Restaurante La Bicicleta en Hoznayo

Restaurante La Bicicleta

Datos de La Bicicleta
Precio Medio:
75 €
Valoración Media:
7.4 10
Servicio del vino:
7.0 10
Comida:
7.6 10
Entorno:
7.9 10
Calidad-precio:
7.8 10
Fotos:
 
País: España
Provincia: Cantabria
Localidad: Hoznayo
Dirección: Hoznayo S/N
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 47,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)



8 Opiniones de La Bicicleta

El esfuerzo del equipo de La bicicleta, para actualizar el restaurante y colocarlo al nivel actual tiene mérito y premio ( la estrella). Una casa solariega acoge varios comedores en varios niveles. Comedores acogedores, estéticamente impecables y estimulantes. Nosotros estuvimos en el que está enfrente de la cocina , lo que permite una buena perspectiva del trabajo, pero también se ve desagradablemente afectado por los olores de la misma ( comenzar los primeros platos del menú con los aromas de los segundos, no fue agradable).El servicio es joven a, activo y amable, explicativo también , guardando una distancia adecuada, pero mostrando interés según la demanda y actitud del cliente. Buena carta de vinos, con precios asequibles y múltiples opciones, me gustó y su servicio también. El menú de 75 euros va de más  a menos, le falta algo de consistencia en los segundos ( sobre todo el pato, muy flojo) y en los postres que en comparación con lo previo resultaron más bien decpcionantes.. Los aperitivos fantásticos. Creo que probé la mejor versión hasta ahora de la gilda. Un gilda delicada , con una anchoa de textura y limpieza perfecta( eran Catalinas), con final picante que no impide detectar y disfrutar el resto de ingredientes. Me encantó la pasta soufflé relelna de su tortilla, para comerse más de dos...No entendí l Gillardeau con el caldo lebaniego , hay que darle una vuelta pero el corte de foie y la coca de carabinero y bloody mary compensaron. El paseo en bicicleta es lo mejor  del menú. Canelón de cabrito magnífico, un sorprendente  plato cítrico con pulpo y unas gustosas pochas con chipirón encebollado , excelentes y apetitosas. El arroz con careta a la altura. Luego los segundos de pato y lubina y  los postres decayeron , no poseían consistencia , resultando en mi opinión un tanto anodinos y repetitivos( una pieza de vacuno de la tierruca...no'???. En cualquier caso una buena comida. Si creo que merece la estrella, aunque hay que mejorar, el envoltorio como dice Oscar conseguido.

Aprovechando que hacia malo, un día de esos con lluvia y frescos, nos acercamos al mercadillo de Santoña, es el mejor día, no encuentras circulación en la autovia y puedes aparcar, cosa difícil en un día normal.

Después de tomar un vino y unas anchoas sobadas en La Mutua, local donde puedes encontrar muchísima variedad de latas de anchoa de la zona a buen precio y además por un euro las ricas sobadas en el local, nos dirigimos hasta Hoznayo, a veintipico Km , para conocer el recién estrellado restaurante La Bicicleta .

El entorno, que para mi no suele ser lo importante de la experiencia gastronomica, en el caso del exterior, no es muy atractivo, esta al lado de una general , pero tienes dos o tres locales donde tomar un vinito antes, ya repito que no es algo que me condicione lo mas mínimo a la hora de decidirme ir a comer a un sitio, y así fuese no se podría uno acercar a Casa Gerardo o a Arzak , pero ni me fijo , ni me fío de este valor .

Eso si el interior, reformado, con mucho gusto, cocina a la vista, muy chula , dos mesas en frente para la espera en caso de no tener mesa preparada , y al lado un comedor chulo , además tienen otro comedor interior .

Vajilla y menaje chula, bonita indumentaria y todos los factores de un envoltorio estrella michelín, incluido un buen servicio.

Tienen dos menús degustación y una carta bastante maja, escogimos el menú de 13 platos, incluidos los aperitivos, 65€ iva incluido, eso a tres días de la estrella.

Os relato los enunciados.

