Restaurante Senyor Parellada en Barcelona
  

Restaurante Senyor Parellada

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Datos de Senyor Parellada
Precio Medio:
38 €
Valoración Media:
5.9 10
Servicio del vino:
5.5 10
Comida:
5.5 10
Entorno:
6.8 10
Calidad-precio:
6.7 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Ciutat Vella (Barcelona)
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 35,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


11 Opiniones de Senyor Parellada

En un periplo de cocina creativa, un solplo de cocina casolana catalana parece hacerse necesario y estando por el centro de la ciudad, aquí hay una alternativa que parece merecer la pena de conocerse.

El local que comparte entrada al hotel de las plantas superiores, se dispone en una sala en planta baja con un patio tipo andaluz y que sirve de centro al piso superior donde se disponen el resto de mesas como en habitaciones asomadas al patio central. La parte baja (no subí arriba) tiene unas mesas de pequeño tamaño, más que juntas pero como se llena pues aprovechan espacios; en la zona cubierta y al fondo alguna mesa redonda gana mucho en comodidad. La iluminación con luces en tonos morados suaves dan casi ambiente nocturno a la comida de medio día aunque la luz natural del patio, forma un decorado tipo art decó de cierta decadencia pero agradable.

Mesas con mantel de tela, servilletas de cuadros azules, vasos de crostal azules, una mesura de aceitunas negras sobre la misma y un correcto pan loncheado. Al pedir vino, nos traen dos copas correctas pero diferentes; el servicio del mismo casi inexistente. Elegimos un cava rosado Portell un brut de uva trepat, de la Conca de Barberá que resultó muy básico. La carta de vinos con vinos de la casa, pocas vinos por copas; algunos cavas, un par de champagnes, suficiente representación de blancos y tintos y hasta un recuadro con los 7 magníficos para quiene quiera vinos de alta gama. También un agua de Vichy con gas.

La carta de comidas ya anuncia platos de cocina de siempre. Hay hasta 12 entrantes variados (desde gambas hasta pan con tomate y jamón), varias ensaladas y primeros (incluidos caracoles a la llauna); 4 platos de cocina de casa: escudella, macarrones, canelones y paella; 7 platos del mar (rape, steak de atún, salmón..) y 8 opciones de platos de tierra (confit, costillas, cordero, butifarra..).  Más que suficiente para elegir y no repetir. Además hay un menú del viajante (18€) para dias laborables con ensalada de primero, un segundo a elegir entre arroz y plato del día con postre o café y bebida mínima incluida. Un pan correcto y un aceite L´Estimell correcto para aliñar y un mejor Serraferran para aperitivo

Optamos por comer entre dos:

. ensalada de lechugas y verduras de temporada: mucho verde sin procesar aunque dicen que buena me pareció que estaban poco tersas las hojas.

. almejas y navajas (fuera de carta): con corto paso por plancha y limón: buena ración, bien de sabor y cocción aunque alguna navaja tenía notas de arena

. bacalao a la llauna y las judías con sanfaina: bien hecho a la brasa pero rebozado (a posteriori?) que lo empeoró notablemente

. escudella i carn d´olla (cocido catalán): servido en perol de hierro fundido, ración más que amplia, bien de sabor y con todo lo que toca destacando los gallets y la maneta de cerdo. Muy recomendable.

. postre único: una cema catalana: muy casera, amplia ración y excelente de sabor y cremosidad. Muy recomendable.

Un par de buenos cafés finales, con un servicio rápido en general y con más familiaridad que experiencia profesional. No es para ir adrede, pero estando por la zona y buscando cocina casera y eligiendo bien en la carta, puedes salir satisfecho.

Comentada la cruz toca la cara. Este restorán no tiene una cocina extraordinaria, pero me gustó tanto el entorno y la atención que la experiencia fue muy buena.

Estéticamente me gustó un montón, con su toque art deco, su iluminación, su menaje,...estuvimos en un comedor en la primera planta, muy cómodos.

En la mesa unas paperinas con estupendas olivas negras de Aragón.

ïbamos un grupo de 10 e hicimos lo típico: compartir entrantes y elegir el 2º y el postre.

