Restaurante Lafayette: Para repetir.Hay que ir con hambre


Comida de trabajo para dos personas. Reserva el dia anterior. Nos perdemos al no llevar GPS. Recomiendo documentarse bien sobre la situacion ya que es un barrio nuevo de Madrid poco conocido. Por lo demas bien ubicado, en un local agradable y sin problemas de aparcamiento. La sala intima, bien decorada con unas 8 mesas que se llenaron. Las mesas juntas pero hay intimidad en las conversaciones. Nos recibe un camarero extranjero muy correcto y al poco tiempo nos viene a atender el dueño (creo) que hace de sumiller y maitre. Servicio, como tal solo esta el camarero pero al tratarse de un local pequeño no hay problema. Le pedimos al sumiller que nos aconseje un vino frances teniendo en cuenta que nuestros gustos son vinos con cuerpo, portentes alejados de los pinot noir de Borgoña. Nos dijo que traeria uno de Cotes de Rhone sobre 30 € ( fueron 27 €... y que maravilla de vino ¡¡¡¡). Bien servido y fantastico. En cuanto a los platos compratimos unos entrantes que venian emplatados por separado desde la cocina. La cantidad de comida fue tal que no pudimos pedir postre y habiran comido sin problema 3 personas.
Entrantes:
- Ensalada de temporada: mezclum de lechugas con tomate confitado, pollo, boletus y canape de queso de cabra. Muy buena
- Flammiches de puerros: una pasta brick con una crema de queso y puerros gratinada acompañada de lascas de bacalao: sensacional

Con esto yo habria dado por terminada la comida.
Como segundo plato pedimos lo mismo los dos comensales:
- Rape sobre rissoto de colmenillas. Exquisito pero no lo pude terminar.

Cafés con detalle de 2 bocaditos de crema.

Todo 125 €.
En resumen , para repetir midiendo cantidades. La carta es corta pero los platos que circulaban tenian todos un aspecto magnifico. El local es de lo mas agradable y la atencion distante pero profesional y atenta.

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