Restaurante Ipar Txoco

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Datos de Ipar Txoco
Precio Medio:
68 €
Valoración Media:
6.9 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
8.6 10
Entorno:
4.9 10
Calidad-precio:
7.2 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Zona: Gràcia
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Vasca
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


16 Opiniones de Ipar Txoco

Restaurante sin florituras, de materia prima con un comedor anclado en los 70 pero dónde estás cómodo desde que llegas. Carta oral recitada de carrerilla por Mikel -alma mater del local- dónde, a veces, no sabes cuando termina un plato y empieza el siguiente.

Eramos tres, elegimos dos entrantes: tortilla de bacalao (pelín salada) y unas almejas a la marinera ración generosa y sabrosa, a pesar de que la salsa marinera llevaba tomate. De plato principal compartimos un excelente chuletón acompañado de patatas.

Carta de vinos a precios muy, pero muy ajustados y con muchas opciones. Bebimos un godello y un tinto de la Ribera del Duero que consigue Mikel del mismo proveedor que le suministra la carne, vamos que viene con el maridaje de origen, para qué cambiarlo. Excelente ese vino, del que dimos cuenta dos veces, para asegurarnos que estaba bien.

De postre, unas trufas, unas cañas de crema (buenas) y una leche frita (excelente)

Buena comida en buena compañía que continuamos con GT's en Gimlet y que acabamos con una frugal cena y más vinos. Pero esa es otra historia.

Lo que me ha costado subir esta nota de la visita realizada el pasado viernes a este buen restaurante, dos comensales, más un invitado sorpresa en los postres, dos botellas de vino más otra que aportamos nosotros para probar algo nuevo.

Degustamos;

Almejas a la plancha, muy buenas.
Kokotxas de merluza al pil-pil, sublimes, la salsa brutal.
Chuletón de 1,4 kg para compartir, impresionante la calidad de la carne.
Cañas de crema para dos comensales, crema algo ligera para mi gusto
Queso Idiazabal con membrillo, no lo probé pero tenía muy buena pinta.
2 aguas
3 Cafés

Para beber;

- B de Basilio blanco 2009, estaba bastante cerrado, casi cuando no quedaba empezó a mostrar el potencial, promete mucho.
- Contino “Viña del Olivo” 2001, sin palabras, impresionante, con mucha vida todavía por delante.
- Un Ribera del Duero del 2003 sin etiqueta, en principio de la finca vecina de la que se elabora el Pesus…. Bastante complejo en nariz, pero ni mucho menos un Pesus en boca, todo y que estaba muy rico, buen vino a buen precio.

Lo mejor, sin duda la calidad de los productos que allí degustas, pero sin duda, por encima la compañía de dos foreros.

Productos de muy buena calidad y una carta de vinos que sin ser excesivamente extensa (en comparación con muchos restaurantes de hoy en día) es muy completa y compensada. Para reunirse 8-10 amigos y liarla bien liada.

Local pequeño y sencillo, de esos que pasas de largo si no lo conoces, situado cerca del confluencia entre el Paseo de Gracia y Diagonal. Decoración con motivos vascos, algo ruidoso y muy desenfadado. Cena de sábado noche con el local lleno.

Cocina tradicional de inspiración vasca, con la carta recitada por el gerente y basada en los productos de mercado. La propuesta a priori es atractiva, pero falló algo la ejecución. Tomamos una tortilla de bacalao grande y jugosa, pero falta de su ingrediente principal, el bacalao, que por otra parte estaba demasiado desalado. Seguimos con unas pochas con almejas, de perfecta textura pero dominadas en exceso por el ajo. Además eran con almejas porque había…dos almejas. Mi mujer tomó un solomillo algo seco y presentado al estilo boda y yo tomé una merluza con chipirones en su tinta que consistió en una tajada de merluza rebozada sobre dos chipirones en su tinta. No era lo esperado evidentemente. De postre un sorbete de mandarina casero, pero que era helado, no sorbete. En fin, que la propuesta parecía atractiva, pero la ejecución no lo fue.

Lo mejor sin duda la carta de vinos, pero no por su presentación o maquetación (no figuran añadas y hay una parte manuscrita), sino por su contenido, sumamente interesante y profundo, con referencias nacionales y francesas a precios muy aquilatados. Tomamos un soberbio Contino Viña del Olivo 2001 a precio de tienda, aquí se notan los lazos familiares del dueño con la casa CVNE. El servicio se limita a abrir la botella, algo que no me importa en un local así siempre y cuando el vino llegue a su temperatura (provenía de una cava climatizada) y las copas sean correctas (lo eran, aunque no todas).

Así pues, nuestra experiencia en Ipar-Txoco no fue buena, y no porque no nos guste la sencillez, sino porque la sencillez necesita igualmente de alma y la cocina no tenía alma. Solo el vino salvó una cena para olvidar, teniendo en cuenta además que los precios son de 45-50 euros sin vino. No repetiremos.

