Botella clásica bordelesa con etiqueta moderna. A la vista rojo picota muy cubierto con toques cardenalicios y glicérico En nariz es muy frutal, dá muchas frutas del bosque, arándanos, moras ligeramente verdes, buena madera francesa apenas perceptible dominando siempre el vino, como debe ser; con la aireación ha evolucionado muy bién, da fruta un poco más madura. En boca es carnoso, de cuerpo, llena la boca agradablemente, mineral, la madera está muy integrada y vuelven a destacar los toques glicéricos con un alcohol muy bién integrado. El retrogusto es largo y agradable, con una permanencia en boca de 2,15 minutos. En fin un vino para comprar ahora y dejarle unos meses reposar, estará ¡superior!
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