Restaurante Lhardy Lhardy

Restaurante Lhardy

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Datos de Lhardy
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
5.8 10
Comida:
7.2 10
Entorno:
6.7 10
Calidad-precio:
4.0 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Retiro
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 7,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Lhardy Lhardy

Descripción

El restaurante Lhardy, fundado en 1839 por Emilio Huguenin, un francés de origen suizo. Este restaurante, situado a dos pasos de la Puerta del Sol, fue el primer restaurante moderno que hubo en Madrid.

Por sus comedores, decorados con la elegancia de la alta burguesía de finales del siglo XIX, han pasado escritores, toreros y hasta la mismísima Mata-Hari (la célebre espía fue detenida en 1916 en el hotel Palace, poco después de almorzar en Lhardy).Lhardy cuida el detalle, desde la presentación de las mesas hasta el acabado del plato.

En su cocina, dirigida por Ricardo Quintana, se prepara el más solemne de los cocidos madrileños, presentado en bandeja de plata en cualquiera de sus seis magníficos salones privados como el Japonés, el Blanco o el Sarasate y su salón principal, el Isabelino.

14 Opiniones de Lhardy


Estuvimos la semana pasada comiendo en Lhardy y nos encantó, creo que es de los sitios de Madrid más bonitos y con el mejor cocido madrileño, nos encanta! Los postres estan buenisimos tbm, y tomar el aperitivo en la tienda no tiene precio, un pelin caro, pero merece la pena.

Es un restaurante clásico con un sabor tradicional, histórico y muy antiguo. Ahora es muy turístico, con lo bueno y malo que eso tiene. La relación calidad precio es cara. La comida, el cocido está muy bueno, como en más sitios de madrid. Vale la pena ir en algun momento, pero ojo con los precios. La carta de vinos normal. Tomamos un Martínez lacuesta. Por cierto los aperitivos, croquetas, y caldo muy bueno.

Reservamos veinte minutos antes de llegar, una vez allí antes de sentarnos a la mesa nos preguntan unas cuatro veces trabajadores distintos que si te tenemos reserva (dando la sensación de que más bien estaban deseando quitarnos de en medio antes de empezar con esa excusa) Una vez más antes de sentarnos el maitre nos deja claro que nuestra reserva no estaba apuntada dejando un clima más bien enrarecido, nada recomendable para comenzar una comida de mas de 60€ por persona, y esto comiendo solamente cocido y postre.
Este por cierto completo y bueno aunque nada del otro mundo, eso si, la cantidad más que suficiente.
El resto de camareros, a parte de las apariciones "memorables del maitre" fueron amables y estuvieron pendientes de que no faltase nada en la mesa.
Obviamente es un sitio interesante con solera y con mucha historia entre sus paredes pero en los tiempos que corren se me hace inverosimil que un restaurante consiga llenos con estos precios tan desproporcionados y con una variedad en carta tan escasa.
La percepción en general fue que se les ha subido mucho a la cabeza la solera y la fama

Nada a aportar con respecto al restaurante ya que lo tenían totalmente lleno durante nuestra estancia en Madrid este fin de semana, no obstante no nos pudimos resistir a tomar un aperitivo al pasar por él.

Dos cañitas y dos pinchos uno de riñones y otro de ensaladilla, servidos en unas barquillas un tanto hojaldrosas. Los riñones troceados y estofados en una deliciosa salsa estaban estupendos. Vale la pena por el majestuoso local y por el curioso ambiente que hay en él, entre clientes que entran a comprar productos gourmet o pastelitos, y otros que sencillamente están tomando un aperitivo. La decoración, y la mezcolanza de todo ello lo convierte en algo Kitsch pero interesante. Por cierto la caña servida magistralmente para mí: unos 3 centímetros de espuma que se mantuvieron prácticamente descendiendo por la copa hasta el final.

