Restaurante Lafayette

10
Datos de Lafayette
Precio Medio:
55 €
Valoración Media:
8.1 10
Servicio del vino:
9.0 10
Comida:
8.4 10
Entorno:
7.3 10
Calidad-precio:
7.9 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Francesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 42,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Domingos y Lunes & Martes Noche

Teléfono


10 Opiniones de Lafayette

Tercera visita a LAFAYETTE, en esta ocasión nos sorprende no ser recibidos por Sébastien Leparoux en su fantástica labor de maître-sommelier, por el motivo que sea, el anterior responsable de cocina ha dejado el proyecto y el propio Sébastien se encarga de los fogones... Este hecho no supone variación alguna en la fantástica propuesta que se ofrece.

En está ocasión, nos decantamos de inicio por dos tartares (los bordan todos): “Tartar de trucha, aguacate, jengibre, soja, guindilla y tomate” y “Steak tartar”, este segundo que era novedad para nosotros: excelso.

Y como principales: “Solomillo de vaca” y “Lomo de ciervo”, con un trabajo y tratamiento digno de probar. Muy bien los dos.

En materia de vino, por supuesto nos dejamos recomendar, y solicitamos algún Pinot Noir de calidad, el joven maître-sommelier nos propone COTEAUX BOURGUIGNONS «CORVÉE DE L'ÉGLISE»​, un borgoña 100% Pinot Noir de cepas de 30 a 45 años y 12 meses de crianza de la Bodega Henri Richard 

Fantástico restaurante, muy recomendable para una comida sin prisas y con estilo.

Vuelta al mejor restaurante del barrio (LAS TABLAS), para disfrutar de una extraordinaria cocina francesa, confirmamos las mismas impresiones de la anterior visita.

Compruebo que la valoración anterior por el servicio del vino tal vez sea excesiva (10), es cierto que los vinos son solo de origen francés y los conocimientos de Sébastien son perfectos para adecuarlos a cada una de las necesidades, en cualquier caso, gracias a la buena tónica general del restaurante lo mantengo.

Como aperitivos: “gazpacho de remolacha” (muy bueno) y “tostada de pate oca“. Correctos. La mantequilla como en la anterior visita extraordinaria. Muy buen servicio de pan (de calidad).

Para compartir un “tartar de trucha, aguacate, jengibre, guindillas y tomate”, la trucha reposaba sobre una muy suave crema de aguacate, estando todo el conjunto algo picante (no excesivo), en líneas generales muy bien elaborado y aderezado. De cantidad muy bien.

Como principales, un plato típico de pescadores del sur de Francia (Provenza) “bouillabaisse con rouille“, una sopa de pescado con pan tostado para untar en rouille (crema de mejillones). La bouillabaisse es potentísimo caldo “pelado” a base de pescado (con cocción de 20 horas) acompañado de lubina y cigalas (perfectamente cocinadas). Elaboración muy buena y sabrosa (yo habría servido el caldo más caliente por poner algún pero).

Y un muy recomendable “solomillo de ciervo”, con guarnición de “verduras de temporada a la plancha”. Soberbia elaboración (perfecto de punto) para una muy sabrosa carne. Fantástico.

Cerveza Kronenbourg de barril, agua de calidad y copa de vino Chateau Lafont Fourcat (D.O. Burdeos), un vino tinto que sorprendentemente no tiene barrica (75% merlot, 20% Cabernet Sauvignon y 5% de Malbec). Muy bueno (por supuesto a temperatura francesa) y servido en un servicio de copas extraordinario, dignas de ver.

Hace unas fechas me comentaron, para mi sorpresa, de la existencia de un restaurante francés en mi barrio (“Las Tablas”), zona norte de la capital, que había sido galardonado en el año 2014 con un “SOL” por la Guía Repsol.

El restaurante LAFAYETTE ocupa un espacio para no más de 16-18 comensales con una decoración moderna y con estilo. De acuerdo con la web del restaurante, el equipo de LAFAYETTE está formado en exclusiva por Sébastien Leparoux, excelente labor en sala y de conocimientos en vinos franceses (no hay otra posibilidad), y en los fogones por Vincent Huber.

Como aperitivo “puntas de navaja en salsa verde” y “dado de guiso de caza con lamina de rábano” muy buenos, y una excelente (y perfecta) bola de mantequilla para acompañar al excelente servicio de pan.

