Restaurante Sadoll en Tarragona
  

Restaurante Sadoll

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Datos de Sadoll
Precio Medio:
32 €
Valoración Media:
7.5 10
Servicio del vino:
6.1 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
8.0 10
Calidad-precio:
8.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Creativa - de Autor
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 15,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos (¿?)

Teléfono

Restaurante Sadoll

16 Opiniones de Sadoll

Situado en la Part Alta de Tarragona pertenece a la asociación de restaurantes del mismo nombre. El restaurante dispone de dos salas, la de la entrada con una grandes cristaleras de estilo modernista, adecuada separación entre las mesas.
Nos decantamos por el menú de temporada con un precio de 26 € donde ofrecen ocho opciones para los primeros y otras ocho para los segundos, algunos de ellos con suplemento.
De primero pedimos parrillada de verduras de temporada con salsa romesco y terrina de foie a la sal con compota de higo, ésta con suplemento de 3 €.
Seguimos con el pescado del día , en esta ocasión pargo desespinado a la parrila acompañado de alcachofas, avellanas y parmentier de patata este plato tenía un suplemento de 6 €.
Los postres fueron tiramisú casero y un gin tonic de gelatina de tónica al cardamomo, sorbete de limón y ginebra bombay sapphire.
Una botella de agua, vino incluido en el menú, Castrell 2013 de la D.O. Conca de Barberà
Dos cafés.

En primer lugar, quede señalado que esta reseña debe retrotraerse a nuestras vacaciones en Tarragona del verano de dos mil doce. Les comprometimos al amable servicio esta recensión y aunque tardísimo, allá va...

Este recoleto restaurante se encuentra en un encantador rincón del entramado urbano de la muy bonita (y afortunadamente para el turista curioso muy "underated" ciudad antigua de Tarragona, para ser más exacto en el tortuoso entramado de la que fue judería medieval. Si ya de por sí el entorno es cautivador, no lo es menos el interiorismo de inspiración modernista del local, como veo han destacado ya otras recensiones precedentes.

Por la época, el ferragosto, el menú de verano nos invitó a degustar una ensalada de queso brie frito con compota de frutos rojos, que encontramos los dos comensales gustosa y muy bien presentada.
De principal, yo me decanté por un pescado azul de temporada, presentado de forma sobria a la vez que exquisita y esmerada. Mi acompañante se decidió, más conservadoramente, por unos escalopines de ternera correctos. Yo creo, sin embargo, que el punto fuerte son los pescados de temporada en este restaurante.

El remate fue un delicioooso postre, un hojaldre de pera con helado de chocolate. Muy fino !

El servicio de mesa fue en todo momento rápido y amable. Coincido con otros opinadores en que no había mucha concurrencia en las mesas. Claro que estamos hablando de agosto del dos mil doce y aún aporreaban los tambores más dolorosos de la crisis, ahora un tanto en sordina, aunque esto va para largo y el castigo del IVA a la hostelería es, cómo decirlo más claro, nefasto, cruel y malvado (¿¿¿han oído hablar nuestros des-Gobernantes de la existencia de la Curva de Laffer???)

Fue, en conjunto, una agradable sorpresa, que redondeó una estupenda semana vacacional en una Tarragona que no tantos turistas nacionales conocen como debieran (pareciera que nos toman la delantera los turistas rusos, y es que nos dejó verdaderamente sorprendidos la cantidad de ellos que se prodigaban, además haciendo turismo cultural con más aplicación que la proverbial de los japoneses, vaya).

La política de precios ajustada, unos 30 euros por cabeza, eso sí, no hubo capítulo de vinos, nos conformamos con dos refrescantes cervezas rubias.

volvimos tres personas a este local con ganas de encontrar lo que encontramos, pero estrañados de que no acabe de darse el despegue.
desconozco si era mal día o no...era jueves noche, pero eramos apenas tres mesas...

tienen una carta reducida pero interesante, un trato de las materias primas y un servicio, más que correcto.
una relación calidad precio también correcta...

recomendable... que sigan aguantando, pero no sé si quizás hay que moverse más, ver qué hace la competencia (o colegas de profesión), porque se ve complicado...

cocina tradicional.

