Restaurante Eboka en Málaga
  

Restaurante Eboka

6
Datos de Eboka
Precio Medio:
50 €
Valoración Media:
9.3 10
Servicio del vino:
10.0 10
Comida:
9.3 10
Entorno:
8.8 10
Calidad-precio:
9.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas:
Precio desde 46,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Eboka Restaurante EBOKA Eboka Restaurante EBOKA Eboka en Málaga Restaurante EBOKA Restaurante en Málaga Restaurante EBOKA Restaurante Eboka Restaurante EBOKA Eboka Restaurante EBOKA

6 Opiniones de Eboka

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.3 10

Benavente 04/08/17 15:46

Fecha de visita*: 13/07/17
Precio por persona: 53.0

En ocasiones decimos “verdades” que el tiempo, o las circunstancias, se encargan de derribar; o, dicho en román paladino, a veces escupimos hacia arriba: “Nunca seré como mi padre…” (bueno… jijijiji).                                                                                                                                                   Existen “verdades” universalmente aceptadas que, en realidad, son cuasiverdades: “Las aves vuelan” (y el kiwi y el pingüino y…?).                                                                                                                  Existen, creo que por último, verdades universales, axiomáticas: “Dos más dos son cuatro, aquí y en Lima” (irrefutable…).

¡Pues yo, aquí, voy a esgrimir dos axiomas!                                                                                 Primero: “Si vas a EBOKA, vas a disfrutar”.                                                                                    Segundo: “Antonio es el genio del maridaje”.                                                                                         Si bien es cierto que un axioma, por definición, es una verdad tan obvia que no necesita demostración, yo sugiero que se acuda al lugar en cuestión y permitan al sujeto citado demostrar que estamos ante una verdad universal.

En nuestra última visita hemos comido mucho y bien. Pero es que hemos bebido más y mejor. Es que… a ver… en Eboka siempre hay sorpresa. Un giro más. Algo que te hace sonreir y te hace querer volver un y otra vez. Como de costumbre  hemos disfrutado de una estupenda degustación de platos y maridajes. ¿Qué hemos tomado? Pues a ver, veamos…

Presa ibérica embuchada de cerdos criados con castañas, acompañadas de una manzanilla pasada Pastora de Barbadillo. Riquísimo el embutido; para llevarse a casa a la Pastora junto con sus ovejas si hace falta.

Gamba roja, perfecta de cocción, con un interior de la cabeza de un color morado salvajemente bonito. Con un Albariño do Ferreiro. Del Mediterráneo a Galicia y vuelta en , literalmente, un sorbo y un mordisco (o un mordisco y un sorbo… que en ese orden también funcionaba).

Gazpacho de hinojo y Javier Sanz Verdejo. Primer giro inesperado. El hinojo en el gazpacho es magia. A mi me gusta mucho su sabor y, en consecuencia, me parece que funciona de maravilla en el gazpacho. Llevaba una quenelle de sorbete de limón que refrescaba mucho y limpia dela boca el hinojo. Pero, a mi, me gustó tanto el gazpacho que hasta me sobra el limón. Del vino, qué decir… un Rueda de verdad.

No recuerdo el nombre del siguiente plato. Una especie de roast beef, carne mechada, carne asada. Finos filetes de carne, tiernísimos y muy sabrosos, acompañados de una salsa AOVE, encurtidos, salsa de setas shii-take. Al verlo, honestamente, pensé que había mucha gente allí dentro del plato. Pensé que la ligerísima mahonesa escondería el sabor de la carne y, si quedaba algo de ese sabor, la salsa de setas y el vinagre de los encurtidos lo rematarían. Pues no. No ocurrió eso. Al tomar un bocado con todo a la vez, ciertamente, hacía destacar la salsa AOVE pero, cuando ya pensaba yo que era muy listo y que tenía razón, los encrtidos se llevaban la mahonesa, aparecía la seta y, finalmetne aparecía, potente, claro y rico el sabor de la carne. Cara de sorpresa y pensamiento de “jo tío, qué burro eres, lo que te queda por aprender”. Lo acompañamos, en principio con un Algueira Mencía de Ribeira Sacra. Vino que suelo tener en casa y es un caballo ganador. Pero, oh sorpresa, nos pusieron y propusieron un segundo vino por gentileza, sugerencia o cortesía de Javier Azcona que por allí estaba (entiendo que disfrutando también). Este vino fue un Pasos de San Martín 2013. Soberbio vino navarro de garnacha. Este, y otro que vino después, fueron mis favoritos del día.

