Restaurante Corral de la Morería Calamar y caldo de chipiron

Restaurante Corral de la Morería

7
Datos de Corral de la Morería
Precio Medio:
108 €
Valoración Media:
8.4 10
Servicio del vino:
8.5 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
8.3 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Centro
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 70,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


Descripción

El restaurante Corral de la Morería, inaugurado por Manuel del Rey en 1956, es el tablao flamenco más famoso del mundo.   ¿Por qué no debes perderte una noche en Corral de la Morería?

Premio especial:
Al Mejor Tablao Flamenco del Mundo en el Festival Internacional de las Minas (el festival flamenco de mayor prestigio en España)

Seleccionado en:
El libro "1000 places to see before you die", bestseller nº1 del New York Times en tercer lugar junto al Museo del Prado y el Palacio Real.

Seleccionado en:
La Guía Michelin 2011 por quinto año consecutivo.

Además...
• Porque la directora artística es Blanca del Rey, Premio Nacional de Flamenco.
• Porque todas las noches actúan primeras figuras nacionales de flamenco.
• Por la excelencia en el servicio, trato cálido y personalizado.

Además estos meses de Noviembre del 2011 el Corral de la Morería celebra un festival que cuenta con un amplio cartel que recoge a los mejores bailaores del panorama español tales como Patricia Ibañez y Abel Harana.

A la hora de reservar debes indicar el menú escogido en el apartado de comentarios.

7 Opiniones de Corral de la Morería

Acudimos al restaurante gastronómico, sin espectáculo, aunque se escucha de fondo y cuando vas al baño puedes echar una breve ojeada.

Poco más que añadir en cuanto a la comida. Pedimos el menú largo (65 €), bien de precio. Algunos platos buenos, otros muy buenos (como la  Merluza Asada, Hinojo Marino Encurtido, Hojas de Borraja y Consomé de Anguila  o los  Panes Crujientes de Morcilla, Caldo de Alubia de Gernika y “Alma de Jerez” ) y alguno espectacular (como los tallarines de Calamar con un Toque Picante y Caldo de Chipirón o el Pichón Asado y Reposado, Lascas de Chalota a la Parrilla, Tomate y Estragón). Un menú muy de raíces norteñas, mezclado con un punto andaluz y sobre todo nada pesado, cosa que se agradece pues solo se puede tomar para cenar.

El vino merece capítulo principal. Aparte de la carta de vinos, que no ojeé, pero supongo que está bien, tienen 3 acompañamientos (normal, premium y superpremium) para cada menú corto o largo. Estos maridajes pueden ser jerezanos, no jerezanos o mixtos. Por ser la primera vez e ir a por todas elegimos el superpremium jerezano, que tiene un precio elevado (110€) y que a mí me hizo pensármelo antes, pero que no me arrepentí en absoluto, por las joyas jerezanas pero sobre todo por el cariño y las explicaciones que dedica Juan Manuel del Rey, copropietario y jefe de sala. Todo servido en excelentes copas Riedel.

 

Algunas joyas que pude beber: Fino La Ina de los 70, Amontillado fino de A. Blázquez de los 60, Manzanilla Pasada Francisco García Velasco de los 60, Jerez Viejísimo Gaspar Florido 25GF, Oloroso De la Riva...

 

El servicio está a la altura de restaurante con estrella.

 

No nos cobraron el agua, buen detalle. Ni ningún extra más (servicio, pan, etc).

 

Luego pude conversar con Juan Manuel y es un enamorado total del vino de Jerez al que da gusto escuchar.

 

Únicamente 8 servicios por velada. Un entorno histórico y diferente. La crítica especializada rendida…, había que ir si o si. La sorpréndete elección de David García para continuar su meteórica carrera en la capital puede extrañar al más pintado, pero la integración del bilbaíno en el mundo flamenco va más allá de una simple colaboración con la histórica familia del Rey.

Nos decantamos por el MENU TEMPORADA Y EVOLUCION (sin espectáculo; aunque lo que ocurre en el “tablao” nos acompañara como hilo musical de fondo durante toda la velada). La verdad es que por nuestros prejuicios por el estereotipo de los espectáculos flamencos (para turistas) no lo valoramos. Nos sacan de nuestro craso error tanto el chef como David Ayuso, sumiller y director de sala (ex de Calima, Atrio y Sergi Arola Gastro). Hubiera sido un final de velada extraordinario y diferente, y perfectamente complementario.

