Restaurante Cosme en Madrid
  

Restaurante Cosme

6
Datos de Cosme
Precio Medio:
44 €
Valoración Media:
7.9 10
Servicio del vino:
7.3 10
Comida:
8.3 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
8.5 10
Fotos:
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: De mercado
Vino por copas: No
Precio desde 27,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)


Restaurante Cosme Pequeña terraza enfrente de la Estación de Francia, a pocos metros del Born. Cosme Torrija. Cada trozo daba para un par de mordiscos como mucho. Eso sí, la quenelle de helado de vainilla me encantó. Cosme en Madrid Los platos son realmente bonitos, a la par que escasos. Restaurante en Madrid Lo de "raciones abundantes" debe ir en broma...

6 Opiniones de Cosme

No es fácil, en Madrid, recibir la visita de la familia y apostar por un restaurante donde vayas a comer bien y barato, y no jugártela. Tal vez muchos tengáis la suerte de saber varios sitios en Madrid en los que comer por debajo de 40 euros, platos especiales, elaborados, con una cuidada materia prima y un nivel alto de recepción y atención al cliente, sea algo habitual. No es mi caso.

Hace tiempo que visité Cosme en la cervecería que colinda con el restaurante, y me pareció una apuesta muy acertada. Ya en la barra se notaba que la apuesta era por trabajar un producto de calidad y ofrecer un buen servicio al cliente. En la visitas sucesivas que he ido haciendo a la cervecería he comprobado que el local y el restaurante han aumentado la afluencia de público, lo cual indica que no es fácil encontrar este tipo de sitios. Cuando aparece uno, el cliente lo demanda.

Y así estaba hoy, un domingo de enero, a la hora de comer: lleno. Esto no es fácil.

La estancia resulta agradable. Las mesas, las sillas, el trato en la recepción te hacen sentir cómodo. La carta es amplia sin llegar a saturar al cliente en cuanto a tener muchos platos y no saber qué elegir. Nuestra comanda para 4 personas fue la siguiente:

- Para compartir
Croquetas de oricios
Lentejas con carabineros.
- Platos individuales
2 chipirones rellenos de butifarra negra
1 bacalao con sus callos
1 canelón relleno de presa ibérica
- Postre para compartir: soufle de pistacho

Todo muy muy bueno. Las raciones adecuadas, ni excesivas ni pobres. Mucha calidad en los platos, no solo por la materia prima sino también por un trabajo bien hecho. La materia prima hay que mezclarla, hacer "química", y sin duda lo consiguen.

El ambiente en la comida es muy correcto. Pese a estar el local lleno, no hay un nivel de ruido excesivo (no tienes que hablar a voces), la separación de las mesas es suficiente (¡¡¡que en algunos sitios puedes compartir la conversación con la mesa de al lado!!!), la atención del personal de sala es perfecta, y los tiempos entre plato y plato son adecuados. En definitiva, te sientes muy cómodo comiendo.

Además de la comanda, tomamos como "aperitivo" una copa de parmentier y un cocktail (ginebra con martini preparado en el momento) muy buenos. Vinos: 4 copas de gessami (qué difícil me resulta encontrar este vino, que ya sé que no es gran cosa, pero me resulta atractivo) y pasion de bobal (utiel). El servicio fue correcto. En una ocasión pedimos que nos rellenaran las copas.

Entramos a las dos y cuarto y salimos a las cinco. Precio: 145.75. Lo cual supone unas expectativas más que cumplidas. Así se lo transmití al jefe de sala y al cocinero, porque cuando comes bien y a gusto, hay que decirlo. Y compartirlo.

Para que no quede todo tan maravilloso y tan "wonderful" voy a poner unas pequeñas pegas, que espero que no me tengan en cuenta la próxima vez que vuelva, que volveré.
- El plato de lentejas con carabineros no me parece que sea "para compartir". Entiendo que este tipo de platos es difícil de incluir en una carta como plato individual, pero es que están espectaculares. Resulta incómodo compartirlas porque no sabes si hacer raciones del plato que ponen en la mesa, o meter directamente la cuchara en el plato y maricón el último.
- Por el pan y el aperitivo son 12 euros. Prefiero que se incluyan los 12 euros en el vino o en los platos. No me gusta pagar por lo que no pido.

