Restaurante La Vieja Bodega Apartado líquido

Restaurante La Vieja Bodega

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Datos de La Vieja Bodega
Precio Medio:
51 €
Valoración Media:
6.7 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
6.0 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
5.3 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Riojana
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 45,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


14 Opiniones de La Vieja Bodega

Situado en el pequeño pero coqueto pueblo de Casalarreina, a tiro de piedra de Haro y sus bodegas centenarias, se encuentra este precioso caserón restaurado del S.XVII. Al entrar al edificio nos recibe una tienda puesta con mucho gusto, donde podremos adquirir los grandes clásicos riojanos, pero también botellas de pequeños e interesantes proyectos de la zona, a precios comedidos. Lástima que después en la carta estos precios suban ostensiblemente (sí, hay que pagar el servicio del vino y la impresionante oferta de la que disponen) Por suerte, ofrecen una interesante carta de 25 vinos a copas + 8 generosos por copa, con la que podremos abrir boca antes de pasar al comedor.

En nuestro caso, reservamos para cenar con la idea de compartir algunos de los apetitosos platos de la carta. Los tres comedores que poseen (el primero para grandes eventos, los dos restantes para el día a día) son absolutamente impresionantes: rústicos pero impecablemente vestidos, con detalles que demuestran pasión por el vino y una cava climatizada que hará las delicias de cualquier enófilo como un servidor. En el exterior poseen una terraza que en los meses de verano tiene que ser gloria bendita.

Llegamos poco antes de las 21h (hora de reserva), pero aún no nos dan paso al comedor (inician el servicio a esta hora), aunque amablemente nos ofrecen tomar algo en la tienda-vinoteca. Una vez sentados en el cálido comedor del fondo, nos traen la extensa carta de vinos (incluídos los que están por copas). Puesto que hemos abierto boca con un solvente Jarrarte joven '18 (2,90€) y una extraordinaria garnacha navarra como El Yesal '17 (4€) decidimos seguir por copa, para poder probar diferentes cosas. Copas Spiegelau y un Coravin para servir directamente de la botella, de lujo.

Comenzamos con dos detalles de nota: Unos deliciosos panecillos artesanos de pan español (1,80€/pax) y acompañándolos, AOVE DOP La Rioja Arbequina Finca Malzapato y un excelente AOVE Royal elaborado para la casa, junto con sal de vino.

El aperitivo no baja el nivel: Riquísima la crema de coliflor con bacalao y verduras, y eso que no soy nada fan de la brasicácea. Impecable presentación, al igual que el resto de la cena.

Continuamos con Nuestras croquetas caseras de ibérico (14,40€, 8 uds): Pequeñas bolas con una bechamel cremosa y un rebozado fino y nada aceitoso, pero para mi gusto con más sabor lácteo que cárnico. Plato algo caro para lo que ofrecía.

Pedimos un par de tintos más: Interesante el Puppi Barbarot '16 (3,30€) de Bárbara Palacios, con una Merlot fina y más fresca de lo habitual; Delicioso y fragante tempranillo de La Cantarada de los Mozos Cuvée Trasiega nºVIII '17 (3,90€), uno de los pequeños proyectos de viticultor de la nueva hornada riojana.

Decidimos, por recomendación del camarero, tomar un plato fuera de carta como son los hongos salteados con papada ibérica (17,90€), ya que están en temporada: Impresionantes, salteado justo para realzar el sabor fúngico, unos ajetes deliciosos, el huevo líquido como base del plato y por encima un velo de una papada que remata un platazo de 10. Ración justita para 2, nos hubiésemos comido un par de raciones cada, jeje.

Seguimos con el pisto riojano (11,50€) con láminas de bacalao y salsa de choricero: Riquísima versión actualizada de un clásico, con hermosas lascas de bacalao perfectamente desalado, una salsa de choriceros para untar sin control y las hortalizas en su punto perfecto de cocción. Muy bueno.

Terminamos con los vinos por copa con un siempre elegante Valenciso blanco '17 en Magnum (4,50€): Muy joven, con presencia de la barrica, pero con finura y profundidad. Gran futuro.

Finalizamos la tanda salada con un plato al que le habíamos echado el ojo en su web, el arroz meloso de pulpo y calamar con velo de azafrán (16,80€): Decepción pese a su aspecto apetitoso, el pulpo apenas asomaba (trozos de tentáculo muy pequeños) y la gran cantidad de nata que llevaba el plato lo hacía pesado y poco fino.