19 de febrero, 14.00, hora prevista para iniciar nuestra reunión mensual, lugar : La Vila de Gracia y su restaurante Ipar-Txoko, cocina Vasca de alta calidad, excelente producto manipulado perfectamente por la cocina bien trabajada sobre las raíces del tradicional recetario Vasco.
Un local del que dudaríamos entrar si no lo conociéramos, no llama la atención en esa callejuela, parece una casa de comidas de las de antaño, menú barato y cocina pésima... Pero no es así.
Cervezas como preámbulo en la plaza de la Vila de Gracia.

La carta cantada, una vez más, nos produce salivera, solo con oír los platos uno ya se llena, las papilas degustativas entran en un ansia enfermiza y uno lo pediría todo pero la razón triunfa y el equilibrio de los entrantes, desmesurados en numero serán un lastre para los segundos.

Chipirones en su tinta, almejas plancha, pochas sin tocino, que encenderán un interesante debate sobre las clases de alubias, judías, pochas... si son fesolets, del ganxet o de Santa Pau, variedades catalanas de judías, y alubias a la marinera, bonito y anchoas con tomate, tortilla de bacalao, chipironcitos, acompañara la comida un Herencia Remondo Montesa del 06, Rioja un crianza con una vitalidad patente de rojo intenso y un sabor variado con toque de madera de fondo, equilibrado y perfecto, ligero y nada pesado; y un blanco “Acero” de Torres, Marimar Estate del 05, elegante y fresco, intenso y fino; opuestos caldos para opuestos gustos.

La cocina de mercado es una cocina viva y fresca, sin artificios, así son presentados los platos a degustar, la estética de la presentación dista mucho de los modelos tan en voga hoy en día, prima la calidad del producto y el buen manipulado en cocina por encima de artificios estéticos; así los entrantes son presentados con una sencillez y simplicidad que aumentan su valor por emanar ese áurea de cocina tradicional. Espectacular las almejas a la plancha y la tortilla de bacalao, con cebolla pochada en su punto, las almejas apenas han estado dos minutos en la plancha, casi cocidas con su propio vapor son enriquecidas con un pulso de pimienta y limón, frescas y sabrosas como aquel que dice recién cogidas; el bonito del Norte y las anchoas del cantábrico, posiblemente de Santoña son auténticos, la textura y suavidad del bonito comulga perfectamente con el fino y limpio filete de anchoa, que mezclados con el tomate forman un cóctel de sabores de elevada calidad, un placer en boca, en la justa medida del punto de sal, ese talón de aquiles de la anchoa que puede romper la magia de un buen filete; los chipirones en su tinta son eso, realmente la tinta casi se corta con cuchillo, el chipiron, mediano, cocinado para que sea tierno y se deshaga sutilmente es otra delicia que se fulmina en la mesa junto con otro plato, este de chipironcitos salteados que cerrara los entrantes de nivel que hemos finiquitado en pocos minutos; unas raciones generosas que muy bien podrían llenar y cerrar la comida con nota alta.
Vaciada la botella de Montesa, seguimos con este excelente Rioja para atacar los rapes, bacalaos y el IMPRESIONANTE chuleton para 3, que presentado a la forma tradicional, es decir sobre piedra vamos a repartirnos, tierna carne roja, gelatinosa y ese poco hecho esencial para degustar todos los perfiles de sabor que se extrae de la excelente pieza... saciados y embriagados.La cola de rape a la donostiarra, fresca y bien presentada, al igual que el excelente lomo de bacalao a la Bizkaina.

Con las copas de vino medio vacías pasamos a los postres, extenso surtido, sencillo, casero, sobre la misma tradición vasca, exceptuando los clásicos helados y sorbetes, así entre todos hay una variedad que va desde el sorbete, a los tocinillos de cielo, la leche frita, y torrijas, cuando la repostería es casera apetece dejar un espacio para degustar cualquiera de los postres hechos con la misma pasión que lo anteriormente comido.
Mientas esperamos los cafés, felicitamos al cocinero, nos da un pequeño truco al cocinar el bacalao y se despide por la puerta grande como los toreros con un ligero sonrojo por las efusivas enhorabuenas que le brindamos. Se reparten los habanos escogidos para el evento, Montecristo Open master, robusto: cepo 54 y 124 milímetros de largo, a medida que se va fumando uno toma conciencia del excelente habano que tiene entre las manos, primo hermano del Montecristo 4 pero sin esa típica aspereza tan sobresaliente en el 4, un aroma intenso que nos acompaña con cafés y licores, para la ocasión los orujos blancos y de hierbas y un Balvenie, Single Malt escocés de 12 años; suave y ligero de un oro intenso, un punto dulzón; excelente telón de fondo para tan gran evento.

