Restaurante Raff en Cuenca
  

Restaurante Raff

13
Datos de Raff
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
7.3 10
Servicio del vino:
6.2 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
7.5 10
Calidad-precio:
7.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 42,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Sábados mañana y Domingo

Teléfono


13 Opiniones de Raff

Restaurante situado en unas antiguas caballerizas, lo que da encanto al local, en la histórica zona de la iglesia de San Pedro de Cuenca. Servicio amable.

De entrantes a compartir:

* Foie de oca caramelizado (exquisito foie).

* Solomillo de orza (más fino que el lomo de orza típico).

Platos principales:

* Chipirones con su tinta y fideuá (buena calidad de los chipirones pero faltaba en el plato la integración con la fideuá).

*  Manitas de cerdo deshuesadas crujientes con cinta de calamar (espectacular plato con el juego de texturas y combinación de sabores)

* Postre: Tarta Tatin

* Cervezas y vino D. O. Manchuela

Uno de los mejores restaurantes de Cuenca, sin lugar a dudas.

  • Manitas de cerdo deshuesadas y crujientes con cintas de calamar

  • Tarta Tatin

  • Chipirones en su tinta con fideuá

  • Foie de oca

  • Solomillo de orza

Este restaurante cambió de ubicación hace tres años. Ahora se encuentra en el número 58 de la calle San Pedro y se llama Raff San Pedro. Ocupa unas antiguas caballerizas del siglo XVI transformadas en unos bonitos salones de piedra con una buena separación entre mesas.
 
Comida para cuatro personas. Tomamos el menú Raff formado por cuatro snacks, tres tapas, media ración de pescado, media de carne y postre. Todo ello por 40 €.
 
Como snacks, sandia osmotizada, ceviche de dorada, croqueta de morteruelo y queso de aceitunas.
 
Las tapas fueron terrina de foie caramelizada con emulsión de ciruela, mojete con atún rojo y ravioli de rabo de toro con espuma de patata y kikos.
 
El pescado fue lubina al hinojo con fideuá y la carne solomillo de ternera blanca con foie y crema de calabaza.
 
De postre, Choco-Coco-Mango que consistió en brownie, una esfera de chocolate blanco rellena de leche de coco y sorbete de mango.
 
Con el café unos petit fours: una piruleta de yogur con fresa, un pequeño cono de helado de vainilla, una trufa de chocolate blanco con aceituna negra y una gominola de resoli, el licor típico de Cuenca.
 
Todo lo comido fue excelente en cuanto a calidad, elaboración, presentación y degustación. Un restaurante muy recomendable.
 
Carta de vinos con bastantes referencias con una buena representación conquense. Elegimos Cadalso 2017 (24 €) cuya estupenda frescura acompañó muy bien a la mayoría de los platos.
 
Servicio algo saturado pero correcto y simpático.

Como no somos de Cuenca, nos costó encontrarlo un poco, está en una pequeña calle peatonal, en la entrada una barra para tomar unos vinos y un poco mas adentro, el comedor, no es excesivamente grande y esta a dos niveles, la pared del fondo que domina el comedor, es una inmensa pizarra con un montón de motivos gastronómicos en tiza, que le da cierta informalidad a la sala.

Las mesas bien colocadas en lo que respecta al espacio, el restaurante llenó, la gran parte del tiempo solo un camarero, por lo que en algún momento, el tiempo de espera se dilató un poco, especialmente al principio, a la hora de tomar nota.
De todas formas, el servicio fue atento y amable.

La cocina tiene una gran ventana acristalada que da al comedor, donde puedes ver perfectamente como se trabaja, me parece una clara demostración de intenciones, honestidad y trato al producto, lo puedes comprobar tu mismo.

Para empezar pedimos unas judías verdes con mollejas de pato, decir que las mollejas eran pechuga de pato, acertadamente explicado con antelación por el camarero, también nos indicó que las judías las hacían poco, las dejaban al dente. Así fue, las judías eran frescas, lo pudimos observar a través de la ventana y crujían, no fue mi plato, pero a mi mujer le encantó.

El otro primero fue pasta fresca con verduras, en realidad mas unos fideos chinos, con verduras, muy buenas, bien hechos los fideos y un punto picante, que le aportaba personalidad al plato, otro acierto.

Para los segundos, un rabo de toro con una salsa de vino, muy, pero que muy tierno, muy sabroso, buen plato.
El otro segundo una paletilla de cordero, en este caso algo mas flojo, no sabría explicarlo, pero no acabé de encontrar, ese punto que si encontramos en el rabo de toro.

Para beber un Ramón Bilbao (16€), en la cuenta nos cobraban mas, comentamos que la carta mencionaba 16€, el camarero dedujo que era un error de impresión, que era mas caro, pero lo dejó a 16€, decisión que me pareció mas que correcta, obviamente.
Servido a temperatura correcta, copas correctillas, la carta con referencias de la tierra, no estaba mal.