El nivel volvió a la tónica de la cena con el postre: Sopa de chocoblanco, granizado de maracuyá y helado de yogur (6,50€). No sé si es bueno calificarlo como el mejor plato de la cena, pero desde luego fue un pase dulce de estratosférico nivel, ya que los tres elementos del plato se complementaban a la perfección (dulzor de la sopa vs acidez de la fruta y cremosidad del helado vs textura crujiente del granizado) sin un ápice de excesos dulces.

Remate como capricho con una copa de Malus Mama '12 (7,50€), una exclusivísima sidra de hielo cuyas virtudes ha glosado gente como Luis Gutiérrez. Pues francamente, a pesar de ser un producto bien elaborado, me pareció extremadamente dulce (al igual que otras tantas gipuzkoanas y asturianas que he probado), muy caro para lo que da.

Agua del grifo Km.0 (eso sí, bien cobrada a 1,90€) y buen café Baqué con leche (bien cobrado también a 2€).

La camarera extranjera que nos sirvió el vino encantadora, al igual que el resto del personal. Mantelería, cubiertería y vajilla de primer nivel también.

En resumen, un merecido Gourmand, aunque el Bib debería revisar los precios ya que creo que superan de largo los 35€ /pax estipulados por la guía como RCP. En cualquier caso, merece la pena conocerlo.

  • Apartado líquido

  • Apartado sólido

Este restaurante crece en cocina y en servicio del vino, estuve hace unos 7-8 años y el local y el entorno sigue siendo magnifico, un restaurante de eso que piensas que te gustaria que fuesen tu casa. De los entrantes nos llamó la atención el cardo con colas de cigala y las alcachofas con foie, el arroz no me gustó tanto. De segundo pedi unas manitas que estaban para aplaudir. Bebimos un Finca El Ternero y un Valenciso Tinto 10 años después (2005) criado en barrica rusa, volveremos, espero que pronto. Espectacular calado bajo el restaurante que hace de almacen/bodega privilegiada para la guarda de vinos

Sin duda lo es , de principio a fin y en todos sus aspectos. Buen servicio, amable, profesional , diligente y comedido. Excelente atención al vino, ofreciendo la figura de un sumiller que aconseja y se adapta la mesa. Gran carta de riojas a buenos precios. Tienda para comprar después. Es bonito , rústico  pero cuidado, cómodo ,cálido, amplio, acogedor. Y por supuesto , la comida excelente, rica , gustosa, bien hecha. Todos los registros. Cocina tradicional , con toques más modernos. Cocina de las ricas , de las gustosas, de las bien hechas. Recuerdo el riquísimo cardo con cigalitas o las alcachofas con foie..hay que probarlo!!. Yo pedí un cochinillo deshuesado , exquisito. Una gozada, recomendable, precios más que razonables para la calidad de la comida

¡Qué bonitos están los viñedos a finales de Octubre, primeros de Noviembre en La Rioja! Multitud de tonos y colores, desde los verdes hasta los granates, rojos pasando por los amarillos. Las vides se pierden en el horizonte, descomunal paisaje cuando la niebla no hace acto de presencia y nos esconde tanta belleza

En esta ocasión me he acercado a La Vieja Bodega en Casalarreina, formando parte de una mesa amplia de diez comensales en la que conviven: mayores y pequeños. Son múltiples las mesas de perfil similar.

Desde el punto de vista más gastronómico, se trata de una cocina sabrosa, golosa y sencilla. Abundancia de elaboraciones clásicas en carta, como la menestra de verduras, los asados de cochinillo y cordero ó las chuletillas de cordero al sarmiento. Son numerosas y atractivas las propuestas que se cantan fuera de carta en función de los productos de temporada (fundamentalmente ahora verduras y setas). Sorprende en los enunciados la presencia de varios pescados para compartir por estos lares.

Carta de vinos con fondo y protagonismo propio. En total unas quinientas referencias con especial presencia de vinos de la zona. Cabe destacar el precio de los mismos, en algunos casos muy cercanos a los de tienda. De esta forma junto con buenos compañeros de mesa es una placer beber. Se degustaron Phincas 2010 (23,5€), Sierra Cantabria Colección Privada (29,90€) y San Vicente 2011 (34,9€)

Comenzamos con unos hongos salteados. Buena textura, jugosidad a través del puerro salteado. Naturalidad, sin apenas tocar el producto.

Seguiríamos con unos cardos con cigalas. La verdura destacaba por su textura sedosa, perfectamente tratada. Conjunto muy bien ligado sobre un gran fondo a modo de mar y tierra. El crustáceo con un buen punto conseguido sobre la plancha. Notable, de mojar pan sin remordimientos.