El menú incluye un LAFAYETTE un “Menu table d´hôte” (35€) en el que se puede elegir entre una de las 3 propuestas para primer y segundo plato con postre. Sébastien nos informa que podemos modificar el mismo sin problemas, la elección como primeros son:

“Milhojas de buey de mar, apio, manzana Granny Smith, mayonesa suave de cítricos” y “Brandada de bacalao y sus lasquitas” (este último de la carta).

El primero es excelente, fusión de sabores para una excelente presentación en el que la mayonesa une y combina a la perfección. El segundo más clásico, muy bueno pero sin llegar a la excelencia de las milhojas.

Continuamos con “Filete de caballa “bleue”, verduras a la plancha” y “Gigot de cordero de 7 horas, coulis de pimiento rojo”, ambos del menú. El primero muy bueno, en presentación y tratamiento de producto, realmente me encanto. El filete de caballa va acompañado por verduritas hervidas o en forma de crema o puré. El segundo, igualmente excelente, perfecto tratamiento de producto.

Para la selección del vino requerimos la ayuda de Sébastien, el cual tras preguntarnos por nuestros gustos nos presenta “In Extremis" 2005 (35 €), todos los vinos son decantados y oxiginados con estilo y cuidado.

“In Extremis” es un vino de Garnacha y Syrah con 12 meses en barrica de roble de la bodega Château D'Agel (Languedoc), bodega ubicada en la AOC Minervois en Languedoc, al pie de los Montes Negro y el Causse de Saint-Jean-de-Minervois. Muy bueno (a temperatura francesa, un pelín caliente para mi).

Excelente recomendación y magnifica velada para disfrutar de la cocina francesa.

Muchos restaurantes en Madrid deberían seguir la línea de Lafayette.Materia prima excelente,cocina clásica francesa con algùn toque de modernidad y algún guiño de fusión,servicio amabilísimo y muy eficaz,bodega deslumbrante y todo ello a unos PRECIOS inigualables en los tiempos que corren.

Los artífices de que Lafayette tenga ya(por fin)un nombre en la restauración madrileña son Sebastian Leparoux y Vincent Hubert.El primero,un gran jefe de sala y un excepcional sumiller,el segundo un pastelero de oficio que se ha convertido en un cocinero de altura.

La sala,pequeña(apenas siete mesas) pero decorada con mucho gusto,clásica sin caer en barroquismos.
La mesa muy bien vestida,con unas preciosas copas Bormioli.

Cena para cuatro.Para empezar dos aperitivos para cada comensal:mantequilla francesa con pan y una crema caliente muy reconfortante.

Siguiendo las recomendaciones de Sebastian,tomamos unas ostras de Normandía,muy suaves y delicadas.Dos por comensal.Como todos los entrantes,vienen en platos individuales y te cobran el precio de una ración.

Continuamos,con un carpaccio de langostino marinado a la mostaza antigua.Un clásico de la casa.Un plato barroco en presentación pero que convence por la excelente materia prima y el toque original de la mostaza.

Como platos principales optamos por dos corvinas a la plancha para la parte femenina de la mesa.Medallones de rape con rissotto de colmenillas y una presa ibérica con lombarda para nosotros.
El punto de los pescados perfectos,la carne tersa,sabrosa,magnífica.En cuanto a las cantidades,propias de otra época.Por ejemplo,la presa ibérica aparece en el plato en dos enormes(y digo enormes) piezas junto con un baul con tapa en el que se esconde la lombarda.Menos mal que tengo buen saque...

Los postres,una excelente tarta de limón merengada y una tarta tatín con helado de crema,un poco pesada para mí gusto.

Poseen varios tipos de pan,todos buenísimos,destacando el de cerveza.

Mención aparte merece el servicio,la bodega y el servicio del vino.El servicio de mesa,cercano y eficaz.Y es el momento de hablar del gran Sebastian Leparoux.Personaje interesantísimo.dirige la sala con una profesionalidad y una cercanía(con un acento francés muy divertido) que hace sentir al comensal como en su casa.,
Tomamos cuatro copas de champagne Gimmonet-Gonet.Luego le pedimos que nos aconsejara un vino blanco.La carta la tiene ordenada por precios,con joyas sobre todo francesas a precios muy competitivos.Directamente nos preguntó cual era nuestro presupuesto y le dijimos que sobre 35 E(creemos que por ese precio se pueden probar excelentes vinos).Nos trajo un chardonnay de Borgoña de la zona de Clessé,un Quintaine 2007 Macon-Village.Complejo,intenso,con cuerpo,diferente...¡BUENISIMO!.Nos lo decantó y lo sirvió a temperatura ambiente,huyendo de enfriarlo.
Para la carne,por copas me ofreció un vino del Ródano,combinación de garnacha y Syrah del que,perdonádme,no recuerdo el nombre.Me gustó pero que quedó eclipsado por el maravilloso Borgoña.