Seguimos con una terrible maldad de Antonio. Un plus ultra tan sorprendente (al menos para mi), como divertido. Una corvina con tempura de verduras y una salsa (excelente) de azafrán. La gracia es que Antonio, literalmente frotándose la manos y partido de risa, nos planta en la mea dos vinos, blanco y tinto, para maridar el pescado. Brutal maridaje a dos bandas. En el equipo tinto jugó Artuke. Un vino de maceración carbónica que iba de lujo. Limiaba la boca del azafrán y la grasita de la corvina. En el equipo blanco, Cueva del Monge. Blanco fermentado en barrica. Vinazo. No hay más palabras. Acompañante perfecto del pescado, arropándolo y complementando e implementando sus sabores. Este ha sido mi otro ganador del día.

Unvino más, Perezoso. Rondeño tinto, potente y riquísimo. Maridando un lagartillo ibérico perfecto de punto, con una milhoja de berenjena (creo recordar).

Y no hemos acabado… unos quesitos para preparar el cierre… a mi (que no soy muy de quesos) un Pascualete, similar a una torta del Casar. Para Susana, ratona profesinal, un queso que creo que era Payoyo azul. Maridados ambos con un fondillón. Mi primer fondillón no tengo mayor experiencia en estos vinos y solo puedo decir que me gustó mucho.

Para postre una versión casera del MaxiBon, by Candy´s. Riquísimo sabor a vainilla, maridado con cerveza negra Candy´s & Coffee. Excelente remate de una brutal comida.

Unos GT para remate y unas charlas siempre estupendas con Antonio. Me quedé con las ganas de haber saludado a Javier Azcona. Quien me conoce sabe que soy bastante  tímido y, por no molestar, espero no haber pasado por antipático. Solo pedir disculpas si esa fue la impresión que pude haber dado.

Y para la próxima vez… ¿qué? Eso es lo mejor… nunca se sabe… nunca se sabe. Para descubrirlo, hay que ir. Siempre.

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.3 10

Benavente 26/04/17 20:55

Fecha de visita*: 05/04/17
Precio por persona: 57.0

-Nos vamos de vacaciones...
-¿Dónde?
-Pues... ¿unos días a Granada unos días a Jerez?
-Vale, pero... ¿paradita en Málaga ya que estamos por allí?
-¡No!¡Ni de broma...! nada de paradita. Parada y fonda
-Hombre, se sobrentendía la intención.
-Ah, bueno...
Así que allí que nos fuimos. A comprobar que todo estuviese en orden. A la hora prevista acudimos a nuestra cita obligada (bendita obligación...) con Eboka. Todo bien, como tiene que estar. Un gusto.

Ya lo sabéis, yo aquí vengo a lo que surja. A lo que Antonio y su equipo quieran hacer surgir y tengan a bien ponerme en la mesa.

Empezamos con una cervecita bien fresquita,Imperial Lager de Brewers 84 para Eboka. Quiero recordar que Antonio nos comentó que era la oferta "cervecil" de cara a la temporada primavera-verano. Acompaña a un variado de lomo, salchichón y chorizo de gorrino alimentado a base de castañas. Acierto.

Entra ahora un cava, Cuvee de Carol 2009 de prcioso color oro viejo, casi amabarino, e intensa nariz. Cremoso y amplio. Lo que acompañaba no podía estar menos bueno. Carabineros cocidos. Cuatro estupendos y colorados bichos. Perfectamente poco cocidos. Oye, qué buenos eran los pobres... ni un quejido al decapitarlos, ni un mal gesto al despellejarlos...

Viene ahora un rico vino malagueño, de la Axarquía por más señas. Filitas y Lutitas 2015. Dorado, de nariz intensa y mineral, con boca intensa, seco y brutal acidez. Acompañado de, ay mi memoria..., una especie de ensalada que me recuerda a un remojón granaíno y a una pipirrana de Jaén. Pimientos, cebolla, tomate, huevo cocido (de codorniz), mandarina y creo que era un chicharro frito en escabeche (aquí es donde me patina la memoria).

Otra joya. Encrucijado 2014. Probadlo... es, encrucijado. ¿Un futuro Palo Cortado? Psss, tal vez... curioso y muy sorprendente. Este es un golfete... se trajo a la novia y a la amante. Una del sur, Atún con manteca. Parecía lomo de orza ese atún, oiga. Y la amante, gallega para que no le pillen de matute... unas almejas abiertas lo justito con su jugo y un chorrete de vino y un poquito perejil. Este Encrucijado, ya lo he dicho, es un golfete que sabe a lo que juega.

