Restaurante Cañadio

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Datos de Cañadio
Precio Medio:
51 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
7.8 10
Entorno:
7.0 10
Calidad-precio:
7.0 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 44,44 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: domingos

Teléfono


16 Opiniones de Cañadio

Dia de Reyes, comida de Reyes!!! Para nosotros, el mejor restaurante de Santander; al menos donde más a gusto nos encontramos.

Reserva con bastante antelación, sabemos que en Reyes cada vez más la gente sale a comer por ahí con la familia. El dia acompañó dejandonos el agua para otra ocasión pero el frío estaba dándose la mano con la humedad ambiente. 

Llegamos al establecimiento, tenemos cerca La Cigaleña donde solemos ir a tomar un excelente moscato y una buena copa de una sidra que me tiene loquito pro esta vez decidimos ir directos porque son casi las tres de la tarde y nuestras tripas están ansiosas de comida! Una vez en barra, pedimos un, rico, moscato y un vermut Izaguirre que no pasará a la historia ya que no es el 1984. 

Al lio, nos acomodamos. Recogen nuestros abrigos. Local lleno salvo una mesa que curiosamente no se ocuparía. Nos dejan la carta y tanto Mila como yo empezamos a relamernos!! Después de que nos dijeran que había y no había fuera de carta nos decantamos por lo siguiente:

De entrada compartimos:

- Almejas a la sartén. Una almeja correcta, con un estupendo aceite que mojar y relamer con un buen trocito de pan!

- Pastel granitado de puerros y gambas. Mira que hemos estado veces comiendo aquí y nunca habíamos reparado en este plato. De quitarse el sombrero!!! Espectacular, pero una buena bomba calórica!!

Ya en los segundos, Mila opta por un excelente lenguado con patata panadera. Por mi parte una cosa nueva, hamburguesas de atún rojo; te pasas de buenas!! En este estableciemiento tienen cogido el punto al atún porque sus albondigas son de las mejores de pescado que he comido nunca (sin contar las de mi madre claro!!)

Y..... llegada a lo mejor de la comida!!!! La tarta de queso!!!!  Hice un video para mandarselo a un amigo y verle rabiar. Es una pasada lo buena que esta la tarta. Depués de un tira y afloja con el camarero y con la coña del tupper para llevarme a casa... casi cuela pero no. No hay manera de llevarse semejante manjar a casa. La próxima visita? Nada de platos, solo tarta de queso!!

Regamos la comida con un champagne ... No recuerdo su nombre la verdad, no lo he apuntado en ninguna parte. Estaba muy rico y acompañó la comida correctamente hasta su final.

Finalizamos como siempre, dos estupendos café en compañía de unos ricos petit fours!!

Contando los dias para volver!!!!!!!

Coincidiendo con que el lunes era festivo Mila y un servidor intentamos, por si acaso, probar suerte con este establecimiento. Cierran los domingos y eso nos limita infinito nuestras visitas al mismo. Llamo y bien!! esta abierto. Reservamos mesa para la noche.

Antes de, nos damos una vuelta por La Cigaleña donde degustamos un muy buen moscato y una sidra francesa. Como no podía ser de otra manera, muy ricos ambos. Había en barra una panceta y un chorizo... para pedirse unos huevos y darle duro ahí mismo!!

Después de visitar La Cigaleña, entramos a un local que esta pegado a Cañadio, Lanchoa, pero que paso sin pena ni gloria por nuestro paladar.

Ahora si, al lío!

Llegamos. Nos ponen en una mesa redonda central... solicito si puede ser otra mesa y me indican que en la reserva hice hincapié sobre la mesa redonda. Cierto es, pero coño, que han cambiado el comedor y esto ya no es como lo recordábamos! Para la próxima, que la habrá, ya lo sabemos.

Comenzamos ojeando la carta y descubrimos que hay varios platos novedosos. Lo pensamos, escuchamos la oferta fuera de carta y las observaciones del jefe de sala. Lo tenemos claro y vamos a empezar con:

- Como aperitivo, nos traen un salmorejo con boquerón. Una jodida pasada!!! Estaba que se salía!!!!

