Restaurante Aperitivo Bar en Godella
  

Restaurante Aperitivo Bar

39
Datos de Aperitivo Bar
Precio Medio:
32 €
Valoración Media:
5.8 10
Servicio del vino:
4.8 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
4.7 10
Calidad-precio:
6.8 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 20,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra: Martes

Teléfono


39 Opiniones de Aperitivo Bar

Rápida escapada nocturna a cenar en domingo de fin de vacaciones. La idea inicial era demás comensales pero al final quedamos 3 supervivientes del planteamiento inicial de escapar por una noche de la ritual y monotemática cena del Club social de La Vallesa, después de toda una semana de fiestas locales, y así hacer una despedida de las vacaciones diferente.

Local ya comentado con más de 2/3 de mesas llenas y algunos conocidos gourmets en la sala. Nos ubicamos en la sala y pasamos algo de calor. Todos conocedores del local, por lo que decididos a compartir cena:

. sepionets plancha en su tinta x 1.5 raciones. Fantástico. Imprescindible conocer.

. montaditos calientes: un completo de lomo, queso, cebolla y huevo de codorniz, un simple de lomo y uno de queso y membrillo. Merece la pena el completo con perfecto punto de plancha. Recomendable.

. montadito caliente de hígado de pato (mi cuit) plancha x 3: muy sabroso y amplia ración de foie. Recomendable.

. manitas de cerdo en salsa de tomate x 3: curiosa presentación de manita deshuesada en una salsa algo picante en el que se aprecia poco la intensidad del tomate (no siendo ésto un defecto), servido en cazuelita. Para amantes de sabores intensos. Me gustó.

. chocolate, sal y aceite: en un tarro de cristal un chocolate para comer con cuchara con una leve presencia de granos de sal gorda y gotas de aceite, que hacen de buenos potenciadores de sabor. Un mayor color (¿pureza?) del chocolate me hubiera gustado más.

Pedimos el pan con tomate, y algo nos sobró. Un café final bueno.

Para beber y dentro de una carta de vinos más que suficiente y con vinos bien elegidos y a precios muy correctos (puedes comprarlos, para llevar, con algo de descuento -el servicio en mesa-). Elegimos: Lo Necesario, una buena bobal traida algo más fría de lo deseable (se solucionó rápido) y con un servicio en sala al que no le habían dado instrucciones, pues sirvió las 3 copas para dar a catar a cada comensal, menos mal que hubo unanimidad; voluntarioso pero poco instruido. No hubo más reposición. Buenas copas.

Tras un breve rato de charla para algunos planes futuros y dado que el aire acondicionado anda más flojo de lo deseable, se impone retirada que mañana hay que madrugar.

De la evolución histórica del local ya se ha comentado y solo añadiré que el antiguo local a pesar de sus altas incomodidades, se ganó la fama que ahora tiene y mantiene, a pesar de no estar Leo: buen producto a la plancha.

Este nuevo local es amplio, moderno, con correcta separación de mesas. una gran cristalera con vistas al polideportivo de Godella, le hace ser luminoso. La temperatura interior era un poco más alta de lo deseable. Se complementa con unas mesas apretadas en la terraza para aprovechar espacio en las noches de buen tiempo. Casi se llenó todo y eso que el no poder reservar tira a la gente para atrás; ¿el motivo? que hay quien se toma un "aperitivo" y hay quien cena, con lo que sin saberlo a la hora de hacer la reserva, dicen no a gente que podría sentarse más tarde (sic); ellos sabrán y les va bien porque casi hicieron pleno.

Un mantel individual, copas de vino correctas, no se escatima en el cambio de platos. Toñi en la sala es la dirección y recoge las comandas con buenos consejos; bastante servicio en sala y cocina que hacen que la cadencia de platos sea buena, sin largas esperas ni agobios de todos los platos juntos.

La carta (incluye vino por copas) sirve de orientación pero la jefa te lo comenta y clasifica: con concha, marisco, montaditos... Aquí se trata de un local a modo de restaurante y una cocina (salvo excepciones) como un bar (especialmente plancha y tapas). En bebidas  y en cncreto en vinos hay suficientes opciones por copas, pero tiene aparte una buena bodega para servicio de botellas.

Para beber, el calor aprieta y nos quedamos en las cervezas con 2 dobles, 2 cañas, 2 Heineken 0.0 y una Radler para los cuatro, más un agua con gas final.

Para comer fuimos a lo más emblemático, y tomamos compartido al centro y distribuido en raciones (media o entera) a criterio de quien sabe:

. berberechos x 1: perfectos de punto de coccón y buen tamaño. Ración amplia. Muy recomendable.