Nos vamos a Francia un ratito... Domaines Schlumberger. Riesling grand cru de Alsacia. No tengo excesiva experiencia (más bien escasísima) con vinos de más allá de los Pirineos, pero creo que es la segunda vez que me lo ofrece Antonio y la segunda vez que lo disfruto. Viene con una merluza con verduras. Plato limpio, con la sutileza del pescado. Lo difícil, no arrasarlo con el vino y la guarnición. Soberbio.

De vuelta a Málaga paramos en La Rioja donde nos tomamos un Contino Reserva 2010 que, parece ser, lleva sus buenas horas decantado. Se aviene a un lomo de retinto... al que solo se le pueden chillar cosas bonitas. Nos comenta Antonio que el retinto no suele destacar por lo tierno de su carne pero, doy fe, este lomo estaba realmente tierno. Un poquitito pasado de más para mi gusto, pero realmente sabroso y tierno. Para mi mujer estaba en su punto óptimo. Ya se sabe que en el punto de la carne, cada uno es un mundo.

Oloroso Cuco de Barbadillo. Háganle un monumento, por favor. Color, nariz, boca... ¡qué vino! Con un cordero deshuesado muy rico y una guarnición de melón con ras-al-hanout muy refrescante y perfecta para el cordero.

Arcos de Moclinejo PX. Otro que tal baila... con su inseparable amigo el chocolate.

Cerramos con unas cosas con hielo como gusta decir Antonio. El clásico Oban para mi mujer y para mi un GT de Martes Santo (muy apropiada ginebra para las fechas que se avecinaban).

Para cerrar la crónica-lomo-tostón que aquí he soltado, simplemente, dar las gracias a todo el equipo de Eboka. Ya sabes, Antonio que, como estamos felizmente obligados a dejarnos caer por tu casa, nos veremos a la mayor brevedad posible. Hasta que un día nos eche de allí por pesados, ;-)))
Muchas gracias

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.3 10

Abreunvinito 29/01/17 22:30

Fecha de visita*: 27/01/17
Precio por persona: 53.6

Amtonio ha conseguido romper esa camisa de fuerza que eram los 40 metros cuadrados de su antigüo local y que suponían un auténtica limitación de su capacidad ceativa.
El nuevo local bien céntrico pero un punto reservado del bullicio turístico, bien decorado consiguiendo un halo de familiaridad y recierdo al pasado con pizarras escritas con tiza que anuncian vinos por copas. Mesas de madera, sin mantel, servilleta de tela y buenas copas.
Gente en sala bien preparada que conoce a la perfección los platos bajo la batuta del siempre vigilante Antonio que no parece que trabaja, parece que disfruta haciendo disfrutar a los comensales con las explicaciones de platos y sobre todo con los vinos que acompañan y que juega con esos altibajos rompedores tal y como él entiende el maridaje, alejado de esa línea plana, clásica y continuista.

Comida para seis con libertad de comida y bebida por lo que no llegamos a ver opciones que comentar. Íbamos confiados en aceptar su propuesta sólida y también la líquida después de ser este año, un candidato a premio Verema en el trato del vino.

De bienvenida un cerveza Eboka, versión invierno. con un punto de cerveza de trigo, refrescante y potente. Muy necesaria pues veniamos del Caminito del Rey (excursión muy recomendable: www.caminitodelrey.info/es/#1).
En la mesa un muy buen pan cateto del colmenero alauín y un aceite de picual del Castillo de Canena reserva familiar, sin ser muy intenso, se hace muy agradable. El agua sin gas de Aguaviva.

El menú degustación preparado consistió en:

Plato de jamón de la Dehesa de los Monterros con un punto dulce que le dan las castañas con que se alimentan.
En otro plato, otra parte del cerdo de Joselito, el lomo fresco y su conservante y envolvente manteca colorada.
Para ello el fino más viejo de Jerez, La Panesa, con 14 años bajo velo de flor y sin filtrar.
Estupendo jamón y jerez para empezar; no se me ocurre nada mejor, sobre todo en Andalucía.

Foie micuit con una base de brandy y vermut blanco y crema de azahar.
Para este plato individual, un Valveran 20 manzanas, versión en manzana del vi de gel, producto poco conocido fuera de Asturias, pero muy interesante como alternativa al vino en el maridaje y más con foie, donde la manzana dulce y con acides es compañía y complemento perfecto.

Continuamos con un ajoblanco con bolita de helado de Málaga Virgen que va bajando la temperatura de la sopa conforme se deshace. Unas gotas de aceite de oliva virgen extra, almendra laminada y tiras de mango a modo de patata, forman un plato completo y complejo. Buena mezcla de texturas, sabores y hasta de temperaturas.
El vino elegido, un Ariyanas 2011 dulce (uva moscatel) haciendo un maridaje geográfico.