Nuestra versión de la Gilda, un pintxo vasco que tiene anchoa en salazon, piparra y aceituna, esferificacion de aceituna y piparra, anchoa rodeándola y caviar de aceite, sabía al pintxo y es lo propio.

Cracker de borono, jamón y huevo, rico crujiente con mucho sabor, íbamos bien.

Corte de foie, naranja y zanahoria, también bien, buen producto y buena combinación, la galleta ondulada empleada a modo de la que se pone en el corte, insípida, quizás para no quitar protagonismo al foie y sus acompañantes.

Vieira, bearnesa y su emulsión, presentada en la concha, nos falto un poco de sabor en la vieira, pero bien elaborada y rico el acompañamiento.

Pulpo a la brasa, kimchi de berza y pimiento, ni fu, ni fa y mas fa, chicloso el pulpo y a mi que me gustan los kimchi, esto ni lo parecería, no tenia la potencia del fermentado de nada, era una crema suave de berza.

Ostra guillardeau guisada en caldo ahumado, vale, bien.

Arroz con jibión de Santoña y caldo de ave, muy sabroso, el arroz al denté de costar masticarlo y todo.

Trompeta de los muertos, muslo de pichón y castaña, plato otoñal, muy de moda en varios sitios, castaña, seta, hongo y caza, rico.

Torrezno de cochinillo, patata y trufa, rico, meloso, añadiendo trufa, quizás demasiado fría y gorda, como para sacar el aroma y sabor, o quizás la trufa de otoño no sea tan aromática, eso si con el enunciado esperaba una parte crujiente, como la del torrezno, nada parecido, pero plato rico.

Lubina a la sal, pesto de algas y crema de chirivia, el único pescado, estaba bien elaborado y el toque dulce de la crema de chirivia acertado.

Pato en su jugo de moras y bizcocho de remolacha, patata suflé, no crujiente, y sobre todo un pato que estaba pasado, pese a estar rojiza la carne, estaba seca y formaba bola, no acabamos el plato.

Brioche, mandarina y helado de laurel, fresco y rico el helado.

Bizcocho Dougall¨s, toffe lustau y helado de caramelo, me gusto, bien.

Luego con el café te sacan unos ricos petit fours, escoges dos de un carrito muy chulo.

Para beber un vino natural cosa que me agrado que tuviesen, les faltaban bastantes, porque estaba renovando la carta, varias referencia a buen precio, espero que sigan así tras la estrellita, blanco La Roche Bezigon 19€, rico y a buen precio, de vez en cuando te llenaban la copa, yo comente que no hacia falta.

Para Uxue unas croquetas, seis de buen tamaño y ricas por 10€ y un par de canelones de pato , uno cubierto de trufa , 19,8€ , postre se comió los de Ana y como siempre algo prueba del menú , pan , para ella 2,5€ , el nuestro incluido en precio menú , dos copas de tinto barrica Paco Garcia , ambas 5,6€ , cortado , 1,7€ e infusión 2,5€ , agua 3€ .

Conclusión, envoltorio michelín, cocina, este día en concreto justita, eso de que michelín se fija en la cocina por encima del envoltorio, me da la risa y los que somos de salir a comer por ahí, lo sabemos, a otro con ese cuento, no puede ser que este local tenga el mismo distintivo que la Mina en Bilbao, Casa Gerardo en Asturias, Ricard Camarena en Valencia o que Solana en Cantabria, pero no porqué no se merezcan que les den una estrella , es una guía privada y puede hacer lo que quiera , pero por comparativa , no es de recibo .

Teniendo en cuenta que a día de hoy este menú es de 85€, sinceramente, prefiero conocer las experiencias de otros, antes de volver, luego ya, si, eso….

Siguiendo con el sistema de puntuación que hay, mi nota en la comida, estaría por encima de un cinco, pero por debajo de un siete, puestos a elegir, le daré 7, es mi primera visita y un día correcto le puede salir a cualquiera.

.