. sepionet con su tinta a la plancha x 1.5: bocadito excepcional por el producto, por el toque de plancha, por el aderezo, por su presentación sencilla pero vistosa. Imprescindible.

. puntillita frita x 2: rebozado y calidad correctos, poco aceitoso, demasiado pequeña la sepieta. Prescindible.

. 4 montaditos: dos de jamon con huevo de codorniz referidos con¡mo correctos. Los otros dos de foie plancha muy recomendables.

. bacalao muselina x 1: buena ración para una persona y poca para 4, pero nos permitió apreciar un muy buen bacalao, con buen punto de horneado. Un poco triste ver el bacalao sin ninguna compañía en el plato (unas patatas pajas no encarecería mucho el plato y justificaría mejor su alto precio de 16€). Muy bien de sabor con punto medio alto de sal.

. postres: 2 fueron por helado, uno de canela y otro de vainilla a los que les falta algo de contundencia en el sabor (sobre todo al segundo), yo me fui por la creme brulée que es una forma elegante de crema catalana. Recomendable. El último postre fue un corto café tocado.

. pan con tomate: se sirve a petición teniendo opciones de tostado con tomate y aceite, solo con aceite o tomate, pan de cristal con tomate y pan artesanal. Se agradece que no sea metido con calzador.

No entramos ni en fiambres, salazones o latas, y aun así se nos quedaron pendientes otras opciones seguras como las navajas, gambas al ajillo, ostras, cocochas de bacalao, unas desconocidas manitas de cerdo... y por supuesto pasar a mayores: gamba, cigala, almeja, nécora y acompañarlas con buenos vinos. En fin, que material hay para elegir.

conozco este restaurante desdes que estaba en el otro emplazamiento, un barecito pequeño con una plancha y muy buen producto

al morir leo el patriarca de la familia y despues de un tiempo se vinieron aqui .sitio muchisimo mas grande mas bonito 

ahora en los fogones vicente ,el hijo que sigo teniendo una de las mejores planchas de valencia  y toñi al pii del cañon 

reconozco que ademas de comer estupendamente me caen muybien,,son buena gente

Esta vez para tres pedimos 

berberechos aqui nunca fallan 8'50

6 navajas 15

montaditos varios,, de morcilla de arroz,de lomo,de lomo con huevo ,de bonito en escabrche  de anchoa

sepia 6'50

gamba al ajillo8'50

bacalao muselina  16 caro pero muy bueno

higado caliente 7'20

panes y cervezas varias

en fin nos pusimos como el kiko

95 e los tres, 

volveremos y volveremos

 

Enorme decepción.

Local anodino, sin vida, sin personalidad. Clientela de alto poder adquisitivo (lo que acaba perjudicando claramente la RCP)donde hay mucho interés en el negocio y poco en el cliente, vamos que no es de esos sitios en los que te sientes especialmente bien tratado(tampoco el trato es incorrecto). Las mesas pequeñas, y pegadas unas a otras (lo que permite a los comensales de al lado seguir a la perfección tu conversación, y a la inversa).
La material prima es buena ( a excepción de la cecina seca e insípida), pero es una pena que las raciones sean tan escasas; sales con la sensación de no haber cenado. La carta de vinos no es corta, es cortísima, no va más allá de 6 ó 7 caldos; por cierto mal servido.Es una lástima porque podría ser un gran local, pero el negocio ahoga al interés por satisfacer al cliente.

En fin, lo dicho, una pena.

Aperitivo bar es una de los mejores locales de plancha de Valencia pero el estar fuera de la ciudad lo hace menos accesible y "conocido", y entrecomillo conocido porque al que le gusta el buen producto lo conoce más que de sobra, como lo demuestran las colas que hay que hacer para conseguir una mesa un fin de semana.
Lo hemos visitado unas tres veces en su nueva ubicación, mucho más acorde al nivel que la cocina se merece, con unas amplias cristaleras que permiten ver el exterior y un ambiente mucho más agradable.
El secreto de esta cocina no es más que la calidad del producto y buen control de la plancha. Vicente, hijo del tristemente desaparecido Leo, ha tomado las riendas del local y, junto a su madre, mantienen el nivel del local, que sigue teniendo su clientela fija y una reputación intachable.
Cenamos un par de montaditos fríos, uno de bacalao ahumado bastante bueno y uno de foie micuit, sin más secreto que la calidad de los productos.
Hay dos productos estrella en el Apertivo bar, las anchoas (pero ahora no es temporada y no pudimos tomar) y los berberechos, y estos sí que calleron. Excelente calibre y todo el sabor de este producto, mimado en textura y sabor. Uno de los platos que más miedo me da pedir en los locales de tapas o plancha es el pulpo, pero claro, aquí pedir pulpo es apostar por caballo ganador, y así fue. Textura perfecta y sabor exquisito, con un buen pimentón y una patata acorde a la calidad del plato.
Por terminar con un poco de carne pedimos la sorpresa de cerdo ibérico, un pieza poco conocida pero que me gusta mucho y que siempre que vemos en carta pedimos. De nuevo la calidad de la carne se une a al buen punto de la carne.
De postre compartimos una crema de vainilla muy buena, con un sabor fino y delicado, similar a una crème brûlée.
Carta de vinos con una buena oferta, equilibrada, sobre todo en el apartado de blancos y espumosos, que es lo que esta cocina requiere. Pedimos un riesling de Heiner-Sauer que acompañó perfectamente la cena por un módico precio. Buenas copas y servicio básico, aunque yo no necesito más.