Porrilla de espinacas: sobre una base con frutos secos (piñones, avellanas) con espinacas y pasado todo por mortero; con huevo cocido a baja temperatura y todo bien mezclado en el plato.
El huevo tiene una buena dosis de dificultad para el maridaje; se eligen espumosos o vinos con alto nivel alcohólico; arriesgando tomamos un Matusalen, un oloroso encabezado dando un punto mayor de alcohol y dulzor, envejecido 30 años.

A continuación un maridaje integrado ya que el vino formará parte del plato. Viene un Trajinero, un oloroso seco con un 10% de PX añadido.
El plato: una sopa de (y con) rape y merluza, con una base de marisco y una parte del fumé forma parte de la mahonesa. Después de probar la sopa, cada uno le añade el vino en la medida que le parece mejor.

El siguiente maridaje se propone con carácter refrescante, dando esos dientes de sierra de un maridaje arriesgado; para ello un treixadura ecológico, no, lo siguiente, con mucha acidez, complejo hecho por gente marbellí en la zona geográfica de Ribeiro y de nombre A pita cega del 2013. Desde luego un enorme contraste con los vinos dulces que llevamos como sorprendente inicio.
El plato: tronco de rape cocinado primero a la parrilla y luego en el horno y envuelto en pasta china sobre una base de caldo de gambas y acompañando en el plato con una gambita.

Plato principal: carrillera de buey con una lenta cocción desde la noche anterior y a baja temperatura con vino tinto, quedando bien cocida pero nada deshecha.
Acompaña Vetas Selección, un tinto local profundo, multivarietal con crianza por separado que luego se ensambla el conjunto para crianza de un año más.

Como queso una crema de queso de torta de Casar con gelatina de pétalos de rosa.
Complementado con un muy buen Oporto: VZ (Van Zellery) con 10 años de envejecimiento.

Para postre, tres vasitos preparados por la esposa, a modo de degustación:
. mousse de chocolate rubio con crema de toffe y caramelo, con una chocolatina de chocolate puro.
. torta de algarroba con crema de mango
. versión propia del ferrero Rocher
Todos ellos bien logrados, sin excesos de dulzor, pero las tres opciones propone una apueta demasiado igualitaria por lo que más que complementarse producen saturación. Necesita un contraste de frescor y acidez.
El maridaje con armonía del lugar, un Arcos de Moclinejo, un PX seco de 30 años de crianza de uvas de Málaga, que parece más un oloroso en su color. Perfecto y sorprendente vino.

La comida formó un todo, un conjunto de buenos productos, bien tratados, con emplatado que le complementa bien y que tiene un fondo de guisos muy interesante.
El apartado de vinos pasa de ser un complemento a actor de primera línea, al mismo nivel que la comida, no solo por la importancia que se les otorga en el evento, sino también por lo valiente de las propuestas dando una prioridad al localismo de calidad.

Unos cafés finales y disfrutar de los comentarios y recuerdos de Antonio y su Dom Vinos, puso punto final a uno de los motivos de estar en la ciudad.

Un local (ahora sí, un local sin ataduras) de los que no hay que perderse en la gastronomía de España.

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.3 10

Benavente 07/11/16 13:02

Fecha de visita*: 07/11/16
Precio por persona: 49.0

Me ha llevado una semana ponerme a redactar esta reseña. Me ha costado… y he pensado en no hacerla. No, no… por nada malo... al contrario. Pensé no escribir la nota porque es la segunda en poco tiempo y sólo puede ser elogiosa hacia esta casa. ¿Cuál es el problema? No quiero parecer interesado ni “inflaopiniones” (toma escafurcio palabril que me he inventado). Pero no hacerlo supondría una injusticia hacia esta casa que tanto y tan bien lo está haciendo en mi Málaga… (permitidme los malagueños este “mi Málaga” porque, si bien soy de Madrid y gato convencido, vuestra provincia se ha quedado con un trocito de mi alma).
Sea como sea, y tras darle vueltas y más vueltas, me decidí a escribir esto que aquí relato y que no es otra cosa que una escapada de fin de semana con mi familia para que conociesen Eboka, con la excusa de pasar unos días en Málaga.