Las alcachofas con foie podían haber sido bautizadas también como foie con alcachofas por el grosor del susodicho hígado. Plato apetecible de esos que complace a casi todos los paladares. Los corazones de la verdura a la plancha, tras un ligero confitado se dejan querer, aunque falta ese punto de dulzor que se consigue con un confitado más largo. La combinación funciona y es equilibrada, resultando curiosa la presencia de alguna alga para salar. Complaciente.

Con el crujiente de cochinillo con compota de manzana y ensalada de colores de desciende algún peldaño. Simplemente correcto, debido a falta de jugosidad en la pieza del gorrino, y a que los secundarios tampoco provocan ninguna clase de matiz especial. Mejorable.

En cambio se vuelve a esa línea de sabrosura con el rabo de toro desmigado con crema de foie y guiso de setas. Presentado como un lingote, el rabo está suelto y jugoso, al mismo tiempo que compacto en su forma. Resulta cómodo degustarlo. La sensación de placer en el paladar se acrecienta con una clásica crema de setas y foie con fondo del propio guiso. Gusto y profundidad sin complejos. Platos de esos que gustan a todo el mundo.

La tarta de queso no pasará a formar parte de nuestra lista de preferidas. Plato de menor nivel que los anteriores, de sabor bastante plano, sin la hondura necesaria para que surja ese gusto placentero. Definitivamente las tartas de queso que más disfruto son aquellas horneadas que se realizan para cada servicio.

En cambio, la degustación es de mayor nivel en el caso de la tartaleta caliente de manzana, acompañada de una mermelada de que aporta un suave punto de acidez. Recomendable.

La vieja estación: "Sencillez gustosa y buena bodega". COmo siempre post completo en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=5537

En el encuentro de foreros de Verema que se desarrolló en Haro en octubre pasado fuimos invitados a una cena en la bodega Ramón Bilbao, de cuya elaboración se encargó el restaurante La Vieja Bodega, todo un clásico en la comarca de Rioja Alta. El evento, en su faceta gastronómica, me dejó un grato recuerdo, así que me planteé volver a probar su cocina en cuanto tuviese ocasión. En realidad no iba a tratarse de la primera visita, pues es un sitio que conozco medianamente bien, aunque la última data ya de hace unos 12 años, demasiado tiempo para estar aguardando a comer en un lugar donde en su momento uno disfrutó mucho.

Con la decisión tomada, reservamos para este domingo y, tras tomar un par de vinos en la “Herradura” de Haro (aquí se “potea” con Viña Gravonia como si fuese lo más normal del mundo), nos dirigimos hacia Casalarreina, que es donde se ubica el restaurante y que apenas dista 5 minutos de coche. El local es amplio y espacioso, con altos techos de madera y paredes de piedra, resultando en su conjunto muy acogedor. Ofrecen una cocina regional convenientemente actualizada, con pequeños detalles de creatividad en algunas elaboraciones. Elegimos para compartir dos personas un par de entrantes, que fueron los siguientes:

- Huevo a baja temperatura con migas a la riojana y jugo de pimientos rojos asados (9,8€): excelente plato, de sabores bien marcados, pero que armonizaban entre ellos perfectamente.
- Arroz meloso de setas y trufa (13,9€): buen sabor, si bien el punto del arroz distaba de ser el correcto.

Como segundo mi mujer pidió un Taco de bacalao braseado con vizcaína y cebolla caramelizada (18,9€), que simplemente se dejaba comer, y quien esto escribe solicitó un Rabo de vaca desmigado y lacado con foie y setas (17,8€) , un plato bien resuelto que llamaba a la gula y a untar pan.

El apartado de los postres se solventó con una Torrija con helado y crema de yogurt (5,1€) y una Tartaleta caliente de manzana con helado de canela (5,1€), que nos gustaron en ambos casos.

Su carta de vinos es interesante, con amplia representación de riojas, y los precios son bastante razonables. Cuentan también con unos cuantos vinos generosos y de postres, detalle poco habitual en estos lares. Elegimos una botella de Peña El Gato 2010 (17,9€), una fresca garnacha que nos convenció, y para la sobremesa, después de los cafés, un par de copas de Palo Cortado VORS Tradición (6,5€/copa), con los que el goce fue mayúsculo, sirviendo de broche final a una comida que nos dejará un buen recuerdo al menos para los próximos 12 años.

La decoración es rústica, paredes de piedra con techos de madera muy altos. Las mesas son amplias, con sus manteles blancos y las sillas de madera, sólidas y haciendo juego con el resto de las maderas del local. Una habitación climatizada con las decenas de referencias de la carta de vinos hace que se le pongan a uno los dientes largos de la envidia de no poder probar unos cuantos.