Cambio de carta creo yo, para adaptarse a la crisis, un menú con varios primeros, segundos y postre, pan, agua e IVA incluidos a 25€.
A parte del menú, también tienen sugerencias, entre todo, hay platos que han desaparecido, como el carpaccio de pulpo, que nos gustaba mucho y otros nuevos.

Nos comentaban que el menú lo irán cambiando, a este lo llamaban Menú de verano, supongo que irán incluyendo o sacando platos de acuerdo a temporada del año y a los productos disponibles en cada estación.

Del menú tomamos, coca de verduras a la brasa, muy buenas verduras y buena ración y un foie-gras micuit con una compota de manzana y pan tostado, también muy bueno.

De segundos, un rape a la brasa, buen sabor, y un milhojas de ternera, berenjena y queso de cabra con una salsa y una base de arroz, bueno en su conjunto, aunque el queso predominaba en exceso para mi gusto.

En definitiva es un menú, que bien podrían ser platos de la antigua carta, por lo que la calidad no se debería resentir y las raciones son mas que suficientes.

La carta de vino y su servicio, sigue como siempre, predominio de D.O. catalanas, referencias interesantes, bien servido a temperatura en buenas copas, tomamos un Brunus (16€).

Al final practicamente llenaron, de lo cual, me alegro mucho, espero que resista.

Elegimos este restaurante, atraídos por las críticas de otros foreros.
El local es bonito en su decoración modernista con detalles art-decó, muy buen espacio entre mesas, mantelería, cubertería, cristalería de buena calidad (copas Spiegelau), si acaso la luz un poco escasa para mi gusto.
Compartimos 3 entrantes: foie caramelilzado con mermelada de higos, muy rico, pero no hay que ser tan escuetos con las tostaditas; ensalada de pulpo, para mí lo más flojo, un carpaccio con tomates cherry y ensalada variada; coca de sardinas, buena pero ración pequeña.
Los segundos ganan mucho, tanto por cantidad como por calidad: el rape soberbio, mis vieras con puré de calabaza en su punto, la brocheta de sepia con gamba excelente.
Pan sólo de una variedad (minichapatas).
Postres bien: buñuelos de chocolate, crèpe con helado de avellana.
Carta de vinos no muy extensa, con preponderancia de Montsant y Priorato. Nos enfriaron el tinto sin problema. Referencia de añadas. La carta de licores, en proporción, bastante mejor que la de vinos.
Buen café.
Una camarera bien profesional se ocupó del servicio de sala, competente y amable.
En resumen: nivel global notable, los primeros EMHO peor que los segundos, con algunos pequeños detalles a mejorar (no cuesta nada poner más tostaditas para el foie, sobre todo si los entrantes son a compartir). Los pescados excelentes, tanto en punto como en guarniciones.
Pan a mejorar (¿por qué no pan del día?).

local encantador con carta interesante y muchas posibilidades.
siguen evolucionando y siguen con muchas posibilidades, lo que indica que queda mucho por recorrer pero que se ha recorrido también una parte.

la cocina está bien, platos trabajados y elaborados con ganas de agradar, el esfuerzo se nota y se agradece.

servicio y actitud más que correctas, a veces hasta un punto de prudencia excesivo, pero siempre mejor eso que el exceso.

la calidad de los ingredientes y la lucha por no excederse en precio hace que algún plato se quede algo corto de tamaño....
servicio familiar con útiles adecuados y correctos, no sé què les falta para dar el paso más allà, pero algo falta, quizás tomar la decisión.

Sin riesgo! es acertar siempre, es ir a lo seguro. Un restaurante con gusto, sencillo pero elegante, limpio, no fumador, tranquilo, sin agobios de camareros empeñados en recoger la mesa rapido, puedes charlar, saborear la última copa de vino sin problemas. Servicio atento,quizas algo falto de profesionalidad, pero es evidente que por el precio es EXCELENTE! Cuberteria cumple de sobras con lo exigido, elegante y funcional. Presentación de platos muy buena, dan ganas de comerlos a simple vista. Menu a la carta con una RCP INCREIBLE! De primero Pasta al Pesto y de segundo ENTRECOT DE BUEY. Salsa aldente, muy buena y una salsa al pesto que sorprende por su textura y su color, es sorprendente. El entrecot muy bueno, un peso razonable y estaba hecho tal cual lo pedimos, en su punto, acompañado de una escalivada y un puré de patatas con sabor a allioli muy bueno. El vino de acompañar fue de la casa, no tengo referencias del vino porque cuando lo sirvieron no me encontraba en ese instante en la mesa. El postre TIRAMISU de la casa , increible textura en la boca, acompañado de una pequeña salsa de leche condensada y vainilla. Las cantidades de los platos sobrada para satisfacer paladares. Cafés, acompañado con el toque de la casa de un bombon de cereales recubierto de choco negro todo artesano y para finalizar y quedarte con un buen sabor de boca, una copita de PANSAL DEL CALÁS(licor dulce D.O. MONTSANT procedente del Celler de Capçanes) que lo aconsejo, sobretodo para degustar con quesos.
En definitiva ir al sadoll es acertar con la RCP. Recomendable 100%!

