Restaurante Casa Toni en San Vicente de la Sonsierra

Restaurante Casa Toni

Datos de Casa Toni
Precio Medio:
49 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.6 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.2 10
Calidad-precio:
7.4 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: La Rioja
Localidad: San Vicente de la Sonsierra
Dirección: Zumalacárregui, 27
Código postal: 26338
Tipo de cocina: De mercado, Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 38,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Cerrado Dom. noche.

Teléfono


29 Opiniones de Casa Toni

Quizás no tuvieron el día, quizás llegamos pasadas las 15h ( habíamos avisado de que lo haríamos), quizás factores que desconozco, no fue una experiencia muy agradable que digamos. Un trato malhumarado, contrariado, con prisas, donde piensas que es mejor no decir nada o no realizar puntualización alguna porque vas a generar un conflicto, en el contexto de una comida decepcionante , resume la experiencia. Particularmente la comida me pareció de un nivel bajo, en un restaurante donde me habían dicho que se comía bien, incluida la impresión de algunos de los comensales de la mesa que ya habían estado. Callos, perdiz estofada, alubias rojas..les faltaba ese día, ese punto de acierto que eleva a un guiso no digo a la excelencia, pero sí al menos a la satisfacción

Primer restaurante que visitamos en nuestra ruta por La Rioja.
Merece la pena acercarse a comer si uno está cerquita de San Vicente de la Sonsierra.
Sitio agradable con una gran limpieza y un servicio de sala magnífico.
Comimos de entrantes croquetas caseras, patatas a la riojana y Carpaccio de solomillo de ternera.
De segundo un solomillo a la plancha para compartir dos adolescentes ( lo más flojo de todo, no estaba demasiado tierno), bacalao a la riojana servidor y rodaballo al horno mi esposa.
De postre al centro de mesa una torrija caramelizada y la tarta de queso cremoso. Lo regamos todo con un Sierra Cantabria 2011 colección privada que estaba espectacular.......Aunque le faltaba botella y mejorará con uno o dos años más

Después de consultar muchos comentarios en Verema, nos decidimos por visitar este restaurante en una escapa a La Rioja.

El local ya está descrito anteriormente, pero me sorprendió el amplio espacio, además buena disposición de mesas y confortable.
Recepción correcta, nos llevaron a la mesa y nos explicaron la oferta fuera de carta.

Empezamos compartiendo dos primeros, que los trajeron ya repartidos en dos platos, las raciones son grandes, ya nos parecían mas o menos bien la 1/2 ración.
Espárragos para empezar, cumpliendo expectativas, con esa huerta no puede ser menos, venían con tres salsas, no las recuerdo exactamente, pero el protagonista es el espárrago, no necesitaba demasiados acompañamientos.

Alcachofas con jamón, pues igual que los espárragos, muy tiernas y buenas, aquí además con una salsita y jamón que si aportaban a las alcachofas.

Acierto total en los primeros.

Los segundos:

Crema de patatas a la riojana con espuma de piquillos y láminas crujientes con chorizo, no fue mi elección, pero comentaron que era una deliciosa versión de las patatas a la riojana, muy buena presentación y por lo visto buen sabor.

Mano de de cerdo rellena de hígado de pato, plato contundente, aquí con un pequeño fallo, a mi modo de ver, el foie demasiado hecho, el resto correcto.

Acabamos compartiendo un postre, pastel meloso de queso fresco, muy bueno.

Respecto a los vinos, la carta es muy amplia, basada en riojas, aunque también con presencia de otras D.O., buenas copas, el vino servido a temperatura, pedimos una botella de las pequeñas de Baigorri (13€), el servicio, digamos que el estándar.

En nuestra opinión es un buen sitio para visitar cuando estás por la zona.

