Restaurante Treze en Madrid
Restaurante Treze
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Añadir tipo de cocina Añadir vino por copa
Precio desde:
30,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
46 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.1
Comida COMIDA
7.4
Precio medio entorno ENTORNO
7.0
RCP CALIDAD-PRECIO
7.3
Opiniones de Treze
OPINIONES
11

Saúl Sanz y Elena Ursu ya llevan 6 meses en la calle General Pardiñas, unos veinte metros más adelante del estrellado Punto MX. Después de permanecer cuatro años en San Bernardino, 13, de dónde procede el nombre de su restaurante. Saúl en la cocina y manejando exclusivamente el ámbito dulce, su mujer que aporta el protagonismo que los postres merecen.

Comenzamos con un arenque marinado con cebolla morada y alioli. Destacamos su textura tersa. Algo plano en sabor destacando por encima de la salsa, un punto de vinagre en el marinado.

A continuación, las alcachofas confitadas y horneadas que se sirven enteras y limpias. El confitado posibilita que consiga ese punto suave y cómodo para el paladar; mientras que el toque final de horno las lleva a una urdimbre crujiente y deseada. Perfectamente tratada la verdura, sin duda para repetir.

Habiendo leído sobre la especialidad cinegética de Saúl, nos decantamos por la lasagna de liebre con setas y pasas. Capa de pasta de gran finura, que resultas chasqueante y casi efímera. El guiso de liebre es de calado, de sabor potente y suave “textura”. En este caso la recreación del entorno se desarrolla con unas angulas de monte que aporta ese toque terráceo que siempre acompaña la caza.

Seguimos con los lomos de atún ahumados con sarmientos y pimientos asados. Buenos aromas los de las cepas pero a mi modo de ver desconectados del ingrediente principal. Generosos lomos, el punto del túnido algo irregular, partes muy poco hechas y otras demasiado. Falto de cohesión, sin un hilo conductor que ligará los elementos ó a falta de tiempo para una buena mezcla.

Finalizamos los platos principales con el gamo con setas y castañas. Pieza de carne generosa, marcada en sartén y posteriormente horneada. Destaca por su ternura y un sabor elegante sin ser demasiado rotundo para ser una carne roja. El componente principal brilla con luz propia. Viene muy ligeramente salseado por un jugo de verduras y acompañado para crear contexto por unas setas y unas castañas que asisten con un pequeño grado de dulzor. Muy agradable.

En el ámbito dulce, comenzamos por una panacotta de violetas con sorbete de fresa. Postre muy fresco, despuntando esa panacotta de elevada liviandad y sabor floral que nos lleva a aquellos caramelos de violeta de la Pajarita que me traía mi familia madrileña hace años a Santander. Imprescindible.

En segundo lugar, bizcocho y sorbete de chocolate con crema de turrón. Más frecuente, choca menos en el paladar. Sobresale ese sorbete y el cremoso existente en el interior del bizcocho. Más llano en boca, sin sobresaltos.

Nos hemos encontrado una cocina mayoritariamente clásica, destacando los platos relacionados con la caza que como bien es sabido Saúl maneja con maestría. También unas buenas alcachofas que se unen a la lista de establecimientos donde el tratamiento de esta verdura destaca (ej: La Maruca, Taberna Verdejo). Mención especial a ese primer postre repleto de naturalidad, frescor y ligereza. Por otra parte, el atún a pesar de su presentación no está al nivel de solidez culinaria del resto de platos.

Treze : Caza y violetas.

Post completo y fotos en http://www.complicidadgastronomica.es/?p=4750

Tras un par de intentos para cenar viernes o sabado con lleno total y con varios dias de antelacion, por fin conseguimos mesa al mediodia el sabadao. El local no se lleno ni al 50%.
Al llegar solo habia una mesa ocupada y se respiraba un ambiente agradable ya que a pesar de ser pequeño esta decorado con gusto.
Nos ofrecieron algun aperitivo que rechazamos y trajeron rapidamente las cartas y un pequeño aperitivo consistente en aceitunas y unos cacahuetes al curry mas bien rancios.