Ya el día previo, tapeando y vineando, nos acercamos y nos tomamos unas manzanillas y tapeamos con una ensalada de tomate y sardinas ahumadas y unas croquetas de guiso de jibia con garbanzos. La ensalada muy buena, con sabor a tomate. Las croquetas nos parecieron mágicas (señores visitantes, no perderse estas croquetas… y señores del personal de cocina, no dejéis caer en el olvido esta receta). Como hablamos con Antonio… fuimos al enchiqueramiento de la corrida… mañana tarde de triunfo.

En el día de nuestra reserva, tras el recibimiento y oportunos saludos, ocupamos nuestra mesa. Mi madre y Julián comentaban la diferencia de espacio con Dom Vinos. Mi tía, nueva en plaza, aguardaba acontecimientos. Susana y yo disfrutábamos ante lo que se nos venía encima y ante la reacción del resto de la mesa.

¿Empezamos? Venga…
Empezamos con un AOVE Cerro Castillo hojiblanca muy representativo de la variedad, un tartar de salchichón de Málaga y (creo) presa ibérica Joselito con manteca colorá. Acompañando esto, una preciosa y pizpireta manzanilla Xixarito Pasada en rama, de bodegas barón. Riquísimo tartar, exclente presa que, junto con la manteca, a mi me recordaba un poco al sabor de las gachas de harina de almorta. De la manzanilla, ni hablo. Excelsa.

A estas entradas variadas le sigue el clásico entre los clásicos. Ajoblanco con helado de vino de Málaga y mango. Esta vez viene acompañado de un Jorge Ordoñez nº2. Yo soy muy de Ariyanas pero, amigo…, este vino es fabuloso. Con una acidez perfecta, un equilibrio brutal y un dulzor mágico. Mi tía aquí tuvo su primera epifanía. Le encantó el ajoblanco, no entendió el sentido del helado… hasta que lo probó! Pero cuando bautizó aquello con un chorrete de vino… jejeje… se el iluminó la cara.

Tercera joya… Vieira a la plancha con una veluté de jamón e higos salteados. Acomapaña un vino gallego, Zárate albariño de val de Salnes. Brutal acidez y armonioso con la vieira. El solomillo de vieira con un punto de pancha perfecto. Nos gustó muchísimo el plato en general y la textura de la vieira en particular.

A continuación una porrilla de setas con huevo escalfado. Quiero recordar que eran trompetillas y angulas de monte… pero no lo juraría. Buena combinación con huevo escalfado (perfecta la yema, pelín, pelín cruda la clara). Nunca había tomado porrilla (parece ser típica de la zona de Antequera) y la he disfrutado a conciencia. Ah, claro… el maridaje… Amontillado Escuadrilla de Lustau. Enorme. Estos vinos generosos que me tienen arrobado y anulada la voluntad…

Viene una sorpresa. No recuerdo haberme ido tan lejos de Málaga, comiendo en casa de Antonio, nunca. Fabada. ¿Cómo? Fabada… sí, sí… fabada asturiana con su compango. Por cierto muy buena. Si de lo que se trata es de ebokar, se logra ebokar Asturias. Una fabadita como debe ser. No le faltaba un perejil. Cada cosa en su sitio. Para acompañar cava Recaredo Terrers Brut Nature Gran Reserva 2009. Limpiando la boca con su magnífica acidez. Estupendo espumoso.

A continuación, lomo de atún sobre crema de marmitako. Muy, muy, bueno. Un marmitako en la boca con otro aspecto en el plato. Simplemente fabuloso. Con el plato… el triunfador indiscutible de la tarde… un VORS jerezano de González Byass que tenía que estar en un museo. Matusalem. No hay palabras. Hay que beberlo. Las copas se quedaron a acompañar el resto de la comida e, incluso, acabada la comida Julián se lo llevo a la calle mientras fumaba un cigarro. Poco más y se lleva la copa de recuerdo pegada a la nariz.

Jugamos después con un vino tinto riojano, Finca Valdepoleo. Venía acompañando a un jarrete? Con crema e batata?. Lo siento, no lo recuerdo bien ahora mismo. Nos gustó mucho tanto el vino como la carne. El principal pero es que venía después del amigo Matusalem… eso lastró sus posibilidades.

A petición de quien esto escribe y, realmente sin hambre y por pura gula, pedimos unos fideos tostados para que los pudiesen probar el resto de la mesa. Fue una de las cosas que más me gustaron en mi anterior visita y no quería sustraer la posibilidad de que los demás lo probasen. Impecables como la vez anterior y riquísimos. Descolocados en el orden de la comida por pedirlos a deshora pero no importa. Gustaron muchísimo. Acompañados por un rosado cremant del Loira, De Chanceny. Fresco, suave y muy agradable en boca.