No tomamos postres. Por lo probado y lo visto, creo que es un sitio donde prestan especial atención al producto, para mi es recomendable.

hola que tal? mi pareja y yo cenamos aki el dia de san valentin y todo fue esquisito comimos ensalada de marisco con muy buena presentacion foia de pato caramelizado con pan de naranja canelones de ajo arriero hambirguesa de atun rojo y algo de carne que no recuerdo de postre tiramisu..eso fue lo unico que no nos gusto aunq la presentacion muy currada tambien pero lo que yo queria drxir es sobre el vino...no nos gusta demasiado el vibo pero el que nos pusieron alli fue espectacular...era blanco muy suavecito y afrutado,ya no vivimos en cuenca esa fue nuestra ultima cena alli y el recuerdo que tengo de cuenca es el sabor de aquel vino e llamado al restaurante y no recuerdan cual es asique por aqui os pido ayuda si alguien estubo cenando alli ese dia nos pusieron el mismo vino a todos gracias

Parece increible que un local que durante dos años ha funcionado marvillosamente, de la noche a la mañana se encuentre encallado en una crisis que parece cernirse sobre muchos locales de gran valor pero que no pueden mantenerse como quisieran.
José Herraiz concina desde la infancia, ha transitado por múltiples sentimientos ante la cocina, y hoy se enfrente ante su profesión con serenidad y proponiendo platos eficaces y sin engaños. Producto de gran nivel y cocciones justas, ya sea en un horneado de un cabrito de apenas 5 kilos, una merluza en su jugo con judias, unos huevos de corral revueltos con perrochicos recién llegados de los montes cercanos, su plato más reconocido, un canelón de calabacín que recoje un ajoarrierro muy tradicional. Hay más platos probados en esta visita reconfortante. Algunos blancos, algunos tintos. Y la sensación es de que éste local, de estar en un lugar como Madrid, Valencia, Barcelona, o Sevilla, sería considerado como una institución necesaria de visitar. Pero parece que Cuenca es una plaza dura. Pero él resiste.
No duden en venir a comer o cenar cuando se acerquen hasta esta hermosa ciudad. Es raro encontrar gente tan honesta que lo muestre todo.

Entramos por casualidad y volveremos sin falta ciuando visitemos esta ciudad.

Nos encanto esta clase de cocina viendo como trabajaba el chef y a la vez degustando sus especialidades.

Conociamos la cocina conquense pero mas tradicional.
Creo que su hermano esta triunfando en Paris y este chef no se queda atras.

Servicio de vino muy correcto

Volveremos

Mi marido y yo intentamos hacer una excursión gastronómica siempre que podemos y tras pasar por "El Coque" en Madrid (con una estrella michellin), "La finca" y "Monaster" de Alicante, "Bitoke" en Bilbao... decidimos ir al restaurante "Raff" de Cuenca... y salimos un poco decepcionados.
Vimos contradiciones en la carta porque los primeros nos parecieron maravillosos pero los segundos nos parecieron totalmente mediocres.
De primero pedimos la lasaña de ajo arriero (muy buena) y un foi delicioso (de los mejores que he probado).
De segundo pedimos secreto (en su punto pero con un acompañamiento que no nos dijo ni fu ni fa) y cordero asado (acompañado literalmente de 3 dados de patata y un poco de compota de manzana nos pareció corrientillo).
De postre pedimos un crep de moras (buenísimo también) y un tiramisú que nos ofrecieron fuera de la carta. El tiramisú fue un fracaso. La crema de mascarpone era una simple nata montada... decepcionante.
Además nos lo cobraron a precio de carta y no pasaba ni por postre de menú.
Por otro lado los precios de la carta vienen sin iva, cosa a tener en cuenta porque yo no lo vi en la carta. Lo que si que vi es que el servicio de pan te lo ponen a 1€ y luego te lo cobran a 1,4€ iva a parte también.
Como decía... una carta con platos buenisimos y platos mediocres, pero eso sí, merece la pena ir aunque sólo sea para probar su foi.

Visita a este restaurante del que ya se ha hablado y es cierto que resulta curioso, en principio te parece estar en barra, pero es muy comodo y entretenido ver al cocinero preparando los platos.
Buena vajilla y manteleria y todo servido perfectamente.
Pedimos unas ostras de un buen tamaño y muy frescas por recomendación, foie caramelizado que es cierto que es un plato buenisimo y canelones de ajoarriero. De segundo un pescado de playa sobre cama de rosejat (una especie de fideua) y de carne presa ibérica con verduras. Los postres muy muy buenos, una tarta de queso mi acompañante y yo pedi espaguetti de miel con helado de queso y membrillo, me encantó.
Para beber: cerveza y un Martúe.
Vimos que habia tambien un menu anticrisis y otro gastronómico con muy buena pinta.

Muy buenas maneras, ganas en la cocina y en la sala, junto con un local vistoso,hacen de este un restaurante agradable.
De los seis platos que probamos, hay de todo como en botica, 4 nos gustaron y 2 no nos aportaron demasiado.
Excesiva potencia de sabor en la Carlota de mejillones pero curiosa la preparacion.
Fantastica la Hamburguesa de ciervo con foie y el Gazpacho con zamburiñas.
Dejad hueco para el postre.
Un pero al precio de los vinos.

Estuve en este pequeño pero original restaurante el día 1 de octubre de 2007 en mi visita a Cuenca.
Sobre el vino sufrí una gran decepción al pedir vino por copa que en carta era Ovidio crianza 2003 y al pedir dos copas el camarero del restaurante en un principio nos dijo que si pero cual fue mi sorpresa cuando nos puso Martue 2006 porque "lo tengo abierto y es mejor",SIN COMENTARIOS SOBRE LA COMPARACIÓN.
Pedimos Foie caramelizado,una delicia que mereció mucho la pena,lasaña de moluscos para nuestro gusto regular y la recomendación muy muy buena fue pichon.
De postre nos puso un chocolate blanco y con leche buenisimi.
No está mal.

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