Albariño. No es por falta de diagnóstico.
Un exceso de oferta, no apoyada por una demanda que lo absorba, dejará muchas uvas colgadas de las parras en este 2025.
Zonificar nuestro territorio para jerarquizar la calidad de los vinos en Galicia se hace cada día más necesario porque no paramos de tropezarnos con la misma piedra vendimia tras vendimia. Por eso, me sale una sonrisa cuando, hace un mes, leía titulares como el siguiente:
Rías Baixas prevé una gran vendimia con cerca 50 millones de kilos de uva, un 20% más que en años anteriores.
Obviamente, es una sonrisa irónica porque estos titulares que no están encaminados a otra cosa más que a llenarse el ego, no hacen más que esconder una triste realidad que se puso de manifiesto cuando, sólo un mes después, también nos encontramos con titulares como este (en los mismos medios de comunicación):
La abundancia de la cosecha hace caer el precio de la uva Albariño. Muchos viticultores podrían quedarse sin vender su producción.
Me acuerdo que en 2022 me cuadró estar por la zona en época de vendimia y algunos elaboradores me comentaban que se llegaron a pagar casi 5€ por el kilo de uva. Un precio más que decente, sí, pero que reventaba el mercado por todos lados, dejando a muchos pequeños proyectos sin poder competir en precio con las grandes para conseguir uvas, inflando así una burbuja que en algún momento tenía que reventar.
El que vengan empresas grandes pone de manifiesto la popularidad de una zona. Por una parte puede parecer que todo sea de color de rosas. Traen empleo, desarrollo económico para la zona, enoturismo, etc. Sin embargo, cuando este desarrollo pasa en una región donde el territorio no está jerarquizado, se cae en una serie de riesgos que conllevan unos peligros asociados.
No olvidemos que la industria vitivinícola en las Rías Baixas como tal ha nacido a finales de los 80 no estando sustentada en la tradición viticultural que en ella imperaba, sino que lo hizo simplemente con una clara mentalidad empresarial. ¿Qué el Albariño nos llena los bolsillos? ¡Pues a plantar Albariño!
Tal y como está montado el sector, si no se hace nada por remediarlo, la figura de pequeño viticultor corre un serio peligro de desaparecer en un futuro, en beneficio de que queden sólo las grandes bodegas, quienes van acaparando todo, aún por encima dopadísimas con subvenciones públicas.
Sólo así se entiende que se plantase donde no se debería de haber plantado o que se sacasen de la manga la subregión de la Ribeira do Ulla para que a las grandes bodegas les sirviese como campo de juego donde poder hacer sus macro-plantaciones.
El momento de que reviente la burbuja parece que está muy cerquita. Momentos como el que estamos viviendo en esta añada son ya síntomas claros. El 2025 nos deja con una cosecha bastante productiva, donde hay más oferta que demanda, por lo que estamos viendo como el precio por kilo de uva se está pagando a 1.5€ (IVA incluido), lo que no es suficiente ni para pagar los costes de producción que tiene el viticultor de turno.
Para más inri, la historia no termina aquí porque, cada año, con el afán de producir más barato, siguen entrando muchos camiones con uva refrigerada o mosto en cisternas desde Castilla y norte de Portugal. Sólo así pueden competir sacando botellas al mercado que están por debajo de lo que cuesta hacerlas.
Sé que es disparar al aire, pero yo no puedo hacer otra cosa que preguntarme, ¿por qué no se hacen seguimientos exhaustivos de quién o quién no usa uvas de fuera? ¿Dónde queda la legitimidad de la trazabilidad o la honestidad de cara al consumidor final? ¿O es que no interesa con tal de competir en precio? Cada uno que saque sus propias conclusiones.
¿Esto qué significa?
Pues que mucha uva se va a quedar colgando de las parras porque las bodegas compradoras no pueden asumir más producto, habiendo algunas que incluso acumulan ya excedentes de vino en sus bodegas desde añadas anteriores. Lo que me parece una absoluta vergüenza.
Y no es de extrañar. En Rías Baixas han aparecido muchas plantaciones nuevas que ahora empiezan a ser productivas, por lo que no se hace necesario comprar tanta uva a quienes antes si lo necesitaban, por lo que los viticultores locales no encuentran quien les compre la uva. Y espérate tú a que todas esas macro-plantaciones de las que os hablaba empiecen a producir a tutiplén.
¿Cómo se puede corregir esto?
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Que se apueste por una zonificación del territorio. Sí, sigo dando la turra con esto, pero es que tenemos el ejemplo más claro en nuestros vecinos del Bierzo. La zonificación no sólo implica clasificar nuestro territorio y viñedos, sino jerarquizar la calidad, lo que conllevará un incremento proporcional del precio al que se venden las uvas en aquellas parcelas en exposiciones de calidad, aumentará el precio a pagar por una hectárea, traerá a la juventud de vuelta al rural porque serán capaces de labrarse un porvenir, no se perderán viñedos porque se obtiene un rendimiento digno de ellos, se incrementará el enoturismo y todos los sectores productivos de la zona se verán beneficiados. Pero claro, no todos tienen viñedos buenos… y eso hace que se pise el freno.
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Restringir las nuevas plantaciones, sobre todo en terrenos que no son idóneos para el cultivo de la vid, para que no haya una sobre-demanda.
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Bajar los rendimientos por hectárea. De esta forma, no sólo se adaptaría la producción a la demanda del mercado, sino que se incrementaría la calidad de nuestras cosechas.
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Que se desarrollen medidas para que nuestra industria derive hacia tener más elaboradores. En Rías Baixas tenemos unas 176 bodegas y 4.970 viticultores para un total de 4.796 hectáreas repartidas entre 24.182 parcelas; por lo que el número de gente que vende uvas en lugar de elaborarlas es bastante elevado. Nos deberíamos replantear si no convendría destinar esas subvenciones y ayudas que se llevan los grandes grupos con capacidad de establecerse en la región a aquellos viticultores que quisiesen considerar en convertirse en pequeños elaboradores en pro de una viticultura expresiva de calidad.
Miguel Crunia (7º Top 50 Best Somm UK). https://atlanticsommelier.substack.com/