Restaurante Arbola-Gaña (Museo de Bellas Artes) en Bilbao

Restaurante Arbola-Gaña (Museo de Bellas Artes)

Datos de Arbola-Gaña (Museo de Bellas Artes)
Precio Medio:
60 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
7.3 10
Entorno:
6.0 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Vizcaya/Bizkaia
Localidad: Bilbao
Dirección: Alda. Conde Arteche
Código postal: 48009
Tipo de cocina: Manchega
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


11 Opiniones de Arbola-Gaña (Museo de Bellas Artes)

No las teníamos todas con nosotros. Sabíamos que hoy era un día complicado para bajar a Bilbo. Santo Tomás. Pero suponemos que la inmensa mayoría de la gente para estas horas ya se habrá marchado.
Pues no acertamos del todo. Por la zona del Arenal, la Plaza Nueva y el Casco Viejo, es difícil andar. Eso sí, la media de edad es considerablemente inferior a la nuestra. Miles y miles de adolescentes con sus botellas de sidra han tomado esta fecha como día de…..¿soltura?.
Así que tras un pequeño paseo para ver el ambiente, nos alejamos hacia zonas más tranquilas a tomarnos un txakoli y hacer tiempo hasta la hora de cenar.
El restaurante Arbolagaña se encuetra situado en la parte superior del Museo de Bellas Artes de la capital. Junto al Parque de Doña Casilda, uno de los pulmones de Bilbao.
La verdad es que las vistas desde su terraza son impresionantes y sobre todo ahora, los majestuosos “plátanos” (acer platanoides) han perdido totalmente las hojas y ello permite poder apreciar con más nitidez innumerables edificios emblemáticos.
Yo soy de noche, a mi me parecen mucho más bonitas las ciudades con sus luces y hoy la luna, con el cielo despejado, ilumina también el entorno.
Al llegar comprobamos que en cada mesa tenemos colocada una flor de navidad, de buen tamaño, que da un toque muy alegre al local.
Las mesas están bien vestidas, con buena vajilla, buena cristalería y cubertería que se cambia en cada plato.
Ya lo hemos visitado en más de una ocasión y sabemos que aquí se come bien. Dudamos entre la carta y el menú degustación pues contiene casi todas las cosas que tenemos en mente además de alguna otra cosa a mayores. Así que tras preguntar si va a ser demasiado y decirnos que no, nos decidimos por él.
De entrada nos propones un par de panes a elegir. Mi compi se decide por el de trigo y yo, que en cuanto lo veo me puede, me quedo con el de maiz. Para mi es casi un bizcocho. Ambos crujientes y con buena miga.
Para acompañar la cena, nos vamos a por un Albariño, concretamente de sus vinos recomendados, hoy le toca el turno a un Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2011. Esperaba yo más de este vino. No se os ocurra pensar que está malo, no. Pero no me ha enamorado precisamente.
Nariz muy poco potente. Fruta madura. Acidez correcta, sin más. Los he tomado más ricos y no es un blanco barato. Tal vez tengamos que esperar un par de años para que nos diga más cosas……..
O quizás sea que no tengo yo el paladar adecuado a estos vinos.