Si estás buscando un sitio de tapeo, con buena plancha y marisco y pescado de primera por la zona de Godella, Rocafort y Burjassot, sin lugar a dudas tienes que visitarlo. Si estás en Valencia capital, deberías acercarte a conocerlo. Puro producto y respeto por la materia prima.

Estuve el sábado por la noche con mi esposa para cenar en este local que me habían recomendado unos amigos, la decoracion y amplitud bien, pero tuvimos que esperar 30 minutos para poder sentarnos, hasta que por fin llego el momento de hacerlo; todo lo que nos mencionaba la señora sonaba muy apetitoso y pedimos varias cositas, estaba todo delicioso pero hubo un retraso impresionante con lo que pedimos, habia una camarera que cuando nos llevaba algun plato se disculpaba por el retraso; cuando llego la hora del postre, lo mejor de todo nos dieron muchas opciones y elegimos la tarta de queso, estupenda muy suave y diferente a las que he comido en otros sitios, pero hubo algo que me choco, la fruta amarilla le faltaba un trocito y a mi esposa y a mi nos dio la sensacion como si la fruta estuviera dañada y le hubieran tenido que quitar esa parte. Nos ha gustado mucho el sitio y queremos repetir, espero que la próxima vez que volvamos no haya tanto agobio y la comida salga un poco mas rapido. Un buen servicio y trato por parte de una de las camareras.

He ido hoy por primera vez con mi esposa (quiero decir que era mi primera vez e iba con mi esposa, no que he ido antes con otras, que el idioma todo lo lía) Bueno, pues los comentarios de Verema son los que me han llevado a este bar/restaurante/bar/restaurante. Es decir, no sabes si estás en un bar o en un restaurante, y no es reproche, es lo que he sentido: ni es tan ruidoso o amontonado como un bar ni tan historiado como un restaurante; es lo que és y para mi esta bien. Decoración minimalista y muy luminoso.
A lo que vamos:
2 cañas, 6 ostras (muy buenas) 6 almejas de carril (como las ostras de buenas) 6 montaditos también muy buenos(anchoa, morcilla de Burgos y huevo de codorniz con jamón) Luego dos colitas de rape (enormes) muy frescas y muy bien hechas.
Además unos chipirones plancha con su tinta excepcionales y gambas al ajillo muy buenas (me remito al comentario posterior)
Cava Dominio de la Vega reserva, con degüelle en diciembre 2012 (importante), café y cortado: 101,20.

Dos precisiones:
- hubo un problema con las gambas al ajillo, que fue resuelto por la dueña y su hijo con una profesionalidad y amabilidad encomiables; en otros sitios el dueño se pone chulo.En este caso tanto la dueña como Vicente (su hijo, que está en la cocina) respondieron de forma admirable
- pedí cubitera de hielo y la camarera, muy segura y amable me dijo que la funda térmica que ponen para el cava es mejor porque es más cómoda,ya que no gotea como el hielo, y mantiene el vino o cava también a temperatura correcta; aunque si lo deseaba me ponía hielo. Lo acepté con escepticismo (visto lo visto en otros sitios) y tenía TODA LA RAZÓN, así se lo hice saber: el cava perfecto de temperatura todo el tiempo.
En resumen: la comida perfecta, el servicio amable a más no poder y sobre todo (tanto por la dueña como por la camarera) PROFESIONAL. Un sitio para volver muchas veces

Primera visita a este local, que ya tenía ganas.

Sábado, y el bar lleno, con algunas personas esperando para sentarse.

