Un Tío Pepe con 50 años

Ambarino oscuro limpio y brillante.

Nariz brutalmente intensa, enormemente profunda, punzante, salvaje, fina y sin tapujos. Notas de frutos secos, ebanistería, recuerdos salinos, finos especiados, toques aldehídicos. Apenas se nota la volátil, es pura fineza, pura salinidad. Los registros que nos da son infinitos pasando por los toques balsámicos e incluso minerales de la albariza. Es un Amontillado puro, que nos ofrece la esencia de los mejores finos envejecidos.

En boca es un vino sin concesiones, casi en el límite de su consumo por su extrema vejez, pero siendo tremendamente razonable. De paso firme y estructurado y final largo, eterno, que nos deja notas de frutos secos y maderas finas, con un toque amargoso finísimo y evocador, que nos dura varios minutos en el paladar. Un amontillado técnicamente perfecto y absolutamente emocional.

Antonio Flores (enólogo de la bodega) definió este vino como “Un Tío Pepe con 50 años”. Y nos parece una definición perfecta pues este 4 palmas es un amontillado puro, procedente de los mejores finos y envejecido con la solemnidad de las grandes soleras jerezanas. Joya no comercializada y que la bodega embotella para las grandes ocasiones. Sin duda, uno de los mejores amontillados que existen y uno de los grandes vinos del mundo.

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