- Llega nuestra primera selección. Corte de queso trufado. Consiste en un queso fresco, el cual maceran con trufa. Luego lo cortan como porciones de queso Kiri, añaden miel y algo más que no recuerdo. Nos dijo el jefe de sala que si eramos queseros nos iba a encantar... te pasas lo bueno que estaba!!! Un diez!!

- Almejas a la sartén . Nos lo ofrecieron fuera de carta. Sinceramente, un crimen. Es el único pero de toda la cena. Una almeja de semicultivo no gallega. Pequeña, áspera en su concha, con una salsa que quiere esconderte algo cuando a la sartén jamas he visto salsa alguna en las almejas. Un sitio de este nombre, en nuestra opinión antes que servir esta almeja u otra cosa debería saber que no debe venderlo y evitarse esto.

Vamos con los segundos!! Después del mal trago de las almejas había que solucionarlo...

- Mila, eligió buñuelos de merluza. Como siempre; ración contundente, el ali olí espectacular. Perfecto!!!!

- Por mi parte, me fuí a un clásico. Me iba a decantar por el rabo de vaca con mollejas de cordero pero preferí, sabiamente, quedarme con una ración de albóndigas de atún y calamar. Que buenas están las jodidas!!

De postre... todos sabemos que aquí no se viene a comer a la carta. Se viene a comer esa tarta de queso que simple y llanamente es de otra galaxia!!! En nuestra próxima visita vamos a pasar de la carta y solo vamos a comer con Champagne y postres!!!

Mención especial al pan!! Probamos el de leña, maíz y uno alemán que sabia como a selva negra y tenia una miga muy contundente!!! Excelentes!!

Apartado de la bebida. Nos decantamos por un Roederer brut blanc del 2009 a 100€la botella. Una vez abierto, servido y demás nos comentan que se han equivocado y nos han servido el Roederer normal, 55€ la botella, pero que nos la cambian. Nos negamos porque esto estaba realmente rico, hacia mucho que no lo bebíamos. No nos imaginamos como estaría el otro!! Como detalle, nos invitaron a los cafés y al postre.

Los cafés, acompañados de unos petit fours, también, excelentes!

En resumidas cuentas. Un clásico, de los buenos y al cual siempre es un placer volver para disfrutar. EL único pero de la cena, esas almejas que nunca debieron cruzar la puerta.

Total por todo creo recordar unos 150€.

meses desde nuestra última visita. Aprovechando la visita de unos amigos me encargan reservar mesa y darnos un buen homenaje. En Santander, Mila y un servidor, lo tenemos muy claro; Cañadio o Cigaleña.

Reservo para Cañadio. Hago hincapié en que nos pongan en una mesa amplia dado el tamaño de mi amigo y el mío, que come te pongan donde no deben ni entras.

El local estaba a reventar, como siempre. Pasamos al comedor, indicamos la reserva, recogen nuestros abrigos y nos indican la mesa. Mesa redonda, sin problema.

Ojeamos la carta y se nos acerca la jefa de sala. Durante la comanda hacemos hincapié que no queremos sal, se lo repetimos por si acaso y nos responde "soy muy obediente". Feo detalle, no nos gustó ni un pelo.

Decidimos compartir:

- Albóndigas de atún y calamar. Espectacular! Que buenas son!
- Foie con piña. No estaba nada malo, pero pasó sin pena ni gloria la verdad.
- Un tercer entrante que no recuerdo. Pero es que ni vagamente!

De segundos:

- Merluza a la plancha. Lo escogió Mila, generosa ración y de maravilla!
- Buñuelos de merluza. Esto lo pedí yo, me gustaron en nuestra anterior visita y no volvieron a defraudar.
- Machote al horno. Generosa ración, decía estar excelente.
- Steak Tartar. Contundente, bien de pan y buena ración.

Hoy tenía ganas de fiesta, pedí la tarta de queso. Espectacular es poco!!!

Un café y una infusión dieron por finiquitada la cena. Esta fue regada con tres botellas de Moscato de A'sti. Estaba rico el condenado!

Volveremos!