Sales con la satisfacción de haber cumplido un deseo: comer bien y barato. Pero principalmente, sales con la ilusión de haber realizado algo que esperabas, y haberlo podido compartir con las personas que más quieres.

Creo que acertadamente Isierrar define el Restaurante COSME como un restaurante de “vocación tradicional actualizada” en el que una clientela habitual y consolidada garantiza el éxito que justamente tiene.

Aunque no era la idea, nos decantamos por el menú especial de Navidad (25 euros) compuesto por:

Como aperitivo, un chupito de “gazpacho de bogavante”, realmente muy bueno.

Como entrantes, tres platos: “Croquetas mixtas”, cuatro de jamón ibérico (cuadradas) y cuatro de bogavante y oricios (redondas), bien de bechamel, a Ana le gustaron más las primera y a mí las segundas, en ambos casos muy buen trabajo; “Fritada de verdura”, no nos llamó mucho la atención, para completar supongo; en cambio hay que destacar el “langostino en tempura con mayonesa de soja”, la tempura del langostino era sobre una masa roja llamativa, que permitía disfrutar, ayudado por una buena mayonesa, de una espectacular propuesta.

Como principales, a elegir, “bacalao al pil pil de boletus” (correcto), o “lomo de venado asado con puré de calabaza y tirabeques”, sinceramente perfecto el lomo y los tirabeques, si bien el dulzón de la calabaza me parecía fuera de lugar, en cualquier caso muy bueno.

Como postre: “Crumblee de platano con sopa de fresas”, demasiado dulce para mí.

Imposible valorar el servicio de vino en su justa medida, por copas (tinto) únicamente Rioja o Ribera de Duero.

El precio, de acuerdo con las propuestas, está fuera de mercado, muy competitivo sinceramente. En carta se incrementará lógicamente.

Restaurante de cocina de mercado con vocación tradicional actualizada y con presentaciones muy cuidadas.

Sala amplia con lleno hasta la bandera esa noche, con suelo de tarima y paredes blancas como la nieve, sin apenas decoración. Mesas amplias y correctamente separadas, aunque el entorno por momentos llegó a ser bullicioso. Servicio numeroso y atento, pero que nos pareció algo acelerado por momentos.

Servicio del pan con diferentes panecillos.

Cena para 5 personas:

Como detalles de la casa:

- Mini cocktail de manzana y vodka: elaborados a pie de mesa, flojitos pero agradables.

- Chupito de crema de pote asturiano: simpático guiño al cocido tradicional asturiano.

Entrantes a compartir

- 1 x Croquetas de bogavante y oficios: 10 croquetas redonditas con buena cubierta y cremosa bechamel. Excelente sabor. Buen comienzo.
- 1 x Anguila ahumada con envuelto de verduras: sin duda alguna lo mejor de la noche. Tiras de lomo de anguila marcaditas envolviendo verduritas confitadas. Buena presentación y excelente resultado.
- 1 x Tataki de atún con tartar de tomate y helado de mostaza a la antigua: Unos filetitos tiernos marcaditos por fuera y poco hechos por dentro. No sé, pero como suele pasar con esta forma de preparar este pescado últimamente, sin sabor alguno.
- 2 x Canelón de presa ibérica relleno de crema de boletus, aceite de trufa y virutas de parmesano (3 unidades por plato): la gran decepción de la cena. Masa al que le falta tiempo de cocción con un relleno pastoso en el que apenas se percibía ni la trufa ni el parmesano.

Segundos:
- Tostón de cochinillo con puré de boniato y ajetes tiernos: un clásico que si gustó.
- Rape con salsa romescu y verduritas: bastante pasado de punto; no gustó.
- Bacalao a la brasa con crema de puerros y aceite de albahaca: no vi especial entusiasmo con este plato.
- Magret de pato con frutos pasos salteados y setas de temporada: me comentaron que muy bien.
- Jarrete de ciervo sobre puré de cítricos y yemas de trigueros: Buena pieza de caza al que le faltó algo más de cocción. En cualquier caso, tierna y para nada fibrosa. Le vino muy bien la acidez del puré de cítricos junto con las puntitas de los trigueros.

