“Puro equilibrio y elegancia”. Y creo que define muy bien las sensaciones que nos dejó este vino, todos los matices que estaban presentes lo estaban de forma equilibrada, sin ninguna exageración, sin pedir protagonismo ninguno de ellos.
La copa se llena de un cereza oscuro, de capa media alta pero mezcla de potencia y finura. Un precioso color.
En nariz nos ofrece fruta madura elegante, con profundidad e intensidad mezclada con cierta golosidad proporcionada por notas de cacao. La fruta es predominantemente cerezas y grosellas. Los tostados y los ahumados son magníficos, están pero absolutamente discretos y muy equilibrados.
En boca los taninos están pulidos, y resultan golosos y muy sabrosos. Es de nuevo la fruta la protagonista pero esta vez además surgen fresas y frambuesas. Resulta un conjunto sabroso, largo, intenso y elegante, dejo el bolígrafo y ya me niego a escribir más, ya está todo dicho. Un magnífico y estupendo vino. Soberbio.
Según etiquetaje está elaborado con: 90% Tempranillo y 10% Graciano
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