LLevabamos tiempo Mila y un servidor con ganas de repetir este establecimiento, pero por una cosa o por otra nunca habiamos vuelto acercarnos.

De camino al restaurante, un poco más abajo dimos cuenta en un establecimiento chiquitín y clásico de un sushi preparado sobre la marcha si quieres!! Digno de mencionar y mas digno de visitar!!

Llegada, recepción y nos acomodan en una mesa amplia para ambos.

Ojeada la carta decidimos compartir:

- Ensalada de tomate con queso de garmillas (hay que ver lo que ha perdido esta casa) y bonito escabechado. Estaba perfecta!

- Albondigas de atún y calamar. Excelentes!!!

De segundos:

- MIla, merluza rebozada. Generosa ración y decía estar más que buena.

- Buñuelos de merluza con ali-oli. Me pareció una buena opción. El ali-oli estaba bueno y los buñuelos también.

No hubo postre ni café, nos apetecía ir a Pombo a tomarlo. Lo sé, no tarta de queso = no party.

Para beber nos decantamos por una botella de champagne cuyo nombre no recuerdo. La verdad es que estaba muy bueno el condenado, pero ya sabeís como soy para estas cosas, muy despistado.

Huelga decir que volveremos!

Nueva visita a este restaurante, un clásico en Santander que ahora está triunfando en Madrid con dos locales, uno con el mismo nombre y otro con el nombre de la Maruca.

Las mesas resultan amplias, bien vestidas pero para mi gusto muy cercanas unas a otras, de hecho, he tenido que retirarme ligeramente con mi silla para que se pudiese acomodar una mesa vecina. Sin embargo aprecié esas famosas mesas destinadas a dos personas junto al pasillo, que curiosamente hoy quedaron vacías, que francamente son poco espaciosas.

Cuatro personas hemos compartido, tras un aperitivo detalle de la casa, consistente en una fideua con un langostino:

Unas alcachofas la plancha con jamón y unas tostas de pan tomate. Quizás de lo mejor de la comida. Un gran nivel.

Croquetas (parece ser que es un plato estrella de la casa) de chorizo lebaniego y otras de bacalao. Hoy la estrella no lucía con todo su esplendor.

Pastel de perdiz con salmorejo. El conjunto resultaba muy agradable, pero le faltaba la fuerza esperable en una caza, y pudiese tratarse de otro tipo de carne.

De platos:

Lubina a la sal que no levantó muchas exclamaciones positivas ni alabanzas.

Unas hamburguesas de atún rojo, muy agradables, bien aliñadas y jugosas.

Steak Tartar de carne: en mi modesto criterio no estaba cortado a cuchillo, preparado directamente en la cocina y qué pasó con más pena que gloria.

De postre: no estaba otro de sus platos estrellas, como es la carta de queso y se optó por piña natural y algún helado.

En cuanto al vino: la carta con ciertas cosas, unas cuantas denominaciones de origen, muchos con un vino solo (yo agradezco mucho al detalle de que se acuerden de casi todas las denominaciones de origen de nuestro país), con precios de los vinos baratos ajustados y los no tan baratos multiplicados por un coeficiente similar, lo cual les hace subir en precio. Hemos tomado (no era día de bebedores de vino) Cumal 2007. Buenas copas, buena temperatura de servicio, y el servicio es ilimitado a servir primera copa y probar.

Comentario:

Servicio muy amable, pero hasta más allá de la mitad de la comida ciertamente lento.

El responsable de la cadena (Paco Quiros) pululando por el local, aunque sin acercarse a los comensales (dos de los comensales que me acompañaban son clientes muy asiduos del local).

Hay cosas que no me acabo de explicar.

Resulta cristalino el pensar que Paco Quirós ha dado con la tecla en sus locales de Madrid, tanto en Cañadío como en La Maruca. Trayendo a la capital su experiencia de más de treinta años en su Cañadío santanderino.

Las claves de su éxito: Cocinar para el cliente dejando atrás egos y tendencias. Además un precio ajustado y ofrecer una elevada hospitalidad, entendiendo cómo quieren sus clientes ser tratados.