A los postres nos ofrecen un variado de dulces de Candy´s. Perfecto colofón a la comida. Una reinterpretación del arroz con leche que a mi me gustó con locura (soy adicto al arroz con leche), una tarta de chocolate muy buena y, creo que el mejor, un brownnie con crema inglesa de saltarse la boina. Para los postres, no se qué pasó… no hubo vino… raro, verdad? Jejejeje… no hubo vino porque hubo cerveza. Bonvivant. Una cerveza negra que además lleva café en su composición.

Rematamos con unos GT (Macaronesian) y unos whishkies (Oban).

Nada más y nada menos que todo esto. Superadas mis dudas sobre escribir el ladrillo este, decir gracias a los que llegasteis a este punto. Como siempre, mi agradecimiento a todo el personal de sala y cocina. Ahora que ya no tengo previsto ir a Málaga, hasta el próximo verano probablemente, tendré que pergeñar alguna excusa a ver si no tengo que esperar tanto tiempo para repetir.

Mil gracias Antonio, mil gracias amigo.

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 10 10
Entorno: 10 10
Calidad-Precio: 8.5 10
9.6 10

AntonioJesus.AkatA 09/10/16 14:01

Fecha de visita*: 01/10/16
Precio por persona: 46.0

Málaga te esperaba, Málaga te necesitaba

Que Málaga ha crecido a lo largo y a lo ancho promovido por la maravillosa oferta cultural que ofrece, es ya una realidad. El Turismo se ha convertido en la pieza clave de la economía de la Costa del Sol. Lo cuál no termina de ir acompasado por Restaurantes con propuestas sólidas, restaurantes de ideas claras, con proyecto, con pasado, presente y sobre todo futuro http://www.akatavino.es/Restaurante-Eboka-cuspide-gastronomica-en-malaga.html

¿Tengo la osadía de hablar de la cumbre gastronómica? pues sí y lo hago con firmeza, -ya, ya ya lo sé-, muchos pensarán que supuestamente Málaga ha crecido gastronómicamente, por el simple hecho de poseer más restaurantes con estrellas michelín, aunque algunos de estos alejados de la realidad y aptos para unos pocos.

Málaga requería un local de restauración en su epicentro que esté por encima de estrellas y por debajo del precio de este tipo de restaurantes, y Antonio Fernández desembarca tras más de 7 años dirigiendo Dom Vinos, para ofrecernos precisamente lo que Málaga esperaba. Posiblemente el único restaurante capaz de maridar realmente cada plato con cada vino en cada servicio y seguramente es el mejor.

Para buscar una propuesta de maridaje plato y vino, es casi obligado acudir a los mencionados estrellas, aunque estos en su mayoría son estáticos, es decir, lanzan un menú de temporada junto a una propuesta de maridaje, pero

¿y si la propuesta de maridaje se realiza in situ, dependiendo el comensal, dependiendo de los platos elegidos, dependiendo de la temperatura, de la temporada, de los nuevos vinos que inundan el mercado? si, esto existe y nos lo ofrece Dom Antonio en Restaurante EBOKA.

Un espacio para recrearse donde el concepto #PlatoyVino iniciado por Antonio Fernández en Dom Vinos y que tanto hemos alabado desde AkataVino, se hace maduro y se eleva a cotas de perfección sin comparación en la capital.

Sin duda la Málaga actual, la Málaga exigente en cultura, con un turismo de nivel y con una población cada vez más versada en cocina y vinos, requería de un espacio con una oferta más allá de una excelente cocina y unos excelentes vinos, porque hablamos de la ardua labor de un Sumiller, aquel que siempre nos va a sorprender y ojo, seas profano, estudioso o profesional de la cocina, la sala o el mundo del vino, siempre tendrá giros para EBOKARNOS a través de la visual, los aromas y el buen comer a un estado de FELICIDAD que no sólo perdure en el RECUERDO, si no que nos active sensaciones del pasado –aquel bocado, aquellos aromas de la cocina de nuestra abuela,…- y nos aflore la mejor cocina actual.

¿Quieren un consejo?

Cuando entren a EBOKA, olvídense de la carta, tan sólo tienen que decirle al Sr. Antonio Fernández –¡Antonio! Échanos de beber y de comer– y entonces, no lo van a olvidar.

¿Cuál es la apuesta de EBOKA? ¿Qué tiene EBOKA de DOM VINOS?

Todos los que conocían la labor de Antonio Fernández Dom, Gerente y sumiller de Dom Vinos hasta el pasado mes de Junio que se fraguo la evolución hacia este nuevo proyecto llamado Eboka, saben de lo que estoy hablando.

