Sancho Panza, sabedor de vinos (2ª y última parte)
Continúa diciendo Sancho.....Peo no hay que maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos más excelentes mojones (buenos catadores) que en luengos años conoció la Mancha, para prueba de lo cual les sucedió lo que ahora diré. Diéronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino. El uno lo probó con la punta de la lengua, el otro lo hizo más de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sabía a hierro, el segundo dijo que más sabía a cordobán (cuero de cabra). El dueño dijo que la cuba estaba limpia y que el tal vino no tenía adobo (añadidos) alguno por donde hubiese tomado sabor a hierro ni de cordobán. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que habían dicho. Anduvo el tiempo, vendióse el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña pendiente de una correa de cordobán. Porque vea vuestra merced si quién viene de esta ralea podrá dar su parecer en semejantes causas.FIN DEL TEMA
He querido incluir estos dos mensajes aquí con dos intenciones:
La primera, hacía referencia al tema que se trataba, por cierto, interesante.
La segunda, para incitar, si hubiere alguno, a que lea el libro más grande jamás escrito en la literatura universal, y a los que lo hayan leído a que vuelvan a leerlo, acompañado de una buena copa de vino. Os aseguro que es un placer. Eso sí, transitoriamente, tenéis que ser don Quijote, unas veces (loco como él), y Sancho Panza, otras, (tonto-listo, sus refranes son historia).
Salud para todos
Joaquín