Cariño especial al local de Santander profesamos, por ser el primero, el de nuestra ciudad. El que rompió ciertos moldes en 1981 abriendo la cocina y provocando que ésta fuera visible. Ya son más de 30 años. Paco Quirós es de los pocos que han sobrevivido a los viciosos 80. Vió el infierno y decidió convertirse en un santanderino de siete vidas que ahora se ha hecho casi gato para tocar el cielo.

Esta vez nos acercamos al Cañadío original de Santander. Aperitiveando comenzamos con una crema de verduras que equilibra temperaturas, y una pequeña pieza de atún con guacamole y cebolla. A lo cual se añade, unas mollejas con Pedro Ximenez. Producto despojado, desnudo que muestra todo su esplendor con un ligero toque de plancha. Algunos lo llaman porno, prefiero pureza.

Rayando el estilo libre, estrujando la imaginación, la ensalada de mar y tierra. Cigala, carabinero, tomates cherry en tempura, almendras laminadas, alcachofas plancha y una crema de espárragos que actúa como hilo conductor del plato, aunando sabores y temperaturas. Compendio de texturas y gustos. Un plato que refleja que si se quiere se puede ir más allá. Equilibrio y sabor. Vaya comienzo.

Milhojas de atún y foie acompañado de tomate concassé, huevas de wasabi y salmón y huevo de codorniz. Un atún con grasa de hígado de ave. Toques ácidos y picantes. Preponderancia avícola. Contundencia integra para un bocado mejorable en proporciones y frescura.

La firmeza sápida se realza con el foie a la plancha con lentejas, queso y pan frito. Impulsado por un jugo de carne nos desplazamos al goce gastronómico. Detalles crujientes y de ligera acidez en los secundarios. Puro disfrute sin intermediarios, ni filosofías. Cañadio en estado puro.

Ese olfato de cocinero experto se plasma en una lubina acevichada con una salsa holandesa. La base cítrica para el marinado en la salsa. La lubina con un ligerísimo toque de horno, se sigue cocinando en la holandesa. Ideas de aquí y de allá que se plasman en bocados que gustan por derecho. ¿ Sencilla ó compleja intuición ?. Lo desconocemos, pero el gusto está asegurado.

Acabaríamos con dos platos de mayor clasicismo. De esos bocados que creemos que nunca pasarán de moda, que siempre estarán ahí formando parte de nuestra gastronomía. En primer lugar, cocochas con almejas en salsa verde. Ese jugo vizcaíno que data del siglo XVIII deja en segundo término a los productos. Guisos que perduran porque nunca cansa su ingesta. Parece que lo clásico nunca muere.

El puñetazo gourmand en la mesa aparece con unas manitas de cerdo con salsa vizcaína, acompañadas de tomate y puré de patata. Deshuesadas, enrolladas y planchadas. Untuoxidad obxcena con x. Perfección viciosa. Un final tajante que expresa la rotundidad de esta cocina que nos encanta. Como si nos susurraran al oído : "No querías cenar, pues toma".

Se debe acabar con la tarta de queso aunque cueste. El esfuero siempre tiene recompensa. Pocas palabras que no haya utilizado quedan para describir este postre. Templada, sabrosa, consistente y al mismo tiempo temblorosa. Sin duda, una de las mejores del país.

Cocina y propuesta de restaurante tremendamente consolidados. Sabores reconocibles a los que visten de traje. Mayor placer gourmand que gourmet. La pujanza del sabor por delante. A destacar la ensalada de mar y tierra, el foie con lentejas y las manitas de cerdo porque la tarta de queso ya fue aupada. Mayor equilibrio se puede alcanzar en el atún con foie.

La competencia madrileña le viene bien a Cañadio Santander. El foro provoca mayor pujanza. Retroalimentación capitalina hacia la ciudad que mira a Peña Cabarga.Madrid ha proporcionado una tercera vida a Quirós, ha resucitado su pundonor. Además Cañadio es Teresa Monteoliva, su mujer. De vital trascendencia Jesús Alonso y Beatriz Fernández (Madrid) y Poldo Sierra Llanos (Santander). La importancia de los segundos ó ¿a veces son los primeros?.

