Vino San Vicente 2013: Sabroso, aterciopelado y con cuerpo.


Hoy nos invita un proveedor en el restaurante Rafael del Grao de Castellón y nos pedimos este vinazo como tinto. Nos abren un par de botellas sacadas de la vinoteca y las dejan aireándose unos 25 minutos. El corcho impecable, largo, compacto y tintado en su base. Nos sirven a unos 17°C.

VISUAL: De color rojo picota de capa alta, nítido y brillante con el ribete cardenalicio. Lágrimas abundantes, esbeltas y transparentes (94).

OLFATIVA: Desde la copa emana intensas fragancias a frutos del bosque maduros, moras y arándanos. Cuando agitamos el líquido nos devuelve aromas balsámicos de eucalipto, especiados de vainilla, canela y clavo, notas de regaliz con unos apuntes lácteos de mucha calidad. En la pátina terciaria encontramos recuerdos de café torrefacto, tostados y ahumados de la barrica así como un sutil fondo a maderas nobles. De intensidad media-alta y muy complejo aromáticamente, con los prescriptores perfectamente definidos (93).

GUSTATIVA: En boca es toda una experiencia sensorial. De ataque elegante, armonioso, con una buena acidez y de gran opulencia. Los taninos perfectamente dulcificados sin perder su prestancia, presentes al final de cada sorbo para constituir los pilares de una equilibrada estructura. Retronasal que muestra toda una gama de fragancias, mermelada de higos, especiados de pimienta negra, vainilla y tostados. Post-gusto sedoso, con apuntes amaderados pero cremosos, de tremenda amabilidad que nos dan una persistencia de tres minutos y 10 segundos. Sabroso, aterciopelado y con cuerpo, un ejemplo de cómo se debe ensamblar un buen vino. Sin duda aguantará una década más sin despeinarse para redondearse por completo, aunque en mi modesta opinión está ya muy cerquita de su clímax (94).

La RCP atendiendo a su precio en tiendas (sobre los 32 euros) y dada su calidad, la considero muy buena.

MARIDAJE: Nos lo tomamos con unos entrantes que consistían en una bandeja de jamón de bellota 5 J´s, unas almejas de carril y unas ostras de la Costa Brava. Espectacular con el ibérico pues la frutosidad del vino con ese tacto aterciopelado armonizó en grado superlativo con los apuntes cárnicos y grasos del suculento jamón. Con las almejas y las ostras también fue todo un acierto, maridaje totalmente compenetrado con notas salinas y amaderadas en perfecto equilibrio. Con este tipo de género y vinazos como el que nos compete hoy, uno no quiere moverse de "La Terreta" en su vida, qué gozada por Dios !!

Salud-os!!

  1. #2

    Miryam777

    Por cierto , muy bien acompañado ( maridaje) . Saludos

  2. #3

    Expatriator69

    en respuesta a Miryam777
    Ver mensaje de Miryam777

    La verdad es que el proveedor que nos invitó se lució con el restaurante y con el menú, quedan muy pocos de esos. Pero es que después siguió con unas botellas de Moet para acompañar el resto de la comida: gamba roja de Denia, cigalas frescas y una lubina salvaje a la sal... todo un placer. ):
    Salud-os!!

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