Conocen el concepto extremo de disfrute ENOGastronómico que propone, pero

¿que propone EBOKA?, ¿cuál es su apuesta?
EBOKA propone un espacio muy diferente, versátil, amplio y muy cool, propone una EBOKACIÓN a través de la evolución, basta con decir que los metros cuadrados de la cocina de EBOKA eran prácticamente los mismos que todo DOM VINOS –incluido cuartos de baño-, y ¡cómo gestionaba Dom esa cocina de las Nancys ¿verdad?!, pues imagínense la de posibilidades y horizontes abiertos en el nuevo emplazamiento.
Para llevar a cabo una cocina con tal exigencia, Dom y sus compañeros de aventuras, han fichado a uno de los cocineros jóvenes, más asentados por trayectoria y por madurez en nuestra provincia, hablamos de Christian Soler, quien lidera una cocina de sabores, de texturas, donde intentan ofrecer un giro más al producto, aquellos matices que sólo una elaboración de sastrería son capaces de ensalzar, siempre cogidos de la mano con la sala, para que el plato no sea un elemento aislado de la copa, si no más bien un conjunto.

A veces las propuestas vienen por similitud, otras por contrastes y alguna vez ni tan siquiera somos capaces de definirlo, simplemente una vez presentado plato y vino –aunque también hay giros con cervezas artesanales o algún que otro destilado ¡todo es posible!– difícilmente nos podamos imaginar una propuesta mejor. Este siempre ha sido el empeño del Sr. Fernández y creánme si les digo que lo ha conseguido, pero, a partir de aquí ¿qué? simplemente sólo nos queda soñar.

Eboka
Servicio del vino: 10 10
Comida: 8.5 10
Entorno: 8.5 10
Calidad-Precio: 10 10
9.3 10

Benavente 17/09/16 11:58

Fecha de visita*: 12/09/16
Precio por persona: 46.0

¡Qué presión me genera escribir una primera reseña sobre Eboka!
Empezando por el título... ¿qué poner...? ¿Dom Vinos 2.0? No... esto no es Dom Vinos. ¿Nuevo en plaza? Tampoco... ya lo sabemos todos. ¿Dos o tres palabras que resuman la experiencia? Imposible, hay que extenderse. ¡Casa de Vinos y Comidas! Sin más... por algo es el "apellido" de este Eboka. Heredero, en cierto modo, de Dom Vinos. Antonio va más allá en este nuevo proyecto. Un proyecto donde importa mucho la cocina. Ojo que no digo la comida... la comida ya era muy importante en el Dom. Digo la cocina. La cocina como espacio físico porque ocupa tanta superficie como ocupaba Dom Vinos. La cocina como concepto porque, ese espacio, sí permite (ahora sí) un mayor desarrollo de platos y productos elaborados in situ.
¡Qué decir de Antonio! Disfrutando como niño con zapatos nuevos o, como él dijo, como hostelero con restaurante nuevo. Alegre, entusiasmado, vital... como siempre, pero con un plus. Después de saludarnos, y de los oportunos parabienes y enhorabuenas, nos enseñó el local. Está orgulloso de su criatura, y justificadamente.
¿El local? Me gustó. En una calle ¿de la judería? muy coqueta y próxima a la catedral. Por localización no se pueden quejar. Amplio pero sin ser tan grande que le haga perder personalidad y calidez. Unas mesas con taburetes altos en el exterior para disfrutar del clima malagueño y del ir y venir de la gente. Una barra para tomar algo. Una zona con mesas altas y taburetes para un tapeo informal pero con más comodidad que en la barra. Una sala con unas 8-10 mesas. Cómodo a mi entender (cada uno opinará a su modo.
Vamos a lo que nos trae aquí... el "comercio y bebercio". ¡Hay carta! ¡No la vi! No hace falta. Nos dejamos hacer. Mejor así y probamos de todo un poco. Si ya nos conocemos...

Iniciamos la comida con un tartar de salchichón de Málaga acompañado por una cerveza artesanal 84B expresamente creada para ellos. El tartar, sutil. Ebokando las meriendas de los que fuimos niños ochenteros... mordisco al bocata y corriendo a jugar, a la piscina o a lo que quiera que fuese que estuviésemos haciendo (cosas de grandísima importancia, sin duda). La cerveza fresca, con notes cítricas, bello color anaranjado y suave de carbónico. Buen maridaje.