Todo esto por 59 E por cabeza.Precios incomparables.

En definitiva,aunque es díficil de encontrar si no tiras de Gps,en Lafayette se disfruta de una experiencia gastronómica de altura con una relación calidad-precio sin rival en Madrid y alrededores.

Continuamos

Comida de trabajo para dos personas. Reserva el dia anterior. Nos perdemos al no llevar GPS. Recomiendo documentarse bien sobre la situacion ya que es un barrio nuevo de Madrid poco conocido. Por lo demas bien ubicado, en un local agradable y sin problemas de aparcamiento. La sala intima, bien decorada con unas 8 mesas que se llenaron. Las mesas juntas pero hay intimidad en las conversaciones. Nos recibe un camarero extranjero muy correcto y al poco tiempo nos viene a atender el dueño (creo) que hace de sumiller y maitre. Servicio, como tal solo esta el camarero pero al tratarse de un local pequeño no hay problema. Le pedimos al sumiller que nos aconseje un vino frances teniendo en cuenta que nuestros gustos son vinos con cuerpo, portentes alejados de los pinot noir de Borgoña. Nos dijo que traeria uno de Cotes de Rhone sobre 30 € ( fueron 27 €... y que maravilla de vino ¡¡¡¡). Bien servido y fantastico. En cuanto a los platos compratimos unos entrantes que venian emplatados por separado desde la cocina. La cantidad de comida fue tal que no pudimos pedir postre y habiran comido sin problema 3 personas.
Entrantes:
- Ensalada de temporada: mezclum de lechugas con tomate confitado, pollo, boletus y canape de queso de cabra. Muy buena
- Flammiches de puerros: una pasta brick con una crema de queso y puerros gratinada acompañada de lascas de bacalao: sensacional

Con esto yo habria dado por terminada la comida.
Como segundo plato pedimos lo mismo los dos comensales:
- Rape sobre rissoto de colmenillas. Exquisito pero no lo pude terminar.

Cafés con detalle de 2 bocaditos de crema.

Todo 125 €.
En resumen , para repetir midiendo cantidades. La carta es corta pero los platos que circulaban tenian todos un aspecto magnifico. El local es de lo mas agradable y la atencion distante pero profesional y atenta.

Dice Sebastién que "ofrecer buenos vinos franceses caros es fácil, pero mi trabajo es ofrecer buenos vinos franceses asequibles". Y lo consigue.
Pequeño restaurante en el nuevo barrio de Las Tablas. Carta corta pero muy interesante. Recomiendo el salpicón de sepia y pulpo de entrante (también el foie, por supuesto), y de segundo cualquier pescado, la presa ibérica ó el cochinillo. Buen surtido de panes, a mi me gusta especialmente el de tomate.
Pero lo importante del restaurante es la oferta de vinos, principalmente franceses ( también hay españoles, claro). Por menos de 40 euros Sebastién te puede recomendar un estupendo vino, aunque por supuesto puedes irte a algo más de gasto y disfrutar de un excelente caldo. Buenas copas, buena temperatura de servicio.
Servicio muy agradable, los días de diario (que es cuando yo he ido) siempre está lleno, así que es recomendable reservar.
Según el vino 50-60 euros. Y por el sitio donde está, se aparca sin problemas.

Y conocer este pequeño restaurante de cocina "francesa".Imprescindible reservar ya que apenas dispone de 6 ó 8 mesas.También conviene ir "sin prisas" pues la cocina es "pausada".
Sebastien Leparoux ejerce en la sala de Maître-Sumilleur (creo que también es el dueño).Podemos tomar una copa de champagne (Gimonnet ó André Cluet).Carta corta que se puede consultar en su WEB.Nos recomendarón su especialidad:Sopa de berros con ancas de rana(7),correcta.Continuamos con:Carpaccio de langostinos con citricos y mostaza(12),quizas demasiado fuerte para nuestro paladar...Los 2 platos anteriores para compartir,ya emplatados en cocina.Como plato ppal Magret de pato (28 para 2 personas)bien,en su punto.Previamente nos servieron 2 pequeños aperitivos y destacar su buen pan de tomate,negro,..(2,75/pp).Dos infusiones (4/pp) y Agua(2,75).Para mí lo más destacable es su acertada carta de vinos;no muy extensa pero muy bien elaborada,precios para todos los bolsillos (aproximadamente 50% más sobre precio de vinoteca).Sebastien es un apasionado del vino-sobretodo "francés"- y me recomendo probar un particular blanco del Languedoc:Mas Daumas Gassac blanc 2007(50),muy original coupage que nos gusto mucho( hubo una confusión suya sobre el precio del vino y para compensar nos invito al carpaccio).Buenas copas