La propuesta gastronómica de David tiene una evidente (y lógica) influencia de la cocina vasca, con una excelente elección del producto y un gran trabajo en fondos y caldos. Empezamos con los “Percebes Asados en Sartén, Alcachofas Guisadas y Jugo de Col Morada” (una nada habitual combinación de percebes y alcachofas –productos muy bien trabajados- para un jugo que tal vez con más temperatura podría dar un enfoque distinto).

Una propuesta muy lograda nos pareció la “Sopa Fermentada de Algas, Erizos y Encurtidos”, muy recomendable, al igual que las “Kokotxas de Merluza en Tinta Negra”, una obra de arte visual en el que el trabajo sobre las kokotxas (ahumadas) eleva el producto a muy altos niveles.

Los siguientes tres platos tienen un trabajo excepcional sobre caldos y fondos, el primero, un clásico en la cocina del chef, “Tallarines de Calamar con un Toque Picante y Caldo de Chipirón”, simplemente brutal, con un caldo con un punto cítrico y picante. Muy logrado. El segundo es la extraordinario “Merluza Asada, Hinojo Marino Encurtido, Hojas de Borraja y Consomé de Anguila”, que destaca tanto por el punto de cocción como por el interesante consomé de anguila. Por último, de los “Panes Crujientes de Morcilla, Caldo de Alubia de Gernika y Alma de Jerez” me quedo con el fantástico caldo de alubias. Tres aciertos en todos los sentidos.

Para terminar los principales, “Pichón Asado y Reposado, Lascas de Chalota a la Parrilla, Tomate y Estragón”. Visualmente extraordinario, el pichón se derretía por momentos (pura mantequilla). Una apuesta de caza arriesgada, que atestigua el extraordinario momento que atraviesa David García.

Los postres, son dos aciertos absolutos, un toque acido para acabar una extraordinaria propuesta culinaria, un sofisticado “Ruibarbo, Regaliz, Champagne y Crema Helada de Pieles de Limón” y un extraordinariamente visual y gustativo “Soufflé de Manzana”.

Capítulo especial merece la carta de vinos, con una extraordinaria producción de generosos a cargo de Juan Manuel del Rey, y que gracias a la gran labor de Diego Ayuso, acompañaremos en distintos momentos de la noche (por copas, gracias a los dispensadores que impiden la oxidación y permiten disfrutar de botellas nada habituales). Como principal disfrutamos de un TOMAS POSTIGO 2015 (DO Ribera del Duero) con Tinta Fina, Cabernet Sauvignon, Merlot y Malbec, uvas seleccionadas de viñas situadas entre 750 y 1.000 m de altitud, y con 12 meses de barricas de roble francés (30€).

Sala que no da para mucho (la familia del Rey tendrá que pensar cómo explotar convenientemente está aventura ganadora), servicio atento y con constantes detalles, entorno histórico, los mejores dando el cante y un chef en estado de gracia (y de Bilbao)…, IMPRESCINDIBLE EN MADRID.

Para nada resulta novedosa la llegada de David García a la alta cocina. Este bilbaíno que ha mamado de las cocinas de Berasategui y de Josean Alija ya despuntó en su primera etapa madrileña en Álbora. Después de un año en silencio en el Corral de la Morería, en octubre pasado abrió un muy pequeño espacio gastronómico de únicamente 8 plazas. La cocina y el estilo siguen inalterables en comparación con lo que se desarrolló en el estrellado de la calle Jorge Juan. Cocina de raíces vascas (bacalao, alubia, morcilla, kokotxas, manzana) que se basa en jugos y fondos elegantes y sápidos, en un buen género y en una gran precisión en los puntos de cocinado de los productos.

David García ya nos conquistó en aquellos momentos y lo ha vuelto a repetir en El Corral de la Morería. El espacio gastronómico de este tablao flamenco es el restaurante más diminuto en el que he estado. Ocho comensales como máximo, localizados únicamente en dos o tres mesas. Un capricho de la familia Del Rey (propietaria) para que no solamente se conozca el Corral de la Morería por su hondura y quejío.