Los entrantes fueron unos ricos buñuelos de bacalao, unos calamares rebozados, unas anchoas de la Escala presentadas con pan con tomate y unas lonchas de jamón de la misma forma. Yo personalmente en vez de los trozos gruesos de pan las pondría en rebanada pero es un tema de gusto, claro, ciertamente más original a su estilo. El jamón es de Teruel, correcto.

En los segundos hubo variedad: yo elegí un bacalao gratinado a la muselina de allioli estupendo, también probé un sabroso rape alangostado; los que pideron el cordero, el rosbif y los sepionets también dijeron estaba muy bien. Mi pescado venía con una guarnición saborsa pero que no supe identificar ¿algas quizás?, no lo pregunté.

Los postres muy golosos, el mio un helado de corte de nata casero entre 2 trozos de galleta estupendos, recuerdo al típico helado de corte de la infancia.

La carta de vinos me gustó, bien presentada, con criterio, mención de añada, presencia de muchas DD.OO. y precios correctos. Pedimos un blanco Quinta Apolonia -resulta difícil encontrarlo- y un Allende, tampoco muy corriente. Los 2 vinieron calientes a la mesa, los enfriamos en cubitera sin problema, buenas copas.

Punto y aparte el servicio: el maitre de matrícula, simpático, colaborador y competente. Los camareros en la misma onda.

En fin, la velada fue muy agradable, no es una cocina que deslumbre, clásica en elaboraciones y filosofía, pero el producto es bueno, el entorno acogedor y el personal muy bueno, con lo que la experiencia gana muchos enteros. Además la RCP me pareció muy buena poara el nivel de vino que pedimos (2 botellas de blanco y otras 2 de tinto) y para ser Barcelona.

 

  • Mi corte de nata.

  • Esta tarta de manzana tiene ua pinta,...

  • Rape alangostado, otro clásico.

  • Rico bacalo gratinado.

  • Anchoas de la Escala.

  • Buñuelos de bacalao.

Hoy hemos ido a comer cuatro comensales con ánimo de saborear las exquisiteces de épocas pasadas. Hemos pedido tres entrantes para compartir: calamares a la plancha(ración mínima, con poco sabor, como en cualquier sitio sencillo y con pocas pretensiones); empedrat de bacalao con alubias del "ganchet" (ración escasa, poco bacalao, poco interesante); caracoles a la "llauna"(ración adecuada, la salsa sabrosa).
Los segundos: Un arroz caldoso: un buen caldo para el arroz, buen sabor, bien concentrado. El arroz, un poco pasado, con poco sabor, como si no hubiera estado cocido en ese caldo.
Mar y montaña de sepia con pies de cerdo y albóndigas. Plato normal, con salsas preparadas o "prefabricadas" e ingrediendes poco integrados en el conjunto total del plato.
Canelones: normales, nada especial a destacar.
Vino: Llágrimas de tardor: 16,5€ : buena relación calidad precio. Ha acompañado muy bien a los entrantes.
Camins, del Priorat: en su línea. 26 €

En la línea que estoy leyendo, me ha decepcionado mi visita de ayer a este restaurante, del que tenía muy buen recuerdo. El maitre, del que yo recordaba y que daba un gran encanto, por sus conocimientos y porque te trataba, él y el resto de los camareros, como si fueras cliente de toda la vida, ha desaparecido y el servicio ha cambiado esa proximidad y cercanía con un coleguismo muy poco profesional, hasta el punto de criticar algunos platos de la carta y una falta de atención. Enfin, una pequeña decepción, a pesar que la carta, muy bien presentada y la comida era buena, aunque no tan en la línea del recuerdo que yo tenía. Ví un acercamiento al mundo, que como dice otro forero, de parque temático, que se ha convertido esta zona y no tanto conservando los orígenes que le dieron tanta fama. A pesar de todo el restaurante muy limpio y con cosas originales, pero de cara muy al turismo. El vino correcto, hay buenos vinos, pero se esceden en la subida de los precios y el servicio del vino ha de mejorar. Bebimos un Can Credo, fantástico, suave y franco, cremoso, con muy buena acidez, como suelen se los vinos de Recaredo.
El tartar de atún bueno y el tatin tambien.
Buena compañía, buenos recuerdos, pero una decepción de cómo ha acabado este restaurante, en la línea de la deriva de algunas zonas de Barcelona.

