De nuestra "cultura" y el mundo corporativo...
Re: Más cuestiones
Ver mensaje de MCamblorPropongo dos temas a posible debate.
P1. Una vez introducida la analogía entre las ‘listas de éxitos’ musicales y las vinícolas, ¿creéis que estas listas son tan importantes en el marcado vinícola como lo son en el ámbito musical? ¿Es en definitiva la única forma que el consumidor tiene de conocer las opciones disponibles? ¿En base a esto qué tipo de consumidores existirían?
P2. En el ámbito vinícola las listas no son elaboradas a modo de supuesto referéndum (de gustos o ventas, votaciones a revistas, etc), sino que suelen ser dictadas a modo de valoración por un crítico especializado. Esto no se suele dar tanto en el mundo musical, creo yo. Parece claro que las listas de puntuaciones de vinos van antes que los éxitos, al contrario de lo que aparentemente pasa con el mercado musical, aunque todos intuimos un poco que no es así. El gusto es por tanto forjado a priori en cuanto a vinos se refiere. ¿Es esto una ventaja o un inconveniente para el mundo del vino? ¿Pretende la música llegar abiertamente a algo parecido? Como yo he dicho en mi anterior mensaje, soy de la opinión de que esto es así en la gran mayoría de marcados y para la gran mayoría de consumidores que no tenemos capacidad (por la razón que sea) suficiente para escoger.
Bueno, ¿qué opináis?
Re: Más cuestiones
Ver mensaje de JA_DianesSiempre hay un ";filtro"; entre el productor y el consumidor. Quizás en el ámbito musical la ";crítica"; es un poquito menos obvia que en el del vino. Pero el público llega a oir solamente lo sancionado por un aparato que claramente deja fuera mucho de lo que hay ne cuanto a música nueva. Lo descalifica. Así, cuando entras en una tienda de discos, cuando prendes la radio, etc., existe una ";preselección"; que limita la oferta a producto que reuna ciertas condiciones (una de las cuales, si el caso de la payola nos enseña algo, es la capacidad de la disquera de pagar por el emplazamiento).
Se me ocurren más similaridades, pero tengo mucho trabajo y son tan obvias que me imagino que alguien las pondrá por mí bastante pronto.
M.