Sentía curiosidad por acudir a este restaurante, por los controvertidos comentarios de gente de mi entorno y otros visionados en internet.

Me intrigaba que unos hablaran muy bien y otros regular o mal.

Me dije a mi mismo la mejor manera de salir de duras es probarlo.

Cuando la decisión estaba tomada, surge la tan deseada por los restaurantes estrella Michelin.

Bueno pensé, este no es el mejor momento y decidí retrasar la visita.

Me animo y veo están cerrados pero la apertura era en breve, así que llamo y me dicen que para el sábado  mediodía les queda una mesa para dos,

Me decante por el menú degustación largo " ya que iba a probar"

Esta en la pagina del restaurante desde el 1 Marzo

No me voy a extender en el mobiliario, vajilla y decoración, tampoco voy a describir la carta plato por plato, pues como dije con anterioridad está al alcance de cualquiera visionarla.

Tampoco voy a dar mi opinión de texturas.......etc

Pero si voy a decir que es una cocina fresca, divertida, preparaciones ligeras con sabores intensos y explosiones continuas de los mismos en el paladar.

Esta cocina pretende divertir y al mismo tiempo sorprender que es lo que consigue, se disfruta en la mesa una pase tras otro.

Realmente está muy bien proporcionada al mismo tiempo, pues los primero platos dan gusto al paladar y los tres últimos arroz, rodaballo y cabrito lo que hacen es dar gusto al estomago, sin desmerecer para nada su preparación y presentación.

Tuvieron la deferencia de cambiarme la ostra que mi paladar no tolera por un carpaccio de carabinero.

No desmerece el servicio de sala que va en sintonía con la cocina, destacando en el mismo a Pablo, por su empatía, sencillez y profesionalidad en el trato, lo cual se agradece.

Ese tipo de servicio simpre se agradece, pues hace mas grata la estancia en cualquier restaurante.

También tiene una muy buena y variada carta de vinos lo cual se agradece dado el perfil tan particular y corto que tengo en ese aspecto.

Conclusión, mi opinión es que es de lo mejorcito de Cantabria, solo espero comprobar que sigan con esa ilusión y creatividad, que no les suceda como a otros, que se dedican más a salir en los medios de comunicación, sin innovar que al fin y al cabo es lo que buscamos lo que acudimos a este perfil de restaurantes.

Dejando claro por supuesto que dentro de un orden cada uno sabe lo que tiene que hacer en su casa, pero en mi caso lo que hago es dejar de acudir a los mismos y buscar algo  como lo vivido ayer en el tiempo que estuve en La Bicicleta.

Por supuesto volvere

No sabíamos muy bien a donde íbamos a ir a cenar el viernes 18 de agosto, pues buscaba un restaurante que no estuviese demasiado lejos de nuestro nuevo alojamiento en la Marina de Cudeyo. En principio tenia pensado ir a cenar a la Bicicleta, pero los comentarios poco homogéneos y mas bien negativos de Verema, me echaron hacia atrás hasta que el día 14 de agosto, mi amigo Jon (Gastiola) publicó un comentario que me hizo cambiar de parecer y ese mismo día realice la reserva.

Situado en Hoznayo, el restaurante La Bicicleta está ubicado en una antigua casona cantabra del siglo XVIII, perfectamente restaurada, con un gran patio ajardinado (sin parking pero con posibilidades de aparcar en sus inmediaciones).  Cuando entras en el restaurante, encuentras a tu izquierda la cocina, a la vista, donde puedes ver cocinar al chef Eduardo Quintana y a su equipo y si quieres picar alguna cosa lo puedes hacer en la barra de ésta. Su cocina, de Km0 y con raíces vascas y cantabras, se basa en los productos ecológicos de temporada y principalmente de proximidad suministrados por pequeños productores.