Parada en San Vicente de la Sonsierra, un pueblo muy bello, para comer y visitar el castillo, con espectaculares vistas sobre el Ebro y de la Sierra Cantabria. Pareja con dos niños y necesidad de seguir viaje, de modo que desestimamos husmear la carta de vinos y bebemos una botella pequeña de crianza de Sonsierra. Así que aparcamos el capítulo de vinos.
Para los niños: comparten una ración de patatas a la riojana y una de croquetas. Las patatas las probamos los padres, claro, y merecen una mención: estupendas.
Los padres compartimos dos ensaladas, una de tomate con jamón de jabugo y otra de "láminas de bacalao en ensalada con mango, gelleé de albahaca y aceite de perejil". La ensalada de láminas de bacalao que abre la comida es fresca y rica, siendo el aceite de perejil apenas decorativo, ¿qué aporta? . Presenta un defecto en mi opinión, y es que está sosa. Resulta un poco insípida.
De la ensalada de jamón y tomate hay que decir dos cosas: una, que está muy rica, aunque el jamón está cortado a máquina y probablemente pide el corte a cuchillo; dos, que las medias raciones son no ya generosas, sino descomunales. Esa cantidad de ensalada para media ración yo no la percibo como un rasgo de generosidad en las raciones, sino de desmesura. Devalúa la calidad. Se ve esa ensalada y se piensa: no voy a poder con el segundo.
Como se hablaba en este espacio en buenos términos del cordero a baja temperatura nos decidimos por él. El plato se presenta con una monotonía cromática que lo devalúa: visualmente no resulta tan atractivo como debiera. El objetivo de este cordero parece ser expresar las cualidades de esta carne sin apenas interferencia: posee sabor y lo que es mas importante, textura, y responde bien al proceso, pero queda levemente gelatinoso. Y de nuevo se ha dejado de lado la sal, y desde luego se ha hecho a posta. La propuesta resulta tímida, como escondida tras un velo, y no acaba de brillar. Hay cierta pretensión de delicadeza que frena y se hace evidente en el cuscús; es un convidado mudo.
El postre está al alcance de Pantagruel y sus descendientes: nosotros ni miramos la carta.
La atención francamente correcta, comenzando por la jefa de la sala. Las instalaciones estupendas, insólitas en relación a un pueblo de arquitecturas y trazados casi medievales.
Creo que con un poco de atrevimiento con los sabores y reduciendo la enormidad de las raciones, Casa Toni saldría ganando mucho, pero desde luego es una referencia indiscutible para quienes se encuentren por esa zona de La Rioja.
Resto de la factura la comida de los niños, pues contamina la cuenta.

  • Cordero a baja temperatura

    Cordero a baja temperatura

  • Ensalada de jabugo y tomate

    Ensalada de jabugo y tomate

Siguiendo la ruta establecida y dejando atrás Euskadi iniciamos nuestro periplo riojano haciendo parada en San Vicente de la Sonsierra para comer, previa visita al pueblo y su bello castillo.

Local descrito perfectamente por los compañeros en los comentarios previos. Sensación de amplitud dominante, bastante elegante. Selección musical algo arriesgada, a veces estridente.

Una vez acomodados pedimos a la carta pues no había ningún tipo de menú conformado tipo degustación o similar. Nos decidimos por dos entrantes a compartir y un principal cada uno. Se nos sugiere la posibilidad de emplatado individual de algunos entrantes. Sin objeción.

La cosa quedó así:

Láminas de Bacalao en Ensalada con Mango, Gellée de Albahaca y Aceite de Perejil. Buena y vistosa combinación de elementos en el plato. Frescura.

Crema de Patatas a la Riojana con Espuma de Piquillos y Láminas Crujientes de Chorizo. Afamada versión de la casa de un clásico local. Mucho sabor y acertadas texturas que convierten al plato en imprescindible. Merecido.

Muslitos y Pechugas de Codorniz con Foie y Hongos en Salsa de Martini. Fue mi elección. Correcta ejecución del producto y salsa aunque sin marcado enganche final en boca. Subjetivo.

Cordero a Baja Temperatura con Salsa de Miel y Cous-Cous. Cocinado durante 24 h a 63º. Tan solo lo probé pero puedo dar fe de que exhibía un sabor de potencia marcada con un rico acompañamiento. Robusto.