Lo que más me ha gustado:
─ El nivel de la comida, no me esperaba un restaurante tan grande y con ese buen nivel, en una población como Casalarreina.
─ Servicio amable y eficaz.
─ Local muy bien acondicionado con mesas grandes y separación correcta entre las mismas.

Me habría gustado más si:
─ IVA no incluido y ni siquiera especificado en la carta (al menos yo no lo vi).

Reseña completa en http://guide-alicante.com/entre-vinedos-riojanos-la-vieja-bodega/

Buen lugar para apreciar las comidas regionales con un toque de modernidad en un ambiente muy interesante, como bien indica su nombre, una vieja bodega, remodelada con buen gusto, salas amplias, ambiente relajado, la verdad, muy cómodo.
Carta algo escasa pero todo lo que probamos muy bueno, el risotto con pulpo para chuparse los dedos, el huevo asado con salsa de patata de lujo (una verdadera exquisitez), la carne de segundo, chuleta gallega, en su punto con algún nervio de más pero muy buena.
Carta de vinos con gran referencia a los productos de la zona y con precios ajustados, un Muga selección especial a 28€, pero cavas y demás marcas con los precios x3.
Precio algo abultado ya que no comimos postre.
El servicio en todo momento atento y con un buen tempo entre platos, el vino solo te lo abren.

Encontrándome en la ciudad de Haro por motivos profesionales y teniendo la comida del mediodía libre, tengo que decidir a qué restaurante me acerco.

Este restaurante me le ha recomendado un miembro de la academia de gastronomía de La Rioja hace escasas fechas (entre otras opciones) además de contar en una guía conocida del año 2010-2011 con 6.25 puntos y por otra parte tras leer las opiniones en Verema, que son discordantes con la recomendación primera. Al final opté por este restaurante, entre otras razones por la cercanía a la ciudad de Haro.
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Como decía antes, comida del mediodía y dos personas nos acercamos a este local, pequeña barra tras la puerta de entrada sin que nadie se encuentre tras ella para atenderla y tras comprobar que otros comensales acceden al comedor de forma directa pues ¡adelante¡

El local dispone de al menos tres comedores, usando ese día el comedor principal, que es una sala muy amplia, con techos altos de madera, con paredes decoradas entre otros elementos como cuadros digamos “de ahora” que para unos puede resultar fuera de lugar y para otros todo lo contrario.

Mesas numerosas, con quizás demasiada cercanía de unas a otras, nos acomodan sin preguntarnos opción a pesar de existir unos cuantos libres, junto a otra mesa ocupada, (dichosa manía). Manteles y servilletas de buen nivel

Nos obsequian de aperitivo la casa, tras tomar unas manzanillas Pasada Pastrana con:

Dos croquetas, buenas, con buena la masa y mejor rebozado; así como con una degustación de un aceite, arbequinas, de un pueblo del lugar sin podernos dar mucho más referencias a pesar de preguntar.

Compartimos de entrada:

Capricho de Toloño, que nos explican es una especialidad de la casa, tratándose los mismos de unos cilindros de pasta con contenido de langostinos y verduras, fritos: no nos dijo nada la especialidad, ni el contenido ni el punto, no estaban malos pero no es para volver a pedirlos. Se presentaron acompañados de zanahoria rallada, sólo evidentemente con intención cromática.

Mi concepto antes de acudir este restaurante, era que los Caprichos del Toloño eran otro con tipo de compuestos.

Pisto riojano con láminas de bacalao: pisto debajo con las láminas de bacalao encima, como se coloca la última lámina cuando realizamos una lasaña. Se presentó el plato en el centro de la mesa con tres porciones distintas. Estimo que lo ideal hubiese sido presentar emplatado las dos medias raciones, pero si no es así, al menos presentar dos o cuatro unidades, pues responsable de la sala se le advertido que era para compartir entre los dos comensales.
En cuanto al contenido del plato, muy bueno el pisto y el bacalao sólo era un acompañante, pues los dos comensales no notamos la diferencia entre comer sólo el pisto y comer el mismo con un trozo adecuado de la lámina de bacalao.

De plato principal para compartir chuleta de vacuna mayor: colocado al centro, con su hueso limpio acompañando, laminado y con un plato adjunto conteniendo patatas y pimientos (las patatas cortadas a mano, bien fritas y los pimientos buenos).

La carne buena tanto en textura con sabor y a pesar de no aportar un recipiente o plato refractario adjunto, aguantó en su nivel de temperatura hasta el final de su consumición.