Atraídos por sus buenas referencias nos acercamos a las tablas (zona residencial del norte de Madrid) a comprobarlas in situ.
El restaurante se encuantra en una pequeña calle no muy fácil de encontrar sin la ayuda del gps. Es un local pequeño (unas 8 mesas) con una decoración muy agradable (íntimo y perfecto para una cena en pareja).
El servicio es destacable con esa mezcla de familiaridad, seriedad y eficacia tan necesaria.
Vamos a la comida. Compartimos un carpaccio de langostinos con salsa de cítricos y mostaza y una lengua cocinada en su punto con una salsa ligera verdaderamente excepcionales. Como latos principales lomos de lubina y presa ibérica. Buena materia prima y elaboración.
A destacar el tamaño de las raciones, inusualmente grandes para lo que se estila (especialmente en los platos principales). Quizá un ajuste sería positivo para poder disfrutar de los postres.
La carta de vinos muy completa con una mezcla de referencias francesas y españolas muy personal y original. Los precios ajustados y unos cuantos vinos por copas, lo cual es muy interesante si quieres variedad.
Nos dejamos recomendar y tomamos un Domaine Guyon 2006 Borgoña muy interesante aunque con mucha vida por delante. El servicio perfecto. Como entrantes 2 copas de un blanco Viognier de la zona sureste de Francia correcto.
Precio 80 € pax lo cual es ajustado para la calidad de la comida y el precio del vino (65 €). En definitiva, una buena opción por la calidad de la comida y la atención muy cordial y profesional. Volveremos.

Es un restaurante ideal, se nota que adoran su trabajo y cuidan a los clientes. Tienen 6/8 mesas por lo que es mejor reservar. Elaboran el pan (tomate, aceite y blanco), se agradece pues es muy bueno. La sopa de berros con ancas de ranas es soberbia, compartimos pissaladiere para tres es una coca con masa de aceite, aceitunas, cebolla y anchoas. Los segundos son abundantes, deliciosa la merluza y el rape en lecho de falso risotto de setas. Lo acompañamos con champagne "Gimonnet". Los postres destacar el crumble de manzana. Si no te importa desplazarte hasta Las Tablas, merece muy mucho la pena disfrutar de esta maravilla culinaria. La relación calidad precio me ha parecido espectacular.

Escondido en ese nuevo barrio madrileño que es Las Tablas, hay un trocito de Francia de la mano de un bretón Sebastien (Sala) y de su socio y chef Vicent, de Estrasburgo. El restaurante es pequeño no mas de 24 o 26 comensales, decorado elegantemente con estilo ecléctico y con una iluminación para el pase de noche perfecta creando un ambiente muy agradable. Mesas vestidas con buena vajilla, cubertería y cristalería (Spiegelau). Carta cuidada de vinos con 100 referencias (sin añadas) a la limón entre caldos españoles y franceses, con original selección de Champagnes: Andre Cloet Grande reserve Grand Cru, Claude Cazals Cuvee Rosee, De Sousa des Caudalies Grand Cru Blanc de Blanc y el soberbio Jacques Selosse Inciale Grand Cru.

El menú escogido para dos personas fue Carpaccio de Langostinos Marinado con Mostaza Antigua y Cítricos (muy bueno), Foie Mi-Cuit con especias (textura y sabor excelente), Caballa con Ajetes a la Plancha y Navajas Escabechadas con emulsión de jugo de Mejillones y Tian de Verduras (exquisita), Presa de Cerdo Ibérico, polenta con trufas, Ratatouille y salsa de Calabaza y Tomate con crujiente de Jamón Ibérico (buena) y para compartir unas deliciosas Crepes Suzette con Helado de Vainilla al Bourbon (perfecto final). Con los cafés nos dieron una cuchara de Chocolate con Vinagre Balsámico y para culminar la cena una copa de V.O. Clement Rhum Vieux de Martinica. Los vinos de la cena fueron, una copa de vino del Loira Domaine des Baumard (Coteaux Du Layon - Loira)recien sentados y una botella de Jean-Baptiste Sénat L´Ours Bleu de la región del Languedoc DO Minervois. 115 euros total, una muy buena RCP. Lugar para disfrutar sin prisas, con complicidad y pasión.

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