Ole, ole y ole

Voy a omitir “las ramas” para centrarme en “el bosque”. Da gusto reencontrarse con lo clásico, lo auténtico, las raíces. Cuántas veces nos dan pereza los riojas de toda la vida, por sus perfiles un poco pasados de moda, o incluso trasnochados. He aquí un vinazo, de los que recuerdas, te reconfortan y te hacen sentir “como en casa”. ¡Enhorabuena!

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