La carta es bastante completa y los platos “pintaban” bastante bien. Todos los entrantes se pueden pedir en medias raciones.
Dejandonos llevar por el comentario anterior y siendo temporada de caza, pensamos que estos platos serian la mejor opcion y mas cuando nos ofrecieron paloma torcaz fuera de carta. Por cierto, este es el unico plato que habia fuera de carta y me sorprendio gratamente que ademas de mencionarlo añadieran automaticamente que el precio era 18€.

La carta de vinos es correcta y pedimos un Enrique Mendoza Syrah a 21€. Nos trajeron un aperitivo de la casa consistente en un arenque marinado muy rico. El pan de varios tipos correcto sin mas.

Hasta aquí estabamos bastante ilusionados porque todo iba sobre ruedas pero desgraciadamente se fue torciendo conforme empezaron a aprecer platos. Pedimos lo siguiente.
Entrante:
- Tempura de ortiguillas y cangrejo con mayonesa de lima y wasabi. Las ortiguillas eran 4 diminutos trozos rebozados blandos donde el crujiente de la tempura era inexistente. El cangrejo de caparazon blando estaba crujiente pero totalmente crudo y frio por dentro. Malo malo
Principales:
- Paloma torcaz con setas. Lo trajeron emplatado individualmente ya que avisamos que todo lo ibamos a compartir. Era media paloma cada racion acompañada de Cantarellus lutescens frescos. Esto fue lo mejor del plato. La paloma estaba totalmente dura hasta el punto que el muslo era imposible de clavarle el cuchillo. La salsa era algo desvaido e insipido
- Gamo con castañas y membrillo. De nuevo con la misma seta. Esta vez cada plato tenia un trozo de carne con buen aspecto pero que de nuevo estaba absolutamente insipida. La salsa tenia un ligero dulzor y nada mas.

No pedimos postre porque a esas alturas estabamos francamente defraudados.
El jefe de cocina Saúl fue quien nos tomo nota y salio al terminar a preguntar como nos habia ido. La verdad es que no fuimos sinceros y le dijimos un escueto “bien, bien”…
En resumen, me parecio una cocina con ganas de sobresalir pero que aun no cuaja. Buena materia pero pobres ejecuciones, sin alma.
En la cuenta nos cobraban unas cervezas que no tomamos, lo que les hicimos saber y rapidamente lo arreglaron. El sitio tampoco es barato ya que lo anterior salio po 96 €.
La verdad es que leyendo la critica anterior parece que hayamos ido a otro restaurante y en este caso no creo que fuera un mal dia en la cocina. A mi me pareció un “quiero y no puedo”

Fecha Visita: (30 Nov 2013, 2 pers)

A veces hay pequeñas joyas que engrandecen el panorama gastronómico de una ciudad y que, por una cosa o por otra, no tienen el predicamento y profusión digital que merecieran, Olivia y yo sin embargo, una vez degustados los deliciosos platos que nos puso el otro día en la mesa Saul Sanz nos vemos en la obligación de desempolvar el teclado y gritar a los 4 vientos que los sitios nuevos están muy bien y tal, pero que hay gente que no está tan en boga y que esta trabajando en Madrid a un nivel bestial con un ticket que apenas roza los 40€ (clarosta que si te pides un “cuesta las liebres” vas a pagar más!)

Y nos referimos a TREZE, hacía casi un año que no caíamos por allí y nos ha impresionado el crecimiento de Saul Sanz

Por supuesto en estas fechas hablamos de caza, donde con permiso de Arce y Lakasa, en TREZE se comen los mejores platos de caza de toda la ciudad!, donde el buen hacer de varios años ya se nota con creces no solo en el cocinado sino en la elección de las piezas, las maduraciones, los puntos, los sabores! ¡Qué gamo asado con castañas membrillo y setas, joder!

