Vino Peña Caballera 2014: Gran trabajo en la viña y en bodega.


Vamos con esta garnachita madrileña de la Sierra de Gredos, un vino de parcela con una producción limitada de 2.200 botellas tan sólo y que tuvo en su día muy buena acogida por parte de las guías. Abrimos la botella y la dejamos respirar por espacio de 45 minutos antes de proceder a su valoración a 17.5°C. Corcho aceptable: un pelín corto, ligeramente poroso y tintado tan solo en su base.

VISUAL: Color rojo cereza muy brillante, de curiosa capa media-baja para su juventud y con un amplio ribete en tonalidades rubí claritas. Lágrima densa, gruesa, lenta y transparente (82).

OLFATIVA: En nariz emana aromas frutales intensos, a frambuesa y grosellas así como fragancias de rosas rojas. Al agitar encontramos especiados de pimienta blanca y clavo acompañados por apuntes herbáceos de manzanilla y poleo-menta, algo de regaliz de palo y terciarios a tabaco inglés y duelas envinadas. Exquisito bouquet, fino y de intensidad media (90).

GUSTATIVA: En boca es un cañón, tremendo ataque, acidez descomunal y de gran amplitud. Taninos marcados a fuego, secos y latentes que le confieren gran personalidad. Carnoso relativamente con la fruta fresca envolviendo todo el paladar, delicioso!. Retronasal con aromas herbáceos y especiados y con un paso por boca picantoso y a la vez secante, muy rico. Post-gusto con apuntes minerales marcados (granito) y con recuerdos amaderados de ebanistería fina. Vino muy expresivo, latente, lleno de vida, casi agresivo, de gran personalidad y con una persistencia de tres minutos y 10 segundos. Curioso su color tenue que en absoluto augura lo que se avecina en boca. Nos recuerda a esos Barolos viejunos que visten capa baja y en boca son bárbaros. Por supuesto que le quedan mínimo 5 años en todo lo alto. Enorme esta garnacha madrileña, digna merecedora de las altas puntuaciones de las guías. Gran trabajo en la viña y en bodega sin duda (94).

La RCP la dejaremos en buena. Gran vino, pero nos costó 25 euros la botella.

MARIDAJE: Pudimos disfrutar de nuestro celestial néctar en tres ocasiones. La primera con una pechuga de pollo de corral macerada en naranja, pimienta blanca y nuez moscada. La segunda con un solomillito de cerdo con fenogreco y salvia y nos la terminamos con el surtido de embutidos ibéricos de la casa. Excepcional maridaje el pollo y sus apuntes cítricos en total sintonía con la frutosidad de nuestra garnachita. Con el solomillo gran disfrute también entre notas especiadas y herbáceas. Y por enésima vez glorioso con los embutidos ibéricos, el jamón y el queso curado. Su lado mineral fue el contrapunto perfecto a los toques grasos y cárnicos del plato. Garnacha muy conseguida, sí señor!

Salud-os!!

  1. #1

    Expatriator69

    Fotos:

    • Contraetiqueta

    • A 17.5°C

    • En la copa

    • Con el pollo de corral a la naranja

    • Con el solomillo de cerdo

    • Con el embutido ibérico

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