Comenzamos con el festín en forma de Bombón de morcilla de puerros de Mungia y pimientos. Un par de bolas de una crema de morcilla de sabor exquisito cubiertas por un crujiente que preparan un conjunto apoteósico de explosión en boca. Es de los de cerrar los ojos y disfrutar. Un plato a tener muy en cuenta, un comienzo estupendo para lo que viene que no le ha andado a la zaga precisamente. Además cuatro pequeños pimientos de una calidad superior, todo carne, sin nada de “gabardina”, ayudan aún más a completar semejante plato.
Le llega el turno ahora al Tomate-Tomate (pelado, vaciado y relleno de un salmorejo al aceite de tomatera suave con lacado de aceitunas negras). La nariz es con lo que comienzas a disfrutar de este plato. El tomate tiene una “carne” compacta. No sabe uno muy bien como se consigue eso. El relleno de salmorejo está riquísimo. Y el aceite base, con los trozos de sal gorda, invitan a dejar el plato tan limpio que practicamente no necesita pasar por fregadera.
El primero ha sido sublime, éste no se le queda muy lejos. Estamos disfrutando como niños.
Revuelto de hongos sin huevo servido en su propia cáscara. Presentado en una taza de café. Es una crema semi-líquida. Parece que son trozos de hongo cuando en realidad es como una gelatina de hongo. Sabroso.
Si cierras los ojos es realmente un revuelto con yema. Sabe exactamente igual pero a la vista nada tiene que ver. No me preocupa lo que parece, me agrada lo que veo y más me agrada lo que siento.Como el menú degustación lleva dos carnes, les pedimos si podemos cambiar una de ellas por pescado y sin problemas.
Merluza a la brasa con sus verduritas. Un estupendo trozo de pescado, con el punto ideal. Aquí también la nariz nada más colocarlo en la mesa nos indica que vamos a disfrutar con él.
Mucho sabor, algo así con este pescado no es tan sencillo de conseguir pero lo han hecho. La piel tostada y los trozos de puerro y espágarros trigueros acompañan de maravilla al plato.
Al recoger todos y cada uno de los platos, la amable camarera que nos ha atendido nos ha preguntado por el resultado. Yo le he dicho que hoy en cocina tienen el día perfecto. No sabemos con qué quedarnos. Todo al mismo nivel. Producto, sabor, aroma………
Llegamos al plato de carne. Con un nombre largo y que yo al leer la carta ya había decidido pedirlo. Albondiguillas de ciervo y papada ibérica con angulas de monte en un guisote a la antigua. Cuatro bolas de carne fina, jugosa, sabrosa. Son de bocado pero yo he preferido dividirlas en dos para pasar más rato con el plato. Las setas con sabor a monte, a tierra húmeda. Y el jugo…….. eso está reducido sin prisas. Tiene un sabor de quitarte la txapela, exquisito. Son salsas en las que se nota el mimo.
Suelo decir yo que el postre es algo que marca muchísimo una jamada. Si no ha sido nada del otro mundo, puede salvarla, si ha sido como hoy algo impresionante, puede hundirla pero ya imaginaba yo que después de lo degustado no iba a defraudar.
Presentados ambos en el mismo plato, por un lado Ruso de mojito y coco con escarcha de limón y por el otro Cremoso de tarta de arroz y violetas.
Todo rico, todo dulce sin empalagar. Es un buen balet, ninguno de los miembros lleva mal el paso. Lo uno eleva aún más al compañero.
Son ya muchos los restaurantes que uno lleva a sus espaldas, no es tan fácil que consigan emocionarme, como muy bien en muchos sitios. Pero salir como hoy es ya más complicado. Igual hoy todos los astros estaban bien situados, en perfecta armonía. O tal vez es que aquí sepan cocinar como es menester.
He vuelto a echar en falta hoy el 9 como nota para la comida.
El precio del menú son 45e más IVA y el vino 29e.
Un rico cafecito, un cigarrito en esa terraza en la que con buena temperatura se tiene que cenar de maravilla y nos despedimos sabiendo que a este volvemos, sin duda alguna.
Si queréis ver las fotos: http://gastiondo.blogspot.com.es/

Ya son varias las veces que hemos ido a este estupendo restaurante. Esta vez toco en grupo, empiezas con una mesa junto a las cristaleras con esas vistas, que pocos sitios tienen. La carta era nueva y nos decidimos por el menu degustacion que esta muy muy bueno, super completo, de cantidad mejor que bien y de precio al igual que en otras ocasiones muy ajustado teniendo en cuenta la calidad y la cantidad. Al terminar y tomando el cafe en esa terraza todos comentamos que la carta que acaban de estrenar es muy sugerente asi que repetiremos seguro.

