Todo un clásico de la Rioja, en su edición 2004

Botella númerada 494.377, con su etiqueta clásica y su buen tapón. Y adaptado a los nuevos tiempos, incorpora un código QR. Iniciamos la cata:

En la fase visual: rojo atejado, capa media-baja, ligero, tirando a traslúcido, tiene destellos brillantes, la lágrima al prinicipio costó verla, pero era perceptible y bajaba lentamente.

En fase olfativa: mucha potencia aromática, ya se percibían claramente sus matices en la anterior fase, complejo, muy intenso, fruta madura roja, tabacos, tostados, cacao, cueros, algún lácteo, vanillas, mentolados, es tan complejo, que cuesta describir la oferta aromática que ofrece. Para mi lo mejor del vino.

En fase gustativa: entrada fácil, suave, aunque con cierta acidez final. Según se iba abriendo, lo abrí una hora antes de la cata, se hacía más complejo e interesante, buena integración de la madera y sus tostados, y taninos todavía bastante vivos. En su final, es largo con buen retrogusto, mejor cuanto más tiempo pase y se va oxigenando !grande!

Me ha gustado este clásico Rioja, que no pierde su esencia, aunque no estaba del todo redondo para mi, reconozco que es una de las referencias que nunca falla en mesa. Evolucionará positivamente en los próximos años, seguro.

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