De postres uno gelle de tomillo con helado de cítricos, presentado en una copa alargado en trompeta: bien; y tarta casera de queso (este plato junto a las croquetas a mí personalmente, me da una idea de la base de la cocina) que estaba completamente desvirtuado por el efecto del frío donde estaba mantenida.

Carta de vino amplia, con abundancia de Riojas, como no podíamos esperar de tras manera, decidiéndonos por El Puntido 2004 (36 € mas IVA) que aunque cambiaron las copas del vino simplemente se limitaron a descorchar.

La vajilla que quizás hace un tiempo tuvo su nivel (la marca de su base así lo hace suponer) en la actualidad a mi criterio, no la vendría mal una jubilación ante su disminución de color y signos de pseudo rallado en su fondo.

Del servicio, atendido por tres camareros, con muy buena vestimenta, pero sin interesarse en absoluto por el resultado de la comida y acercando los platos según coincidía entre ellos.

Agua mas dos cafés completaron la comida, no preguntando al final de la misma si apetecía algún licor, digestivo etc.
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Me llamó la atención que en un viernes al mediodía, en un restaurante en España, con comida clásica, sin menú, a las 16,20 horas tras haber ocupado, 8-10 meses, no quedaba ningún comensal en el restaurante.

Despedida nula. Precio total con vino más IVA 135 euros, pondré el precio sin vino.

Otra vez más se demuestra que la mejor guía son los comentarios de Verema.

Mal, mal este restaurante. Salí con la sensación de haber caído en el típico restaurante caza-turistas.
Lo mejor su amplia sala con techos altos con vigas de madera vistas. Tienen reservados para grupos reducidos.
Carta amplia de cocina tradicional basada en productos de La Rioja. Algunos de sus platos son típicos de un asador.
Servicio seco, seco rozando lo antipático. Sin detalles ni antes ni después de la comida.

Entrantes (servidos como les pedimos escalonadamente):
Espárragos blancos (no de conserva) elaborados al momento: Lo mejor sin duda de la comida (sin rastro de fibras). De hecho repetimos con otra ración.
Menestra de verduras (pobre, paupérrima en cuanto a variedad de ingredientes, aunque buenos, de la tierra: solo guisantes, judías verdes y zanahoria).
Morcilla asada con pimientos de piquillo (generosa y bastante buena).
Segundos:
Láminas de presa ibérica sobre arroz (bien, bien)
Cochinillo confitado a baja temperatura (solo aceptable)
Rodaballo asado (aunque el bicho debió de ser de buen tamaño, me tocó el final de la cola, por lo que apenas pude encontrar alguna tajada decente; debí protestar).
Postres:
3x tartitas de manzana hechas al momento (muy, muy buenas).
Vino: Carta muy amplia (incluye de aguas) aunque muy centrada en vinos de La Rioja con precios en torno al x1.5. Sin embargo encontré el Torre Muga 2004 (49.70€) servido a temperatura idónea pero en copas discretas (no tanto por el cristal, sino por su tamaño reducido; además llevan grabado el anagrama del restaurante). Pedí otras y me contestaron que eran las únicas que tenían (de hecho son las que se utilizan durante las catas periódicas que se hacen en el restaurante). El vino no pudo dar todo lo que tiene durante la comida. Lástima. Lo descorchan y te sirves tú mismo.

Precio total: 177.94 (inc. IVA y pan 3x1.60€).

Como anécdota podemos contar lo siguiente. Mientras esperábamos los primeros entrantes veíamos que en el resto de las mesas servían de cortesía unas croquetas con buena pinta. Las solicité pensando que las habían olvidado. Pués no: Me contestaron que al tener un entrante de rápido servicio (espárragos) no me las ponían. Al insistir, la camarera fue a la cocina a preguntar. Resultado: Nos quedamos con las ganas. Eso si, pagas como todo el mundo 3x1.60€ por el servicio del pan.

Precioso restaurante, en un magnifico edificio lleno de encanto, comedor amplio, mesas con mucho espacio (buena discreccion),pero desencanta a nivel gastronomico, sensaciojn de estar comiendo un banquete de boda, platos visualmente atractivos, pero mal resueltos,cocciones muy largas en las verduras y carnes, postres decepcionantes acompañados de helados industriales, a 48€ por cabeza,extensa carta de vinos, pero sin atender a las elaboraciones actuales, muy clasica e influenciada, por su clientela bodeguera (el mal de muchos establecimientos). Calidad precio abusivo.Con esas minutas hay que apuntar mas alto y ser mas profesionales. Eso si un gran negocio,fines de semana siempre lleno !!!

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