Restaurante que vivió sus sombras, resucitó y ahora sigue creciendo sin pausa. Uno de los tres mejores de esta ciudad.

Cañadio Santander: Un superviviente de los 80.

Post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4536

Hacia mucho tiempo que no comía yo en Cañadio, en un principio iba a cenar en La Casona del Judío pero como no había mucho interés por coger un menú nos decantamos por algo mas básico. Unos entrantes y un segundo.

Estaba lleno a falta de una mesa, en la cual me senté y tuve que pedir cambiarla porque literalmente no entraban mis piernas en el hueco de la mesa. Nos cambiaron la mesa sin problema y ya en una establecida para 4 personas cene como un marques.

Comimos lo siguiente:

Como aperitivo nos pusieron unas croquetillas muy ricas y un poco de salmorejo. Este ultimo muy bueno.

- Ensalada crujiente. No soy dado a pedir verde en los restaurantes, pero estaba bastante buena. Lo acompañaban unos rulos fritos de queso de cabra.
- Bocartes fritos. Sigo pensando que el bocarte rebozado; pero de eso ya me encargue yo el sábado comiendo en casa.

De segundo nos decantamos por bonito en tacos. Bien cocinado, aunque mucho tomate y pimiento por encima que le restaba protagonismo al plato.

Postre solo comí yo, tarta de queso bastante buena.

Para regar la comida me decante por una botella de Juve Camps, últimamente no hago mas que beberlo!

Dos cafés y vuelta a casa, que uno no se puede liar mucho por ahí por si en alguna rotonda te paran los de verde!

pague 99€ por la comida. La botella de Juve Camps creo recordar que a 28€.

Cañadío lleva en la plaza homónima desde 1981, más de treinta años. Su propietario era menor de treinta, cuando estableció este local con barra de pinchos, cocina vista influenciada por las tendencias de la cocina vasca de la época. Recorrido y experiencia, años de pruebas que dan lugar a platos redondos en sabor y generosos en tamaño que desde hace casi dos años también se pueden degustar en Madrid. El éxito en la capital donde los llenos son continuos se basa en una cocina que gusta a todos los públicos, sabrosa y segura en el resultado, con buen producto y a un precio moderado.

Comenzamos por unas croquetas de bacalao, masa fina, cremosa y sabor intenso acompañadas de una pizquita de un suave alioli. Adictivas. Sin ser un fanático de las croquetas, éstas podrían estar en cualquier lista top de esas que preparan los críticos.

A continuación, otro aperitivo en forma de anchoa y helado de pimiento rojo. Mezcla cántabra, sapidez conseguida en el helado, pero éste llega demasiado frío, por lo que el conjunto no llega a la altura del resto.

Seguimos con la sopa de pescado. Caldo en una noche de verano santanderina. Morralla para la parte líquida, y pescados de mayor relumbrón sobre él. Esos peces destinados a otorgar sabor a los fumés son como las especialistas de las películas, ellos se la juegan en las escenas más difíciles, y luego otros salen en la foto. Sabor intenso en cada una de las cucharadas, además rape, mero, merluza, carabinero, y almejas. Estas últimas me llamaron la atención por lo poco hechas que estaban simplemente abiertas con un poco de calor, ¡qué punto y tamaño¡ . Una sopa de alto vuelos.

Aprovechando la temporada, ventresca de bonito, sin duda uno de los platos que para mi representan el verano. Buen producto, y un corte fino y uniforme. Es necesaria esa uniformidad para que luego la pieza quede muy jugosa por todas las partes. Untada con un poco de ajo, y simplemente un paso rápido por la sartén. Si el bonito se va a consumir el mismo día de la compra es conveniente no meterlo en la nevera, manteniéndolo a temperatura ambiente. Excepcional, sencillez y placer.

Si en la parte salada, muchas veces me pongo en las manos de Paco Quirós ó de Jesús Alonso en Cañadío Madrid, donde no les dejo que invadan mi facultad de elección es en el postre, la señora tarta de queso. Con ese estilo Zuberoa, tartas que se realizan para cada uno de los servicios. Realizada con quesos cántabros, cremosa, templada. Helado que la aporta contraste de temperatura, y una fina galleta de mantequilla y almendra que aporta crujiente. Una verdadera delicia. Un deleite de la cocina de siempre.