Buenas raciones. No llegamos al postre.

El pan a elegir entre tres o cuatro opciones, correcto.

Para beber, estando de ruta, la consabida botella de agua.

Un café para terminar.

Hasta aquí, lo que podía haber sido una satisfactoria experiencia se tornó en un amargo e incomprensible final al comentarle a la camarera que en vez de un suplemento me había cobrado un plato de más por error.

Sin atender mis explicaciones, sin mirar la factura donde le señalo el equívoco, me la arrebata de las manos, me deja con la palabra en la boca, me dice que ahora vuelve y que me quita ese suplemento. Atónito me quedo mientras veo que se aleja realizando aspavientos. Al rato, vuelve reconociendo que había un error en la cuenta pues en vez del dichoso suplemento había cobrado un plato entero y que nos exoneraba del mismo finalmente.

Así pues, con sentimiento de víctima de la cerrazón y el prejuicio, nos levantamos con unas cuantas e inmerecidas palpitaciones de más, producto de un inexplicable final. Lógicamente, como propina quedó el eximido suplemento… por cierto, no advertido previamente.

  • Cordero a Baja Temperatura con Salsa de Miel y Cous-Cous

    Cordero a Baja Temperatura con Salsa de Miel y Cous-Cous

  • Crema de Patatas a la Riojana con Espuma de Piquillos y Láminas Crujientes de Chorizo

    Crema de Patatas a la Riojana con Espuma de Piquillos y Láminas Crujientes de Chorizo

  • Láminas de Bacalao en Ensalada con Mango, Gellée de Albahaca y Aceite de Perejil

    Láminas de Bacalao en Ensalada con Mango, Gellée de Albahaca y Aceite de Perejil

Curios restaurante en el centro de San Vicente de la Sonsierra, llama la atención una calle sllena de casas señoriales de piedra y la decoración del local, peculiar.
Mezcla comida casera de siempre (manitas, callos, patatas..) con estos mismos elementos cocinados con cierta innovación o forma de presentación
4 comensales, compartimos primeros:
Un aperitivo de la casa a base de crema de remolacha con aceite
- Carpaccio de gambas, trufa, foie y avellanas (demasiado especiado o condimentado)
-Callos de bacalao con alcachofas (muy rico)
-Patatas a la Riojana a lo tradicional y a lo "moderno"

De segundo, tomé Muslitos y pechugitas de codorniz (rico, sin más alardes). Probe las manitas con callos y estaban realemnete buenas Tb sirvieron vieiras con sus callos y spaguettis de mar (no me agardó especialemente).

Postres: Pastel caliente con helado de avellana (muy acertado el pastelito)
Helado de vino tinto (muy rico y digestivo)
Pastel meloso con queso y galleta (no me convencio)

Bebimos 3 botellas, un Predicado 08, Almirez 08 y una Cuva del Contador 08 (sobresaliente. Carta con mucho Rioja como es normal allí. Faltan muchos vinos de la carta, visite un rato la bodega antes de comer y vi que en la carta tenian muchos vinos que no iba a poder tomar pues no los veia y asi fue al pedirlos. Me llamo la atencion que de algunos vinos (muy buenos) tenian muchas botellas pero de añadas muy muy antiguas, seran dificiles de sacar, pena
Cafes
Cuenta de 300 euros