Llegamos a las 20h30 y nos situaron en una mesa, a nuestro nombre, en el extremo del comedor principal , decorado con mucho gusto, entremezclando la piedra y la madera y con buena luminosidad, desde donde divisábamos toda la sala. Las mesas son amplias, con confortable sillones, muy bien separadas las unas de las otras, bien vestidas con buenos manteles, buena vajilla y cuberteria y buenas copas. El servicio de sala dirigido, si no me equivoco, por Cristina Cruz, es joven, agradable y profesional. El servicio del vino es bueno, ciñéndose al descorche, primera cata y de cuándo en cuándo servicio de copas. Tienen una carta de unas 65 referencias, de diferentes denominaciones y países, predominando los tintos (una cuarentena de ref), y los blancos (unas 25 ref) y haciendo de figurantes 3 ref de rosados y 5 de espumosos.  Una carta con vinos interesantes y precios correctos.

Nos propusieron 2 menús degustación y la carta. Optamos por esta ultima.

Como aperitivo, nos ofrecimos :

Ostras Gillardeau al natural con gel de manzana y cremoso de limón y jengibre ,una por cabeza. Muy ricas.

Como entrantes tomamos :

Pochas de Isla , borono, papada ibérica y chorizo Alejandro Un guiso que estaba riquísimo.

Gamba roja atemperada y ajoblanco de guindilla vasca MC las encontró deliciosas

Como platos principales nos decantamos por

Machote, flor de calabacín, rebozuelos, alioli de aromáticas y ensalada de brotes   Perfectamente cocinado en su punto. Muy sabroso

Rodaballo, berberechos, rebozuelos, fideos de calamar y jugo de sus espinas Igualmente perfectamente cocinado. MC hizo una buena elección.

Los panes de Triticum, (ver foto en el primer comentario), que acompañaron la parte salada, fueron muy buenos.

De postres compartimos :

Bonsai  Soufflé de fresas y vermouth con helado de arroz con leche (ver fotos en el primer comentario). Un bonsai adornado con dos fresas rellenas de chocolate nos fue servido antes del soufflé para ayudarnos a esperar el tiempo de preparación de este ultimo, que estaba excelente,de 10.

Para beber tomamos una botella de agua y una botella de vino blanco joven ecológico Tricó 2012 DO Rias Baixas. Compañia Vinos Tricó.(Salvaterra de Miño) Cepajes 100% Albariño. Tras una vinificación tradicional, pasa una crianza de doce meses en cubas de acero inoxidable.  Me pareció fresco, equilibrado, bien estructurado y con un final largo y agradable.

Finalizamos con dos buenos cafés acompañados de un vaso de agua con jengibre y una galletita (ver foto en el primer comentario).

La cuenta ascendió a 66,55 €/persona. Buena RCP. Buena velada, buena cocina de producto de temporada, cercana del Km0,y muy bien elaborada. Otro restaurante al que volveremos a visitar en otro próximo viaje a Cantabria.

 

  • Rodaballo, berberechos, rebozuelos, fideos de calamar y jugo de sus espinas

  • Machote, flor de calabacín, rebozuelos, alioli de aromáticas y ensalada de brotes

  • Gamba roja atemperada y ajoblanco de guindilla vasca

  • Pochas de Isla , borono, papada ibérica y chorizo Alejandro

  • Ostras Gillardeau al natural con gel de manzana y cremoso de limón y jengibre

  • Comedor principal

Bonito sitio, tiene una preciosa terraza, una zona para tomarte unos combinados y la cocina vista, con una barra y unas mesas donde puedes degustar sus platos. Además tiene más de un comedor muy bien decorados  que resultan muy acogedores.

Este local ha dado un giro de 180 grados. Venía yo con otras intenciones y la sorpresa ha sido inmensa. Tienen carta pero también disponen de dos menús degustación, uno denominado Tapa, que ellos llaman “corto” y otro algo más largo que lo dejaremos para otra ocasión.

Te brindan la oportunidad de pedir el menú sin tener que ser a mesa completa, cosa que me encanta ya que no siempre la compañía tiene tus mismos gustos.

El personal es envidiablemente joven y profesional cien por cien. Con muchas ganas de agradar, cosas que consiguen y con conocimientos de lo que hacen y de lo que ofrecen.