Propuesta gastronómica para todos los públicos, que busca llegar al comensal desde el sabor, por su grado de presencia, definición, y por provocar el recuerdo en los paladares, una evocación de la cocina de nuestras madres con una mayor finura. Pericia en las manos, veteranía y paladar en las recetas, hacen de Cañadío una visita segura en cuanto a deleite culinario desde una perspectiva clásica, con un tratamiento muy adecuado de los productos.

Cañadío Santander : Sabor, Sabor…
Como siempre post completo y fotos en
http://www.complicidadgastronomica.es/2013/08/canadio-santander-sabor-sabor/

Interesante restaurante para disfrutar de una cena correcta en el centro de Santander en un comedor bien puesto con una cocina de mercado bien resuelta, con un toque original.

El servicio es correcto, aunque me dio la sensación que era un sitio frecuentado por la gente “guay” de Santander, que conocía mucho a los camareros (sin animo de ofender a nadie) y se apreciaba una dualidad en cómo era la atención con ellos y con el resto de comensales.

La cena estuvo sinceramente bien, quizás un pelín pasada de precio (105 €), con cantidades más que correctas:

*Bocartes fritos con cebolla en Tempura (muy buenos !!)
*Hamburguesas de atún
*Escalopines rellenos de jamón y queso
*Coulant de Chocolate (quizás lo menos destacable de la cena)
*Agua con gas (sin cafés)

Para beber Dominio de Atauta (32 €)

En definitiva, si estás en Santander, un sitio para conocer.

Local con bar a la entrada para tapear y salón al fondo para comidas más formales. El color de las paredes, algo subido para mi gusto, me resultó algo cargante. Separación justa entre las mesas. Nos tocó una mesa justo al lado de la cocina, aunque no molestaba el olor. Menaje acorde al local. Copas mejorables. Sillas cómodas. Servicio algo frío, excepto uno de los camareros. La maitre, con una sonrisa que me recordaba a la de Carmen Lomana en el anuncio de Burguer King... El Sr. Quirós se paseaba con una cara de mala uva... Carta que conjuga recetas tradicionales con platos innovadores. Carta de vinos justa y bastante clásica. Los precios que miré me parecieron bastante correctos si las copas hubiesen sido mejores.

Almuerzo a la carta para 4 adultos y un niño:
- Aperitivo: pues no lo recuerdo... Me suena un chupito de gazpacho de ¿fresas, cerezas,...?
- Pan: varios para elegir. Muy buenos, a 2,05€ por cabeza, incluido el niño.
- Platos al centro: 12 deliciosas y hermosísimas almejas al ajillo (25,92€), 12 cremosas y sabrosas croquetas de chorizo (12,96€) y un plato de callos (11,34€) con una receta que no había probado nunca y que me gustó.
- 2 de rodaballo al horno (25,92€/ud.), sabroso y jugoso. Fuera de carta.
- 2 hamburguesas de atún (21,06€/ud.). Según mi mujer y mi hija, muy buenas. Diría que también fuera de carta.
- 1/2 solomillo con patatas (11,61€). No sé cómo estaba, pero mi hijo se lo comió sin chistar... Buena señal :-)
- 1 tarta de queso (8,10€) que compartí con mi mujer. La elaboran a diario. Partiendo de la base que no me gusta el queso, ésta es una de las 2 únicas tartas de queso que me como. Simplemente, me encanta e iría a este restaurante sólo por la tarta de queso. Aviso: no conozco a nadie más que opine lo mismo que yo a este respecto.

Presentaciones de los platos correctas, sin florituras. Raciones correctas, tirando para generosas en algún caso.

2 botellas de agua de litro (2,70€/ud.), una botella de Guitián godello 2009 (16,20€) con su cubitera, una copa de tokaji Oremus 3 puttonyos 2000 (8,64€) y una infusión (2,05€) completaron el almuerzo.

A favor: Muy buena comida.
En contra: Servicio algo frío.

Con todo, seguro que vuelvo a por la tarta de queso ;-)

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