A medio camino entre restaurante y bar, el salón es de ambiente moderno, correcto, y cuenta con unos grandes ventanales que resultan muy agradables. En la pared está colgado el cartel de precios del antiguo Aperitivo Bar. No pega mucho con el resto de la decoración, pero le da un toque al sitio.

Nos ofrecen la carta, ya que nunca hemos estado. Vemos que hay mucha plancha y, viendo lo que sirven en las mesas aledañas, presumimos que la materia prima es de primera. Y no nos equivocamos.

Pedimos gambas al ajillo (de tamaño generoso y en su punto; muy ricas), chipirón a la plancha (ídem), unos montaditos (correctos) y un plato de carrillada, que fue lo que menos nos gustó.

Pensábamos que la carrillada vendría estofada (con su salsa de vino, que es como suele servirse), pero apareció hecha a la plancha, sin más guarnición que un chorrito de aceite por encima. No es que estuviera mal, pero esperábamos más, sobre todo teniendo en cuenta que esta carne es barata, la ración es escasa y el plato cuesta 10 euros.

De postre tomamos un brownie y una crème brûlée (espectacular).

No bebimos vino, pero vi que lo sirven por copas a precios razonables.

Un detalle que me gusta en los bares: no sirven pan si no lo pides.

Resumiendo: magnífica materia prima y buena elaboración, la plancha no es fácil.

El punto débil que veo en Aperitivo Bar es que la carta es un pelín corta. Y como sé que leen los comentarios, les recomendaría (ya que de plancha va la cosa) que trabajaran el solomillo y/o el entrecotte. Y que lo acompañaran con unos ajitos y unas patatas, por ejemplo. No hay nada más triste que una carne huérfana de guarnición.

El trato es cercano y profesional, perfecto.

Volveremos.

Son ya muchas veces las que hemos ido al aperitivo , y nunca nos a defraudado,
Ahora en el nuevo local, al ser mas grande no hemos tenido problemas a la hora de sentarnos , cosa que en el antiguo si ocurria.
Atendido por Toñi, y con su hijo Vicente a la plancha han conseguido un buen resultado, unido, a que la materia prima que utilizan es de primera .Eso si, si te decides por el marisco tienes que pagarlo,.
6almejas 22e. Muy frescas
2 ostras 5 e, con mucho sabor a mar
4 navajas , eran pequeñas pero en su punto
Montadito de arenque ahumado 1,40 e.
Montadito de higado de pato 2,50 e.
2 montaditos de lomo con huevo 7 e.
Montadito de atun en escabeche 1,90 e.
Sepia a la plancha 6,50 e.
Gamba al ajillo 8 ,50 e.
Postre de melocoton con canela 3,60 e.
Pan con tomate 3e.
Cava agusti tm rosado 17 e.
2 cafes 2,40
Todo por 92 euros
Nosotros repetiremos y repetiremos

Buen género, buen planchista y buena plancha. Eso es, ni más ni menos, lo que nos encontramos en este renovado Aperitivo Bar.

Siguen apostando por su modelo de negocio, a caballo entre un bar y un restaurante. Las instalaciones son modernas, muy mejoradas. Habiendo ganado en espacio entre mesas, éstas siguen siendo pequeñas y se sufren las estrecheces. Llamativa la fachada, acristalada de arriba a abajo. De noche parece un oasis en medio de un desierto, pues se encuentra en una zona deportiva, oscura y despoblada, en la que destaca sobremanera este luminoso y cálido local.

Muy de agradecer la facilidad de aparcamiento, a los mismos pies del restaurante.

Tomamos para picar:

• Berberechos al vapor.
• Ensalada de ventresca.
• Bocaditos de gamba con beicon.
• Revuelto de boletus.
• Bacalao plancha.
• Carrillada adobada a la plancha.
• Degustación de pasteles (caramelo, queso, praline y pastis gascon).

Correctos todos los platos, destacando el bacalao por la simpleza y desnudez del mismo (desalado plancha con un chorrito de aceite de oliva sin más) y la carrillada, que nunca la había degustado así (previamente adobada y bien pasada, cómo no, por plancha). Los pasteles estaban muy ricos, sobre todo el pastis gascon.

Discreta la carta de vinos y discreto el trato de los mismos. Tomamos un cava, Agustí Torelló Gran Reserva Brut Nature 07, en unas copas resultonas, propaganda de la casa.

Exceptuando a la propietaria, el servicio parecía no muy formado, aunque cubrieron sus carencias a base de rapidez y simpatía.

Una agradable velada.

P.D.: No reservan, para mi algo importante, por lo que penalizo en el apartado “entorno” bajando un nivel sobre el que pondría en caso de que sí tuvieran esa exigible deferencia con el cliente.

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