Pero TREZE no es solo caza, además de tocar varios palos y tocarlos muy bien (la tempura de ortiguillas estuvo a gran nivel) uno de sus principales atractivos para nosotros viene al final: los postres, ¡son de otra galaxia!, hasta el punto de que es muy probable que ese postre que te gusta tanto en algún restaurante de Madrid, salga directamente de la cocina de TREZE: crean para otros restaurantes sus postres y no nos extraña, Elena Ursu tiene una mano maestra, los dos postres que tomamos fue de lo mejor de toda la comida, con unos helados de mandarina (en el caso del postre de chocolate) y de mango (en el caso del postre de coco) que mas bien parecían sacados de aquella heladería romana tirando pal Trastévere (¿Recuerdas Liv? :)))

Pero el rollo TREZE tiene más recorrido, ¡hey! ¿Un sitio donde podrías comer/cenar por unos 40€ con ningún plato más caro de 20€ y donde por ejemplo te puedes encontrar una mesa vestida como dios manda? Pues sí, lo que lleva haciendo… no se… El Triciclo, por ejemplo, desde hace sólo unos meses es decir, dar una buena cocina, con posibilidad de pedir medias raciones en todos los entrantes y basándose en un buen producto preparado sin estridencias por un ticket final de 35/40€ lo lleva haciendo TREZE desde hace 3 años y con manteles oiga! (que parece una gilipollez pero al cabo del año son unos 5000€ que en vez de estar en el bolsillo del restaurante están en el confort del cliente) pero es que además esta gente se gana el precio del cubierto, varios panes (genial el de naranja), aperitivo de nivelón, degustación de AOVE...

Así que no es de extrañar que… comedor lleno el sábado 30Nov2013, con las mesas flipando por la calidad de los platos (lo escuchábamos) incluso con ex-ministros sentados entre el común de los mortales (jaja)

Se aprecia un equipo unido, "colegas", "arrejuntados", joven, con entusiasmo de agradar el servicio de sala y con Saul tomando nota y poniendo algunos platos en mesa, preguntando que tal todo y charlando con todo el mundo: otro puntazo a favor

WEB: Muy correcta y coqueta, con la carta ACTUAL y con precios!, algo que siempre es de agradecer para cotillear que pedir antes de llegar allí
http://www.trezerestaurante.com/treze-2013#!__treze-2013/carta

¿Qué pedimos?

-- Cubierto, servicio de pan y aperitivo: 2,50x2
Primero te llegan unas avellanas con curry, y después una degustación de AOVE (rico, pero siempre preferiremos el de Jaén), y para terminar un aperitivazo: una tosta con tartar de gamo. Mientras te ofrecen varios tipos de panes como el de miel y naranja que tomamos; al final vale más lo que te dan que los 2,50 que te cobran

-- 1/2 Croquetas de bacalao y boletus: 4,75
Después de hacia prácticamente 1 año que las habíamos tomado estaban tan geniales como las recordábamos, crujientes, secas, cremosas, intensas de sabor, y a precio irrisorio, ¿o tal vez algunos se han subido a la parra con las croquetas y cuando nos encontramos su precio justo flipamos por raro?

-- 1/2 Coca de ciervo con cebolla asada y hojas: 7,25
Un plato frío y delicioso, prácticamente cualquier cosa que te comas con una buena cebolla dulce debajo esta buena (jaja), pero en ese caso el ciervo estaba muy suave y sabroso, consecuencia de la elección de ciertas piezas de caza concretas que nos confirmó posteriormente Saul

-- 1/2 Lasaña crujiente de liebre guisada:
Seguimos con los platos en los que TREZE marca la diferencia, y esta liebre guisada, muy buena en mi opinión, con un guiso bastante conseguido y meloso, aunque a Olivia le tiro un poco para atrás el sabor de la liebre

