Esta cuvée es el mismo blend del Barcelas, pero a la inversa. Aquí domina la Caíño Branco en un 95% (procedente de una parcela Goián, en Tomiño, Pontevedra donde tenemos un perfil de suelo más arcilloso y granítico) que está mezclada con una pequeña parte de Godello que si que procede del viñedo Barcelas (en Rairos, en Quiroga, a los piés de la orilla sur del río Sil, donde se aposentaba una antigua mina de extracción de oro romana, por lo que los suelos aquí tienen arcillas, cuarzos, pizarras y granitos). Es un vino que, aunque tiene volumen y buena sensación glicérica, lo que de verdad le da identidad es esa acidez crujiente y vertical que afila su paso en boca. Aromáticamente nos encontramos recuerdos a bergamoto, pieles de mandarina, paraguayos, camomila, hinojo, heno y conchas marinas. Sápido a más no poder. Definitivamente es una cuvée que puede aguantar el paso del tiempo sin problema ninguno gracias a ese perfil más nítido, más vibrante e, incluso, más aromático de la Caíño Branco.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.