Seguimos con un clásico que no podía faltar en la casa. Ajoblanco malagueño con helado de vino de málaga. Aderezado esta vez con unos trocitos de mango. Muuuuy bueno. EL maridaje, clásico con este plato, Ariyanas naturalmente dulce. Nada más que añadir. Un acierto. Eboka a Málaga entera en unas cucharadas y unnos sorbos.

Clarines y timbales anuncian al tercero de la tarde. Foie mi cuit hecho en casa con reducción de PX y vainilla. Suave, bien de sabor. Notas florales sutiles que no alcnzo a identificar pero que me traen recuerdos de bollería... agua de azahar. No lo identifiqué hasta que nos lo dijeron. Acompañando, Valverán 20 manzanas. Esa sidra golosa, versátil y con acidez suficiente para limpiar la boca del foie. Una sidra que, a mi, me eboka a las chucherías de manzana.

Cuarto envite... espectacular... Fideos tostados con langostinos y un gratén que incluye el coral de los mismos. Parece, en el plato que va a estar seco, pero nada más lejs de la realidad. Un aroma fabuloso sube del plato y te dice que lo pruebes ya. Suave graten que da jugosidad. Sabor intenso, textura crujiente de los fideos que se han gratinado... eboka a una fideguá... pero sublimada. Lo lleva de la mano un vino de Barbadillo llamado Mirabrás. Sorprendente. Blanco con un año de crianza bajo velo de flor. No es una manzanilla... no es un blanco al uso... es Mirabrás. Fácil de beber. Me transportó a una tabernita sanluqueña con una tortillita de camarones.

Más aún... Ravioli de carabinero con un caldo potentísimo de sabor. El ravioli muy rico... pero el jugo que lo acompañaba... brutal. Me faltó una cuchara para comerlo. De hecho la pedí para tomar ese potentísimo jugo. Para haber repetido de ese caldo. Maridaje con Cunqueiro Tercer Milenium. Vino blanco gallego de mezcla de uvas treixadura, godello, albariño...

El siguiente pase es una ventresca de atún a la parrilla con una pipirrana. la ventresca con la grasa bien torradita y crujiente con excelente sabor y manteniendo la jugosidad de la pieza. Aquí habrá quien esté más o menos de acuerdo con el punto del pescado. A mi, personalmente, me hizo entrar en contradicción. Me gusta menos hecha en general pero, la grasa tostada estaba espectacular. Muy buen equilibrio para mi gusto aunque, como digo, aquí entra en juego el gusto particular de cada uno. El plato ebokaba Barbate. Lo acompañaba un Amphora Gris, creo recordar que 100% xarel.lo. Suave y sutil. Rico, pero me gusta más su hermano Amphora Roja.

El sexto de la tarde suele marcar el final de la corrida... pero el amigo Antonio nos soltó hasta los sobreros del encierro. Nos saca una carrillada estofada... sin palabras. Se deshace con mirarla. Excelente punto de la carne y potencia de sabor. El especiado eboka sabores andalusíes. Como maridaje un amontillado VORS de Jerez, Del Duque de González Byass. Nada que decir. Sobran las palabras con estos vinos.

Cerramos los chiqueros con la suelta del segundo sobrero... un bizcocho de algarroba con mousse de chocolate rubio. Rico el bizcocho, suave y ligera la mousse. Lo acompaña una curiosidad... Pandorga. Vino dulce de PX hecho en Cádiz que podría pasar por una moscatel de Málaga. Curiosísimo. Porque en la etiqueta ponía que es PX y el origen... si no, de verdad, a mi me la cuelan y digo eso, que es moscatel malagueño (claro que colarme un gol a mi no debe tener mucho mérito... jijijijiji).

Resumen de la tarde... mis favoritos los fideos y el jugo del ravioli. Excelentes ambas preparaciones. A destacar además la continuidad del ajoblanco, el sabor y textura del micuit, el punto de la carrillera, el sabor del atún. El maridaje, no podía ser de otra manera, espectacular.

Cerramos con alguna "cosa con hielo" como gusta decir Antonio. Nos prepararon, empaquetada, una "merienda coqueta" con unas nubes caseras y unos pop cakes que no pudimos probar alli. Al día siguiente sí nos la tomamos y decir que estaba muy graciosa y bien resuelta. Un oporto hubiese sido excelente compañero... pero en el hotel no teníamos.

Tenía cierto miedo de perder el encanto de Dom Vinos (palabra que me había propuesto no hablar de Dom...) pero no ha sido así para nada. Es mucho más. No es la versión corregida y aumentada... es EBOKA.
Como siempre que acudimos a tu casa, Antonio, gracias. Espero volver a verte pronto.

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