-- 1/2 Tempura de ortiguillas y cangrejo con aliño de lima y wasabi: 6,75
Precio de risa (¡estamos en el centro de Madrid!) para probar una media ración de tempura clásica y muy bien frita, nos parecieron mucho más ricas las ortiguillas que el cangrejo, aunque a mi personalmente me sorprendió mucho las suaves mayonesas de wasabi y lima, perfectamente ligadas

-- Rape sobre guiso de setas en escabeche: 17,50
Repartido desde cocina en dos platos, menos de 18 lo que en muchos sitios en más de 20, para rebañar el fondo de verdura escabechada y con un punto del pescado muy muy bueno, un buen trozo de rape con sabor, al final en TREZE no solo hay caza, hay muchas cosas más y bastante bien tratadas para el precio que tienen

-- Gamo asado con castañas, setas y membrillo: 18,50
Palto principal del la comida y el mejor sin duda, ¡este plato estaba de llorar!, no se nos ocurre un plato mas adecuado para un 30 de noviembre jeje, gamo de textura perfecta, esponjoso, sabroso, suave, jugoso, las fotos lo dicen todo!, repartido desde cocina para 2 y, de nuevo, si me piden 24€ por esto los doy besados pero no, menos de 19

-- Postres: Semiesfera de chocolate con interior y helado de mandarina: 6 y Mouse de coco, aromas cítricos y helado de mango: 5,90
Pero si hay algo realmente fuera de serie en TREZE son los postres, se nota que en la jefatura del restaurante hay una pedazo de repostera como es Elena Ursu que no solo crea cosas simplemente geniales en TREZE sino que exporta para otros restaurantes los postres que luego os encontráis en sus cartas, estamos seguros que muchos de vosotros os habéis comido algún postre fabricado en TREZE fuera de TREZE, en realidad, me viene a la mente uno muy famoso! Jeje, pero bueno, centrándonos en TREZE: texturas y sabor de helados PERFECTOS, y dulces de chocolate y coco frescos y equilibrados, dejad hueco para los postres porque os aseguramos que vais a disfrutar

Total: 103,45


Conclusión: Nosotros pedimos muchas cosas que al final casi no pudimos terminar, así que en TREZE se puede salir a 40€ barba perfectamente, es una joya única para comer superior en la zona de plaza de España, es un "Muy bueno bonito y barato" y Saul Sanz no para de progresar estando, en nuestra opinión, (siendo mas joven) a la misma altura de Cesar Martín en el tratamiento de la caza por ejemplo. Es grato ver como después de 3 años de intensa crisis ahí siguen currando duro y dando de comer no solo bien si no superior y a unos precios muy contenidos, ¡gracias!

Podéis ver fotos de todo esto aquí (Flickr en construcción):
http://www.flickr.com/photos/[email protected]/sets/72157638325603984/

Buscábamos un sitio céntrico para una celebración en pareja, por lo que primaba un entorno agradable y acogedor, donde disfrutar de una velada tranquila, procurando siempre que la cocina y el servicio no desentonasen. Los candidatos fueron Treze y Sando, al final nos decantamos por el primero, y podemos decir que, disfrutamos de una buena cena en un local bastante recomendable.

Tiene dos salones, uno en una planta baja abovedada, que quizás pueda resultar más íntimo, y por tanto más adecuado para el plan que llevábamos, y otro comedor a pie de calle para unos 25 comensales aprox. Dependiendo de la mesa que te toque, por la disposición de la iluminación, algunas mesas tienen un punto más especial que otras, nosotros no tuvimos suerte y nos situaron en una mesa (la de la esquina de la izquierda en el fondo del salón) que estaba iluminada de forma más directa (estábamos al lado de la mesa de servicio de los camareros). Pese a ello estuvimos cómodos y muy bien atendidos, por un servicio eficiente y correcto.

Pedimos a la carta, aunque tienen un menú degustación por 40 €, que creo que incluye 3 entrantes, carne, pescado y postre.