La bodega es amplia con especial énfasis en la colección del marco de Jerez que merece una visita más pausada. El servicio es atento y específico para las dos mesas que esa noche compartíamos el salón gastronómico y el espacio resulta muy reducido notándose la bajada de temperatura al abrir la puerta del establecimiento (a mejorar). El hilo musical en ciertos momentos de la cena está compuesto por el taconeo y el cante verdadero; lo cual para el que escribe es todo un placer.

En definitiva, en el espacio gastronómico de El Corral de la Morería encontrarán una cocina ligera, de elevada técnica en los puntos de cocción y en la búsqueda de texturas y sabores elegantes que merece la visita. Los platos de David García se basan en sabores cuasi reconocibles, algunos de ellos de clara identidad vasca, en los cuales los matices no son extremos sino más bien sutiles aportaciones que no provocan un desenfoque gustativo.

El otro Corral de La Morería, el restaurante con tablao o el tablao con restaurante (según se mire) merece también unas líneas. Nos cuenta David García que a diario se dan más de 200 comensales de al menos veinte nacionalidades diferentes. Él también ha ideado la carta del restaurante y establecido toda una serie de procesos para dotar de precisión y seguridad a una cocina que no se puede permitir errores. Llama la atención por ejemplo la utilización de la salmuera en diferentes porcentajes en lugar de salar los platos por la potencial subjetividad y error humano de la acción. Procesos, exactitud e infalibilidad.

La apuesta es muy interesante tanto por el espacio gastronómico como por dotar al espectáculo flamenco de una cena paralela de calidad. Es evidente que David García ejecuta su cocina de forma muy notable y que puede desarrollar una línea culinaria más evolutiva en la que cada vez veamos un mayor número de composiciones nuevas. La bodega y el posible duende del espacio son los otros anclajes para convertir el Corral de la Morería en algo verdaderamente especial. Como plasma Sacha, en una de sus camisetas, esta aleación es un ejemplo de Euskadiz.

Para ver post completo http://www.complicidadgastronomica.es/2018/02/elcorraldelamoreria_gastro/

Cocina 8,5

Entorno 7

Servicio vino 8

RCP 8,5 

  • Calamar y caldo de chipiron

Visita al templo del cante y baile flamenco en Madrid. Aquí hay dos opciones para cenar: o vas al restaurante gastronómico o al tablao. El inconveniente es que si vas al gastronómico y quieres ver el espectáculo tienes que cenar como un pavo porque la actuación empieza a las 10 y te tienes que cambiar de sala.

Por eso nosotros reservamos en el tablao. Aquí se puede cenar a la carta, y además tienen varios menús muy atractivos entre 39 y 65 euros.

Nosotros escogimos el menú "Alegrías" que consistió en:

- Carpaccio de vieiras sobre un tartar de tomate madurado con ajoblanco de coco. Normalito.

- Lubina salvaje asada sobre cebolleta trufada, emulsión de pomelo y alcaparras fritas. Estaba brutal. Punto perfecto del pescado y riquísimo el acompañamiento.

- Corona de cordero pré-salé con puré de calabaza y patatas rustidas. Otro platazo, un carré de lechal a baja temperatura, del que acabamos chupando los huesecillos.

- De postre torrija caramelizada calentita acompañada de helado de plátano. No somos de postres y también triunfó.

Muy buena la comida, sí señor, se nota la mano de David García, los platos son de alta cocina, nada de sangría, tortilla o paellas de guirilandia.

Para beber, con el menú entra un rioja crianza, que cambiamos abonando la diferencia por un Monastrell de El Sequé, que le pegaba más al menú. Renunciamos al maridaje de generosos, pues era complicado. A la altura del segundo plato empieza el espectáculo y los camareros tienen que servirte casi de rodillas para dejar ver el escenario, y no nos apetecía estar detrás de ellos, y tampoco nos iban a poder explicar los vinos adecuadamente. 

Por cierto, el espectáculo flamenco es una pasada, son unos artistazos.

La cena + actuación salió por unos 115 euros por persona. No es barato, pero para una ocasión especial, recomendadísimo. Vayan!