Ipar-Txoko se parece más a un bar de menú con un salón pequeño y sencillo únicamente decorado con una serie de cuadros, pero su carta y su manejo en los fogones le sitúa a la altura de los mejores restaurantes vascos de cocina tradicional. El dueño es una persona dicharachera y merece la pena dejase aconsejar por él. La carta te la "canta" y normalmente te ofrece 4 ó 5 pescados a cocinar de diferente forma. Su apuesta es clara por la calidad y por productos de temporada. Recuerdo de primero unos Chipirones sin igual de diminuto tamaño y muy bien cocinados (según él la noche de antes habían dormido en la mar ya que tiene quien se los pesque). De segundo nos decantamos por un rape a la donostiarra (un rape entero por persona), también excelente. El albariño normal aunque se agradece que ofrezca otras bodegas más allá de las habituales. La próxima vez pediremos carne ya que sacó algunas Txuletas para otros comensales con una pinta excelente.

Tras leer ya desde hace tiempo los comentarios por fin he tenido la oportunidad de visitar Ipar Txoco. Normalmente cuando he querido degustar en Barcelona la cocina vasco-navarra clásica casi siempre he acabado en Gorria ó Lagunak. Y sí, me gustó Ipar porque el rape a la donostiarra que me comí estaba impresionante, y yo es uno de esos productos que en Barcelona ya he dejado de pedir hace tiempo porque siempre me parecía la carne insulsa e incluso con sabor a cloro...La ración abundante y el precio más que razonable. De primero pedimos unas setas a la plancha que aún no estando en el mejor momento de la temporada nos apetecieron y la verdad es que estaban bien buenas. Unas almejas a la plancha (nos dijo que eran gallegas de Carril) completaron los primeros y estaban de chuparse los dedos. El vino, un clásico de la Rioja Alta, 904. Precio más que ajustado y a la temperatura adecuada. Cada vez quedan menos sitios donde el vino no te lo sirvan "caliente". Volveremos, y además la cuenta total, para lo que es BCN, más que correcta. Eso sí quizás el local demasiado ruidoso y caluroso, pero vaya el que quiera romanticismo que visite "El Café de la Princesa"...

Tras algún tiempo sin ir por cambio de trabajo he redescubierto este gran restaurante vasco. Simplemente hay que dejarse aconsejar y comer sin prisas, buen vino a precios razonables y buenos puros para acompañar al patxarán de postre.

El mejor representante, sin duda, de la cocina tradicional vasca en Barcelona

Mikel ofrece, sin duda, la mejor materia prima ( a un precio razonable) en lo que se refiere a pescados del cantábrico o carnes. Capítulo aparte es el fantástico "chuletón del norte" del cual puedes comer más de 1 kilo sin enterarte.
No es lugar para el que busque refinamientos ni experimentos gastronómicos.
Carta de vinos en constante renovación debido a la casi patológica afición del dueño por la investigación enológica. Precios de vino X 1.3, como mucho¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.

Conviene reservar con algún día de antelación. Por cierto, no se pierdan el mapamundi de Bilbo en la pared izquierda de la entrada y de hacer repetir a Mikel la carta cantada....

Local para volver y recomendar excelente calidad en todos sus platos y sorprendente carne y merluza, entrantes para compartir y de principal chuleton impresionante y en su punto carne sabrosa y tierna, la merluza del cantabrico exquisita los postres tradicionales y elaboracion perfecta quiero felicitar a Miguel por lo buen anfitrion que es y como dice un comentario anterior va de menos a mas buen conversador y entendido de su oficio y como no de vinos viene de familia,tomamos el puntido 2004 y chivite vendimia tardia comentados en la seccion de vinos, precios contenidos servicio un tanto flojete en cuanto al ritual del vino.

Sigue en su linea...buena materia prima, completa carta de vinos con referencias nacionales y extranjeras y sobretodo muy buena RCP en cuanto a los de precio de por sí ya altos: Contino Viña del Olivo ’01 a 58 eur y CVNE Gran Rva. ’96 por 33 eur.

Cuatro personas y de primero cuatro platos a compartir: pochas con almejas, suculentas y con salsa al pil pil (diría yo), bocarte frito con ajitos (la mezcla de ambos acompañados con un poco de pan mojado en el aceite de oliva es brutal), almejas a la plancha (sabor a mar con un magnífico toque de AOVE) y tortilla de bacalao (jugosa y con un bacalao meloso).

De segundo: rape a la donostiarra (es que estoy enamorado de este plato), chipirones en su tinta y chuletón para dos (1 kg).

De postres: helados y leche frita acompañado con una media botella de Chivite Vendimia tardía.

Comida: 40 eur por cabeza, el resto los vinos. Para disfrutar de vinos de alto precio a buen precio!

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