Estamos de acuerdo en que Senyor Parellada se halla en una zona en la que Barcelona se asemeja mas a un parque temático que a la ciudad que fue...estamos de acuerdo en que no es lo mismo tener al lado cenando a dos teutones que se beben dos botellas de vino enteras en 40 minutos y a los que has de pedir que bajen la voz porque molestan y el restaurante no es la recepción de aquellos hoteles para razas inferiores que tan comunes fueron en los principios de los 40 en sus tierras, donde seguramente si, sus antecesores recibían a la clientela gritando y mucho...estamos de acuerdo en que el restaurante es masivo, con un aprovechamiento excesivo del espacio (pero no aprovechan el espacio todos los bistros de Paris?...que te encuentras el culo de la señora que intenta pasar entre mesas para sentarse encima de tu pan de brioche??)...todo eso son las pleitesias de vivr en un parque temático llamado Barcelona. Y os lo dice un barcelonés. Pero!!...la calidad de Senyor Parellada ha subido. El servicio lo intenta con mayor tesón. Las ensaladas, la pata de pulpo con pure de patata y nyora, el atun semicrudo con sesamo. Todo está más que bueno. La carta de vino es corta, pero resultona. Un cava de la casa resulta suficiente. Me atrevo a decir que el pan es de los mejores que hay en Barcelona, sino el mejor.
Vamos mejorando, pero no descartemos encontrarnos siempre una pequeña ración de enrergúmenos (basicamente siempre europeos)...y recordad que si tu hicieses lo mismo en algun restaurante de su pais, serías invitado a marchar de inmediato...

Ubicado en una bonita casa de dos plantas, es curioso observar como su clientela es una mezcla de turistas (debido a su ubicación) y clientes de toda la vida, comidas familiares.

De entrada y para picar unas croquetas de rostit y unos calamares a la romana, ambos buenos, caseros y frescos.

De segundo solomillo de buey cafe paris, bueno, tierno sin nervios la salsa creo que tenia romesco y una fideua, normal, correcta

Postres un pastel de queso muy bueno y un sorbete de anis del mono que me llamo mucho la atención y que después no me acabó de sorprender.

El vino un Pittacum (16,10€), historia curiosa la que rodeó el vino, lo sacan del armario climatizado que teniamos justo detrás, el vino caliente (literalmente caliente) el chico joven que nos lo sirve ni se entera (la botella ya lo delataba), pedimos enfriarlo y en paz.
El equipo de camareros era una mezcla de los de toda la vida y los nuevos, el nivel de servcio varia dependiendo de quien te sirve (a nosotros nos tocaron los dos). Justo en la mesa de al lado el camarero veterano si se dio cuenta de la botella de vino caliente. Finalmente, era un problema en el armario climatizado.
Copas correctas

Pues a mí no me parece tan mal este restaurant que es de los mismos de la fonda Europa de Granollers. Comida clásica catalana, al estilo de fonda catalana del siglo pasado. El maitre, dueño es excelente y se le nota que vive lo que hace. Es cierto que se ha convertido, debido al lugar geográfico que ocupa en restaurant de turistas, pero con calidad clásica. Resaltan los canalones excelentes y el trato como si fueras cliente de toda la vida. La carta de vinos simple pero correcta. Cocina clara y sin fantaseos. Para disfrutar un rato sin dejar la cartera vacia. Hay que reservar porque siempre está hasta los topes.

Decepcionante, un restaurante que habia visto de toda la vida pero fui a cenar y no me gusto. la mesa pequeña, pegada a otras mesas, la carta decepcionante, los precios caras (rape con almejas 21€) pedimos el plato y traen un trozo de rape no muy grande acompañado de unas patatas duras y 3 almejas.
un restaurante enfocado al turista, no recomiendo la visita.

Bib Gourmand en Barcelona. Pues ni fu ni fa. Muchas muchas muchas mesas. Servicio de batalla. Carta de vinos de batalla. Buenos platos pero sin alma. Sin duda este restaurante debió ser bueno en su momento, ahora, masificado e hiperexplotado no deja de ser un restaurante más de la zona del Borne.

Se ha convertido en un restaurante para guiris, el pan estaba seco, los embutidos raquíticos, los calamares insípidos, los segundo platos parecian recalentados al microondas, los camareros poco profesionales, en fin, UN DESASTRE, y pagamos dos personas 72 euros.

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