Carta decente de vinos, con propuestas curiosas, cosas diferentes, vinos y cavas ecológicos….  Así que yo me voy de cabeza a por uno de esos cavas que no tiene mala pinta. Un  Rosa Cusiné 2012. De la bodega Parés Baltá, provincia de Barcelona. Uva garnacha con una crianza de 26 meses en botella. Color salmón. Fina burbuja. Nariz que engaña un tanto puesto que en boca resulta un tanto “amargo”. Mucho mejor, así nos aguanta más la botella. Nos ha gustado.

Pues comienza el espectáculo. Nos sacan el pan, envuelto en una servilleta. Panes variados y bien ricos, por cierto. Como Aran va a comer un par de platos, le sacan para que no espere demasiado una croqueta con patatas chips. Bonito detalle.

Pues ahí va el pase del menú Tapa, sin comentarios:

Antxoa, aceituna líquida y ensalada-burbuja

Mejillón al vapor, velo de su agua y crema escabechada

Arroz inflado, remolacha, tartar de gambas y cerezas

Ostra Gillardeau, manzana y  jengibre

Crema catalana de foie y cremoso de maracuyá NO foto

Buñuelo de bacalao y berenjena a la brasa No foto

Habíamos quedado en sacar el plato principal de mi comi ahora así que le toca el turno de degustar su solomillo a la brasa sobre patata, tarta de amanita y cremoso de aromáticas.

Torrezno de cochinillo y cremoso de rebozuelo

Huevo, jugo de champiñón y espuma de amanita

Arroz carnaroli, calamar y jugo de pichón

Taco de bonito a temperado con caldo de ajo y dashi

Sopa fría de frambuesa y albahaca con tartaleta de fresas y limón  El postre de mi menú. Mi compi pide una tarta de melocotón, merengue italiano, créme brûlée y helado de sidra. Este postre lo preparan en directo. Rico y curioso.

Decir que casi todos los platos han estado en mi opinión a un nivel elevado. No puedo poner objeciones, quizás esa sopa fría de frambuesa pecaba de poco sabor, tal vez el “peso” de la compañía, muy sápida.

Yo termino con un buen café, curioso el vaso de agua con jengibre que te sacan para acompañarlo, detallazo. Para Arantza una infusión muy bien presentada también. Y allí que nos aparecen con un carrito de dulces para que elijas los que quieras. Tampoco es que haya demasiada hambre pero un par de ellos nos comemos para no hacerles un feo. Otro detalle a tener en cuenta.

Para ver alguna foto: http://gastiondo.blogspot.com.es/2017/08/restaurante-la-bicicleta-hoznayo-esta.html

  • fresas

  • bonito

  • arroz

  • mejillón

  • antxoa

Está vez mi intuición...estuvo certera.
Local encantador.Servicio amable no...lo siguiente(y eso que viajamos con una par de zagales de 4 años).
Aperitivo. Sandwich de cabracho con mantequilla de carabinero.
Entrantes. Lomo de vaca tudanca en tataki, chips de patata,
cremoso de foie y sésamo tostado
Tiradito de lubina, lima limón y jugo de manzana verde picante.
Principales. Pichón de Bresse en dos cocciones, bizcocho de remolacha
y cacao y jugo de cerveza Dougalls
Rodaballo a la plancha, berberechos, fideos de calamar
y jugo de sus espinas.
De postre. Yogur en cuatro texturas:cremoso/ helado/ bizcocho/ algodón pepino osmotizado, albahaca y sopa de cerezas
Los panes exquisitos, de lo mejor que recuerdo-
Para los mellizos...fish and chips...muy rico
Cervezas, una copa de un blanco (Albariño-Riesling), y cafés-
A destacar, junto con la comida, el trato recibido...de sombrero!
El precio total...130...olé!!

... Local remodelado. Yo nunca había estado, Mila alguna que otra vez.

Una vez estuve a punto de comer aquí, pero el menú no hacía especial gracia y nos fui,os por donde vinimos. Mila tenía recuerdo de mesas súper juntas, barra ruidosa, etc. ¿Local de éxito? No lo dudéis, está casi siempre lleno incluso entre semana.