Estábamos paseando y después de unas tapas, con el fresquito nos preguntamos ¿y si vamos a Lhardy a probar su cocido? Dicho y hecho. Allá que nos fuimos sin reserva. Mesa para dos, sin problema aunque la sala donde estábamos se acabo llenando. El ambiente general es "demodé", antiguo, ¿cadudo? ¿clásico? En fin es lo que es: Lhardy. Pedimos directamente cocido y soufflé. El famoso cocido está bueno. Con algún punto flojo: los fideos de la sopa (pasados), algunas de las carnes (mejorables). Los garbanzos y la verdura muy buenos, igual que la mayoría de las carnes. La ración abundante. El soufflé bueno, ligero y agradable de comer después del atracón. Petit fours también muy buenos aunque no tomamos café. El servicio del vino punto y aparte. Pedimos el de la casa (Martinez Lacuesta) y acabamos tomando (por error del camarero) un Marqués de Murrieta 2007 (excelente, aunque alto de temperatura), el servicio se limita al descorche.

Tiene un sabor especial, se respira su historia. El cocido está muy bueno, aunque seguro que no es el mejor de Madrid, merece la pena ir un día y probarlo.

Tras mucho tiempo pensando en probar su famoso cocido y suflé de postre pudimos comprobar que el servicio sigue estando a la altura de un clásico. El cocido realmente rico sin sorprender tanto como el del Charoles por ejemplo. Exquisito el suflé de postre. Precio elevados tanto en los platos como en el sobre-coste del vino. Desproporcionado.

De tapas. Nuevamente precioso local el de su tienda/bar, respirando tradición, aunque la cantidad de gente y que estés en una tienda con mesitas habilitadas, lo hacen bastante incómodo, de hecho, a pesar de ir con un capitalino, tuvimos un momento Paco Martínez Soia, y no sabíamos si irnos, quedarnos, si nos daban algo de comer, si se podía pedir bebidas...

Pedimos un tinto (Martínez Lacuesta crianza) y un par de blancos (¿Gtraminer?), a 2,5 €, servido en copitas deleznables (hay que ahorrar sitio), no sé si había más opciones.

De comer, curioso lo del autoservicio del consomé (normalillo y caro, a 2,5€ la taza, pedimos una de albóndigas en salsa acompañadas de arroz (normalillas y caras again, 6€ la ración de 4 pequeñas bolas de carne), y una ración de callos, que disfruté como un enano, y me supieron excelentes, aunque la ración no era muy grande y nuevamente a 6 €. Total 27 € de 4 personas, sin haber comido gran cosa.

Lo encuentro una visita casi obligada, más por lo que es, que por lo que te dan, aunque con una vez he tenido suficiente.

No incluyo el precio, para no falsear la media del restaurante

Tenia ganas de probar este clásico de Madrid, y decepción, sobre todo por el exceso, el exceso en los precios, domimos dos personas, cocido, un vino de Toro a un precio excesivo, dos cervezas de entrada y sin postre 156€ , vamos una autentica aberración, pués a pesar de ser el cocido aceptable ( no mucho mas que aceptable ), no se puede vivir de la fama. mesa incómoda entre dos mesas en el centro de la sala , servicio atento pero con prisa por terminar y servicio del vino prácticamente inexistente. Si al salir de aquí y contando con la fama del lugar, pagas 90€ , me parece caro pero hay que pagar el servicio, pero un mero cocido ( de costo debe andar por 6€ incluyendo costos de personal ) 156€ , aberrante, hay cien sitios para disfrutar de este plato y no salir disgustado.

Caro, excesivamente caro!! Nefasta relación Calidad-Precio!!!!! Que un cocido (sopa, garbanzo y carne) para 11 personas, 4 botellas de Manuel Manzaneque Crianza, 10 Cafés, 16 vinos de postre ( 8 oportos Noval LDV, ni siquiera un y 8 PX Don PX) un Soufle de Praliné Sorpresa (que nos metieron doblao, por que no lo pedimos, a 120 €), 8 cervezas, pan y mantequilla y agua (78 €); cueste 817 € más I.V.A...... Es insultante, ofensivo.
El cocido correcto, el servicio del vino mejorable: la primera botella no estaba a temperatura, copas normalitas y nos rellenaban de uvas a peras; el servicio en sala descuidado. En resumen: El que quiera irse con cara de tonto después de comer, Que vaya a Lhardy (o como le hemos llamado "El Garbanzo de Oro")
Por 80 €/pers. comes y bebes muy bien en muchos sitios de madrid, con un ambiente menos betusto y un servicio de gran calidad.
Una lástima vas a disfrutar y gente sin escrúpulos te agua la comida.

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