Entrantes:
*Alcachofas confitadas a la brasa (14 €). Muy ricas y tiernas.
*1/2 (se puede pedir medias raciones de todos los entrantes sin incremento de precio) Coca de ciervo en roast beef con cebolla asada en el jugo de la carne (7,25 €). Correcto y bien presentado canapé, quizás algo escaso (apenas 2 pequeños bocados para cada uno)
*1/2 Canelón de liebre guisada con setas (7,38 €). Muy bueno, diría que lo que más me gustó de la cena.

Principales:
*Secreto ibérico a la brasa con cremoso de manzana y morcilla para mí (16,50 €). Combinación muy adecuada, con una carne sabrosa y bien preparada.
*Skrei confitado acompañado de salsa tártara para mi mujer (16,50 €). Buen producto, aunque quizás la porción un pelín pequeña
Tomamos como postre para compartir Semiesfera de chocolate con helado de mandarina (6 €). Agradable y refrescante combinación.

Quisimos pedir unas copas de cava como aperitivo, pero solo sirven botellas enteras, por lo que fuimos directamente a por el vino (nos habíamos tomado a modo de aperitivo unos Cosmopolitan en Le Cabrera). Pedimos un Tres Patas 2007 (17 €). Ya habíamos probado este vino, del que teníamos muy buen recuerdo y no defraudó en absoluto. Acompañó perfectamente toda la comida. La carta de vinos no es muy extensa, pero está bien seleccionada, aunque solo está centrada en referencias nacionales, tiene un poco de todo, y a precios bastantes adecuados.

En definitiva, cenamos razonablemente bien, con algunos platos más planos y estándar, y otros más originales y sorprendentes, muy bien atendidos, en un entorno agradable para una cena tranquila de celebración, que no se va excesivamente de precio (los segundos no pasan ninguno de los 20 €), aunque tampoco es barato, especialmente si optas, ya que estabamos cómodos, por tomar unos Gin Tonics: Brockmans (11,50 €) y Gvine (12,50 €) con Fever Tree.

Añadiendo el servicio de pan (2,50 € por persona) y los cafés (2,50 € cada uno), al final la cuenta se fue a 121,38 €, aunque al menos los precios de la carta ya van con el IVA incluido y no te llevas una sorpresa adicional del 10%. El precio por persona indicado excluye los Gin Tonics.

El local resulta pequeño pero está bien dispuesto el espacio. Tal vez por ello también la carta de vinos tenga pocas referencias pero bien elegidas para no caer en la, antes anodina ahora insultante, apuesta por el binomio Rioja-Ribera del Duero tan habitual en Madrid. Lo que no se entiende es la propuesta del pan: te dan a elegir entre 3 tipos de pan artesano, pero la cantidad es el equivalente a una rebanada de pan de molde. Cuando vuelves a pedir te dan incluso menos cantidad. Y visto algunos platos de la carta esta racanería no se entiende.
En general me quedó la sensación de que a mis platos les faltaba temperatura, aunque mi acompañante no se quejó de ello. Las croquetas estaban muy buenas, tanto las de bacalao ajoarriero como las de calçots, textura inmejorable.
Las alcachofas fueron el primer paso decepcionante, confitadas y luego a la brasa. El confitado estaba perfecto pero el braseado no aporta nada al plato, más aún si los sabores y aromas que acaban predominando son a goma quemada y carbón. Para remate la sal era demasiado escasa.
De segundo tomé secreto ibérico a la brasa, cremoso de manzana y morcilla cuyo concepto no termino de entender. El toque de la brasa era de nuevo algo desagradable, como artificioso, la manzana es el nexo de unión pero la morcilla estaba de más. Había también una especie de salsa de sutil presencia pero demasiado protagonismo.
Mi acompañante pidió carabineros con papada de ibérico y setas. Tal vez debería llamarse papada con carabineros y setas, si bien la papada no sabemos bien qué hace ahí, el resto del plato sí respondía a lo que se esperaba.
De postre Sandwich de cheesecake y mango, correcto, y quesos artesanos con confitura. La selección de quesos muy acertada, para aficionados, pero muy poca confitura.
No sé si elegimos mal los platos.

