hielo para que el vino estuviera en su justo punto. Perfecto el servicio del vino, que se prolongó a lo largo de toda la comida, pues no nos servimos ni una sola vez (siempre lo hizo alguien del restaurante). El vino resultó más que correcto.

Comida: Evidentemente, al ir al menú del cupón adquirido, no hubo posibilidad de mirar la carta, aunque muchos de los platos que figuraban en esta última nos los sirvieron en el menú. Y ahí empezó una comida memorable.

De primero: los aperitivos. Abundantes y variados. Presentados sobre un plato de cerámica verde, contaba con: dados de quesos con membrillo; gazpacho de fresa; bacalao en brandada recubierto de pepitas de sésamo; y dos fritos (gambita y bolita -creo recordar- de queso) presentados en su propia freidora (una muy pequeñita). Todo muy rico; empezábamos bien.

En eso que esperando el primer plato aparecen los panes, lo cual suelo comentar lo último, pero que en este caso merece una excepción, por ser, sin lugar a dudas, la mejor presentación y selección de panes que he visto nunca. Presentación: sobre un plato cuyas patas eran, a su vez, tres tenedores (genial). Los panes: de tomate, de pesto (fantástico), rústico, de queso, con aceitunas.. todos diferentes, todos de diversas formas… buff, extraordinario.

El primer plato: Ensalada de tomate rosa de Barbastro con secallons. El tomate en su punto óptimo, tres buenos trozos. Muy sencillo, pero refrescante y bien aliñado con un magnífico aceite.

El segundo: langostino -de buen tamaño- braseado al oporto y recubierto con pasta filo. Acompañado en su parte superior de una gamba roja marinada. Sensacional.

El tercero: Corvina asada. Excelente producto; excelente cocción. Otra ración generosa. Materia al poder, bien trabajada.

El último plato: solomillo de potro y minihamburguesa de potro acompañado de galleta de queso. Mejor lo segundo que lo primero, siendo el nivel del solomillo lo único que puedo decir que no estuvo a la altura de la comida ¿exceso de cocción, quizá?

Y después vinieron los postres, también a un nivel muy alto: Una bola de chocolate con sabor a colacao acompañado de una galleta de chocolate. Y, junto a ello, varios trocitos de melón infiltrado con mojito y un sorbete de esto último. Bien combinado todo. Gran equilibrio de sabores.

Y a pesar de insistir en que no queríamos cafés -también incluidos en el menú-, pues nos sacaron los petis fours: presentados en una caja de ebanistería, con diferentes aperturas y en el que se albergaban unas gominolas de fresa, unas trufas con coco, unos daditos de torrija y dos minizumos de naranja.

En fin, qué más contar: pues poco, sólo repetir el precio 50 euros/pax. Para una comida muy bien trabajada, abundante y de gran calidad. Si luego te vas a tomar un par de GT (de los buenos) a la plaza principal en la terraza de otro buen restaurante de Huesca (Lillas Pastia), pues por poco más de 60 euros un disfrute de los buenos…

Una auténtica delicia …. y una pregunta en el aire ¿para cuándo la segunda estrella a este restaurante?

Pd. Para los amigos de lo dulce: No os vayáis de Huesca sin probar el Pastel Ruso de la Pastelería Ascaso y la trenza de Almudevar.

Verdadero tesoro el que se esconde en este restaurante de Huesca, acudimos con mi pareja en la noche del Viernes 9 de Diciembre. Nos decantamos por dos menús diferentes, uno basado en la trucha y el esturión y otro de temporada, quizás algo mas creativo. A destacar que es una cocina basada en el producto y en la excelsa calidad de la materia prima aderezada con ciertas dosis de ingenio.Muchisimo producto de Km 0:ternasco,borrajas,queso...

Los aperitivos(4) fuerón comunes para los 2 menús, mención especial para la "tortilla de patata con calamar" y a la esferificación de encurtidos, ambos muy logrados, rico la sardina ¿de cubo?y correcto sin más el sushi de morcilla.

El vino escogido fue un gran vos del 2003, que se incluía en el menú, servido de forma muy profesional y sin agobios a la hora de rellenar. Acompaño de maravilla a la cena. Un acierto seguro.

De los cuatro platos(est-tru), me encanto el esturión con salsa chilindrón,muy tipica de nuestra tierra.Sabroso el tartar de trucha con un helado fabuloso de trigueros. Muy rico el esturión con borrajas aliñadas con mango y kaki que le daban un toque cítrico y dulce muy acertado y berenjena(sabia a herboristeria!!!). Buena también la otra preparacion de trucha con una excelente salsa de queso de sieso, aunque quizás le faltaba algo más al plato.

El menú de temporada aun resulto mejor, excelente el huevo relleno de atun y mucho más insulsa la cabeza(embutido). Sencilla pero riquísima la cigala con calamar, a lo mejor le faltaba alguna sorpresita(crujiente, citricos, no se...).Maravillosa la copa de foie,muy rica la merluza aunque eche en falta algún acompañamiento que acabara de rematar el plato.Muy curiosa y contundente la hamburguesa de cordero.

Los postres agunatarón el nivel de forma sorprendente,me gusto muchísimo el primero de ellos:zanahoria con queso y citricos, refrescante y diferente. Muy clasico pero sabroso el segundo de ellos, buñuelos con crema y chocolate,ligeros a pesar de todo.Culminarón una sobresaliente velada.

Para finalizar, unas infus acompañadas de petit fours, uno de ellos para enmarcar(natillas con petazatas y rovellones), delicioso el soufle de avellanas y menos logrado la gominola de limón, por último almendras garapiñadas.

El servicio cercano y muy agradable, solo un pero, no nos ofrecierón un plato que había fuera de carta, cosa que si hicierón con la mesa colindante.

En definitiva una cena "cuasi ferpecta" en Huesca.

Pd.Lo que si que hace falta es que actualicen las pagina web, sobre todo poniendo la carta y los menús.

  • Trucha

  • Esturión conchilindrón y caviar de coco

  • Aperitivos

Hoy he tenido la oportunidad de comer en Las Torres y me atrevo a decir que ha sido la vez que mejor he visto combinada la materia prima y la elaboración, la atencion eficaz y discreta el orden y el ritmo y un entorno que realza cada uno de los puntos que comento.

Dejaros recomendar. Una buena razón para pasar por Huesca.
... por cierto probar el Laus que proponen.. excelente.

Visita obligada para los buenos gourmets, al visitar Huesca.
Local exttraordinario, materias primas de primerísima calidad, cocina elaborada, buen servicio, excelente carta de vinos, buena cristalería....
En resumen: un placer para los sentidos (1 estrella Michelín), y a una relación calidad precio excelente.

Esto si que es un restaurante de primera division. Decoracion moderna, mesas separadas, servicio de mesa excelente, camareros eficaces y atentos. ¿Y la comida? Pues muy, muy bien. Pedimos un menu gastronomico (3 entrantes, pescado, carne y 2 postres) que resulto altamente satisfactorio. De los entrantes destacaria las patatas con pulpo y panceta. El pescado (una corvina con berberechos) excelente de punto y aliño. La carne (cochinillo confitado con coco) sabrosa. Postres bien.
Ademas hubo aperitivos, y dulces con el cafe. Carta de vinos muy completa en vinos aragoneses y de otas D.O. nacionales. Tomamos un Laus C 03 que tardo en abrirse, pero resulto apropiado. Precio medio por persona unos 60E. En mi opinion, una muy buena RCP.

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