Fuimos a comer mi mujer y yo casi a ciegas. Cuando lleganmos el restaurante estaba vacio.
Pero nada de esto impidió que comiesemos como nunca.
Para empezar u carpaccio de pulpo, en su punto, buena textura y con sabor. Lo acompañamos de 2 pelotas de foie micuit recubiertas de kikos, curioso.
De segundo una brocheta de calamarcitos y gambas con verduritas, corretcto. Y un esplendido cochinillo con glasea de soja, miel y jengibre; un plato equilibrado y contundente.
De postre unos buñuelos rellenos de chocolate liquido con crema de naranja; muy buenos.
Tomamos un vino del montsant, un Mas Collet i agua. También dos cafés.
Y todo por 74,75 euros.
Con estos precios y esta calidad este restaurante irá a mas.
Suerte y volveremos.

Nuestra primera visita a Tarraco este año, paseo por el imponente casco antiguo, procesión y a cenar, despues de varias visitas, hemos decidido que este restaurante es nuestro favorito en Tarragona.

Empezamos con un carpaccio de pulpo con ensalada de piñones tostados, estupendo, corte finisimo y muy bien condimentado, quiza demasiado, pero para mi gusto ya estaba bien, entrante ideal que te prepara para el plato principal.
Y tambien un foie rostido con fresas al balsamico, servido sobre unos trozos de pan frito, fantastico, muy bien elaborado y buena materia prima.

Los segundos:
- Volvió a la carta el rabo de buey, de cabeza a por el, esta vez servido con peras, berenjenas y ciruelas, servido como un flan y atado con una tira de berenjena, me volvio a encantar, carne muy tierna, estupenda con la berenjena, en la base un poco de pure. Genial
- El otro segundo tambien fue de repeticion, espalda de cordero jugo de coccion y toque de mostaza, la misma presentacion que el rabo de buey, tambien con el pure abajo, carne gustosa, aunque se veian los granos de mostaza, en el sabor no se apreciaba, yo hubiera preferido un poco mas de presencia de la mostaza.

Postres: buñuelos rellenos de chocolate liquido con crema de naranja, brutal, si vais hay que pedirlo y tambien un coulant, simplemente correcto.

Vino: Artadi Viñas de Gain 2007 (19,5€), a temperatura, buenas copas, el servicio no ha cambiado y en la carta siguen dominando las D.O catalanas.

Mantienen al personal desde la primera vez que fui, y a mi eso me da confianza. El servicio sigue siendo bueno.

Los cafes prescindibles, la verdad

Hace algunos días estuvimos paseando por el casco viejo de la ciudad de Tarragona y nos encontramos con un restaurante muy cuco que ofrecían un menú de foie-gras, a nosotros nos encanta en foie gras y no nos lo pensamos dos veces.
Además el menú era muy apetecible, de entrante foie-gras micuit caramelizado con compota de ruibarbo, seguido de una ensalada con fresas, carpaccio de pato y el ingrediente principal. De segundo suprema de merluza con berenjena y manzana con salsa de foie y después de esto pluma de cerdo ibérico con salteado de verduritas y escalope de foie-gras pôelé.
De postre un mini mojito digestivo y para rematar la velada tiramisú.
Para beber nos aconsejaron un vino blanco y nos ofrecieron un Castell del Remei Oda, que nos gusto mucho.
El servicio fue muy correcto y eso que el restaurante estaba a tope.
Nos gusto mucho seguro que repetimos y lo aconsejamos a todos.

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