Coincidiendo un tanto con la anterior valoración en cuanto al provecho que podía sacarse a un local en un sitio maravilloso, con unas vistas excelentes, una terraza preciosa.
Las mesas de buen tamaño, suficiente espacio entre ellas, un tanto desangeladas y con unas sillas que necesitan un recambio.
Servicio atento, sin caer en demasiadas simpatías pero muy correcto.
Ofrecen un menú degustación a 45e más iva y vino pero se nos hacía demasiado largo para una cena así que nos hemos decidido por cenar a la carta.
Carta de vinos corta con unas recomendaciones por las cuales nos hemos guiado y nos hemos decantado por un Cepas Vellas, Albariño Do Ferreiro me ha parecido un señor vino. Muy frutal en nariz, brillante de color, fresquísimo, entrada sabrosa y una acidez mucho más que correcta. Uno de los mejores que he probado nunca. 28 euros la botella que no es mal precio.
Te ofrecen a elegir unos panes exquisitos, uno de cereales y uno de maiz, del amarillo, del que recuerda casi a un bizkotxo. Ricos de ganas, un problema para mi: me los como todos.
Ensalada de antxoas, pan de tomate al momento y queso viejo emplatada individualmente. Con una base de salmorejo, unas buenas antxoas y un remate de queso. Lo verde estaba muy conseguido y el conjunto hacía buenos honores. Una señora ensalada. Sí señor.
Mi chica ha pedido una Lubina con verduritas buen trozo de lo que ha tenido que ser una lubina difícil de pescar, de buen tamaño. El punto del pescado perfecto. Carne jugosa, piel muy crujiente. El acompañamiento muy conseguido a su vez. Un plato destacable.
Yo en cuanto lo he leído, no lo he dudado ni un momento.
Manitas, morros y codillo de ibérico con un toque de bizkaina ¿un toque?, no señor, una melodía entera. Un par de trozos de forma redondeada, buena ración. Esa gelatina que me encanta. La salsa..... no sé ni qué decir. El plato pasará por el lavavajillas por obligación que no por necesidad. Un diez para el cocinero y un saludo al "marrano" que nos ha permitido disfrutar así.
Los postres sugerentes pero le hemos preguntado al camarero que si estuviese él sentado en mi lugar que por cual se decantaria.
Chocolate en cinco texturas hummmmmmmmm. Esto es un postre y lo demás es cuento. La foto lo dice todo. Muy goloso pero sin empalagar. El negro con el blanco hace un gris perfecto. Excelente.
Helado de vinagre, tosta de idiazabal y coulis de jengibre otro acierto. La tosta con un sabor potentísimo a queso viejo pero el helado era su acompañante perfecto. Una pareja que no está abocada al divorcio.
Exquisito postre para culminar una cena de aplaudir.
Un rico cortao y un PX de cuyo nombre no he sido capaz de acordarme. Era de los viejos pero no me ha enamorado. No tenían nada más para elegir.
Pues desde luego una cocina de buena categoría y la verdad es que sí deberían darle un toque más moderno o al menos más vistoso a un señor local que puede dar mucho jugo.

  • Helado de vinagre y tosta de idiazabal

  • Chocolate en 5 texturas

  • Manitas y morros en bizkaina

Comenzando por lo principal y más importante, la comida, debo decir que el menú de 45 euros más IVA resulta sugerente, ajustado y refleja a la perfección la personalidad y laboriosidad del cocinero. En este momento se ofrecen unos guisantes con huevo realmente sabrosos y deliciosos, un bacalao con sus pieles reflejo de la maestría de autor con este producto y los famosos postres (dos) de helado de vinagre y crujiente de torta del casar. Además unas mollejitas y un bombón de morcilla. Y aquí termina lo mejor del restaurante junto a un servicio amable sin excesos , pero atento en genreral. El local es diáfano y luminoso, con grandes posibilidades pero no suficientemente aprovechado y utilizado. El mobiliario está anticuado a mi entender, el suelo abandonado ( incluso con áreas de polvo)y la entrada recibe al comensal con el olor del producto de turno en la parrilla. La carta de vinos es moderada en los precios pero muy corta. En definitiva y desde mi opinión, Arbola Gaña merece un mayor cuidado y desarrollo dadas las posibilidades del local y de su cocinero.

Hacia cuatro años, de mi ultima vez,aprovechando que este miércoles era fiesta, nos acercamos al museo a ver la obra de Antonio Lopez , era tanta la cola a eso de la una, que me dio por ir a ver si tenían mesa y ir después de comer y la verdad es que acertamos , pues después de la comida no había problemas para ver la exposición.

El sitio tiene buenas vistas , es amplio y sin grandes florituras,tienen varias opciones de menú,a muy buen precio , nosotros optamos por uno que tienen de 45€ +iva y vino aparte , me tome un riscal verdejo a 16€, muy bien de precio y os relato el menú, todo rico, destacaría los entrantes y los postres , el bacalao demasiado hecho,para mi, y el solomillo, era buena carne, rico, lo cambiamos , pues las mollejas de cordero en untuoso de aceite de oliva y nabo, no nos convencían.

Bombón de morcilla de puerros y piparras , muy rico y crujiente .

Huevo de pan de maíz, con arbejillas , huevo no muy hecho , envuelto en pan de maíz, los gisantillos, arbejillas, riquísimas y eso que no me van mucho los guisantes.

Lomo de bacalao, en blanco y negro , lo dicho ,para mi ,demasiado hecho , me gusto mucho las dos salsas , hechas con la gelatina de las espinas del bacalao , una sin mas, y otra con un poco de soja, muy rica las salsas .

Solomillo, por mollejitas, bien , buenas cantidades en todo, sobre todo el bacalao y la carne.

Lingote espaciado de chocolate con musgo de azafrán , al que le guste el chocolate , no tiene que perdérselo, original y muy rico.