Primera vez que visitamos este mítico local, considerado como un templo para todos los amantes del mejor flamenco y uno de los más apreciados por los turistas extranjeros de la capital. Solamente contemplar las fotos de las celebridades que lo han visitado desde 1956 ya impresiona, con instantáneas de casi todos los grandes de la época dorada de Hollywood. Ya sabíamos que bajo la dirección de un gran aficionado a los vinos generosos andaluces como Juan Manuel del Rey estaban cada vez mejorando más el tema de cocina y vinos, pero en septiembre han dado un paso adelante con la incorporación como jefe de cocina de David García, un joven y talentoso cocinero bilbaíno que consiguió una “Estrella Michelin” en su estancia en el restaurante Albora. Este local solo funciona en cenas con espectáculo, pero además de ello se ha habilitado un pequeño comedor donde por encargo se podrán ofrecer menús degustación largos en horario de comida, funcionando como un pequeño restaurante gastronómico.

La comida que nos montaron fue algo especial, un menú largo para 10 personas con motivo de una cata histórica dedicada a una bodega de Jerez ya tristemente desaparecida, Pedro Domecq. Nos acoplaron en el salón principal ya que estábamos solos y le dejamos rienda suelta a David para que nos mostrase todo el talento que tiene, que sinceramente es mucho, a través de un impresionante menú de 9 platos que pasamos a detallar.

Guisante lágrima con yema de huevo de caserío y vainilla: comenzamos con esos delicados guisantes lágrimas de costa de Guetaria, en una preparación sencilla y respetando su inigualable textura. Una delicia.

Sardinas ahumadas, esponja de remolacha y ajoblanco de coco con su ensaladita de pomelo: un juego de distintos sabores y texturas sencillamente impactante, producto, técnica y sabor unidos de la mano. Grande.

Porrusalda ahumada con bacalao: la visión particular de este típico plato de David, sustentada en un fondo sabroso pero ligero que vertebra a un plato excepcional de principio a fin.

Tallarines de calamar con un toque picante y caldo de chipirón: quizá el plato más representativo de lo que es la cocina de David y que ya probamos en Albora, delicadeza en la textura y con un fondo tan sutil como contundente. Fantástico.

Panes crujientes, morcilla, jugo de alubia de Guernica y “Alma de Jerez”: quizá el plato que más nos gustó, tremendo ese contraste de la morcilla con un sabroso caldo de las alubias potenciado con un toque de palo cortado. Candidato a plato del año.

Merluza asada, hinojo marino encurtido, hojas de borraja y consomé de anguila: de nuevo la base de un caldo de anguila que otorga sabor y sutileza, aunque la merluza un poco más hecha de lo deseable. Quizá lo que menos nos sorprendió.

Pichón asado y reposado, lascas de chalota a la parrilla, tomate y estragón: pechuga de pichón elaborada “comme il faut”, sangrante pero bien hecha, con sabor pero sin estridencias. Un gran final salado.

Ruibarbo, regaliz, Champagne y crema helada de pieles de limón: impactante la presentación de este juego de diferentes sabores y temperaturas que constituye un postre excepcional donde el dulce es apenas protagonista. Muy bueno.

Soufflé de manzana: postre final de cuidada presentación y mejor sabor, jugando de nuevo con las temperaturas y la manzana en distintas texturas, un final que nos muestra que David no baja la guardia en la parte dulce ni mucho menos.

La cocina de David tiene un nivel excepcional, pura escuela Berasategui, fondos trabajadísimos y llenos de sabor pero a la vez ligeros y una técnica exquisita que contribuye a formar unos equilibrios jugando con las texturas sencillamente formidables. Puro talento al servicio del sabor basándose en ingredientes muy identificables. Una de las mejores comidas del año y no solo para nosotros, sino igualmente para todos los que estábamos en la mesa. Será complicado que consiga una estrella en este local como en Albora, pues hablamos de una casa un tanto especial por su alma de tablao flamenco, pero el menú servido podría apuntar incluso más alto.

Pero eso no es todo, porque a la nueva dirección gastronómica por parte de David se le acompaña de una de las cartas de vino más interesantes de Madrid con una selección de vinos del marco de Jerez y Montilla casi única en España, más de 200 referencias que pueden pedirse por copas en su mayoría, referencias en algunos casos realmente complicadas de ver por su escasez. La gran afición de Juan Manuel se nota en una selección que sin duda merece la pena. Fuera de este tipo de vinos la lista es notable, aunque obviamente menos profunda, con opciones de las principales DO’s nacionales y alguna botella extranjera, especialmente francesa. Pero como hemos comentado, este menú se montó para celebrar una cata histórica de Pedro Domecq que vamos a resumir tal y como se produjo, sobre cuatro tandas:

Primera tanda: crianza biológica

La Ina Fino (70's) [9,4/10]
La Ina Fino (60's) [9,6/10]
Pochola Manzanilla (50's) [9,2/10]

Comenzamos con dos versiones del archiconocido Fino La Ina de dos décadas distintas, nada que ver con el actual, más viejo, más potente, más complejo. Tremendos ambos y en especial el de los 60’s. La Manzanilla Pochola más fina y delicada, de corte más sutil y mineral, francamente armónica. Quizá habría que haberla puesto la primera.