Esta es una crítica antigua que republico en Verema para destacar un estupendo lugar que disfrutar en Madrid, el Treze de Saúl Sanz. Empecemos:
- Local pequeño e íntimo (en el buen sentido de la palabra), ambiente relajado con un agradable sonido lounge de fondo y decoración pulcra y funcional. Baños pequeños pero bien surtidos y muy limpios.
- Estupenda atención y servicio, con un tempo apropiado en el ritmo del menú y algún descuido puntual apenas reseñable con el servicio del vino.
- Carta escueta de vinos con referencias interesantes (nosotros tomamos 2 botellas de extremeño - Habla del Silencio-, exquisito y a muy buen precio).
- Comida de altísimo nivel, con una carta corta pero sólida y muy bien confeccionada: 3 comensales tomamos 2 entrantes para compartir y un principal cada uno además del aperitivo individual cortesía de la casa. Todo, y digo TODO espectacular: los entrantes (el arroz con Carabinero y la coca de sardinas marinadas - producto, tratamiento, armonía...) y los principales: el pichón (jugoso, al borde del sangrado y acompañado de un arroz con setas y sus higadillos de chapeau), un rape a la provenzal (fuera de carta) acompañado de tomate y pesto que a mi personalmente me encantó (hubo disparidad respecto al punto del pescado, para uno de los comensales demasiado pasado de cocción) y un explosivo tartar de atún servido con un heladito de wasabi.
- Los postres: tomamos 2 para compartir, la tatín de pera y la panacotta de té verde. Correctos sin más y a la postre (valga el juego de palabras) lo más flojo de toda la experiencia.
- Cafés (2) y petit fours para tres, con invitación a chupito de hierbas y saludo del Chef al final de la noche. La cuenta, con un 30% de un club gastronómico, 102 euros (después de esto el sitio nos enamoró AUN más): 2 entrantes, 3 principales, 2 postres, 2 botellas de vino, cafés y licor. Absolutamente recomendable.

Hacía tiempo que tenía pendiente una visita .La localización y aparcamiento me estaban demorando la visita.Aproveche una promoción del 50% en carta (no bebidas,cubierto,etc..)y cenamos toda la familia.Para compartir:Foie(16,5Eur)muy bueno.Tortillas de camarones (9,5)sin ser las de Surtropia estaban muy ricas.Cecina de Buey (15)buena y Coca de sardinas(14)ligera decepción.Ppales:Tartar de Atún(18)bien.Tataky de pez mantequilla con gazpacho(16)muy bien.Medallones de rabo de toro(16,5)bien y "2"Secretos ibericos(16,5)con un excelente punto.Polo de vainilla(6) y Cheesecake y Mango(5,75) si no recuerdo mal ambos son una especie de trampamtojos ,muy buenos y de hecho Saúl me comento que hacen repostería para otros restaurantes.2 Cafe (2,5),3 agua(3,5),Carta de vinos escueta ;tome Valdesil 2010 (18,25),panes(5x2,5).Mesa redonda espaciosa,bien vestida ,copas correctas.Como único pero ..el "único " camarero era voluntarioso y aunque contaba con la ayuda esporadica de Saúl ..no se lo que hubiera sido con el rte a tope ya que esa noche no llegaba al 50%.De todas formas la velada fue muy agradable y Saúl ,su compañera y el camarero con alguna ayuda extra en la cocina, estan intentando mantener este pequeño-gran rte en el duro panorama actual.Creo que su menú del día tiene una RCP excelente sobre 13 Euros.