Postres:
- Chocolate, coco y piña: Postre bien presentado, ligero y refrescante.
- 4 x Nuestra tarta de queso soufflé con helado de frambuesa: El postre estrella de la casa con un tiempo de preparación de 15 minutos; mereció la pena la espera. Textura delicada por fuera y con interior casi líquido, muy suave pero con marcado sabor a queso. La lágrima de frambuesa una maravilla: cremosa y potente de sabor.

En la sobremesa, una bandejita con unos discretos petit fours.

Servicio del vino más bien flojito. La carta es muy corta aunque con algunas referencias interesantes, con precios por encima del doble precio tienda. Nos decidimos por Baltasar Gracián Cepas Viejas 2013 (19€), un semicrianza infalible de garnacha servido bastante subidito de temperatura aunque en copas más que correctas. Atentos a rellenar, casi siempre salpicando el mantel (¿por qué tantas prisas?).

Precio total: 285.50 (incluido IVA, pan/aperitivo a 3€, dos botellas de vino, dos de agua de 1 litro a 2.75€, una cerveza, dos manzanillas Solear en rama a 4.50€, una café y un té).

Nota: El precio por persona indicado es lo que estimo que costaría un entrante, un segundo y un postre, con IVA y sin bebidas.

Antes de nada, muchas gracias a Nowhereman y Daviddr por colgar sus comentarios en Verema, "convencerme" para visitar este restaurante y disfrutar de una de nuestras mejores experiencias de nuestra última visita a Madrid.

Fuimos al restaurante, aunque entramos por la taberna, un local elegante, bonito, cuidado, con estilo.
Un servicio muy bueno, profesional pero no sobrio, cercano, eficaz, amable, nivel.

Carta quizás un pelin justa en los segundos, pero da igual, porque es sugerente.

Antes de empezar, pasan con un carro de cócteles para prepararte, en nuestro caso, un cóctel con base de ginebra para acompañar el aperitivo, sorprendente y llamativo.

Para empezar compartimos:

- Tataki de Atún con tartar de tomate y helado de mostaza antigua, un espectáculo, el atún perfecto y el helado absolutamente sorprendente, recuerdos al wasabi, ligando de coña con el tataki, pedazo de plato.

- Pulpo asado con verdinas, otro acierto, el pulpo grueso y absolutamente en su punto, nadando con las verdinas en un caldo muy bueno, todo el conjunto muy sabroso y delicado a la vez, dominio total.

Y para acabar:

- Tostón de cochinillo con puré de boniato y ajetes tiernos, en su punto, crujiente, tierno, sabroso, una gozada.

- Timbal de rabo de toro al chocolate, gustoso, tierno, otro platazo.

Acabamos compartiendo una tarta de queso souffle, que debe ser el postre estrella, porqué no paraban de pasar, realmente buena, liquida, a la altura de los otros platos.

La carta de vinos es extensa y muy interesante, pedimos un Valtravieso (24€), buenas copas, buena temperatura, ellos se ocupan de que en la copa no falte vino, lo abrieron con tiempo, mientras tomábamos el aperitivo/cóctel, para oxigenarlo un poco, aquí también cuidan el vino.

Sin dudarlo, pasa a mi lista de indiscutibles para nuevas visitas a Madrid, me sorprende que no tenga mas comentarios en Verema, lo cierto es que todo lo hacen a gran nivel, vino, servicio, local, comida...

PD: la escala de puntuación a veces te complica la valoración, pero un 8,5 sería injusto, así que lo siguiente en la escala es el 10, que está mas cerca de lo que experimentamos, que el notable.

Decidimos quedar seis personas adultas y una niña a este lugar, situado en una de las zonas más concurridas de Madrid. El local tiene dos puertas que dan a la calle, una es el comedor propiamente dicho y la otra es una taberna donde se puede tapear y tomar una cerveza o vino por copas. Ambas se comunican por una puerta interior que separa los dos ambientes, pudiendo observar una limpieza y una pulcritud radiante.

Acomodados en una mesa amplia, redonda, después de habernos tomado unos aperitivos en la zona de barra nos pusimos en manos del propietario y jefe de sala que fue quien nos orientó y agasajó el resto de la comida. Antes de nada se nos ofreció un cocktail de bienvenida servido por un sumiller mediante la ayuda de un carro de destilados y accesorios. Las opciones fueron Gin Fizz y Margarita. Al final, fueron cuatro y dos respectivamente. Muy bien preparados.

