Ambarino claro, destellos yodados, limpio y brillante.
Intensidad y pureza en nariz, este vino es lo más cercano a un perfume. Enormemente complejo, nos da notas de frutas en confitura, piel de naranja, esencia de avellanas, maderas viejas, especias dulces, clavo y canela, barnices, hierbas aromáticas, crema pastelera. Con más aire aparecen los tonos yodados y salinos, con una complejidad arrolladora.
En boca es poderoso y punzante, pero a la vez elegante y razonable para sus casi 50 años de vejez media. Dotado de una fuerza vital que llena el paladar y se expande en el final, dejando una explosión de sensaciones múltiples que van desde los frutos secos, las maderas viejas y las especias hasta las sensaciones marinas. Larga persistencia, se queda en el recuerdo y no se va.
Una saca más, 4 Palmas nos ha vuelto a entusiasmar por la enorme calidad que atesora, un auténtico amontillado resultado de envejecer un fino hasta el extremo, unos 48 años en esta saca 2013. Potente, elegante, largo, sustancioso y eterno, un vino imprescindible para conocer hasta dónde puede llegar el arte y la magia del amontillado, el vino que junta los mundos biológico y oxidativo, por tanto la esencia de Jerez. Para recordar.