En pleno centro de Madrid, al lado de la Calle Princesa. Treze tiene una carta original y con relación calidad - precio buena. Nos gustaron más los platos principales que los entrantes. El carpaccio de langostinos es distinto, aunque a mi no me entusiasmó. Muy bueno el tartar de atún. Podéis ver el detalle de nuestra visita en: http://hoycenamosfuera.com/2012/10/26/treze/

Fui en pareja, pues el sitio es acogedor y con buena reputación. Confirmé las sospechas con la comida, unos entrantes deliciosos y de plato fuerte carne a la parrilla al punto, muy bien hecha. Los postres, exquisitos, y recuerdo que al ser noche de Reyes nos regalaron roscón para terminar, aunque estábamos ya bastante llenos.

Sí... nuestra primera visita a este restaurante fue una gratísima sorpresa por varias razones, entre otras porque:

1. Iba con cierta desconfianza... no me pregunten por qué... ni yo lo sé... pero quería probarlo.

2. El día elegido para probarlo: para cenar en Nochevieja (no creo que, en principio, una cena de Nochevieja permita que el restaurante y el restaurador ofrezcan lo mejor de ellos, pues en este tipo de eventos suelen primar otros aspectos que se alejan del meramente culinario).

Pero a lo largo de la noche todas estas reticencias se disiparon...

No voy a hablar del local y su ubicación, pues creo que la crítica anterior ya habla de ello... Sólo añadiré que a mí el local acabó gustándome bastante, quizá porque lo esperaba menos acogedor (había visto algunas fotos que, en mi opinión, no le hacen justicia)... A mejorar la iluminación de algunas mesas (no la nuestra, que estaba muy bien). A nosotros nos gusta comer con la mesa iluminada.

Como es de suponer, no había carta, sino un menú cerrado de Nochevieja, y el precio era también cerrado: 85€ por persona, bebidas, cafés, uvas e IVA incluidos.

Al poco de llegar, nos ofrecieron los consabidos snacks, y empezaron a servir el vino por petición nuestra (no queríamos tomar apertivos alcohólicos).

El menú consistió en:

- Dos apertivos: consomé de caza en 2 texturas (correcto) y tartar de gamo con cebolla roja encurtida (excelente, para tomarse un plato).

-A continuación llegó uno de los dos primeros de la noche, y lo que fue una de las mejores sorpresas: crema de nécoras con txangurro aliñado y crujiente: absolutamente delicioso, una crema delicada y llena de matices en la que el juego de texturas desempeña el papel principal... un alarde de sabor y técnica.

-El segundo primero fue un falso risotto (o sea, pasta en lugar de arroz) de boletus y foie asado: Buen sabor... y basta (en mi opinión, ganaría si fuera un verdadero risotto).

Los segundos fueron:

-Como pescado, un rodaballo con moluscos, calabaza y aire de mar... Un gran plato en el que me hubiera gustado encontrar algún juego de texturas más evidente... Pero sin duda volvería a repetirlo.
-Y en el apartado carne, otra gratísima sorpresa (que no sería la última de la noche): cochinillo en larga cocción, con gnocchi y jugo de trufa: "parfait!"... A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Y la que sería la última grata sorpresa de la noche, el postre ("Chocolate, turrón y caramelo"), cuyo nombre puede sonar a una banal ennumeración de productos, pero que constituía una combinación excelente de sabores y texturas que tardaré en olvidar (y eso que yo no soy de dulces, y aún menos de chocolate).

Los vinos fueron:
Blanco: un Ribeiro... Cunqueiro III Milenio.
Tinto: un Rioja... Viña Ardanza Res. 2001.
Champagne Monopole Brut de Heidsieck.

En cuanto al servicio y la atención, la noche también fue una sorpresa... Es de destacar cómo supieron ir encajando el "ritmo" del servicio en las distintas mesas para que todos termináramos prácticamente al unísono... Sin prisas, pero sin largas pausas, la velada se fue desarrollando, y tras las uvas me tomé un gin tonic, perfectamente preparado (como a mí me gusta y les pedí)...

En fin, feliz por poder incluir otro buen restaurante al que acudir en nuestros viajes a Madrid...

Nota: 181€ (gin tonic de Gin Mare incluido)... pero téngase en cuenta que se trataba de un menú especial para la noche de Fin de Año.

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