Segunda tanda: amontillados

Jandilla Amontillado Viejo (50's) [9,7/10]
Botaina Amontillado Muy Viejo (70,s) [9,5/10]
51 1ª Amontillado Viejísimo (70's) [9,8/10]

Tanda gloriosa por su tremendo nivel y por lo diferentes que fueron los tres vinos, Jandilla el más afilado, austero y vertical, Botaina más amplio y complejo y francamente equilibrado y 51-1ª un portento de vejez con un balance apabullante. Tres amontillados para soñar.

Tercera tanda: olorosos

Lebrero Oloroso (50's) [8,6/10]
Rio Viejo Oloroso Seco (50's) [9,9/10]
Vino de La Raza Oloroso Viejo Abocado (50's) [9,6/10]

Los olorosos de los 50’s brillaron igualmente con luz propia, Lebrero fue quizá el vino más cansado de la tanda, ligeramente abocado, Rio Viejo una fuerza de la naturaleza y en plena forma y La Raza un vino que fue claramente de menos a más, mostrando su estilo más dulce y con una enorme clase.

Cuarta tanda: especiales y dulces

Decano Napoleon Añada 1730 (40’s) [10/10]
Viña 25 PX (50's) [9,8/10]
Jerez Quina (50's) [8,9/10]

Decano fue la gran rareza, un vino inédito para todos, un desconocido que por lo visto procede de mezclas de los vinos más viejos de la propiedad. Apabullante de principio a fin, un vino legendario. Viña 25 volvió a mostrar su enorme clase acrecentada con los años en botella y por último esa Quina “Tónico Reconstituyente” cuyo marcado amargor y estilo tan particular sin duda que dejó su huella.

La cata transcurrió perfecta por las facilidades que nos dieron y la gran calidad del servicio, llegamos a tener hasta 8 copas por persona, la verdad que se volcaron en que el evento fuera un éxito y así hay que agradecérselo. Una de las mejores catas que hemos hecho nunca, tanto por la puesta en escena, como por la comida y la calidad de los vinos. El precio del menú fueron 70 euros, hay otro más largo de 90. Una RCP magnífica, dado el nivel y la amplitud del mismo.

Así pues, hay que resaltar que en Corral de la Morería se está gestando algo muy especial bajo la batuta de David García a los fogones, que no solo va a permitir a los que asistan al espectáculo flamenco poder comer y beber con la máxima calidad, sino que igualmente se podrá reservar en el nuevo espacio gastronómico a mediodía funcionando como restaurante “normal”, disponiendo de una de las mejores cocinas de Madrid en la actualidad y con la mejor carta de vinos generosos de la capital. Sin duda volveremos, tanto a título particular como a desarrollar más catas como la del pasado sábado, una jornada realmente inolvidable.

  • Soufflé de manzana

  • Ruibarbo, regaliz, Champagne y crema helada de pieles de limón

  • Merluza asada, hinojo marino encurtido

  • Tallarines de calamar

  • Sardinas ahumadas, esponja de remolacha y ajoblanco de coco

  • Guisante lágrima con yema de huevo de caserío y vainilla

Nueva cena del grupo Sherry Women en su cita mensual siempre buscando esos maridajes estupendos de los increibles generosos que cada dia me sorprenden mas.
Esta vez el lugar elegido fue el Corral de la Morería. Tengo que decir que mostré mis reticencias dado que habiendo nacido en Madrid y pasado por la puerta “n” veces, ya que vivo cerca, siempre he huido de ese lugar tachándolo de espectáculo para guiris a los que les dan una sangria y una tapa de mal jamon. Vaya que habré dicho unas cuantas veces: “ Jamas iré a un sitio de estos”...

Pues bien, una de las organizadoras hablo con el director general del local : Juan Manuel del Rey y resulta ser un enamorado de los vinos de Jerez. Le encanto la propuesta y cerramos un precio ajustadisimo que no voy a decir ya que no tiene nada que ver con lo ofertado al publico por el tipo de evento.