Hacía ya 7 u 8 años que no visitaba este restaurante, y como no tenía mal recuerdo, hemos vuelto a comer en él. La decoración ha cambiado y mejorado considerablemente, no así otros apartados, como la mala organización del servicio de sala, que sigue como antes, o la carta, que mantiene muchas de sus propuestas. Respecto al tema del servicio, éste no es del nivel que corresponde a un local que se supone es uno de los mejores de La Rioja. El personal es amable y voluntarioso, pero los despistes son continuos: la carta de vinos nos la traen cuando ya se estaban sirviendo los entrantes, los segundos nos lo traen a destiempo, con demasiados minutos de diferencia entre unos y otros, la salsa de uno de los platos no la traen hasta que les recordamos que nos falta y, como colofón, en la cajita en la que te traen la cuenta aparece, junto con la nuestra, la cuenta y ¡la propina! de otra mesa (increible). Respecto a su cocina, tiene un buen nivel, pero hay detalles, que luego comentaré, que podrían mejorar sin mucho esfuerzo. Pedimos lo siguiente:
- Crema de patatas a la riojana con espuma de piquillos: es uno de sus platos más emblemáticos, y está muy bueno. La cantidad servida es algo exagerada (se supone que es un primer plato y que luego vas a comer, al menos, un segundo y un postre), y aunque a nadie obligan a acabarse el plato, la estética de éste ganaría muchos enteros reduciendo la ración.
- Sopa de guisantes a la menta con ravioli de tocino y langostinos: exquisito, aunque hubiera sido deseable que a los langostinos, que aparecían abiertos a la mitad, les hubieran retirado el intestino, que quedaba muy visible.
- Bacalao a la brasa con cebolla confitada: nos gustó el pescado, en su punto y de enormes láminas. El acompañamiento nos dejó algo indiferentes.
- Papada de cerdo confitada con cigalas sobre crema de mango: el plato que menos nos gustó. Le sobra toda la lechuga, que ocupa la mitad del plato. El precio, 24€, no se corresponde con lo servido.
- Torrija caramelizada con crema y helado de arroz con leche: excelente, aunque hay que mencionar que parte del pan estaba sin empapar del todo de leche. A pesar de ello, volvería a pedirla, pues la torrija es un postre al que le perdono todo.
- Pastel caliente de chocolate con especias: muy bueno.
El apartado del vino está muy bien llevado en este restaurante. Su carta es amplia, y aunque centrada en los riojas, aparecen también muchas referencias de otras denominaciones. Los precios, además, son competitivos.

Después de la recomandeble visita al Museo del Vino en Briones y a 4 kms. de esta población (5 minutos en coche) nos acercamos hasta San Vicente de la Sonsierra para comer en este buen restaurante.

Restaurante que combina lo clásico (patatas riojana, menestra de verdura,cordero lechal, etc..) con toques modernos, extensa carta de Riojas (bebimos Sierra Cantabria crianza a 15 €). Postres excelentes pero un pelín subidos de precio (8€). 2 Gin-tonics de London por cabeza a 7,5€.

Exterior e interior del local, carta clasica y carta moderna expresan su vocación de orientarse al mercado. La decoración interior choca con el aspecto exterior sin romper nada.
Yo prefiero la cocina clásica y aquí saben interpretarla. Patatas a la riojana perfectas y manos de cerdo en su punto. La carta de vinos prima obviamente los riojas y su precio es muy razonable.
Se trata de un restaurante muy aconsejable que ofrece un servicio amable, a veces con más ilusión que eficacia.

Casi 7 años después de primera visita vuelvo con unos cuantos asistentes al Encuentro de Foreros para encontrarme con un local remozado, con decoración moderna, de muy buen gusto, mobiliario cómodo y mesas con amplia separación. La cocina -obviamente- ha evolucionado pero sigue manteniendo ese carácter moderno muy bien pensado en el que se respetan la tradición y se reinventa con cordura. Disfruté especialmente en los aperitivos de la cuajada de Guisantes y en los entrantes de una revisión de unos de los platos que me impactó en mi primera visita, la revisión de las patatas a la riojana, presentada como una cremita, con una espuma de piquillos, laminitas crujientes de chorizo y un toque de pimiento caramelizado. Excelentes también lo muslitos y pechugas de codorniz y muy bien pergeñado el helado de vino tinto. Servicio atento y dispuesto que apenas daban a basto con nuestros requerimientos de copas.. pero siempre simpáticas y atentas... Es más que sorprendente encontrar un restaurante de este nivel en un pueblecito tan pequeño. El precio es sin vino.

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