Ahora el local cuenta con unas mesas muy espaciadas, en lugar de una barra hay una cocina, aunque puedes tanto comer como tomar algo en ella. Terrazas exteriores que con buen tiempo debe ser una gozada, comedores privados, etc.

Nos toca una mesa de seis y nosotros somos cuatro comensales. Estupendo!!

La carta. Muy cambiada. Mila recordaba una gran verdura en tempera, unas estupendas hamburguesas y unas croquetas de fábula. Eso ha pasado a la historia. Ahora tiene un enfoque más japonés, con dos menús degustación y poco más. Es muy escueta.

La ojeamos y con dos pequeñajos decidimos comer lo siguiente. Compartiríamos:

- Rabas. Generosa ración, acompañada de un ali olí y en nuestro caso también limón. El producto, malo no es. Estaban blandas. Ni fu ni fa la verdad

- Tataki de ternera. Me pierdo con las definiciones de este tipo de cocina. Pensé más en un carpaccio y por eso lo pedí. No estaba malo, pero tampoco era la octava maravilla.

- un mejunje de nombre japonés que llevaba pulpo a la brasa, langostino y papada de cerdo. Probé el pulpo y le pregunte a Mila que pensaba. Estaba a un tris de estar malo y según el camarero estaba recién comprado... Nada destacable.

De segundos:

- Las fieras pequeñas entrecot, se les cayó el salero encima, y huevos fritos con patatas, ídem.

- Mila, arroz negro. Estaba bastante bueno, para mí lo mejor de la comida.

- Por mi parte, pica sueños con frutos secos. No pasará a la historia este plato.

De aperitivo nos pusieron una croqueta de pollo.

Los panes, de diferentes tipos. Bastante buenos en general.

De beber, agua,coca cola, Kas de naranja.

Finiquitamos la comida con dos cafés medianos... Dejémoslo ahí. Postres tienen los justos pero parece ser lo mejor de la carta. Nosotros no pedimos nada.

El servicio de sala es correcto. Algo despistados puesto que tanto el agua extra que pedimos como para los huevos fritos casi hay que pedir audiencia con el Papa.

¿Un sitio para volver? Lo dudo bastante. No estuvimos nada cómodos en general durante la comida pero oye, trabajan muy bien así que por algo será!

El total de la cuenta fueron 118€.

Para una comida rapida de empresa nos trasladamos hasta este local, a unos minutos de Santander y que se abrio el pasado verano.

En una antigua casona de piedra restaurada encontramos un local amable, hecho con gusto, con buena terraza para la primavera verano, un micro jardín y facil aparcamiento en esta epoca.

Dentro encontramos un local bastante amplio con una gran barra, cocina vista y mesas para una comida informal o unas raciones.

Ya sentados nos decidimos por unos entrantes a compartir y unos segundos... a saber:

Croquetas (hay que preguntar el sabor del dia), esta vez de setas, con diferentes formas y una masa cremosa, aunque en el limite. Correctas.

Tempura de verduras, con zanahorias, esparragos, shitakes, berenjena etc etc, acompañado de un bote con salsa de soja a pelo, algo fuerte. Rebozado correcto y sabor idem.

Una especie de tortilla de patatas fritas, algo duras, pero que no dejaba de ser eso, una tortilla, rica de sabor.

Yo tome hamburguesa de rabo con foie, algo grasienta, con foie, tomate, cebolla frita en tempura y salsas. No sé porque pero creo que los tres medallones de rabo eran industriales, de sabor algo matado, una bomba.

Ensalada gigantesca, arroces (rissotos) y salteado de solomillo cerraron los segundos.

Postres adecuados, aunque tb creo que el brownie no era de casa, venia acompañado con un platano estofado falto de sabor.

Para beber Fariña 2011, algo subido de temperatura, recien embotellado, no me entusiasmo.

No pague yo, pero le intuyo unos 22 por barba.

Habra que volver más adelante.

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