Mixto de vinagre con teja de idiazabal y milhojas de torta del casar,dos clásicos de este restaurante, deliciosos , de hecho de las milhojas me acordaba perfectamente pues me encantaron la primera vez, dulce pero con sabor a la torta ,como debe ser,por supuesto me pedí un plato de milhojas a parte.

Combinado de 5pounds a 9€+iva , todo rico y con producto de la tierra,es un sitio no demasiado conocido y que merece la pena conocer, no digo que tenga un nivel enorme , pero es un cocinero que ,para mi, no defrauda y a un precio muy bueno.

  • Mixto de vinagre y milhojas

  • Huevo en pan de maiz

  • Bombon de morcilla

Comida rica sin mas,las copas las tuvimos ke pedir,atencion deja bastante k desear muy lenta entramos a las 21:30 y salimos a la 1,los vinos k pedias en carta no se correspondian con los k sacaban, ejemplo:pedimos un pesquera 2002 y nos sacaron 2005.no volveremos

Magnifico el atun justo marinado con zizahoris, muy buenop el pulpo con cenizass de bergamota y suculento el pichon, correctisima la relacion calidad precio y buena la carta de vinos , el servicio mas que atento

De entrada el servicio de guardarropa deja bastante que desear.La sala bien.15 minutos de espera para que trajeran la carta, el comedor no estaba ni a al mitad de aforo.Tomamos el menú degustación con Les Terrases 60€ pp.Las copas pequeñas, sin secar bien y pedimos que cambien una porque estaba rota.La comida correcta,un poco justa de temperatura.Por cierto,¿alguien cuando le ofrecen un foie pochado espera que le saquen un mi-cuit?El vino no lo sirvieron mas que la primera copa.Eso si, a las mesas de los amigos, copas grandes, se lo sirven antes aunque lleguen mas tarde y el chef sale a saludarles.

Me costó un pelín encontrar el restaurante. Soy muy despistado, desde luego, pero la entrada se encuentra camuflada tras un panel metálico en la pared, también metálica, de la cafetería del museo.
El entorno está bien, luminoso, merced a las cristaleras del salón que te permiten ver el parque y la arboleda del mismo. Como nota negativa he de decir que no hay área de fumadores y no fumadores claramente separada, lo cual hizo que mientras estaba comiendo y mientras olisqueaba de forma automática y enfermiza (como casi todos los que habitamos por webs como esta) el vino y la comida me dijera ..."y... ¿tabaco?... hmm... ah. es que hay gente fumando"
El servicio es muy amable, gente muy maja que hacen su trabajo de forma muy agradable
sin caer en ningún momento en la pesadez ni nada por el estilo.
La comida está bien. Sólo eso. Me explico. Estaba rica, pero en mi caso había siempre algo que no la hacía plenamente disfrutable y un paso grande del escalón en que digo: "Excelente!". De primero tomé una ensalada del tiempo con arenque ahumado (hablo
de memoria, creo que era arenque) con pulpa de tomate. Conseguido contraste, sin embargo
la ensalada estaba aderezada con un muy marcado sabor salado. Demasiado (pero demasiado) para mi gusto. De segundo tomé rape. He de decir que estaba en su punto justo, ni más ni menos, perfecto el punto conseguido del mismo con una carte bien prieta, no obstante la salsa sobre la que descansaba estaba, en mi opinión, pasada d

El postre, nuévamente, estaba rico, pero no sé, para mi le faltaba algo para ser realmente
destacable. Como decía antes, la comida rica en general, pero no excelente.
Con respecto al vino he de decir que las copas eran bastante razonables, lo cual es un punto a su favor. La carta no es excesivamente vistosa, pero desde luego es muy funcional y con respecto al surtido y precios pues nuévamente funcional y en el segmento medio/alto estos últimos. Nada para tirarse de los pelos ni a favor ni en contra. Otro punto a su favor es que tiene vino por copas, bueno, no muchos, el día que yo fui había uno tinto (no recuerdo el nombre) y uno blanco, en este caso Guitián que fue el que tomé, pues me pareció lo más acertado dado que iba solo y el menú que había elegido. El precio, también es razonable, rondó entre los 45 y los 50 EUR. He de decir que el menú degustación me pareció de lo más apetecible y me quedé con ganas, pero yendo solateras, me parecía un exceso.
Como resumen, es un lugar que está bien, no es de "peregrinación", pero si pasais por Bilbao y no teneis muy claro donde ir, pues este puede ser un sitio solvente, en el
que no sé si saldreis entusiasmados, pero desde luego comereis y bebereis razonablemente
bien.
Siguiendo mi costumbre, puntuaré también sobre 10, que me resulta más cómodo.

Servicio del vino: 7
Comida: 6.5
Entorno: 6.5

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