Unos dias antes nos enviaron el menu ya sobre el papel sonaba diferente. Me informé y parece ser que ahora la cocina esta de la mano del antiguo jefe de cocina de Lagrimas Negras. Lo siento pero no me quedé con el nombre…

Pues bien, llegamos poco antes de las 22.00 que empieza la cena y en el programa dice que sobre las 22,20 empieza el espectaculo de forma paralela. Nos recibe muy cordialmente Juanma, el director, y nos acomoda en dos mesas bien situadas. Eramos 17 personas.
Primera sorpresa: el local estaba a reventar. Los sitios justos aunque no incomodos.
De nuevo Juanma, que ejerció de maitre nos explicó el menu y luego tanto el como el servicio fueron repitiendo composicion de platos y maridajes.

A partir de aquí se empezaron suceder gratas sorpresas, una tras otra.
Por partes… empieza el espectaculo y si bien es algo incomodo estar comiendo e intentar atender especialmente el baile, resulta muy envolvente. Se transmite la magia por la cercania de los bailaores y cantantes. Por otra parte, quien alli va sabe que va a una cena con espectaculo donde hay que dar al arte el mayor respeto.

En cuanto a la comida y bebida … empieza el disfrute:
• Ensalada de vieiras con alcachofa y tomate aliñado. Excelente presentacion en una concha simulada de madreperla. Riquisimo cada componente del plato. Acompaña Manzanilla Pastrana magistralmente
• Lubina con crema de cebolletas y tomate semiseco. La lubina nos explican que esta cocinada a baja temperatura durante 20 minutos. Jugosidad al maximo. Acompaña perfectamente la Bota 35 de Navazos
• Yema de huevo de corral a 63º sobre ropa vieja , crema de zanahoria y su caldito del cocido. Quiza el mas flojo para la mayoria de la gente. Esperaba algo tipo la ropa vieja del Bohio pero no tenia mucho que ver salvo el concentrado del caldo que era realmente bueno . Aquí se dio tambien un problema con el vino ya que el Amontillado 12 años de Maestro Sierra no estaba en condiciones y hubo que cambiarlo. Tomamos la Bota 37 de Navazos que resulto bueno pero ya habiamos terminado el plato
• Corona de cordero pre-salé con pure de calabaza y patatas rustidas. Excelente. Nos contaron que es un cordero que pasta cerca del Atlantico ( no sé si norte u oeste) y que baja a la playa a comer algas… Yo era la primera vez que oia esto. Esta circunstancia hace que su carne tenga un sabor yodado y una textura diferente. Pues bien tengo que decir que asi .. SI me gusta el cordero ¡¡. Un carré de 2 costillas en mi caso con un punto, sabor y textura de 10. El vino en este caso sobresalía un poco por encima. Gobernador.
• Postre: Galletas de la infancia: helado de leche, galletas y chocolate. Lo probé y estaba bien pero preferí beberme la copa de PX Jimenez Spinola que estaba de lujo

Final de cena con agradecimientos a todo el personal y en especial a Juanma. Comentar que no he visto un servicio como aquí. Los camareros pasaban con los platos de rodillas para no obstaculizar la vista del tablao. Veridico. Y todo con una sonrisa. Buenas copas, manteleria, cubiertos y cambio constante hasta de servilletas. Los panes, para no parar… de tomate, de aceitunas con nueces, chapata y cereales a cada cual mejor.

Por supuesto que el evento debió influir en la confección del menu pero observe en mesas colindantes que algunos platos eran los mismos. En concreto dos jóvenes nórdicas degustaron al menos la lubina y el cordero.

Con esto, quiero recomendar a quienes en algún momento se les presente ocasión de una cena con tablao, acudir aquí y dejar tópicos de lado.
Gracias Juan Manuel del Rey,al resto del equipo de el Corral y a las organizadoras...por supuesto.

¡Menudo sitio! Maravilloso. El lugar tiene solera, paredes blancas y madera, se respira el flamenco. Increible el espectáculo y la cena que lo acompaña. Uno se imagina otra cosa, pero cuando un servicio discreto te sirve el plato descubre cocina tradicional española reinventada, sin pretensiones.

Me encantó. Un espectáculo impresionante. Hay que ir.

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