A modo de aperitivo y emplatados individualmente nos pusieron:
Minihamburguesa de torrezno de papada de cerdo y una tartar aliñado de melva: Buen comienzo, jugosa y sabrosa la papada, muy bien preparado el tartar. Ya para compartir al centro dispusieron: Croquetas de oricios y croquetas de gambas al ajillo: Notables en ambos casos, aunque esperábamos mayor potencia sápida en las de oricios.
Seguimos en modo compartido y fue el turno de los Tatakis de Ternera y de Atún: Muy buenos ambos (producto) siendo destacable el helado de mostaza antigua que acopañaba al segundo ( y la semejanza con los sabores al wasabi que tiene)

Anguila ahumada con envuelto de verduras: Muy, muy buena.
Todo en su sitio

Volviendo al modo individual cerramos esta primera fase con una soberbias verdinas con pulpo: En generosa ración disfrutamos de la suavidad de la legumbre-verdura y de la textura de un buen trozo de pulpo. Sabores profundos y buena armonía.

Para la continuación del ágape, nos dejamos llevar por la recomendación del jefe de sala y nos relamimos con un excepcional Souquet de mero: fondo trabado durante un buen tiempo de cocción, con mejillones, almendra molida… y el protagonista principal: un buen taco de mero niveo, jugoso, yodado. La de años que hace que no comía un mero así. Puro mar.

Hubo dos personas que no pidieron lo anterior: En este caso una optó por un rabo de toro que llegué a probar y no llegaba a la altura del mero y la otra que pidió otro tataki de atún como segundo plato.

Cubertería, vajilla, mesa y cristalería de buen nivel. Servicio profesional y trato en su justa medida. Ofrecieron pan de tres tipos, cada vez que se acababa.

En el capítulo de postres y haciendo gala de un despliegue espectacular nos pusieron para compartir al centro: Souflé de tarta de queso, una especie de coulant de chocolate negro con helado de jengibre y una espuma de mango con frutos rojos y helado de pétalo de rosa a razón de dos raciones de cada.

Previamente nos pusieron para refrescar unos chupitos de manzana verde helada

Luego algún petit foir con las infusiones y cafeses varios. En el apartado vinícola desfiló lo siguiente:

1 botellaTío Pepe en Rama Saca 2015

Dos botellas de André Clouet Reserve

1 botella Perles Rosé Brut Rosé 2009

Finca Antigua Dulce.

Cerramos todo ésto con un par de Gin Tonic´s premium preparados con el carro coctelero y con dos Pisco Sour muy bien tratados. Por el medio me dejé unos curiosos orujos de diferentes tipos de uvas.

Nos ha encantado la filosofía, el buen tratamiento que se da a la comida y al vino y la puesta en escena de todo. Si, volveremos. Porque antes de venir este día ya estuve probando un menú del ídem y francamente por 13€/ persona nos parece de los más completos de la ciudad. Recomendable del todo.

La factura total fue de 400€. Reseñar que la niña se quedó en las verdinas.

Estuvimos el pasado jueves y es un local completamente reformado. Espacios amplios y un sitio que, al no ser muy grande, tiene un ambiente tranquilo y cercano con el servicio.

No dieron un coctel "de bienvenida" que preparó para cada mesa el barman, servido junto con el aperitivo. Un detalle de agradecer.

Tienen bastantes entrantes y todos llamaban mucho la atención.
Pedimos de entrante pasta rellena de vieiras, muy buena.

De principales cuentan con cuatro o cinco pescados y lo mismo respecto a las carnes. Yo pedí rape a la brasa con salsa romescu y verduras. Un acierto, aunque ya se sabe que el rape no suelen ser raciones "de boda".

Mi novia capón, que venía ya preparado y estaba muy bien cocinado. La carne suave, también bien acompañada de verduras.

Respecto a los vinos tienen una carta breve, pero con referencias muy originales. Nosotros pedimos un Mountain 2012, moscatel de Alejandría, de Telmo Rodríguez.

El restaurante está en lagunas de las webs con descuento, de modo que se puede ir por un precio bueno. El servicio es correcto. Estaba retirada en botellero. Y servían muy atentos

Lo que no me gustó es que nos retiraron la botella antes de que se terminara. Quedarían como tres dedos. Más que por el vino, quería haber leído la etiqueta.

Saludos
David

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