En el jardín de Holly

Un jardín fresco, cítrico, floral y mineral, fresco como una tarde suave de verano.

La nariz tiene esas flores, esos cítricos maduros y jugosos, una mineralidad marcada y ese punto mentolado que le da mucha frescura. Notas de pastelería, ahumados, suave fruta tropical, toques herbáceos, una vainilla que se nota de fondo y vuelta a las flores y los cítricos. Apuntes salinos, como marineros.

La boca, pues con una acidez excelente, unas fruta blanca de hueso y cítricos que se fusionan, se funden con los ahumados, las notas de panadería, esos mentolados y el toque salino. La mineralidad parece tímida al principio, pero se despereza y va ganando fuerza. Excelentes amargores, con flores y notas cítricas en el postgusto.

Una delicia equilibrada, que te pide otro trago y que tiene una frescura tremenda. La botella cae sin enterarte, manteniendo una buena conversación o con una comida amistosa y tranquila.

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